jueves, abril 24, 2014

Próximamente: Poesía reunida


De Philip Larkin. En Lumen.

Tintes del cielo, de Natsume Sōseki


El cuarto título de la colección “Maestros del Haiku” corresponde de nuevo a Natsume Sōseki, un escritor que suele levantar pasiones y del que habíamos leído Sueño de la libélula en esta misma editorial. En la introducción se nos señalan los motivos que configuran su obra haikista: la observación de la naturaleza, la humanización de los animales o “los efectos acústicos acompañando a los visuales”. Parece que Sōseki fue cuestionado como escritor de haikus en A History of Haiku, pero Fernando Rodríguez-Izquierdo hace una defensa de su arte en la nota que abre el libro y nosotros estamos de acuerdo con él. Os dejo con cinco ejemplos:

La ipomea, ya a punto
de florecer: lo avisan
tintes del cielo.

**

Vendí mi escrito
por pagar un mejunje:
el humo antimosquitos.

**

También cuanto te quejas
del frío sobre tu piel,
te siento muy humana.

**

En tiempo de hojas jóvenes,
yo tiendo a recluirme
en mi escritorio.

**

Caen las flores
desmoronándose: sombras
que van fluyendo.


[Satori Ediciones. Traducción de Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala]

Cartel de Beyond


The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro


Durante años me ha costado elegir a mi superhéroe favorito entre Batman, Superman y Spiderman. Tal vez esté relacionado con la edad y con el momento en que uno los descubre. Supongo que primero me fascinó Superman por la película de Richard Donner de finales de los 70. Luego llegaron algunos capítulos de la serie de tv de Spiderman de aquella época, reconvertidos en películas (me refiero a la serie protagonizada por Nicholas Hammond) y los episodios del Spiderman animado, cuya emisión solía coincidir con mi entrada en la (maldita) catequesis cada viernes. Tal vez por el mismo tiempo vi el reestreno del Batman de la tele, el de Adam West; pero mi fascinación por Batman no llegaría hasta ver los estrenos de los filmes de Tim Burton y, especialmente, Christopher Nolan. Pero creo que en los primeros años de vida, es Spiderman el personaje que más embruja a un niño. Lo veo en mi hijo, que no ha cumplido aún 3 años y ya está fascinado por los tres personajes, pero su favorito es Spiderman, imagino que por los colores del traje (el rojo y el azul, más potentes que en la ropa de Superman) y por esa máscara de insecto.

Sé que la revisión (“reboot” lo llaman ahora) del personaje a cargo de Marc Webber cuenta con unos cuantos detractores. Pero también seguidores. Yo suelo situarme en un punto intermedio. Creo que este Spiderman tiene algunas virtudes y algunas taras. Y creo que el mejor tratamiento de este superhéroe sigue siendo el Spiderman 2 de Sam Raimi. Esas taras y esas virtudes de la primera entrega de Webber se repiten aquí, en mayor o menor medida.

Elementos que aplaudo: el enfoque juvenil del personaje, el humor que está muy presente en los tebeos y en las series de animación televisivas, los momentos puramente fantásticos (más aprovechados en esta secuela que en su precedente: la aparición de un enfermo y fantasmal Norman Osborn que recuerda un poco al Gary Oldman de Hannibal, la transformación de Max Dillon en Electro, el extravagante Doctor Kafka de la cárcel psiquiátrica, las heridas y la mirada perversa de Harry Osborn), el desfile de cameos (mención especial para Sarah Gadon, presente en Enemy y en Cosmópolis y sólo por eso ya figura de culto inmediata) y de actores secundarios, el guiño que dedica Webber al Green Goblin de Willem Dafoe (hay un plano que es calcado: cuando vemos por primera vez al personaje de espaldas, poniéndose el traje) y las interpretaciones de Jamie Foxx y del gran Dane DeHaan.

Elementos que detesto: la duración (le sobran 20 minutos o más), todas esas escenas en las que la tía de Peter Parker está a punto de descubrir la identidad de Spiderman y que poco aportan a la historia, los momentos de azúcar (que acaban siendo cansinos y tampoco logran que la historia avance, aunque Garfield y Stone están muy bien y se compenetran), el tratamiento casi teenager de todo el asunto, algunas de las peleas que parecen más cercanas al videojuego, algunos momentos en los que casi dejé de prestar atención a lo que contaban y me enredé en mis pensamientos, algunas canciones metidas con calzador. 

En fin, es un blockbuster, espectáculo puro, cine para chavales con algunos buenos momentos, en los que no falta esa sensación de carpe diem que funciona como motor de la película desde el momento del discurso inicial de Gwen Stacy. Sigo quedándome con Raimi.     

Trailer de Coherence


As Above, So Below: primer cartel


martes, abril 22, 2014

Sonny Liston fue mi amigo, de Thom Jones


Hace unos años conseguí encontrar en librerías de viejo dos de los tres libros traducidos del escritor norteamericano Thom Jones: El púgil en reposo y Sonny Liston fue mi amigo. Los tres son volúmenes de relatos. Leí el primero y me entusiasmó, y lo recomendé en este blog. No sirvió de mucho porque Jones permanece en el olvido en España (en su perfil de Facebook, por cierto, es bastante activo: es decir, no se trata de un autor alejado de las redes, sino que su actividad es constante).

Hace algunas semanas, conversando sobre libros de boxeo con el escritor Hilario J. Rodríguez y el cineasta Héctor Domínguez-Viguera, Hilario y yo recomendamos con entusiasmo los relatos de Jones. De vuelta en casa me di cuenta de que no había leído aún Sonny Liston fue mi amigo y de que me faltaba por conseguir Ola de frío, el tercero de sus libros traducidos. Así que me puse manos a la obra: empecé a leer el primero y encontré un ejemplar del segundo en Iberlibro.

En Sonny Liston fue mi amigo el autor sigue manejando los mismos temas (las secuelas de la guerra, los hospitales psiquiátricos, los cuadriláteros, las heridas emocionales, el campo de batalla, las fábricas) y retratando a los mismos personajes que pasean por el filo de la cuchilla (antiguos soldados, boxeadores, enfermos de cáncer, perturbados). Sus historias suelen ser bastante duras, próximas (me atrevería a decir) a las de Donald Ray Pollock, Chuck Palahniuk o Dan Fante, por citar algunos autores que también trabajan con seres humanos al límite y que sacuden al lector en cada página. Uno de los personajes del relato “La niña de papá” resume el mundo de Jones con esta frase: La vida es muy perra. Veamos un ejemplo con este diálogo del relato “Cuarenta y todavía en casa”, donde un tipo deprimido y su madre enferma discuten:  

-Deja de decir estupideces –cortó la señora Billis–. Mueve el culo de una vez, sal de la cama, consigue un trabajo, sal a la calle y busca una chica que te haga feliz. ¡Tú mismo eres tu peor enemigo! Y el mío, de paso. Fíjate en mí. Tengo cáncer, pero no me paso el día lloriqueando. Tengo setenta y tres años, pero todavía me levanto por las mañanas y me pongo a trabajar como una condenada.
Matthew estaba al borde de las lágrimas. Sin duda, lo que tenía era una crisis nerviosa.
-¿Por qué tienes que entrar aquí y hacerme la vida imposible? ¿No te das cuenta de que estoy desquiciado, como para recibir electroshocks? ¿O es que llevas la cuenta de mis ciclos vitales para aparecer en el peor momento posible? Tú no sabes lo infernal que resulta buscar trabajo. El capitalismo es el peor demonio creado por el hombre. Hay que ser un hijo de perra para triunfar en el mundo. Hasta que no puedes más y revientas. Y yo ya no puedo más. No aguantaría un minuto más haciendo de chupatintas en otra oficina. Tú no tienes ni idea de lo despiadados que son esos hijos de perra de hoy día. En tu época, la gente todavía era medio decente. ¡Te digo que el mundo está gobernado por hijos de perra, sin que nadie mueva un dedo por remediarlo!

Es en los diálogos donde Jones suele mostrarse más ácido, como en “Un claro de medianoche”, donde una señora pide a su hijastro que la acerque al hospital psiquiátrico donde está ingresado su primo:

-En mi vida he oído a nadie más malhablado que tú –dijo la señora Gordon.
Freddy la miró fijamente.
-Por si quieres saberlo, para mí el infierno es el día a día. Soy conocido por mi temperamento explosivo. Soy consciente de que toda aventura humana termina mal, pero esta visita es demasiado, Iona… ¡Oh, perdóname! Ya sabes que mi percepción de la realidad es difícil de soportar para los demás. Prometo no adentrarme más en la cuarta dimensión de mi desesperación. Si acaso, me limitaré a decir que este planeta sufre gangrena.
-La tierra sufre gangrena –repitió ella–. No vivimos en el paraíso. Ni de lejos.

El libro reúne doce historias, algunas tan sórdidas como la que se cuenta en “Te amo, Sophie Western”, donde un muchacho consumidor de ácidos y enamorado del personaje interpretado por Susannah York en la película Tom Jones, se ve envuelto en una pelea y en un desengaño amoroso y acaba haciéndole una mamada por cien pavos a un proyeccionista cojo. Sin olvidar la primera, la que da título al libro y cuenta la historia de un boxeador apodado Kid Dinamita.


[Muchnik Editores. Traducción de Antonio Padilla]   

Próximamente: Django Desencadenado


De Varios Autores. En Planeta de Agostini.
Una buena noticia: dentro de unos días sale a la venta el cómic basado en el guión de la película de Tarantino, que contiene pasajes que no vimos en cine. En la edición en dvd que yo tengo incluían las primeras páginas de dicho cómic. Por fortuna, en breve lo tendremos completo y traducido en un único volumen, en Planeta.

Cartel de Aftermath


Trailer de The Discoverers


Edge of Tomorrow: nuevo cartel


Cartel de Lucky Them


lunes, abril 21, 2014

La traductora de incendios, de Isabel García Mellado


mira su mano y ve que le falta la lluvia

**

se ve acabar los edificios con ojos de poema
letras gigantes y geométricas frente a un cielo muy blanco sin gaviotas
la enfermedad es una flor azul que te crece en el pecho sin permiso
con sus raíces negras atravesando tu cuerpo lentamente
se va a inundar el cielo con ojos de ciudades transparentes,
palabras-hospitales-pitido interminable intermitente
aquí nada es real ni tiene brillo
siempre suena este aire artificial en las paredes
y tú eres un ratón asustadísimo de tubos
dentro de una burbuja de cristal
desde la que te observan
hombres y mujeres cargados de unas definiciones que no entiendes
las horas son exactamente iguales unas a otras
echas de menos el mar
y tu nombre dentro de una botella

**

aquí el lugar que ruge,
el primer sitio seguro para ir
más tarde del derrumbe eres tú mismo

hay que mover las frases muchas veces
mandarlas de viaje, bucear con ellas
las palabras construyen los paisajes
anidan en la culpa y la entereza
modulan cuánto brillará la estrella
que echamos a rodar cuando entendemos
que porque un sitio ruge todo empieza
y las ciudades cambian sus sonidos
se suben los muchachos a los trenes,

la belleza por fin cobra sentido

**

un día me dijo un amigo
que me había visto asomada a una ventana
y creyó que yo era una pintura de algún artista
obsesionado por librarse de algo

**

cálzate el sombrero más absurdo
arruga la nariz y ríe todo lo fuerte que te deje tu cuerpo
recuerda el tigre blanco que alimentas
cuando tu corazón
es un indio salvaje que canta canciones azules


[Valparaíso Ediciones]

The Two Faces of January: otros 3 carteles




The Rover: 3 carteles




Cartel de Deux jours, une nuit


Gabriel García Márquez (1927 - 2014)


La muerte de Gabriel García Márquez me pilló lejos de Madrid: en mi tierra, de noche, tomando cervezas en un bar con varios amigos; no me llevé el ordenador y apenas tenía conexión a internet, por lo que no pude poner aquí la correspondiente "esquela". Sirvan de homenaje estas palabras de la que, para mí, es su mejor novela (teniendo en cuenta que sólo habré leído cinco o seis de sus libros), El amor en los tiempos del cólera: [...] la convenció de que uno viene al mundo con sus polvos contados, y los que no se usan por cualquier causa, propia o ajena, voluntaria o forzosa, se pierden para siempre.

Coherence: 2 carteles



Boyhood: primer cartel


Mark Z. Danielewski en España: 22, 23 y 24 de abril


Trailer de The Grand Seduction


Cartel de Captives


Trailer de Jersey Boys


La nueva película de Clint Eastwood. Trailer: aquí.

The Equalizer: primer cartel


Third Person: 4 carteles





Cartel de sxtape


miércoles, abril 16, 2014

El libro de la crueldad, de Layla Martínez



máquinas bulbosas escupen sobre nosotros salvajes tumoraciones. cánceres con forma de chicle. asaltemos las facultades de medicina en un caleidoscópico intento de acabar con la actitud gerontocrática. proclamemos la muerte del arte a manos de grumos incestuosos. incendiemos los centros comerciales y sustituyámoslos por ganglios linfáticos. derribemos las instituciones ilustradas. inauguremos las instituciones hermafroditas. implantemos la juventud perpetua como régimen teocrático. instauremos el futuro infinito. no al bipedismo. no al pulgar oponible. no a las cacerías de bacterias. no a los safaris de ancianos de movilidad reducida. no al método científico. todos los métodos serán sistemáticamente abolidos. la experimentación será inútil o no será. destruyamos la estética. socialicemos las sustancias lácteas y los hologramas parpadeantemente azules. no a los animalitos sudorosos. no a las salas de fotocopias. instauremos los zoológicos de ciervos sintéticos. destruyamos la botánica. nunca nada más será clasificado. mastiquemos la apocalíptica purpurina. habitemos grotescas madrigueras. socialicemos los espasmos involuntarios. colectivicemos las infecciones sórdidas. destruyamos los libros de instrucciones y sustituyámoslos por flemas fluorescentes. derribemos la Academia. nunca nada más será analizado bajo criterios blandamente perversos. involucionemos permanentemente. conformemos una horda de obesos mórbidos. de niños perversos. constituyamos una manada de turistas violentos. instauremos el delirio grotesco. proclamemos el horror cósmico.

**

No dejéis solos a los niños
o celebrarán rituales
sádicos y crueles.

No los dejéis solos
o arañarán las paredes
con sus pequeños dientecitos
llenos de odio
y se clavarán agujas
en los genitales
y darán de comer insectos
a sus muñecas
y les arrancarán la cabeza,

No dejéis solos a los niños
o jugarán a ser adultos
y les daréis asco
y pena.

**

ANNE JOHNSON (1950 – 1988) Anne Marie Johnson fue la primogénita del matrimonio formado por Emily y Jonathan Johnson. Él tenía treinta y cuatro años. Ella diecinueve. Se quedó embarazada enseguida. Una semana después del nacimiento, Emily fue ingresada en un sanatorio mental de Providence, después de que una sirvienta encontrara al bebé amordazado y atado en su cuna. Dijo que los chillidos se le metían en la cabeza y le hacían agujeros. Que cada vez que la oría llorar notaba cómo le crecían alfileres en la vagina. Que los alfileres la hacían sangrar. Anne la maldita.
[Extracto del relato “Anne Johnson”]


[LVR Ediciones]

Próximamente: Big Brother


De Lionel Shriver. En Anagrama.

Cartel de Words and Pictures


Trailer de Maps To The Stars


Lo nuevo de David Cronenberg. Trailer: aquí.


Cartel de Let Us Prey


En legítima defensa: 2ª edición


Cartel de Cold in July


Cartel de Decoding Annie Parker


Trailer de Gone Girl


Banner de Frank


The Homesman: cartel francés


viernes, abril 11, 2014

Origami & Canalla






Arriba figuran los libros de autoría individual que me ha publicado Editorial Origami. Bajo estas líneas, algunos de los libros de Origami en los que he colaborado. Menciono esto porque seguiré publicando algunos textos en esta editorial (de entrada, a la antología crítica sobre David González le faltan aún tres volúmenes). Y porque me siento conforme, bien tratado: Antonio Huerta es rápido, es atento, cumple los plazos y de vez en cuando me llama por teléfono. No se puede pedir más. Y digo esto porque a principios de esta semana decidí anular el contrato que había firmado con otra editorial para que me publicaran una novela. Una editorial, además, con la que ya había trabajado. Los motivos fueron varios: en la primera reunión me dijeron que el libro saldría en marzo o abril de este año, lo cual no se ha cumplido; y a partir de la firma del contrato dejaron de responder a mis mails, de modo que durante un mes y pico estuve esperando a que me contaran cuándo iba a salir el libro. Eso demuestra falta de interés y, si me apuran, falta de respeto hacia el autor. Un consejo para escritores noveles: lo que importa no es que tu libro se vaya a distribuir en Fnac y demás grandes superficies o que obtenga X reseñas… lo que importa es el trato humano, la calidad de ese trato, que al otro lado del mail o del teléfono haya una persona que se preocupe de verdad por ti. Eso es algo que he aprendido con colegas como Álex Portero, Mario Crespo, Francesco Spinoglio o Vicente Muñoz Álvarez: ellos también han sufrido palos y decepciones. No queremos trabajar con empresas que nos traten como a ganado. Queremos colaborar con personas de verdad. De momento, mi siguiente libro saldrá en Canalla Ediciones, que es otro sitio en el que, en apenas dos o tres semanas, me han hecho sentir como en casa. No me han tenido un mes esperando por la respuesta de un puto mail. No me han tenido días comiéndome las uñas para saber, finalmente, cuándo entraremos en imprenta. Y a veces basta con eso. Con hablar las cosas a las claras. Con responderle al autor, con el que ya tienes un contrato: “El libro se retrasará” o “Hacemos lo imposible” o “No sabemos cuándo podremos maquetarlo”. A veces sólo pedimos eso. Una respuesta. Porque el silencio te mete en terrenos de incertidumbre y eso acaba matando la paciencia de cualquiera. Pronto espero poner por aquí la cubierta de ese nuevo libro; y, para después del verano, otro libro de la mano de Origami.