miércoles, junio 19, 2013

Mi vida sin Julio Verne, de Sonia Fides


Tú siempre ves la flor
y yo siempre su muerte.

**

A José Ángel Barrueco, sin ninguna razón
y con todas las razones.

Invierno,
el viento empuja por las calles
lo que queda de cada hombre.
De nada sirve protestar,
ni izar el cuello de nuestro abrigo
como si fuera la bandera de un ejército
que viene de ganar una batalla.
El frío es un astuto animal invertebrado,
el cartógrafo que tarde o temprano
adivina lo invisible.

**

Mi infancia no se sostuvo,
como hubiese sido lógico,
sobre los rígidos cuerpos de las muñecas.
Mi infancia se sostuvo sobre los movimientos
más miserables que puede efectuar un hombre
contra una mujer.
Sin embargo hoy he querido recorrer
aquellos tramos del camino
que me dejé olvidados en la infancia.
Los he imaginado llenos de paz
siendo la hija de otro padre.
Ha sido más fácil de lo que imaginaba
destrozar mi memoria
mientras hinchaba los pulmones para apagar
las cuarenta y tres velas de mi tarta de cumpleaños.

Trailer de Some Girl(s)


Anchorman 2: primer cartel


Aunque por lo general no soporto a Will Ferrell (salvo en sus papeles secundarios, caso de Starsky & Hutch o De boda en boda), he de reconocer que en Anchorman (El reportero) se salía; sobre todo por el plantel de actores cómicos que lo secundaban. Por eso no me perderé la secuela, de la que acaban de difundir este primer cartel.

Trailer de Riddick


Go for Sisters: 2 carteles



martes, junio 18, 2013

Crematorio, de Rafael Chirbes


Es el verano. La mesa está puesta. Nadie puede recordar eso. Sólo yo. Y cuando yo no lo recuerde, habrá dejado de existir. Silvia conoce el jardín, la balsa, tendrá otros recuerdos, recuerdos parecidos (las infancias se parecen), pero no este recuerdo, no esa decoración vegetal, esas palabras dichas ese día, en ese lugar, el fondo asmático de la respiración del aire entre los árboles, el fragor de la copa del viejo eucaliptus formando un rugoso telón sonoro. Lo pienso, y me parece un despilfarro: haber vivido y luego dejar de vivir. Haber grabado todo eso en algún lugar y luego cubrirlo para siempre.

**

El mal, cuando ve el miedo, empieza a relamerse, a pasarse la lengua por los labios, a chupetear. Si no hay miedo, si no lo temes, el mal se aburre.

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El único animal que ríe y sufre es el ser humano, el único que gime mirando hacia el futuro, nadie más, ni mineral, ni planta, ni animal, el miedo es la visión del futuro y nadie más piensa en el futuro, sólo el hombre, calcular su futuro, el animal no calcula el futuro, y el futuro, el miedo al futuro, es la raíz de todo sufrimiento.

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Si encuentras la tristeza dentro de ti, cualquiera puede hacerte daño.

**

Los hijos creen que conocen a sus padres; pero, cuando crecen, sus padres ya llevan media vida vivida.

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Así es la vida. Uno acumula saber como las urracas, oye miles de discos, lee libro tras libro, ve cientos de programas de televisión, hojea millones de revistas a lo largo de la vida, piensa, se informa, y luego se muere, y seguramente, si le queda un hilo de lucidez, piensa también en todo el tiempo que ha perdido. Y en que seguramente ese tiempo perdido es lo que ha ganado.


[Editorial Anagrama]

Trailer de Iceberg Slim: Portrait of a Pimp


Trailer de Touchy Feely


Nosotros

Nosotros.


Los que nunca
se rinden.
Los que a veces flacos bajo la lluvia,
los que siempre
trafican con poesía.
La disidencia,
los márgenes de la vida.



Roberto R. Antúnez, La habitación trashumante

Mandela: Long Walk to Freedom: tercer cartel


Trailer de Girl Most Likely


lunes, junio 17, 2013

Trailer de The Wolf of Wall Street


Esto es algo que muchos esperábamos con ansia: las primeras imágenes de la nueva película del maestro Martin Scorsese, protagonizada (de nuevo) por Leonardo DiCaprio. El resto del reparto lo completan, entre otros, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jon Favreau, Rob Reiner y Jean Dujardin. El trailer: aquí.

La colmena, de Charles Burns



Hace un par de años, en este blog, dedicamos unas líneas a Tóxico, el primer volumen de una trilogía de cómics del gran Charles Burns en el que, mezclando detalles autobiográficos, situaciones oníricas propiciadas por el abuso de los fármacos, homenajes y guiños a Tintín y a William Burroughs, nos mostraba un mundo más parecido a las pesadillas de David Lynch que al mundo real. Ahora la deriva del protagonista, que despertaba en su cama, con un vendaje en la cabeza y sin saber muy bien qué había ocurrido, continúa en La colmena. Los dibujos y los colores, como siempre, son grandiosos. La historia es tan perturbadora como cabría imaginar en manos de un talento para lo insólito como Burns, y ya estoy deseando que se publique la tercera entrega: Cráneo de azúcar. Abajo, dos páginas de la edición en inglés.



[Mondadori. Traducción de Rocío de la Maya]



Passion: nuevos carteles




The Lone Ranger: otros dos carteles



Trailer de Killing Season


sábado, junio 15, 2013

Cartel de Paranoia


viernes, junio 14, 2013

Hoy, en Madrid


Presentaremos CINE XXI en el Matadero de Madrid. En la mesa estaré junto a Diego Moldes y los dos coordinadores del libro: Carlos Tejeda e Hilario J. Rodríguez. A las 19:00 h.

Electra se quita el luto, de Sonia Fides


LOS HUESOS NO CONOCERÁN EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA TUÉTANO

Estoy dormida y muerta
por eso la sabiduría me posee
en el espacio de los sueños.


JUANA VÁZQUEZ



Soy la mitad de casi todo, una sílaba a medio pronunciar,
el aire tímido en la garganta de la noche.

El 4% de lo ilegal,
el 40% de lo devastado,
el 6% de lo insuficiente.

Lo que me falta para formar el todo ha dimitido de mí.
Yace satisfecho y atiborrado de somníferos,
en la insostenible trinchera de la felicidad.

Aún no sabe que las guaridas
distan mucho de ser clínicas de desintoxicación para cadáveres adultos.

Cuando conozca el final de la historia,
llegará la oscuridad para hacerle entender que la penumbra no sirve como tabique.

La piel seguirá deshaciéndose,
los huesos no conocerán el significado de la palabra tuétano,
y nuestra caricia predilecta,
-para esa mitad a la que no me canso de pagarle los estudios-
será el peso de mi ropa ahogada.

**

PREFIERO SER UN DESEQUILIBRIO DE LA VIRTUD



A Vanesa Casanova, que me deja ponerle
nombre a sus fotografías


Me dijiste que me salvarías,
pero no me salvaste...


JUAN BONILLA


Desde hace algún tiempo Dios no me toca,
y a sus lumbalgias parecen haber dejado de interesarles
los chorros de agua caliente de mi jacuzzi.

Estoy sola.

Pero ahora, en estos días,
en que el purgatorio deja de ser regentado
por hombres de negro
no deseo ser buena,
prefiero ser un desequilibrio de la virtud
para que mis ojeras lleguen a ser más importantes
que mis propios ojos
y me convierta en el mejor de los amores platónicos
para la eternidad.

Only God Forgives: 3 nuevos carteles




Próximamente: Esquinas


De Pepe Pereza. En Lupercalia.

Trailer de Blood


Segundo cartel de Elysium


Crystal Fairy & the Magical Cactus: 2 carteles



jueves, junio 13, 2013

Esta tarde, en Madrid


Adriana Bañares y un servidor. Caseta 300 (Librería Antonio Machado). 19:00 h.


Blackout, de Nanni Balestrini



Blackout es un largo poema escrito y compuesto a la manera de los cut up de William S. Burroughs. En la contracubierta del libro os lo van a explicar mejor que yo: “El poema es un acto de resistencia que permitirá continuar viviendo después de la catástrofe. Balestrini monta, compone, recombina, escande series lingüísticas heterogéneas: extractos de los procedimientos judiciales contra el movimiento italiano de la década de 1970, artículos de opinión bienpensante contra la "violencia subversiva", memorias de antiguos exiliados italianos, crónicas de aquel otro blackout (apagón) neoyorquino y salvaje del 13 de julio de 1977, descripciones del Mont Blanc fronterizo extraídas de una guía de viajes, ensayos políticos acerca del "obrero social", nuevo protagonista de la autonomía y la autovalorización”. Os dejo con algunos extractos de la carta inicial y del poema, que pretende revolver a los lectores y dinamitar lo políticamente correcto:

Querido inexperto y pacífico lector,
Las páginas que te dispones a leer son una invitación explícita y urgente a la violencia.

**

A decir verdad, los libros no están en vías de extinción, cada vez se escriben más, cada vez se imprimen más, las librerías rebosan de libros, e incluso a veces se vende alguno. Pero se leen poquísimos, y por lo general se hace a escondidas. Se suelen utilizar como elemento decorativo, con esas tapas tan bonitas de colores tan vivos, colocados aquí y allá sobre mesas y estanterías y algunos incluso en el retrete. No hace mucho, un editor emergente se ha impuesto drásticamente sobre la competencia reduciendo drásticamente los precios de sus tapas, que no contenían sino páginas en blanco, enormemente útiles para tomar notas y para otros usos menos nobles.
Todos sabemos que los libros son escritos por individuos enfermos de narcisismo agudo, sobre todo para gustarse con sus novias y sus amigos, y que los únicos que suelen comprar algunas copias para regalárselas a unos y otros son los autores. Todas las demás van derechas a la trituradora, incrementando la floreciente economía editorial que da trabajo a papeleros, linotipistas, encuadernadores, distribuidores, expedidores, libreros, amén de cantantes o futbolistas famosos que alquilan su nombre para que figure en la portada de libros de gran tirada en lugar del autor (en esta lista no aparecen los redactores editoriales, eliminados hace tiempo por su proterva obstinación en querer publicar libros inteligentes y por lo tanto invendibles, y sustituidos por directores comerciales procedentes de eficaces experiencias en el sector de los saneamientos y de la comida para animales).
Ahora bien, tal vez te preguntes, inculto lector, de dónde proceden los beneficios necesarios para remunerar a un número tan grande de trabajadores atareados en este business tan lucrativo. Tampoco esto es un secreto, el dinero se saca de la industria del reciclaje del papel de los libros, que tras una breve estancia en las librerías son entregados en su práctica totalidad al editor, que a su vez los manda a la trituradora. En efecto, la regeneración del papel es un procedimiento bastante más rentable que su producción ex novo, que permite además la obtención de recompensas y subvenciones ecológicas por el grave daño evitado a la masa forestal. 

**

Ahora bien, una obra auténtica (libro, cuadro, música) sirve para hacerte ver algo distinto o, mejor dicho, para cambiar tu modo de ver, de percibir las cosas y el mundo, sirve para iluminar tu mirada sobre aspectos de la realidad que te son desconocidos, para sacudirte por un instante de tu estado habitual de robot sonámbulo. Para despertarte, aunque sea por pocos instantes, dándote el vértigo de algo desconocido, que infringe las normas y las reglas en las que vives encajonado y anestesiado.

**

[…]
perseguid con la verdad a vuestros perseguidores

pero cuando pasa por delante de mí la venerable pobreza que mientras brega muestra sus venas chupadas por la omnipotente opulencia

y cuando veo a tantos hombres enfermos encarcelados hambrientos y todos implorantes bajo el terrible azote de algunas leyes

ah yo no me puedo reconciliar grito entonces venganza

mi nombre está en la lista de proscritos lo sé
[…]

**

cuando me di cuenta de que bajo la luz no iba a lograr dormirme empecé a leer sin parar hasta que se hizo de día

los carceleros del turno de noche me gritaron dentro que retirara la manta de la ventana

después de una semana no me quedaba más que un duermevela apático con puntas de sueño de pocos minutos

los reflectores de 500 vatios atornillados a unos cinco metros de distancia miraban directamente hacia las ventanas de las celdas

por el día el sueño que me entraba a continuación era sistemáticamente interrumpido por la rutina carcelaria a partir de las seis en punto

desde la noche del 1 de agosto tres reflectores iluminaban mi celda como si fuera de día



[Acuarela Libros. Traducción de Raúl Sánchez y Hugo Romero]

Próximamente: Los años del coma


De Marisol Torres. En Canalla Ediciones.

The A-List: primer cartel


Trailer de Short Term 12


miércoles, junio 12, 2013

El abrigo de Proust, de Lorenza Foschini


Este libro es una pequeña joya de no ficción. Lorenza Foschini nos relata la sorprendente historia de Jacques Guérin (un coleccionista al que Jean Genet dedicó Querelle de Brest), obstinado en hacerse con los efectos personales de los escritores. Guérin no se detuvo hasta lograr reunir manuscritos y cartas y mobiliario y prendas de Marcel Proust. Contándonos la historia de este hombre, magnate y perfumista, la autora también nos cuenta historias de Proust, de su hermano Robert, de su cuñada Marthe… Un libro sobre cómo los objetos, para algunas personas, son depositarios de la esencia de sus antiguos (y ya fallecidos) propietarios. Un fragmento con algunos cortes:

Como si un imán lo atrajera hacia el objeto inesperado, siguió al ropavejero hasta el fondo del depósito. ¿Y qué fue lo que vio allí? Ennegrecido, oxidado, todavía cubierto por su tela de satén azul, estaba el lecho de latón del escritor, cubierto de polvo. Aquella era la cama donde Proust había dormido desde los dieciséis años; la cama donde había escrito durante cientos de noches insomnes su obra maestra; la cama donde había fallecido el 18 de noviembre de 1922; la cama sobre la que, en palabras de Walter Benjamin, “yacía destrozado por la nostalgia de un mundo cambiado”.
[…]
Guérin estaba tan perturbado por la emoción que notó cómo las lágrimas comenzaban a aflorar de sus ojos. Sentía que el destino había recompensado, con creces, su obstinación.
El arreglo se hizo sin más tardanza. Todo fue llevado a la rue Breton, y en una habitación del apartamento se reconstruyó el cuarto de Proust, con el escritorio, la biblioteca, la cama, sus pequeñas cosas íntimas tal como él las habría dejado.

[…]
Cuando los contemplaba así dispuestos, como los había colocado con la intención de reconstruir de modo minucioso sus vidas en la rue Hamelin, le parecía que aquellos objetos “flotaban” en un espacio fuera del tiempo.

[Impedimenta. Traducción de Hugo Beccacece]

Próximamente: El combate


De Norman Mailer. En Editorial Contra.

14

Suena una alarma.
El calor, la ausencia, una rama de sauce:
¿qué hace que la alarma suene?
El perro del vecino llora.
Es la mañana de una nochebuena.
Un día giratorio,
más que otros.
Cegador como una vuelta al mundo.
Si fueras a perdonarme
escribiría una carta, hijo
de despedida.
Te diría que no encuentro la belleza
más.
Que me sequé.
Quisiera
rodearte de piel embarazada
para siempre.
Que te quedes así, en la tibieza.
Que tu vuelo
sea el vuelo del que nunca va a perder.
Hijo, si pudiera,
te dejaría el álbum grande de la vida
completo, con todas las figuritas,
sobre todo las difíciles.
Hijo, si pudiera,
repartiría mi cuerpo por tajadas
lo dejaría guardado en la heladera.
Hijo, si pudiera,
dejaría la palabra exacta
blanda y blanca como un cirio
cada noche en tu mesita.
Suena una alarma.
Pero no pasa nada.
Porque estas cosas no se anuncian.


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Carina Sedevich, Como segando un cariño oscuro

300: Rise of an Empire: 2º cartel