viernes, septiembre 19, 2014

Sobre la escritura. James Joyce. Edición de Federico Sabatini


Compré este libro en cuanto supe que consistía en una selección de citas de James Joyce (labor extraordinaria del editor, Federico Sabatini, encargado de la criba y las elecciones) y no en un manual o guía para escribir. Las frases provienen de todas sus obras narrativas, de sus cartas y de un libro de conversaciones con Joyce. Así que no hay mucho más que decir. Como admiro a James Joyce por Ulises y por Dublineses, me lo he pasado en grande. Aquí van unas cuantas sentencias:

El artista parte de la riqueza de su propia vida para crear.

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Toda modalidad artística tiene sus limitaciones; un libro hay que juzgarlo por lo que logra dentro de sus límites.

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Lo que importa, sin embargo, no es lo que uno escribe, sino cómo escribe; a mi entender, el escritor moderno debe ser ante todo un aventurero y estar dispuesto a correr cualquier riesgo y a fracasar en su empeño si hace falta.

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El otro día estuve pensando en mi novela. ¿Cuánto tiempo llevo con ella? ¿Vale la pena seguir?

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Me propuse escribir un capítulo de la historia moral de mi país, y decidí situar la acción en Dublín, porque esta ciudad me parecía el centro de la parálisis. He tratado de mostrársela a los indiferentes lectores en cuatro momentos distintos: infancia, adolescencia, madurez y vida pública. Los relatos están dispuestos en ese orden.

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Quiero ofrecer de Dublín un retrato tan cabal que la ciudad pudiera, en el caso de desaparecer de repente, reconstruirse por completo a partir de mi libro.

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Al escribir Ulises trataba de reflejar con palabras el color y el sonido de Dublín: su aspecto gris y sin embargo reluciente, sus alucinadoras neblinas, su destartalado caos, el ambiente de sus bares, su estancamiento social. Estas cosas no se podían transmitir más que a través de la textura de las palabras. Las ideas y el argumento importan menos de lo que piensan algunos. Toda obra de arte tiene por finalidad comunicar emociones; el talento es el don que permite hacerlo.

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Reprochar a un escritor que su obra no esté concebida de manera razonable me parece una mala crítica, pues una obra de arte no tiene por objeto relacionarse con los hechos, sino comunicar una emoción.

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Lo que hace desdichada la vida de la mayoría de la gente es un sueño malogrado, un ideal irrealizable o mal concebido. De hecho, cabría decir que el idealismo es la perdición del hombre: si afrontáramos la realidad, como no les quedaba más remedio que hacer a los hombres primitivos, nos iría mejor.

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Mis dos primeros editores no me pagaron derechos, porque en ninguno de los dos casos se vendió el número necesario de ejemplares. En el caso del segundo editor, tuve que comprar 120 ejemplares de mi libro a precio de mayorista como condición para que se publicara.

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El escritor no debería escribir nunca sobre lo extraordinario. Eso es tarea del periodista.

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El propósito del escritor es describir la vida de su tiempo.

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Me molesta que me hagan callar. Y me gusta oír ruido a mi alrededor cuando estoy trabajando: el ruido de la vida.

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Según va cambiando la vida, el escritor tiene que ir cambiando su estilo para reflejarla.


[Alba Editorial. Traducción de Pablo Sauras]

Trailer de Big Eyes


Lo nuevo de Tim Burton. Aquí.

A Most Violent Year: primer trailer


Próximamente: La espada de los cincuenta años


De Mark Z. Danielewski. En Alpha Decay / Pálido Fuego.

The Homesman: tercer cartel


Trailer de Automata


Interstellar: 2 carteles



Trailer de Tusk


The Imitation Game: primer cartel


jueves, septiembre 18, 2014

Próximamente: El día después


De David Refoyo. En Ediciones Lupercalia.

Fury: 5 carteles






Cartel de St. Vincent


Trailer de Harmontown


miércoles, septiembre 17, 2014

Interstellar: 2º cartel


Próximamente: Aires nuevos


De Peter Kocan. En Sajalín Editores.

El oficio. Un escritor, sus colegas y sus obras, de Philip Roth


Disfruto con los libros de Philip Roth, pero los dejé aparcados hace tiempo por un problema de saturación (algo frecuente en la vida de un lector apasionado): leí unos cuantos, compré varios más y hubo una época en que se publicaba un libro suyo al año, además de las reediciones, nuevas traducciones y ediciones en bolsillo. Poco a poco quiero volver a Roth, que me divierte mucho (sobre todo me encanta Zuckerman encadenado), y he rebuscado en mi biblioteca hasta encontrar El oficio porque en sus páginas entrevista a Milan Kundera y, como ya sabemos, Kundera ha publicado otro libro y vuelve a estar de moda, y quería leer su entrevista. Pero, ya de paso, leí el volumen completo.

Philip Roth analiza, en El oficio, los textos de algunos autores por los que siente admiración. No en todos los casos es igual. A Primo Levi, Aharon Appelfeld, Ivan Klima, Milan Kundera y Edna O'Brien los entrevista y conversan sobre la obra del retratado en cuestión. Con Isaac Bashevis Singer habla, pero no de él, sino de los libros de Bruno Schulz; de modo que Singer le sirve de guía o llave. Con Mary McCarthy hay un cruce de cartas que versan sobre un libro del propio Roth. En los casos de Bernard Malamud, Philip Guston y Saul Bellow se limita a escribir sobre sus obras, a retratarlos; es decir, aquí ya no hay entrevistas.

El oficio gustará más o menos dependiendo de las lecturas y de los intereses de cada lector. Me explico: las partes de Appelfeld, de Klima o de Bellow me interesaron poco porque, salvo en el caso de Bellow, no conozco sus obras (y de Bellow sólo habré leído un libro). Aunque tampoco he leído a O'Brien, sin embargo su entrevista es una de las mejores porque ella aporta unas cuantas sentencias dignas del subrayado. En cualquier caso, os dejo con unos extractos: 

Aharon Appelfeld: La realidad, como bien sabes, siempre es más fuerte que la imaginación humana. No sólo eso; es que, además, la realidad puede permitirse el lujo de ser increíble, inexplicable, de situarse fuera de toda proporción. Para gran dolor de mi corazón, la obra creada no puede permitirse las mismas libertades.

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Milan Kundera: Una novela no afirma nada: una novela busca y plantea interrogantes. No sé si mi nación perecerá y tampoco sé cuál de mis personajes tiene razón. Invento historias, las pongo frente a frente, y por este procedimiento hago las preguntas. La estupidez de la gente procede de tener respuesta para todo. La sabiduría de la novela procede de tener una pregunta para todo. Cuando don Quijote sale al mundo, éste se convierte en un misterio puesto ante sus ojos. Tal es el legado de la primera novela europea a toda la historia de la novela que vino después. El novelista enseña al lector a aprehender el mundo como pregunta. Hay sabiduría y tolerancia en esta actitud. En un mundo edificado sobre verdades sacrosantas, la novela está muerta. El mundo totalitario, básese en Marx, en el Islam, o en cualquier otro fundamento, es un mundo de respuestas, en vez de preguntas. En él no tiene cabida la novela. En todo caso, me parece a mí que hoy en día, en el mundo entero, la gente prefiere juzgar a comprender, contestar a preguntar. Así, la voz de la novela apenas puede oírse en el estrépito necio de las certezas humanas.

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Edna O'Brien: Es el precio de ser escritor. Nos acucia el pasado: el dolor, las sensaciones, los rechazos, todo. Estoy convencida de que ese aferrarse al pasado es un fanático, casi desesperado deseo de reinventarlo, para poder modificarlo. Los médicos, los abogados y demás ciudadanos estables, no padecen de una memoria persistente. A su modo, quizás estén tan perturbados como usted y como yo, sólo que no lo saben. No andan escarbando.


[DeBolsillo. Traducción de Ramón Buenaventura]

Cartel de Low Down


Trailer de Listen Up Philip


Into the Woods: primer cartel


Cartel de The Mend


lunes, septiembre 15, 2014

Próximamente: A espaldas del lago


De Peter Stamm. En Acantilado.

Rey del ring, de Norman Mailer


De vez en cuando algunos amigos poetas o escritores me regalan libros. Libros que formaban parte de sus bibliotecas, o que han comprado para la ocasión aunque no los han leído, o que ya han leído y quieren que yo los lea, etc. David González me regaló su edición de Rey del ring, un ensayo o reportaje breve de algo menos de 80 páginas en el que Norman Mailer, con su habitual destreza, habla de la figura de Cassius Clay aka Mohamed Alí. El caso es que lo tenía por casa, pendiente de lectura, y el otro día me hicieron unas fotos en casa y mientras movíamos un par de pilas de libros de aquí para allá, apareció este volumen, del que os dejo con el inicio y otro extracto:

Es el gran sustantivo del siglo XX. Si nuestro siglo ha añadido a la potencia del idioma una palabra, esta palabra es ego. Cuanto hemos hecho en este siglo, desde las más grandiosas hazañas hasta las más horribles pesadillas de humana destrucción, se ha basado en este extraordinario estado anímico que nos permite declarar que estamos seguros de nosotros mismos, cuando no lo estamos.

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La noche anterior, en Harlem, las multitudes le aclamaron. Volvía para reivindicar su victoria en la confluencia de dos poderosas mareas: era la más poderosa víctima de la injusticia en la América del Norte, y al mismo tiempo era (el siglo XX no es más que un amasijo de oposiciones) el más poderoso Narciso de la Tierra. Todos los barbudos, todos los frustrados, los invertidos, los drogados, los monstruos, los enloquecidos sexuales, y los puros y simples individualistas, le adoraban.


[Editorial Lumen. Traducción de Andrés Bosch]

Cartel de Loin des hommes


Los años pasan

Los años pasan,
pero dicen que soy joven.
Llevan 34 años diciéndome que soy joven.
La juventud es otra cosa.
La juventud es ser el jinete de una campana escondida.
La juventud es mojarse las manos en un río
y frotárselas,
dura lo que tardan en secarse.
La juventud dura una mosca en el olfato.

Bebo buscando la juventud.
El alcohol envejece, dicen.
Es una juventud falsa, dicen.
La juventud es juventud y la euforia es euforia.
Da igual el mecanismo para llegar a ella,
si mirando por la mirilla de una almendra vacía
o pidiendo una copa más.
¿Quién es más feliz?
¿El ganador de una medalla de oro de cien metros lisos
o el ganador de una medalla de oro de una maratón?
Así es la vida.
Uno elige cómo llegar a lo que nadie elige.
La droga no es beber,
la droga es haber nacido.


Raúl Campoy Guillén, Etanol Mortis

Cartel de Cake


Serena: 3 carteles




viernes, septiembre 12, 2014

El lenguaje de los puños: en preventa


En palabras de David González: 

Edición especial de 78 ejemplares en conmemoración de los cincuenta años del nacimiento de David González y los setenta y ocho de su madre, Libertad Díaz Díaz, el día 29 de septiembre. Numerados y firmados a mano por el autor.

Este libro ya se puede adquirir en preventa a través de la web de la editorial: EDITORIAL ORIGAMI... Solo se podrá adquirir a través de la web. Con esto a quien lo compre podré escribirle una dedicatoria personalizada... Consta de 552 páginas. Que contienen textos críticos sobre mi poesía (que abarcan desde el año 2001 hasta el 2012) y los poemas que se citan en dichos textos críticos. 

Más datos: aquí y aquí.


ALMAmATER


Hace unos meses tuve la oportunidad de ver este cortometraje rodado por dos amiguetes: Carlos Tejeda y Emanuel Giusto. Desde ayer y hasta el 25 de septiembre lo podemos ver online: aquí.

Perdida (Gone Girl), de Gillian Flynn


Admito que tenía mis prejuicios y que por ese motivo no me interesaba leer esta novela. Quiero que se me entienda bien: no es porque sea un best-seller, eso me la suda (que todo el mundo lea lo mismo no es malo; es malo cuando "lo mismo" es, por ejemplo, la novela de alguna star de la televisión basura). Lo que ocurre es que, por lo general, los best-sellers me aburren. No ha sido el caso de Perdida, narración que me ha enganchado y que contiene unos cuantos temas que me interesan mucho (no los propios de la novela policiaca, sino los temas secundarios del libro). Y me decidí a leerla porque uno de mis ídolos, David Fincher, ha rodado una película basándose en este material. Además: la traducción es de Óscar Palmer, lo que ya supone una garantía.

Como dice Rodrigo Fresán en el epílogo, en realidad Perdida es una historia de amor. La historia de amor de un matrimonio, y un matrimonio siempre lleva aparejadas batallas, odios pasajeros, rencillas que van aumentando, rutinas que agotan y planes que no siempre se cumplen. Recordemos, por ejemplo, Revolutionary Road o La guerra de los Rose. Digamos que Perdida juega, de algún modo, en esa liga. Sin desvelar mucho (para no arruinarles las sorpresas a quienes aún no la han leído, si es que queda alguien): en la novela se van alternando las narraciones del marido (Nick) y los diarios de juventud de la mujer (Amy), desde el momento en que ella desaparece de casa y no se sabe si la han secuestrado o si la asesinaron y está enterrada/ahogada por la zona, y el sospechoso número 1 es su marido. El diario de ella servirá para ir aclarando datos… pero no puedo contar más.

Para mí, la gran virtud del libro está en lo secundario, es decir, no en la trama de desapariciones e interrogatorios, sino en lo que hay detrás, en el pasado de esa pareja, que se nos va desvelando con los diarios de ella y los recuerdos de él: una pareja que se ha ido destruyendo poco a poco, un matrimonio en el que empezaron a crecer el rencor, las sospechas, los celos, las putadas mutuas… El entorno en el que empieza la historia también me interesó porque los dos protagonistas trabajaban escribiendo y a ambos los echaron de sus trabajos con el inicio de la crisis. Se trata, por tanto, de una novela muy actual por ese tema secundario, y a la vez una novela que podrá leerse dentro de muchos años sin que pierda fuerza porque las historias sobre matrimonios que se ahogan en su mierda son eternas.

Ahora tengo más ganas aún de ver la película, aunque Fincher ya ha dicho que no será muy fiel al desenlace. El clima que predomina durante todo el libro, ese tono de que algo inquietante está sucediendo y va a ir en aumento, es perfecto para el director de Seven.


[Random House. Traducción de Óscar Palmer]

Perdida (Gone Girl): 3 carteles




Para ser grabado en una piedra en Thoor Ballylee


Yo, William Yeats, poeta,
con tablas de molino viejas,
pizarra verdemar y forjados de Gort,
restauré esta torre para mi mujer, George;
que estos caracteres subsistan
cuando todo vuelva a ser ruina.


W. B. Yeats, Antología poética

The Babadook: 3 carteles




Cartel de The Town That Dreaded Sundown


jueves, septiembre 11, 2014

Simon Leys (1935 - 2014)


Simon Leys es el escritor vivo que más admiro del mundo. Por su erudición y su lucidez (fue el primer intelectual que denunció los crímenes de la Revolución Cultural); por su valentía (fue injuriado y difamado por los numerosos e influyentes admiradores franceses de Mao); por su talento como sinólogo, como narrador, como historiador, como crítico, como traductor, simplemente como escritor; por su utilización de una lengua elegante, precisa, eficaz; por su modestia, su gentileza, su generosidad… Me paraliza la idea de escribirle y enviarle a Australia, donde él vive, una carta horriblemente banal y de una inutilidad flagrante. Y me culpabiliza todavía más que se sienta obligado a responderme cuando la reciba. Mi silencio es la forma más respetuosa de mostrar mi admiración.
Bernard Pivot, Las palabras de mi vida

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Ningún experto en literatura se asombrará jamás de la distancia que separa a un escritor de sus escritos; por otra parte, no son las hazañas de la vida activa las que producen las grandes obras, sino más bien el fracaso, las penas oscuras, el hastío, la árida insignificancia de los días.
Simon Leys, La felicidad de los pececillos

Richard Kiel (1939 - 2014)


miércoles, septiembre 10, 2014

E. M. Cioran. Itinerarios de una vida / El Apocalipsis según Cioran, de Gabriel Liiceanu


Semanas atrás recomendé aquí una biografía sobre Robert Walser que, a modo de collage (fotos, citas, anécdotas…), servía como guía muy útil para adentrarse en el universo del autor. Me gustan estas biografías raras, con numerosas imágenes, con un poco de todo, en plan cajón de sastre. También podríamos mencionar la bio de Salinger que comenté en este blog a principios de verano. Y este volumen sobre Cioran es del estilo: hay entrevistas, hay muchísimas fotos, hay reproducciones de periódicos, de cubiertas de libros y de manuscritos del propio Cioran, hay extractos de su obra, pensamientos y aforismos, anécdotas… Cualquier cosa que escriba Cioran o verse sobre Cioran es, de partida, interesante. Por eso a mí me fascinó la lectura de este libro, hace ya unos meses. Hoy traigo aquí algunos fragmentos:

Y Cioran, que no durmió la noche anterior a causa del hormigueo insoportable de las piernas, se despierta hacia el mediodía, come y luego a veces escribe. ¿Sobre qué? Sobre la creación del mundo como primer acto de sabotaje. Sobre su tristeza porque la Nada ha tenido que transformarse en algo. Sobre la fealdad del hombre. Sobre el insomnio, el absurdo, la enfermedad y la muerte. Sobre Dios, que es el responsable de todo eso. Sobre el paraíso de la infancia, la inocencia, la dicha que supone ser pastor en Rasinari y la desdicha de ser escritor en París. Sobre su pena por no poder atravesar los reinos de la naturaleza en sentido inverso, para reintegrar la felicidad del animal, de la planta y de la piedra. Sobre la conciencia como herida tallada en el cuerpo del universo. "La conciencia es más que la esquirla, es un puñal de la carne".


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Cioran sufre por estar lúcido, porque no es un insecto, una planta ni una piedra, pero al propio tiempo está orgulloso de ser el individuo más lúcido del universo. Y esa idea de sí mismo, que aparece en su primer libro lo acompaña toda su vida. La lucidez es su blasón de nobleza, el terreno seguro desde el que puede arrojar al mundo entero su desafío.

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Cioran murió el 1 de junio de 1995, a las nueve de la mañana. Simone había pasado la noche con él y se marchó a casa de madrugada con idea de volver al hospital tras darse una ducha y tomarse apresuradamente un café. Temía que pudiese morir estando ella ausente. Me contó que la víspera estuvo mirándolo un rato largo a los ojos ("eran los ojos más bonitos que había visto jamás") y cómo él le respondió con ese mismo gesto, que era como el ritual de un largo adiós. Le pregunté si era guapo Cioran. "Oh, cuando lo vi por primera vez, en el invierno de 1942… Era guapo como un ruso".
Simone regresó al hospital sobre las diez y se enteró de que en ese intervalo Cioran había muerto. Fue enterrado dos días más tarde en el cementerio de Montparnasse.

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E. M. Cioran: […] Antes de conocer el insomnio, yo era una persona casi normal. La pérdida del sueño fue una revelación para mí. Porque entonces me percaté de que la vida era soportable tan sólo gracias al sueño. Uno empieza cada mañana ya sea una nueva aventura o ya sea la misma, pero con interrupciones. En cambio, el insomnio suprime la inconsciencia, es decir, que uno se pasa las veinticuatro horas del día lúcido, y el hombre es demasiado débil para soportarlo. El insomnio es una especie de acto heroico. Es una lucha diaria que uno tiene perdida de antemano. Porque la vida solamente es posible gracias al olvido: es menester olvidar cada día para que la ilusión de una nueva vida, cada mañana, sea posible. En cambio, el insomnio nos obliga a vivir la experiencia de la lucidez, de la conciencia sin interrupción. Estamos en conflicto con todo el mundo, con todo ese mundo que duerme.


[Ediciones del Subsuelo. Traducción de Joaquín Garrigos]

Carteles de Theeb



Próximamente: Tiros libres


De Varios Autores. En Ediciones Lupercalia.

Cartel de John Wick