martes, septiembre 26, 2023

Serotonina, de Michel Houellebecq

 

Es un comprimido pequeño, blanco, ovalado, divisible.
Me despierto hacia las cinco o a veces las seis de la mañana, la necesidad es extrema, es el momento más doloroso del día. Mi primer gesto es poner en marcha la cafetera eléctrica; la víspera he llenado el depósito de agua y de café molido el filtro (por lo general Malongo, con el café sigo siendo bastante exigente). No enciendo un cigarrillo hasta después de haber tomado un primer sorbo; es una obligación que me impongo, un éxito cotidiano que se ha convertido en mi principal fuente de orgullo (debo confesar, sin embargo, que las cafeteras eléctricas van muy rápido). El alivio que me produce la primera bocanada es inmediato, de una virulencia sorprendente. La nicotina es una droga perfecta, una droga simple y dura, que no proporciona ninguna alegría y se define totalmente por la carencia y por el cese de esa carencia.
Unos minutos más tarde, después de dos o tres cigarrillos, tomo un comprimido de Captorix con un cuarto de vaso de agua mineral, normalmente Volvic.
Tengo cuarenta y seis años, me llamo Florent-Claude Labrouste y detesto mi nombre de pila, creo que procede de dos miembros de mi familia a los que mi padre y mi madre, cada uno por su lado, querían honrar; y es lamentable porque, por lo demás, no tengo nada que reprochar a mis padres, fueron excelentes en todos los sentidos, hicieron todo lo posible para darme las armas necesarias en la lucha por la vida, y si al final he fracasado, si mi vida termina en la tristeza y el sufrimiento, no puedo culparles a ellos, sino más bien a una desventurada serie de circunstancias de las que tendré ocasión de hablar –y que incluso constituyen, a decir verdad, el objeto de este libro–, no tengo absolutamente nada que reprochar a mis padres aparte de esa nimiedad, ese molesto pero nimio episodio del nombre, no solo me parece ridícula la combinación Florent-Claude, sino que me desagradan sus dos elementos; en suma, considero mi nombre un fallo garrafal. Florent es demasiado blando, demasiado próximo al femenino Florence en un sentido casi andrógino. No se corresponde en absoluto con mi cara de rasgos enérgicos, agresivos en algunos ángulos, que a menudo ha sido considerada viril (por lo menos por algunas mujeres) pero de ningún modo, ni por asomo, el rostro de un pederasta botticelliano. Por no hablar de Claude, que me hace pensar instantáneamente en las Claudettes, y en cuanto oigo pronunciar ese nombre, en el acto me viene a la memoria la imagen espantosa de un vídeo
vintage de Claude François reproducido en bucle en una velada de maricas viejos.

**
Como todos los países de Europa occidental, España, empeñada en un proceso feroz de aumento de la productividad, había suprimido poco a poco los empleos no cualificados que antaño contribuían a hacer la vida un poco menos desagradable, condenando de paso a la mayoría de su población a un paro masivo. Maletas así, ya llevaran las siglas de Zadig y Voltaire o Pascal y Blaise, solo tenían sentido en una sociedad donde aún existía la función de
mozo de cuerda.
No parecía ser el caso, pero en realidad sí, me dije al retirar de la cinta transportadora el equipaje de Yuzu (una maleta y una bolsa de viaje de un peso casi idéntico, las dos debían de pesar unos cuarenta kilos): el mozo de cuerda era yo.



[Anagrama. Traducción de Jaime Zulaika]

Trailer de The Caine Mutiny Court-Martial

 

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Killers of the Flower Moon: otros 2 carteles




Cat Person: 2º cartel

 


miércoles, septiembre 20, 2023

La balada de la soltera, de Ana Patricia Moya

 


Edición completa de La balada de la soltera, cuya primera parte fue premiada en el Certamen de Poesía Manuel Garrido Chamorro. El libro está escrito desde la perspectiva de una mujer al borde de los 40, que reflexiona en torno a la soledad, la ausencia, el desamor y la falta de interés de terceras personas, la precariedad, los sueños aún por cumplir… Un poemario con mucha fuerza. Aquí van 3 textos:


LA MELANCOLÍA

La ley de la rutina
es el mejor remedio
contra la incertidumbre del presente.

Refresca y siento el frío del futuro
abrazando mi piel como se abraza
un cuerpo antes de abandonarlo para siempre
.
Ramón Bascuñana



Menospreciar de un vistazo la nevera
……………….........–una caja de caldo (de cocido)
...........................una lata de cerveza (marca blanca)
...........................un blíster de embutido (próximo a caducar)
...........................un
tupper (con las sobras de la cena)
……………............media botella de vino (de reserva)
...........................dos (insípidos) yogures desnatados–

el panorama es desolador
................(las sábanas bajeras arrugadas, mal dobladas,
calcetines desparejados que se amontonan en la lavadora,
amoniaco mezclado con poca agua para desinfectar los lavabos,

lo peor: aún no han ingresado la nómina y hay que pagar la luz, gas y teléfono),

asomarse al balcón, para regar las macetas,
....................................................predecir el tiempo
–sin amenaza de lluvia: mañana, bragas y toallas secas–,
………………………………………..........y de mal humor
.......–o por la menstruación adelantada un par de días
…....o por no disponer de planes festivos para este sábado–,

…...desear a las mascotas de los vecinos
…...que corretean felices por el parque, ajenas a esta melancolía
…...tan bruta que retuerce las entrañas
……–otra vez las molestias de la regla, se supone,
……o porque es otra noche de reclusión en el piso–

resignación, cariño, es nuestro segundo apellido

recoger la ropa desperdigada por el suelo de la habitación

………………………………………............
sólo ropa tuya

.............y acariciar esa puerta

……………………...........
y saber

..................................................que no volverás a verle más.

**

Sabes, soltera,
que tu fe es la canción
del desaliento.

**

PLANES

Imaginaba los treinta con nómina mensual fija,
una hipoteca que sustentara un techo compartido,
con las habitaciones a rebosar de fotos de viajes
y con una biblioteca en constante crecimiento,

y aquí estoy, con la sombra de los cuarenta
sobre mi nuca, llorando frente al espejito
mientras me quito pegotes de cera y cavilo
en cómo ocupar el lunes (quizás repase la cocina,
quizás me entretenga con el temario de oposiciones
o quizás salga a la calle a caminar sin rumbo),

aquí estoy, resistiendo a la precariedad, a las embestidas
de hombres y mujeres sólo dispuestos al placer puntual,
en la misma casa familiar, con las mismas fotografías
y con mis estanterías quedándose vacías,

porque nadie nos preparó para el fracaso,
nadie,
porque nadie nos explicó qué hacer con la vida
..........................................–ese chiste de mal gusto–
cuando se nos escapa por el sumidero.  



[Averso Poesía]

Trailer de Dream Scenario

 

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En Aleteia: El suplente

 

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Trailer de Butcher's Crossing

 

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Finestkind: primer cartel

 


Blaze, de Richard Bachman / Stephen King

 

Algunos de mis libros favoritos de Stephen King son los que publicó bajo el pseudónimo de Richard Bachman: Rabia, El fugitivo, La larga marcha, Posesión… En cuanto a Maleficio y Carretera maldita: me gustaron menos antaño, pero no descarto releerlos. Sólo me faltaba Blaze, novela escrita en los 70 que acabó revisando y publicando décadas después. King la mantuvo en un cajón porque no estaba satisfecho con el resultado y menos mal que le dio una oportunidad y la pulió para su publicación porque el libro está muy bien.

Blaze es el homenaje particularísimo que King/Bachman le hizo a De ratones y hombres, sólo que aquí “el gigante” habla con un muerto o con la voz de un muerto en su cabeza (uno de los aciertos consiste en mantener esa ambigüedad durante la narración). La premisa parte de una idea que nos recuerda a Arizona Baby (pero la película es posterior): el secuestro de un bebé. Si en el filme de los Coen obedecía a los impulsos de una pareja que necesitaba un hijo, aquí es para pedir un rescate a cambio. Hasta ahí puedo leer.

Otra de sus virtudes es que está escrita con el estilo seco, sobrio, de las novelas negras que a King le entusiasmaban en esa época. Así que el homenaje es doble: a Steinbeck, pero también a David Goodis, Horace McCoy, Richard Stark, John D. MacDonald, etcétera.



[DeBolsillo. Traducción de Javier Martos Angulo]

Cartel de She Came to Me

 


Joe Matt (1963 - 2023)

 


En Aleteia: Emily

 

 

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DogMan: otros 2 carteles

 



jueves, septiembre 14, 2023

Próximamente: Extraños en la casa

 

 

De Dorothy Gallagher. En Muñeca Infinita.

Cartel de The Beast

 


Next Goal Wins: nuevo cartel

 


Cartel de Baltimore

 


miércoles, septiembre 13, 2023

Tostonazo, de Santiago Lorenzo

 

 

Todo empezó el lunes 7 de noviembre de 2011. Fue en el bar Primi, un local indescriptible situado en el número 3 de la calle Estrella de Madrid y que desapareció hace años. Yo me estaba duchando por dentro a base de orujo blanco, un destilado que se había convertido en mi bebida predilecta por su potencia de impacto y por su precio asequible. A nadie le gustaba el orujo blanco. Entonces, un sujeto llamado Ramón Reboredo pegó la hebra conmigo, porque estaba bebiendo el mismo licor de poca demanda que yo.
El hombre llevaba encima bastante sorbo, mucho. Me contó su vida entera con la lengua reptando. Entre su parloteo, yo atiné a incrustar el lamento de que no tenía trabajo ni dinero, y sí muchas ganas de echar a andar por mi cuenta. Como él veía que yo le iba escuchando con atención, le entró el arranque de la camaradería solidaria y me dio la dirección de un piso en el barrio de Salamanca. Me dijo que era la sede de una productora de cine en la que él tenía nombre. Que fuera para allá de su parte, que estaban para rodar una comedia y que seguro que me daban curro.
Una gárgola de barra, tipo Ramón, nunca aporta una ayuda plausible. Pero, sin más que hacer, me presenté en la empresa al día siguiente. Se llamaba Relatora Films. En recepción me habrían echado a bofetones, porque era seguro que lucía una cara de buscavidas muy mosqueante. Pero supe dar mil datos sobre Ramón (los de la brasa que me había metido por la noche) y debieron de pensar que era por lo menos sobrino suyo, así me conocía su vida. Contemporizaron.
Me detallaron las condiciones, que habría aceptado en cualquier caso. Me comunicaron las fechas de comienzo y fin de contrato, me hicieron la ficha y me dieron de alta. Yo sería
meritorio de producción. Hice como que sabía qué era eso y me volví para casa. Estaba a dos meses y un poco de cumplir los diecinueve.



[Blackie Books]

María Jiménez (1950 - 2023)

 


Cartel de Desperation Road

 


Trailer de Flora and Son

 

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Amando de Miguel (1937 - 2023)

 


The Dead Don't Hurt: primer cartel

 


Cartel de Foe

 


Próximamente: La exégesis

 

 

De Philip K. Dick. En Minotauro.

Killers of the Flower Moon: nuevo trailer

 

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Nyad: primer cartel

 


Saltburn: 2 carteles

 



martes, septiembre 12, 2023

El estereoscopio de los solitarios, de J. Rodolfo Wilcock

 

 

Tras la lectura de 4 de sus obras (El delito de escribir, El libro de los monstruos, La sinagoga de los iconoclastas y El estereoscopio de los solitarios), a mí me parece que J. Rodolfo Wilcock está a la misma altura literaria que Jorge Luis Borges, tanto en lenguaje como en ingenio… Aunque no ha corrido la misma suerte y su revalorización está siendo tardía.

En este compendio de relatos muy breves, que hoy recomiendo, volvemos a encontrar mutantes, criaturas fantásticas, seres extraordinarios o que hacen cosas extraordinarias, vueltas de tuerca a personajes mitológicos y, en general, una capacidad asombrosa para fabular e inventar y poner en danza figuras que se mueven en las fronteras entre la realidad y la fantasía. Glorioso y muy divertido.



[La Bestia Equilátera]

Trailer de The Killer

 

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The Creator: 2 carteles

 



Cartel de All of Us Strangers

 


lunes, septiembre 11, 2023

En Aleteia: The Bear

 

 

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Cartel de The Pigeon Tunnel

 


Continuación de ideas diversas, de César Aira

 

Lo difícil es escribir, no escribir bien. En los talleres literarios se puede aprender a escribir bien, pero no a escribir. Para escribir bien hay recetas, consejos útiles, un aprendizaje. Escribir, en cambio, es una decisión de vida, que se realiza con todos los actos de la vida.

**

Si se encuentran dos amigos a charlar, y uno de ellos viene de vivir aventuras curiosas, de viajar a lugares exóticos y conocer personajes extraordinarios, mientras que el otro ha estado en su casa y no le ha pasado nada fuera de lo común, va a ser el segundo el que hable, y el primero no va a tener más remedio que quedarse callado y escucharlo. Siempre es así, y es preferible no forzar las cosas para no quedar mal y perder un amigo.
Esto tiene que ver con una observación de Borges sobre
Las mil y una noches, obra de planteo radicalmente equivocado, según él, porque en la vida real a nadie le gusta que le cuenten nada: lo que quieren es contar ellos. De modo que si Scherazada quería ganar tiempo y preservar su 0vida y la de su hermana, lo que le convenía era dejar hablar al sultán, escucharlo con atención, genuina o simulada, estimularlo a seguir hablando con una pregunta… El gran tesoro de historias maravillosas seguiría en la memoria de Scherazada, pero callado y oculto, y lo que se haría oír sería la voz del sultán hablando de los disgustos que le daban sus ministros, de las complicaciones de la burocracia palaciega, de sus trastornos intestinales, o haciendo el relato circunstanciado de las incidencias del último partido de polo.



[Jus, Libreros y Editores]

Killers of the Flower Moon: 2 carteles

 



Cartel de La sociedad de la nieve

 


Sixto Rodriguez (1942 - 2023)

 


Trailer de The Bikeriders

 

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Cartel de Cat Person

 


Robbie Robertson (1943 - 2023)

 


Napoleon: nuevo cartel