viernes, marzo 09, 2012

Te escribiré una novela: prólogo



Pequeños detalles

El alma del escritor reposa sobre la mesa de una cafete­ría. Mientras escribe, a veces pensativo a veces frenético, observa a su alrededor como sólo él sabe hacerlo. Los detalles, los peque­ños detalles, son su alimento. Junto a su mano, siempre cerca, descansa un vaso mediado. El alcohol es de grado y las libaciones, continuas, suelen ayudar a afinar la percepción. A veces es necesa­rio, sobre todo cuando toca escribir de algo que llaman desamor.

Te escribiré una novela empieza a forjarse en una cafete­ría o, más exactamente, en una cervecería. El protagonista, Martín de Acero, trata de escribir una novela para decirle a la mujer que ama y que acaba de dejarlo, lo que ella significa para él. Podría resumirlo en una palabra: todo. Significa todo para él, pero pre­fiere escribir una novela. Una novela que logrará acabar, no como el resto de obras que empezó a escribir y nunca tuvieron final. Una novela con la que quiere recuperar ese amor perdido y cuya ausencia hace de él un ser desvalido.

Durante los tres intensos días en los que trascurre esta historia descenderemos a los infiernos de la ciudad de Zamora, que es como usar una metáfora para decir que se trata de escarbar en las cavernas más inaccesibles del alma. Y entonces los lugares que son recuerdos, y las personas que son cicatrices en la memo­ria. Un va y viene frenético de personajes e historias salpimentado con esperanza y desazón.

José Ángel Barrueco, con una prosa poética y emotiva, nos zarandea de un lado a otro de la mesa, desde el deseo a la inquietud, desde la bondad a la usura, para trasmitirnos las sensa­ciones más puras del desamor. Revivirán con esta novela el sen­timiento de desamparo más profundo, la soledad más absoluta, ese dolor que no admite calmantes y la impresión terminal de que

la vida
ya
no vale nada
si la persona a la que deseas no te corresponde.

Pasearán de taberna en taberna, dormirán en un parque, harán el amor sobre un árbol, buscarán refugio junto al río o en sus murallas, y anclarán su esperanza en el recuerdo. Aparecerá en­tonces la fuerza de la memoria representada por los ancianos que veneramos y la victoria del amor sobre todos los males. Se trata de encontrar esa energía donde habite. De rescatarla, de hacerla suya.
Restañadas las heridas solo hay que dejar que cicatricen.

El mejor bálsamo son los besos.
Y sentir, cerca del alma,
ese calor amable
que conforta.

Te escribiré una novela apareció publicada por entregas en La Opinión de Zamora, diario con el que el autor colaboró du­rante diez años. Luego la dio a conocer a sus lectores en un blog ya extinto, en la versión que ahora se publica por Origami.

Aunque sea una historia de ficción, los lectores habitua­les de José Ángel Barrueco identificarán muchas realidades en ella. Como esa cafetería que es su guarida cuando regresa a la ciudad. Esa cafetería donde mira, observa y alimenta su alma de detalles, de pequeños detalles. Detalles que luego rescatará de su memoria y plasmará sobre el papel para ofrecernos emociones. Como ese sentimiento de bondad que emana de este texto y que, les aseguro, difícilmente desaparece de los ojos del autor.

Esteban Gutiérrez Gómez


1983, de David Peace



Cuarto volumen del Red Riding Quartet del británico David Peace, tras sus celebradas 1974, 1977 y 1980, ya recomendadas en este blog. El ciclo se cierra con los monólogos de tres narradores: un abogado, un criminal y un policía. Me han apasionado los libros de Peace, pero con reservas. Me explico: la prosa hipnotiza, es visceral, es rompedora, los personajes hacen y dicen cosas políticamente incorrectas, las tramas se meten por vericuetos peligrosos y hacen nudos… Sin embargo, el estilo de Peace, que a menudo insiste demasiado en la elipsis, y la estructura, con tantas voces narrativas y tantos saltos en el tiempo, logran que el lector se extravíe por momentos (al menos en mi caso así ha sido). Sucede un poco como en esas películas donde se acumulan nombres y fechas y datos y el espectador se pierde por momentos, tipo Syriana o incluso L. A. Confidential. Ya digo: el cuarteto es muy recomendable, pero a veces me da la sensación de que sólo me he enterado de la mitad de lo que cuentan. Dicen que su estilo es áspero, salvaje. Tienen razón, y a mí me encanta, y aquí se cierran todos los cabos sueltos y encuentran su razón de ser, su acomodo. Un extracto:

Lo teníamos allí desde la tarde del jueves, pero técnicamente no empezamos a interrogarlo hasta las siete de la mañana del viernes, y aunque llevábamos ya seis horas con el capullo no habíamos conseguido sacarle nada, nada más que la cazadora, las botas y la moto, la mierda de las uñas, sangre de los brazos y una muestra de semen de la polla, así que fuimos a Fitzwilliam y destrozamos su casa, el garaje y el jardín, nos llevamos la ropa del cesto de la ropa sucia y la que estaba tendida en la cuerda, tomamos muestras de polvo y de pelo del suelo, de las manchas de las sábanas, requisamos la basura de los cubos, se lo enviamos todo a los forenses y por último nos llevamos a su madre y a su padre, a toda su familia de quinquis, a los del taller donde trabajaba, a los tíos a los que llamaba sus amigos y a la tía con la que follaba, los detuvimos a todos, pero no habíamos conseguido sacarles una mierda, nada…
Todavía.


[Traducción de Catalina Martínez Muñoz]

Mañana, en Madrid


Sábado 10 de marzo, 22:00 horas, Diablos Azules (c/ Apodaca, 6 - Metro Tribunal - Madrid). Presentación de Habitación 804, de Marcus Versus. Además del autor participarán los escritores Carlos Salem y Mario Crespo.

Desde un tejado oscuro

sólo es real la niebla.
Octavio Paz

Desde un tejado oscuro de Lovaina
me mira fijamente un gato de silencio.

Amanece este día con lentitud de nieve
y su luz destemplada enfría con silencio
las formas que perfila tan levemente ahora.

Un transeúnte equívoco avala este momento
cuando entra en la penumbra y se diluye
su mísera presencia, su rostro pasajero,
la mercancía de un tiempo variable y confuso
que tienen los vestigios y las incertidumbres.

Yo no he estado en Lovaina, pero sé que ese gato
me espera en un tejado de la ciudad del sueño
y sé que su mirada azul y transparente
inocula este brillo con que duele el paisaje
y hay un hueco que espera el hueco de mi ausencia
y una mujer que cruza la mañana con niebla.
Aunque aún no ha amanecido en los tejados
con gatos y con nieve de Lovaina.


Santos Domínguez, Plaza de la palabra

Mañana, en Villalpando (Zamora)


Mis amigos de Mendel.

Cartel de Moonrise Kingdom

The Lone Ranger: primera imagen


Con Armie Hammer como El Llanero Solitario y Johnny Depp como el indio Tonto.

jueves, marzo 08, 2012

Plaza de la palabra, de Santos Domínguez



LA ALJABA DEL VIAJERO

¿Estar en otro sitio...? El viaje verdadero
es aquel que se emprende sabiendo que ya nunca
volveremos al punto de partida, a la exacta
certeza de los puertos que dejamos atrás.

¿Lo demás? Excursiones y argucias de la niebla.

El viajero cabal es el que nunca vuelve,
quien rompe las amarras y atraviesa la leve
espuma blanca y turbia que le unía al pasado,
el que rasga la túnica que ayer llevaba puesta.

El viaje verdadero consiste en no volver.

**

NOCTURNO EN LA CIUDAD

Como un papel de otoño en el asfalto.
Félix Grande


Como un extraño miro la lluvia en la ciudad
a oscuras y desierta.
Y no la reconozco.
No veo en ella otras calles
que las que ciega el tiempo y el recuerdo diluye.

Paseo por las torvas provincias de la sangre,
por las desolaciones
de este siglo que se alza
sobre siglos de horror impronunciable.

Como si no supiera
que esta lluvia tan lenta,
que esta niebla insistente que nos habla en voz baja,
que persiste en posarse delante de nosotros
como un pájaro herido
amansará los campos,
para la siembra, sí, también para el que entierran.

Como si no supiera que somos la ciudad.
Que, oscuros y desiertos,
aún somos esta lluvia
que cae sobre los muertos y sus ojos cerrados,
esta niebla insistente que empapa la memoria
como un paño de olvido.

Que prosperan las hierbas
malas y los vencejos.
Que vendrán otros años
y el sol de los veranos no arderá en nuestra cara.

Trailer de God Bless America


Hoy, en Gijón

Nader y Simin. Una separación



Por fin he visto esta gran película, galardonada con un montón de premios, entre ellos el Oscar. Partiendo de una situación clásica (el divorcio de una pareja joven), la trama se va complicando a medida que los personajes toman decisiones, algunas acertadas y la mayoría erróneas. Cada acción desemboca en una reacción que lo embarulla todo aún más, empujando a dos familias a enfrentarse. Lo interesante es que, mediante esa propuesta, el director nos habla de varios temas: la religión, el conflicto, las mentiras y las verdades a medias, la responsabilidad paterna, el paro, el Alzheimer, la figura de la mujer iraní, la desesperación, el ansia de dinero… Tan tensa como una peli de Hitchcock, y no lo digo en broma. 



Cartel de Fausto

Trailer de Good For Nothing


miércoles, marzo 07, 2012

Madrid. 23 de marzo


Acero puro y otras historias, de Richard Matheson



Ya hemos hablado en varias ocasiones de Richard Matheson. Su fantasía no tiene límites. Sus historias han influido a escritores e inspirado películas y series de televisión. No necesita que lo presentemos. Aprovechando el tirón de Acero puro, Edhasa ha reeditado este volumen de relatos. No he visto la película, pero el relato no tiene nada que ver: en el filme, como hemos podido comprobar en los trailers, los robots que boxean se parecen a los Transformers; en el cuento original, los robots tienen apariencia humana, lo cual cambia por completo el sentido de la historia. Este compendio de relatos, aunque en ellos brilla la imaginación de Matheson, no está al mismo nivel del muy superior Pesadilla a 20.000 pies. Leerlos no es muy diferente de entrar en la Twilight Zone. Hay sociedades del futuro en las que los viejos deben aprobar un examen para que el gobierno no los mate, hay una mujer embarazada de un ser de otro planeta, y muchachos que quieren convertirse en vampiros, y un tipo que encierra en jaulas a quienes vagan por la carretera que desemboca en su propiedad, e incluso niñas que se extravían en otra dimensión… Y todavía estamos esperando a esa anunciada edición española de los relatos completos de este autor. ¿La veremos algún día?


[Traducción de Norma B. de López y E. Zilly]

Próximamente: Robar en American Apparel


De Tao Lin. En Alpha Decay.

Trailer de Bully


Cartel de Meeting Evil


Con Samuel L. Jackson y Luke Wilson.

martes, marzo 06, 2012

Lengua de madera (Antología de poesía breve en inglés), de Varios Autores. Edición de Hilario Barrero



SUICIDIO EN LAS TRINCHERAS

Conocí a un inocente niño soldado
que sonreía abiertamente a la vida con un gozo vacío,
dormía como un tronco en la oscuridad solitaria
y silbaba de madrugada con la golondrina.

En trincheras invernales, encogido y melancólico,
con explosiones y piojos y falta de ron,
se disparó una bala a través de la sien.
Nadie habló de él de nuevo.

Vosotros, muchedumbre de rostros de entusiasta mirada,
que vitoreáis a los soldados jóvenes que desfilan,
escondeos en casa y rezad, pues nunca sabréis
a qué infierno se fueron la juventud y la sonrisa.


Siegfried Sassoon

**

ESCOGIENDO UN LECTOR

En primer lugar, me gustaría que fuera guapa,
y que caminara cuidadosamente sobre mi poesía
en el momento más solitario de una tarde,
su cabello por el cuello húmedo todavía
de lavárselo. Debería llevar puesto
un impermeable, uno viejo, sucio
por o tener bastante dinero para llevarlo al tinte.
Sacará las gafas, y allí,
en la librería, hojeará
mis poemas, luego pondrá el libro
en la estantería. Y se dirá a sí misma:
“Por este precio, puedo llevar
mi impermeable a la tintorería”. Y lo hará.


Ted Kooser


[Traducción de Hilario Barrero]

Trailer de The Raid: Redemption


Cartel de Payback


Documental basado en un libro de Margaret Atwood.

Próxomamente: Pequeñas historias de la calle Saint-Nicolas


De Line Amselem. En Xordica.

Cartel de Bert Stern: Original Madman


Documental sobre este fotógrafo. La lista de estrellas que aparecen entrevistadas o en material de archivo es impresionante.

lunes, marzo 05, 2012

Noche de los enamorados, de Félix Romeo / ¡Viva Félix Romeo!, de Varios Autores


Este libro se acabaría si dejara de hacerme preguntas.
No siembro dudas sobre Santiago Dulong.
Esto no es un juicio, porque no se puede juzgar a los muertos, y Santiago Dulong murió hace diez años.
Ni es la defensa imposible de una víctima, porque no se pueden reparar las ofensas a los muertos.
Ni es un ensayo sobre la justicia.

**

La primera impresión que sentí al entrar en la cárcel de Torrero es que ese recinto apestaba: olor de grasa y olor de zotal y olor de cuerpos de hombres y olor de ratas y olor de agua estancada y olor de comida hervida y olor de lejía y olor de medicamentos y olor de mierda intensa, porque en la cárcel se come mucha carne, aunque sea de baja calidad, y es la carne lo que da intensidad al mal olor de la mierda, olor de semen, olor de calefacción que quema mal, olor de sangre seca, olor de cuerpos amontonados.
Porque el olfato, en muy pocos minutos, se atrofió, y me permitió sobrevivir en esa pocilga.



 
[La última obra de Félix Romeo incluye, de regalo, un librito que compendia los homenajes literarios de algunos de sus amigos. Pero de todos los textos, en general de un nivel muy alto, quizá me quedaría con el de Aloma Rodríguez. Ambos volúmenes son muy recomendables]

Próximamente: Emails para Roland Emmerich


De Sergi de Diego Mas. En Honolulu Books.

Carteles de Game Change





Película para la HBO que ojalá veamos pronto aquí, sea en cine, en dvd o en televisión.

Haywire (Indomable)


Procuro ver todas las películas de Steven Soderbergh. Me parece un director versátil e interesante aunque irregular. Se adapta a los géneros y es capaz de saltar del cine indie de bajo presupuesto a las superproducciones sin despeinarse, y casi siempre utilizando sólidos repartos de estrellas. En Haywire, que encabeza la luchadora (y campeona de artes marciales) Gina Carano, se ha adaptado a las reglas del cine de acción: tiros, peleas, intrigas, persecuciones y una trama que abarca varias ciudades del mundo. Soderbergh cumple con eficiencia. Se trata de una película de personajes que conspiran y traicionan y, sobre todo, de hostias, y Gina Carano las da muy bien y los actores saben encajarlas. Hay algo erótico en las peleas que tiene con sus oponentes: la brutalidad de los golpes, el acercamiento sexual de los cuerpos, las extrañas llaves que se hacen, la ferocidad de los contendientes. El reparto de estrellas masculinas es de órdago: Michael Fassbender, Ewan McGregor, Bill Paxton, Chaning Tatum, Antonio Banderas, Mathieu Kassovitz y Michael Douglas. La película es corta, entretenida, de un estilo a la saga de Bourne aunque con menos laberintos argumentales. Quien busque más está equivocado. Acción y hostias. Muy bien rodada.  

Trailer de Frankenweenie


Ralph McQuarrie (1929 - 2012)


Ilustrador, diseñador y artista conceptual, McQuarrie era un genio: suyos son los diseños de Star Wars, En busca del arca perdida, E.T., Cocoon y muchas películas más; también perteneció al departamento de efectos visuales de algunos títulos. Recuerdo, en los 80, un libro sobre el rodaje de El imperio contraataca, repleto de fotos del filme y de esbozos y dibujos e ilustraciones de McQuarrie; me fascinaban. Por desgracia, ese libro quedó en casa de algún amigo. 

domingo, marzo 04, 2012

Las alas del poema, de Santos Domínguez



MONJE A LA ORILLA DEL MAR
(Caspar David Friedrich)

se tiene la impresión al contemplarlo de que
le hubieran cortado a uno los párpados.
Heinrich von Kleist


Todo es frágil aquí, todo es niebla de asombro
bajo el silencio blanco de la nieve
o en el abismo azul de los acantilados.

Como un pájaro herido,
la lluvia se ha posado mansamente
en la orilla del mar.
Su música de sombra silenciosa
desciende blanda y tibia
a la arena sin pájaros.

Desciende blanda y tibia
desde este cielo turbio al turbio mar sin peces
y allí se desdibuja,
se disuelve en el agua
de otro mar más profundo sin temblor ni oleaje.

En la precaria orilla, sobre una leve duna
soy un cuerpo en penumbra, una interrogativa
silueta que contempla el horizonte incierto,
perplejo frente al mar vacío de veleros.

Y pienso en el desorden nevado de la muerte.

Próximamente: Miami Blues


De Charles Willeford. En RBA.

Cartel de Neighborhood Watch

Trailers de ParaNorman


viernes, marzo 02, 2012

Próximamente: El escritor gonzo


De Hunter S. Thompson. En Anagrama.

La invención de Hugo



Me sorprendió mucho, desde el principio (e imagino que igual que les sucedió a otros fanáticos de su obra), que Martin Scorsese aceptara un proyecto de estas características: adaptación de una novela juvenil, con dos niños como protagonistas y rodaje en 3D. Pero en cuanto empieza la proyección uno se cerciora de por qué Scorsese debió enamorarse del material: se trata de uno de los homenajes más hermosos al cine (y a la literatura, en algunos pasajes) que hemos visto en una pantalla. Una especie de carta de amor al cine en general y a Georges Méliès y los trucajes en particular. Observemos que la primera película que el niño lleva a ver a la niña (ella nunca ha estado en el cine) es El hombre mosca, con Harold Lloyd.

El uso que el director hace de las 3 dimensiones y sus posibilidades es fascinante: desde Avatar no se veía nada igual, y Scorsese lo supera porque es cien veces mejor director que James Cameron. Basta con ver el plano que abre el filme, con esa cámara que sobrevuela París y se desliza por dentro de una estación para culminar enfocando la cara del protagonista, como si fuera Peter Pan quien manejase dicha cámara. Scorsese nos habla de trucajes y primeras películas y efectos especiales rudimentarios y lo hace con el lenguaje audiovisual moderno, expresando cómo ha cambiado la industria desde la salida de los obreros de una fábrica y el tren que entra en una estación y asusta a los espectadores (primeras proyecciones públicas, citadas y proyectadas en Hugo) hasta estos tiempos de 3 dimensiones, escenarios generados por programas informáticos y trucos que hacen real lo imposible. El cine es ilusión, obra de un ilusionista como lo fue Méliès en su primera época, y en ese sentido Scorsese, aunque con otros presupuestos y otros avances, no parece haberse alejado mucho de esa magia con esta película.

A mí el Scorsese que me fascina y me emociona es el de Taxi Driver, Uno de los nuestros, Malas calles, Infiltrados o Casino, pero, incluso cuando se mueve en otros territorios ajenos a su especialidad (pensemos en la maravillosa La edad de la inocencia, o en esas comedias atípicas que son El rey de la comedia y Jo, ¡qué noche!, o en La última tentación de Cristo, o en sus documentales sobre Bob Dylan, George Harrison y The Rolling Stones), sigue siendo un maestro, un artesano con un dominio impecable de la técnica. Hugo no es lo mismo que, por ejemplo, Shutter Island (es evidente), ni alcanza la emoción que me suscitaron El aviador o Toro salvaje, pero no podemos negarle su capacidad para hechizarnos visualmente.     

Próximamente: Prozac, Trankimazin y otros parques infantiles


De Eduardo Boix. En Huerga & Fierro Editores.

Cartel de Les adieux à la reine

Hoy, en Madrid

Nuevo cartel de Safe

jueves, marzo 01, 2012

Cartel de On the Road

Que nadie se mueva, de Denis Johnson



Hoy tenía previsto colgar mi reseña de La invención de Hugo, pero el pc tiene errores y lo he llevado a reparar. Hasta que recupere ese texto, os dejo con un fragmento de la recomendable novela negra de Denis Johnson, sobre la que escribí una reseña para El Cuaderno. Hasta que la publiquen, os ofrezco este extracto:

Luntz estaba sentado dentro del coche en el aparcamiento de la cafetería, escuchando una tertulia deportiva de la onda media y dando gracias por lo que tenía: cuarenta y tres billetes de cien dólares y algunos pequeños, además de una billetera con una etiqueta dentro que decía “Piel de becerro auténtica” y muchas tarjetas de crédito. Las tarjetas tenían que desaparecer. Y probablemente el coche. Y sin duda la pistola.
Desplegó con manos temblorosas los nuevos y flamantes billetes de cien. La deuda que tenía con Juárez no ascendía a mucho más que aquello. 


[Traducción de Javier Calvo]

Cannes 65

Un dientecito


A tu hija le sale un diente, luego dos,
y cuatro y cinco, después quiere comer carne
directamente del hueso. Todo

ha terminado: aprenderá algunas palabras, se enamorará
de cretinos, de idiotas, de un embaucador con labia
que va camino de la cárcel. Y tú,

tu mujer, envejecéis, os desgastáis, y no os arrepentís
de nada. Hiciste, amaste, tus pies
están doloridos. Anochece. Tu hija ya es adulta.


Thomas Lux, Lengua de madera (Antología de poesía breve en inglés), de Varios Autores. Edición de Hilario Barrero

Cartel de Crazy Eyes

miércoles, febrero 29, 2012