domingo, julio 27, 2014

Primer trailer de Mad Max: Fury Road


Mad Max: Fury Road: 4 carteles





El púgil sin sombra, de Óscar Sotillos


La orilla de las palabras

Al sembrar palabras
hay que andarse con ojo.

A veces
las raíces crecen podridas,
los tallos se tuercen
y la mala hierba
les nace en las orillas.

Eso es malo.
Uno anda cojo y no sabe por qué.
Te piensas que tienes una pierna
más corta que la otra
y resulta que el problema
está bajo los pies.
Una mentira en el zapato.

**

Espejos desquiciados

Es la hora del recreo
y los niños
juegan a esconderse.
Al que le toca parar
acecha con el cuerpo inclinado,
armado de sigilo,
barriendo con su mirada el patio.
En cuclillas, amontonados,
se esconden los otros
tras un banco de piedra,
trinchera
para los ojos.
Pero hay muros
que funcionan como bisagras.
Newport, Gaza, una favela.
A veces los espejos
se quiebran desquiciados.
Lo que era normal se desvanece,
espejismo era el mundo
que conocíamos.

**

El carterista

El carterista buscó una esquina tranquila del parque. En aquel lugar la única amenaza era pisar las cagadas de los perros. Pese a todo le latía el corazón a mil por hora, y no por la carrera o por falta de experiencia, sino por el robo en sí mismo.
-Igual que un actor –se decía siempre en esos casos–: nervioso cada vez que se abre el telón.
Notó la piel curtida de la cartera entre las manos sudorosas. La abrió y extrajo los billetes, las monedas y las tarjetas. Después se deshizo de los restos como si fueran la espina relamida de una sardina. Pero algo le hizo mirar el fondo de la papelera olvidando por un instante la primera norma que había aprendido del oficio: no mirar jamás las fotografías.
Era él, sin duda, aunque algo más viejo, el que le miraba de entre los desperdicios.


[Ediciones Oblicuas]

Avengers: Age of Ultron: primer cartel


Trailer de Magic in the Moonlight


20,000 Days on Earth: 2 carteles



Horns: tercer cartel


Cartel de Mr. Turner


sábado, julio 26, 2014

Los bosnios, de Velibor Čolić


Mario Crespo me recomendó este libro, que consiste en una serie de historias breves, a la manera de episodios sobre la guerra y sus secuelas, y a su reseña os emplazo. Sólo quiero añadir a lo que él ya dijo que, en efecto, esta obra es una bomba. Cada anécdota te deja huella, te impacta como si te hubieran agredido. Hombres a los que les cortan las extremidades, casas e iglesias destruidas, ciudades arrasadas por completo, prisioneros arrastrados por los huevos y a los que luego obligan a lamer un espejo lleno de excrementos, civiles a los que empalan… La suma de atrocidades de una guerra no se oculta aquí, donde el autor nos lo hace pasar mal, pero gracias a su prosa contundente, directa y sin aditivos, devoramos las páginas hasta el final. En post previos (en la etiqueta Prosas) he colgado varias de las historias de este libro. Aquí van otras dos:

Anto
Vicepresidente por Modriča de la Comunidad Democrática croata, Anto Patljak fue detenido por los serbios, en su coche, el primer día de la guerra.
A continuación lo llevaron al campamento de Doboj (a unos cincuenta kilómetros de Modriča), donde vivió una docena de días más.
Los guardianes del campamento serbio le cortaban cada día un dedo de la mano.
El decimoprimero por la mañana le cortaron la cabeza.
Doboj, Bosnia-Herzegovina, mayo de 1992

**

Višegrad
Un tiempo antes de la guerra destruyeron el monumento a Ivo Andrić en la ciudad de Višegrad.
Los musulmanes acusaron a los serbios, los serbios a los musulmanes.
Ivo Andrić, único yugoslavo que había obtenido el premio Nobel, tuvo una existencia singular, al igual que la Bosnia que describió en sus obras.
Autor de grandiosos libros que evocaban la Bosnia turca, escribía en serbio y vivía en Belgrado.
Razones suficientes para que los nacionalistas de ambos bandos destruyeran su monumento.
No había dado tiempo a que se posara el polvo del atentado cuando una sanguinaria guerra comenzó, y Višegrad no se salvó.
Los serbios tomaron las armas para combatir a la REPÚBLICA ISLÁMICA DE BOSNIA. Los musulmanes tomaron las armas para defenderse. Nos lanzamos a una lucha encarnizada y homicida.
Hoy, la ciudad de Višegrad, que Andrić evocó, está destruida.
Por completo.
Los musulmanes continúan acusando a los serbios.
Y los serbios a los musulmanes…


[Editorial Periférica. Traducción de Laura Salas Rodríguez]

The Disappearance of Eleanor Rigby: 2 carteles



Cartel de Out of Print


Estar o no estar

no, ya no se trata
de ser
o no ser

sino
de estar
o no estar

porque tú puedes ser, madre:
ser un alma errante
un espíritu del bien
una presencia
un fantasma
un hálito…

pero no estás

no estás aquí, con nosotros
en esta terraza de verano
a la sombra, tomando una cerveza
no estás presente, no te veo
aquí, paseando entre los bosques
besando mi mejilla tras mis peregrinaciones
estrechando en tus brazos al nieto
que no conociste

puede que seas, madre
y que nos mires y nos acompañes
cada día de nuestro futuro

pero no estás,
y ésa es la hiel de la muerte
su tragedia y su horror
lo espantoso de la extinción
el nudo de martirios que te comen
cuando piensas en quienes se fueron
y en quienes se irán
y en ti mismo,
que también dejarás de habitar este cuerpo

no estás, madre:
y algún día a mí tampoco me veréis aquí

pero entonces
estaré contigo.


José Angel Barrueco, El amor en los sanatorios
[Cuelgo este poema porque hoy mi madre hubiera cumplido 60 años]

The Maze Runner: 2º cartel


Banner de Fury


The Hobbit: The Battle of the Five Armies: primer cartel


Trailer de If I Stay


Otro cartel de The Drop


Sin City: A Dame to Kill For: nuevos carteles



Próximamente: Los huérfanos


De Jorge Carrión. En Galaxia Gutenberg.

viernes, julio 25, 2014

miércoles, julio 23, 2014

Próximamente: Al borde del camino


De Seumas O'Kelly. En Sajalín Editores.

Greba

-Hay tres cosas que saben a derrota –me dijo mi amigo en el interior del campo improvisado en el estadio de Slavonski Brod, donde fueron encerrados más de tres mil croatas y musulmanes que, empujados por una fuerza invisible, habían buscado refugio en el estado vecino, Croacia–: son el hambre, la sed y la vergüenza. Nos darán comida y agua –continuó Greba, mientras nos uníamos a una larga fila de personas rotas y agotadas ante el camión de Cruz Roja que distribuía raciones del ejército americano–, pero me temo que la vergüenza nos sobrevivirá.
Cuando escuché aquellas palabras, me aparté de la cola y permanecí largo tiempo bajo el abrasador sol de julio.
Algo amargo y salado me corría por el rostro. Me consuelo diciéndome que no era más que el sudor. Al menos, eso me atrevo a esperar.
Campamento de Slavonksi Brod, Croacia, julio de 1992


Velibor Čolić, Los bosnios

Reestreno de Los cazafantasmas


Skye McCole Bartusiak (1992 - 2014)


Álex Angulo (1953 - 2014)