sábado, febrero 28, 2015

Próximamente: Cuando te envuelvan las llamas


De David Sedaris. En Random House.

Leonard Nimoy (1931 - 2015)


Hoy, en Fuenlabrada


viernes, febrero 27, 2015

Atlas de islas remotas, de Judith Schalansky


Como la oferta editorial es cada vez más amplia y también hay mucha calidad (si el lector sabe buscar bien o si cuenta con un librero que sepa aconsejarle), uno no puede comprar todo y tampoco dispone de tiempo para leer todo lo que a priori le interesa. Por eso estuve a punto de dejar pasar este atlas, subtitulado "Cincuenta islas en las que nunca estuve y en las que nunca estaré", de la escritora alemana Judith Schalansky. Hasta que Hilario J. Rodríguez, que es uno de los grandes gourmets de la literatura, me aconsejó comprarlo, añadiendo que era una maravilla o algo por el estilo. Y lo es.

Lo es, tanto por su manera de contar (cada texto asociado a una isla es, a veces, como un cuento, otras es como una crónica, o como un pequeño anecdotario, o como otro mapa para saber algo del islote en cuestión, aunque nunca para conocer todos los pormenores) como por el diseño de cada página (de lo que se ha encargado la propia autora).

A cada isla le dedica dos caras:
-en una consta la localización del lugar, los nombres que tiene, la extensión en kilómetros cuadrados, el número de habitantes o si está deshabitada, la distancia con los puntos más próximos, su situación en el globo terráqueo y dos o tres datos sobre su historia (cuándo la descubrieron, o si un volcán hizo evacuar a toda la población y dejarla desierta…); y, después, el texto breve en el que relata algunas anécdotas de la isla, lo que a ella le ha parecido más sugerente o interesante. 
-en la otra, el mapa de la isla en cuestión, con los nombres de los puertos, de los ríos, de los cabos, de los cerros…

En fin, una delicia: tanto narrativa como estéticamente, una pieza de coleccionista… No os dejo con ningún pasaje porque creo que hay que ver el libro en su conjunto, la disposición de las páginas y el trazado y el diseño de la autora. No obstante, en el blog de Santos Domínguez pueden leerse algunos fragmentos: en este link.


[Capitán Swing & Nórdica Libros. Traducción de Isabel G. Gamero]

Próximamente: Las llanuras


De Gerald Murnane. En Editorial Minúscula.

jueves, febrero 26, 2015

Angustia: presentación en Madrid & más fragmentos


Esta tarde, a las 19:00 horas, y como consta en el cartel, presentaré Angustia junto a Álex Portero y Esteban Gutiérrez Gómez en la Librería Machado del Círculo de Bellas Artes. Aquí van algunos fragmentos del libro:

La química abrasaba tanto la piel que, en esas zonas, siempre se veía reseca, lastimada, endurecida. Vi un repertorio de postillas y de heridas que parecían estar pudriéndose. Vi regiones sombreadas por una gama casi hermosa de colores, como cuando los cardenales admiten todas las tonalidades del arco iris. Vi una amalgama de úlceras, descamaciones, arrugas y enrojecimientos. Era un paisaje atroz, al mismo tiempo horrible y natural, que conjugaba el símbolo de la maternidad (el pecho que alimenta al bebé) con la furia del virus (las lesiones externas), todo ello tamizado por un caleidoscopio de colores enfermos. Fue como si mirase al abismo, y desde luego éste me devolvió la mirada.

**

En el Monte Kapuzinerberg pasamos junto a una verja que nos llamó la atención. Le hice una foto sin saber que la valla marcaba los límites de la antigua propiedad de Zweig. Me atrajo por el buzón de suburbio norteamericano, con las letras U.S. MAIL escritas en la puertecita. Al fondo, bosques frondosos y entre sombras. De regreso al hotel supe que se trataba de la casa donde viviera el escritor.

**

Cuando la encontramos, por fin, nos decepcionó profundamente. Es una calle horrible y pequeña, absurda y deprimente. Con un diminuto parquecillo, varias casas idénticas y una docena de coches aparcados. Una calle aislada y espantosa en un suburbio lejano, tétrico y nefasto. Quizá fuese el castigo impuesto a Bernhard por ser tan crítico con la ciudad y sus habitantes.
A la calle la precede una placa o letrero que indica, con letras blancas sobre fondo azul, que llegamos a la Thomas-Bernhard-Straße. Un letrero atornillado a una señal de tráfico advierte que ese tramo es paseo habitual de escolares. Hicimos fotos y las miro ahora y el paisaje desprende un aura de tristeza que retuerce las tripas: al fondo se divisa un edificio en obras, con grúas, y un autobús interurbano, y el cielo gris.

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Durante un año habíamos soportado varias alarmas. Los médicos creían que estaba invadida y luego no lo estaba. Primero sí, luego no. Como esos personajes beckettianos. Sí. No. No sé.

Cartel de Cymbeline


Próximamente: Ecuatoria


De Patrick Deville. En Anagrama.

Banner de Lost River


miércoles, febrero 25, 2015

La fiesta de la insignificancia, de Milan Kundera


Si no me equivoco, hacía un montón de años que no leía a Kundera. La insoportable levedad del ser (uno de los pocos que leí entonces) fue un arma de doble filo: es su libro más famoso y más celebrado, pero al mismo tiempo es el libro en el que se ha quedado la gente. Después de aquella novela yo leí otras obras, no muchas, pero seguía atrapado en La insoportable levedad… Y es que hay autores que siempre quedarán marcados por un solo libro (y también cineastas, aunque menos).

No sé si La fiesta de la insignificancia es un paso adelante en su trayectoria o un paso atrás o más de lo mismo. Por lo que dicen, aquí Milan Kundera abandona su solemnidad y decide utilizar el humor, reírse de todo, decirnos que la vida es demasiado seria y que nos falta la risa, porque la risa nos da otra dimensión de las cosas, logra que afrontemos los problemas con menos amargura. A ratos no sabía muy bien qué nos estaba planteando Kundera con su teatro de marionetas por el que desfilan ángeles, chicas con ombligo al aire, amigos que mienten e incluso Stalin… Lo que sé es que me he divertido (no hasta el punto de llegar a la carcajada, como han señalado algunos críticos), que me ha parecido una especie de gamberrada con toques filosóficos, y que además me ha hecho copiar algunos extractos dignos del subrayado. Como, por ejemplo, éstos:

-El tiempo corre. Gracias a él, primero vivimos, lo cual quiere decir que ya hemos sido acusados y juzgados por la gente. Luego morimos y permanecemos aún unos años entre los que nos han conocido, pero muy pronto se produce otro cambio: los muertos pasan a ser muertos viejos, de los que ya nadie se acuerda y que desaparecen en la nada; tan sólo unos cuantos, muy, muy pocos, imprimen su nombre en la memoria de la gente, pero, ya sin testigos fehacientes, sin un solo recuerdo real, pasan a ser marionetas…

**

-Sentirse o no sentirse culpable. Creo que todo radica en eso. La vida es una lucha de todos contra todos. Es sabido. Pero ¿cómo puede darse esa lucha en una sociedad más o menos civilizada? No deberíamos tirarnos unos contra otros a primera vista. En cambio, intentamos proyectar en los demás el oprobio de la culpabilidad. Vencerá el que consiga hacer que el otro se sienta culpable. Perderá el que confiese su culpa. Vas por la calle inmerso en tus pensamientos. Caminando hacia ti, viene una chica que, como si estuviera sola en el mundo, sin mirar a los lados, camina recto hacia delante. Chocáis. Éste es el momento de la verdad. ¿Quién insultará al otro, y quién pedirá perdón? Esa situación me sirve de ejemplo: en realidad, los dos son a la vez el embestido y el que embiste. No obstante, los hay que, inmediata y espontáneamente, se consideran los causantes del choque y, por tanto, culpables. Y los hay también que siempre se consideran, inmediata y espontáneamente, las víctimas del choque y, por tanto, en su derecho de acusar en el acto al otro y de hacer que lo castiguen. Tú, en esa situación, ¿pedirías perdón o acusarías?

**

Sólo desde lo alto del infinito buen humor puedes observar debajo de ti la eterna estupidez de los hombres, y reírte de ella.


[Tusquets Editores. Traducción de Beatriz de Moura]

Próximamente: Este cuento se ha acabado


De Luis Miguel Rabanal. En Renacimiento.

Trailer de Beyond the Reach


Avengers: Age of Ultron: cartel oficial


Cartel de The Cobbler


martes, febrero 24, 2015

Próximamente: El del medio de los Panero [Las apariciones apócrifas de Leopoldo María Panero]



De Gsús Bonilla & Varios Autores. En Ediciones Lupercalia.


lunes, febrero 23, 2015

Oscars 2015




Próximamente: Lo contrario de la soledad


De Marina Keegan. En Alpha Decay.

Spring: 2 carteles



Sesión de cine, de Robert Coover


Siendo un autor divertidísimo y muy dado a los juegos, no obstante Robert Coover no es un escritor con el que todo el mundo conecte. Y no es porque sus libros puedan ser más o menos complejos, sino porque su deconstrucción de las historias clásicas (cuentos infantiles, películas de Hollywood, etc) desconcierta totalmente al lector. Pero lo explicaré con algunos ejemplos:

Leí Noir cuando salió a la venta. Disfruté de la novela, pero me desorientó por completo. Me costó entender que no era una novela negra que siguiera las reglas, sino que parodiaba al género. Un tiempo después supe que Pálido Fuego iba a editar su obra magna, La hoguera pública, y releí Noir, sabiendo un poco más del autor, y sabiendo que lo suyo no era homenaje, sino deconstrucción, quiebra de normas, fuga de modelos. Y Noir, entonces, me gustó mucho más.

Con La hoguera pública, en cambio, conecté de inmediato. Ya estaba preparado para la burla, para la sátira, para esos laberintos narrativos en los que Coover maquilla un poco la Historia y además mezcla a los personajes reales con figuras míticas de la cultura popular.

Días atrás me acordé de algo: tenía un ejemplar de Sesión de cine por ahí, perdido en el lío de mi biblioteca. Contiene unos 12 relatos que giran en torno a las películas, especialmente las de Hollywood. Por sus páginas desfilan Charlot, los pistoleros del western, los protagonistas de Casablanca e incluso los dibujos animados que se mezclan con las personas de carne y hueso. Y reconozco que me ha costado conectar con algunos de los textos. El dedicado a Charlot, por ejemplo, es muy brillante porque va convirtiendo los habituales gags (caídas, persecuciones, golpes) en un festival de sangre, alcohol y humillaciones, pero es cierto que cansa un poco porque es una descripción de las acciones del personaje (el autor nos está narrando un corto) a lo largo de 30 páginas.

Sin embargo, hay tres textos que me parecen grandiosos: en uno de ellos, "Duelo en Gentry's Junction", Coover realiza su particular parodia-homenaje al western, con paralelismos entre dicho relato y Solo ante el peligro; en otro, "Dibujos animados", se juntan esos cartoons con hombres de verdad, algo que recuerda bastante a las peripecias de Roger Rabbit; y, por último, "Tócala de nuevo, Sam", donde el autor coloca a Rick y a Ilsa en un interludio sexual que es como dinamitar la imagen de los clásicos: echan un polvo, beben y fuman, se lo comen el uno al otro… Por estos tres relatos, ya digo, merece la pena. En los otros me costó entrar (salvo en el de Charlot). Y acaba de salir traducida su novela Ciudad fantasma, que espero leer pronto.


[Anagrama. Traducción de Mariano Antolín Rato]

Cartel de The Lovers


The Gunman: 3 carteles




viernes, febrero 20, 2015

El amor en los sanatorios: ejemplares en venta


Sé que muchas personas están teniendo problemas para encontrar El amor en los sanatorios, el poemario que, de alguna manera, sirve de complemento a mi novela Angustia: bien porque está distribuido en pocas librerías, bien por algunos problemas con los pedidos en la web.

Así que los editores me han pasado varios ejemplares para que los venda yo mismo por aquí. El precio del libro es de 10 euros + gastos de envío (que, en modo normal, sale en torno a los 3 euros). Si a alguien le interesa comprar alguno, que me escriba a mi correo.

En Playtime: Noah Cicero


Tras varios días con la web en mantenimiento, ya está en la red mi siguiente colaboración en It's Playtime, el suplemento digital del diario El Plural. Esta semana toca Pórtate bien: aquí.

Cartel de Alex of Venice


Próximamente: Mis chistes, mi filosofía


De Slavoj Žižek. En Anagrama.

Cartel de 5 to 7


Cartel de Infinitely Polar Bear