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miércoles, junio 21, 2023

Día ya de verano

Día ya de verano. El verano ha llegado.
En la calle, en los trajes, en el aire.
De pronto. Hay verano. Vuelve el verano.
Pero no todo es esta promesa o esta dicha.
Aún está agazapado el temor, aún
tiene fuerza el miedo. La llegada del verano
tiene algo de apariencia., de buscada apariencia
o de ficticio, quiero decir. Porque a pesar
de sus atractivos que ya luce estamos aún
en un tiempo incierto.


Santiago Montobbio, Los poemas están abiertos


miércoles, junio 14, 2023

Tiene algo de casa tomada

Tiene algo de casa tomada. La
lámpara que de pronto
no se enciende más, las cosas que dejan de funcionar
y como podemos sustituimos unas por otras. El deterioro que causa
el paso del tiempo, los días ya meses, y sin poder avisar
a nadie. Nosotros dentro. En esta casa tomada, tomada también
por nuestra soledad, nuestra tristeza, el desánimo inadvertido pero tenaz
que nos va inundando con los días. Casa tomada
estos días y nuestra vida en ella, también ya
casa tomada los poemas.


Santiago Montobbio, Los poemas están abiertos

lunes, junio 05, 2023

Hacer menos cada día

Hacer menos cada día, hasta ser
un ovillo de la nada. Éste podría ser el propósito
de un tiempo de desesperación, también la aspiración de dicha
del verano. Pueden ser dos versos escuetos que en la mansedumbre del verano
me nacen y en los que resuenan y está –se concentra–
la desolación del hombre, su tristeza final, su tristeza
que se hace mayor cada día
en su camino al vacío.  


Santiago Montobbio, Los poemas están abiertos


viernes, junio 17, 2022

Nuestro mundo

…………………………….In memoriam W. G. Sebald

Nunca coincidimos, sólo conocía
sus libros y extrañas fotografías, como
halladas en un anticuario y los destinos
humanos como hallados en un anticuario,
y una voz tranquila que explicaba,
una mirada que había visto tanto,
una mirada vuelta hacia atrás,
que no evitaba el terror
ni la admiración;
..................y nuestro mundo en su prosa,
nuestro mundo tan tranquilo, pero
lleno de crímenes del todo olvidados,
incluso en las bellas ciudades
a la orilla del mar o del océano,
nuestro mundo lleno de iglesias vacías,
cortado por vías de tren, por cicatrices
de antiguas trincheras, por autopistas,
cortado por la incertidumbre, nuestro ciego mundo
más pequeño ahora sin ti.



Adam Zagajewski, Antenas

lunes, junio 13, 2022

Para ti

Para ti (tal vez duermas ahora en una nube
de sueños de lana) no es éste mi único poema.
Para ti, la victoriosa, sonriente, bella,
pero también para ti la triste, vencida

(aunque nunca llegaré a entender
quién sería capaz de vencerte)
para ti la desconfiada, intranquila,
para ti escribo poema tras poema,

como si quisiera algún día, cual tortuga,
llegar por medio de palabras imperfectas
y de imágenes allí donde estás hace tiempo,
allí donde te llevó el relámpago de la vida.


Adam Zagajewski, Deseo

sábado, febrero 19, 2022

Los años oscuros. El país vasco, la posguerra

LOS AÑOS OSCUROS, EL PAÍS VASCO,
la posguerra. Zumaya, un buen sitio
del que ser. El mar. Los niños
que corren libres por las calles. El
aire aún. Los ojos de la niña,
Itziar. Las miradas, los silencios.
Veo esta preciosa película esta
noche. Van mal las cosas en
Barcelona. Parece que tendremos
que volver a no salir a la calle.
Más encierro. Adiós al mar.
Al campo. La ciudad dura,
triste, en este encierro. La
oscuridad de este tiempo.
Esta noche el aire es triste.

Santiago Montobbio,
De infinito amor vol. II (Cuaderno del encierro)

lunes, febrero 07, 2022

El viento callado. Todo este tiempo incierto

EL VIENTO CALLADO. TODO ESTE TIEMPO INCIERTO.
Que será largo. Como una noche. Me asomo
a la calle y a la noche cuando cierro el balcón,
suena la música de jazz y sé que tenemos detrás,
detrás del alma, en un rincón que apartamos algo
pero no podemos olvidar mucho del corazón el temor
de todo este tiempo incierto por venir, de este largo miedo
y esta larga noche, larga como un largo lamento,
así largo y extraño y fiero, tiempo difícil e incierto
en el que no sabemos muy bien cómo vamos a vivir.

Santiago Montobbio, De infinito amor vol. II (Cuaderno del encierro)

martes, febrero 01, 2022

El olor ya lánguido de los troncos del Brasil

EL OLOR YA LÁNGUIDO DE LOS TRONCOS DEL BRASIL.
Lo siento cuando voy a cerrar los porticones
de la galería. Han florecido con profusión,
y la han llenado de un perfume intenso,
como de jazmín. Pero se abrieron las flores
ya hace días, y es aún aroma que se percibe,
e intenso, pero también que muere, que se va.
Se va la tarde y el olor intenso y tropical
que inundaba la galería. Quedará un perfume
roto de flores imprevistas después de todo
lo que hemos sufrido, y aire libre
para que se pueda ir, y con él
la enfermedad y la muerte.

Santiago Montobbio,
De infinito amor vol. II (Cuaderno del encierro)

martes, diciembre 07, 2021

Primeros minutos del día de mi cumpleaños

PRIMEROS MINUTOS DEL DÍA DE MI CUMPLEAÑOS,
27 de abril, por la noche y con el balcón
abierto. La noche en el aire ligera. Mañana
cumpleaños en el encierro. Cumpleaños con libros,
quizá con poemas. Con silencio, y en el silencio
lo que espero, el amor que aún no sé y todavía
tengo, del que estoy lleno. Hago aún poemas
por esto. En estos primeros minutos del día
de mi cumpleaños y con el balcón abierto
y mientras me llega de la noche el aire
fresco y ligero vuelvo a saber y decirme
esto. Y esto es, así se hace un poema.
Con un sentimiento que viene de adentro,
que es raíz y alza el vuelo y se dirige
al cielo, es en su noche estrella.


Santiago Montobbio, De infinito amor (Cuaderno del encierro)

miércoles, diciembre 01, 2021

Santiago Montobbio: 3 poemas

JUEGAN LOS NIÑOS, LOS OIGO CORRER,
se apresuran. Es la vida. Es la vida
que juega quizá al escondite, y depende
de nuestro tino, de nuestra paciencia, de nuestro acierto
que nos la volvamos a encontrar.


*

ME DESPIERTO DE MADRUGADA, PERO AVANZADA YA
la noche. Tras un rato me levanto y veo
cómo va creciendo la luz y se levanta el día
desde el patio de manzana. Me inunda esta
luz que crece, el día que empieza. ¿Qué
traerá el día?, me pregunto, me puedo preguntar.
Los afanes, los trabajos, los cuidados, las angustias.
La limpieza, las lecturas, hábitos con que sobrellevar
el encierro y hábitos también que éste precisa.
Se levanta el día. Yo escribo un poema para decirlo.
Esperemos que no se pierda el mundo.

*

DICEN QUE DENTRO DE UN PAR DE SEMANAS PODRÉ SALIR.
Imagínate, cómo voy a aguantar estar yo un par de semanas
sin ver la bendita calle, dice este personaje de Galdós que se encuentra
enfermo, Plácido, muy compungido. Dice que nunca lo ha estado –enfermo.
La calle, la bendita calle a la que no poder ir y salir
se ve como una privación insufrible. Entonces, ahora.
La calle, la vida. Al aire libre.



Santiago Montobbio, De infinito amor (Cuaderno del encierro)

jueves, noviembre 25, 2021

Helor en el final del día

HELOR EN EL FINAL DEL DÍA.
Los árboles quietos. El silencio
profundo. También me hundo.
Me hundo en el silencio,
me hundo en el mundo.
En el mundo detenido y
roto, enfermo. Pero sean también
una oración la soledad, el dolor,
este helor último con que se
despide el día, es decir
la noche, la helada noche.
Y este helor se vuelva también
agua que salva, poesía.


Santiago Montobbio, De infinito amor (Cuaderno del encierro)

miércoles, julio 01, 2020

El bolígrafo, mi cruz

EL BOLÍGRAFO, MI CRUZ, HA EMPEZADO
a no escribir. He tenido que sentarme
entonces otra vez en un banco de la iglesia
–escribía de pie, junto a la pila
de agua bendita– y rebuscar
en la mochila. Recordaba
por si acaso llevar otro. Menos
mal. Porque el arte se da
siempre como por si acaso.
Se da de milagro, por milagro.
Creo que esto es algo que me dice al irme
el agua bendita de esta iglesia de Roma.
Me lo dice el agua que también vuelve.
Me recuerda que el arte y quien lo hace
somos milagro. El hombre es milagro.  
Santiago Montobbio, Vuelta a Roma

lunes, junio 29, 2020

Charlan detrás de mí dos señoras

CHARLAN DETRÁS DE MÍ DOS SEÑORAS
romanas. Esto es una taberna
de barrio, en el corazón de Roma.
Esta taberna –quiero decir– es verdadera,
y como tal funciona. No es una
leyenda o sueño mío. La charla
de estas dos señoras que en ella se encuentran
y en ella arreglan el mundo así lo certifica.
Son –pienso– como una carta certificada,
que nos llega –en esa charla–
como lo hacían las cartas en el antiguo
correo. Cartas de amor, cartas no sabemos
de qué. De ausencia. Ausencia
y falta. Y a veces resurrección,
aun más que presencia. Como
la existencia de esta taberna.
Las palabras que en ella se dicen
en esta tarde dos señoras romanas
no arreglarán el mundo, pero nos
dicen que es verdad que estamos
en Roma, verdad Roma en lo que
de ella permanece y dura, detrás
de las sombras, de la erosión y la pérdida,
detrás del tiempo.

Santiago Montobbio, Vuelta a Roma

lunes, abril 06, 2020

Todo oídos

Lo que consuela un reloj en la noche. Lo que consuela. Su lenta hegemonía sobre los bisbiseos y las respiraciones detestables. El péndulo ahí, moviendo brillos viejos como un pájaro absorto. Ese es tu comandante ahora, el que te marca el paso con su lengua de bronce en el lugar del sueño.
Por la boca con fiebre de una anciana salen en tromba fechas desbocadas. Y tú sabes que también estás envejeciendo violentamente en la quietud, rasgada por el tic-tac que llega hasta los bordes oscuros del corazón. Hace el insomne investigaciones que se atascan en los pequeños estallidos de los muebles finales.

Y vuelven los oídos al reloj.

Lo que consuela.

Tomás Sánchez Santiago, Este otro orden. Poesía reunida (1979-2016)

martes, marzo 31, 2020

Como una insinuación

Cuando escribes te manchas de ti mismo.

Y pones oscuridad y aire atacado
cuando respiras encima
de lo que nombras.

¿Es así?

Vas arrojando aliento de frente
a las palabras.
Una humedad violenta
las aleja como a un vuelo de aves insultadas
hasta la desorientación.

Eres el que ofusca. Eres el que atiende
las heridas con sal
y el que se remoja en las contradicciones.

He venido a por ti
entre lentas comadronas con la lengua rapada.
He venido a por ti
mas no entraré a buscarte.
Te espero en las afueras de los nombres,
allí se han desalado
de sí mismos
y solo continúa por sus huesos la sombra
de una música.

Esto ya no consuela,
esto ya no consuela y debes aprender
otras maneras
de enjuagarte en los nombres,
como cuando se cruza un mercado
ya desmantelado
y solo se propaga, por toda actividad,
la inversa inflamación
de desdecir.

Tomás Sánchez Santiago, Este otro orden. Poesía reunida (1979-2016)

lunes, julio 22, 2019

Juan Gil Bengoa: 3 poemas



.
.
¿Crees que el mar se evaporó?
¿Que enterrados fósiles aguardan su inmortal destino arqueológico?
¿Su oleoso perfume a petróleo?

Las aguas se retiraron del reseco decorado
para que caminases por esta infinita playa
a la que un día –indómita marejada– retornarán inexorables.

¿No percibes su antiguo oleaje?

**

En la plaza me han advertido que no me fíe de semejante charlatán, pues su pirómano trastorno lo lleva escrito en un sanatorio del que permiten que escape a ratos. Se pega a mi costado como una lapa. Me insinúa que aquí corro peligro, que ha muerto mucho hermano en Irak por nuestra culpa. Muestra su viejo reloj de muñeca, me pide que se lo cambie por un mechero. Asegura que vivió en Clermont-Ferrand, también en Artigues. Que quemaba los montes de los infieles y los pasaba a degüello con su daga. Que él solo, hace mucho tiempo, acabó con el mayor bosque del norte de África. Un inquietante brillo mesiánico endurece sus ojos cuando me susurra al oído: Mire a su alrededor, está hablando con el hombre que originó el desierto.

**

Has abierto el paisaje:
hiere la luz
hiere el tiempo de lejanas esperanzas.
La mujer que te prometió su amistad
recordará tu nombre
recordará algún poema
cuando su tiempo se desvanezca
teñido de perdurable felicidad.

Ahora, monarca solitario de ceniza y arena,
aprendiz de nómada,
extraviado de Ain-Sefra, donde un río de lodo
y piedras ahogó la voz de aquella mujer indómita,
recorres tu tiempo en el yermo paraje
de un cementerio que guarda la macabra broma
de morir ahogada en el desierto.

Lejos de la furia atlántica
lejos del hondo abrazo del Sena
contemplas al atardecer su tumba.

Más allá, Taghit.

.
.
.Juan Gil Bengoa, En jardines de arena

jueves, julio 11, 2019

Llega la música cada vez más tenue

Llega la música cada vez más tenue,
como amortiguada por la noche. Se oye
el viento. También es un viento último,
vuelve a serlo en esta tarde y mientras
golpea ahora la puerta del cuarto. Se diluye
la música, se desdibuja, se amortigua, mientras
ulula el viento. La vida es también última.
Lo es y así sentimos que es especialmente
algunas veces, no sólo en la muerte.
La música se oye cada vez más tenue
y así nos irá abandonando todo en esta vida.
Cada uno de estos abandonos nos acerca
a la última pregunta, al último
y absoluto abandono, y en él
al encuentro o a la nada.

(Granada)

Santiago Montobbio, Nicaragua por dentro

lunes, julio 01, 2019

Qué vida habrá. Qué no vida.

Qué vida habrá. Qué no vida.
Qué sueño perdido, qué esperanza.
Cuando se acaben los poemas,
el adiós que anuncian con
insistencia haya llegado
y todo sea un desierto
como el que tantas veces
en ellas canto. Qué habrá.
Voy de vuelo en el poema y
literalmente vuelo en estos
momentos por el cielo. América.
Nicaragua. La tierra, el alma.
Qué habrá, sí, qué habrá
después de los poemas. No
parece que si ellos no están
y no son posibles pueda
haber nada, algo que
merezca sentirse
como la vida, algo
que al menos se
parezca.

(Avión a Managua)

Santiago Montobbio, Nicaragua por dentro

martes, enero 29, 2019

Otro 500 en Piazza Barberini

Otro 500 en Piazza Barberini. Azul marino.
Parado en la circulación un momento
junto a la fuente. En sus detalles, en sus recuerdos
más pequeños la vida vuelve, nos dice
que estamos aquí, y que de algún recóndito modo
sí somos los mismos. Lo dice un detalle
que observamos, un coche de otro tiempo
y que en Roma sigue vivo, como siguen vivas
tantas cosas. Tanta gloria y tanta historia,
tanta memoria de grandeza, pero también
la vida en sus detalles olvidados
y en sus secretos escondidos. En el arte
con que éste se hace y en el que al hacerlo
el artista los busca. Sí. Roma es
de la vida. Es la vida.


Santiago Montobbio
, Poesía en Roma

jueves, noviembre 29, 2018

La ciudad sólo es si es contigo

La ciudad sólo es si es contigo.
Sólo son de verdad las calles
si contigo las camino. La vieja
ciudad que sobre sí misma se recuesta
sólo abre sus hechizos para el corazón
si va contigo. Quiero tu paso
junto al mío. Quiero la ciudad
como un sueño que despierta
junto a ti, en tu latido.

Santiago Montobbio, La lucidez del alba desvelada