jueves, abril 11, 2019

En Playtime / El Plural: Robert Stone



Dog Soldiers [nueva edición en Malas Tierras]: aquí.

Cartel de In A New York Minute


Cartel de Parasite


Dog Soldiers, de Robert Stone [Nueva edición]


Al final, para un hombre como es debido, para un samurái, no hay demasiadas cosas que merezcan la pena desear. Pero hay algunas. Y al final, si un hombre como es debido sigue necesitando una ilusión, elige la más valiosa y se compromete con ella. Esa ilusión podía consistir en esperar el día en que una mujer estuviera en sus manos. En estar con ella y estremecerse en el mismo momento.
Si dejo esto, pensó, seré viejo: no quedarán más que fantasmas, resacas y dulces recuerdos. A la mierda, pensó, haz lo que sientas. Esta es la ola. Esta es la ola que debo montar hasta que se estrelle.

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-Llevo mucho tiempo sin encender las luces. Pero la mayoría funciona, creo.
-Cuando oigas la primera ráfaga, enciéndelas. Conecta los altavoces… Quiero un auténtico diluvio de cosas raras. Quiero una ópera.
-Sí, ya lo veo. Pero en la vida real esas cosas no salen bien –dijo Dieter.
-Bueno, entonces que le den por culo a la vida real. La vida real no me impresiona.

**

¿Con qué cargas?, preguntó alguien.
-Con el dolor, tío. El de todos. También el tuyo, aunque no lo sepas.

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Para empezar, demostraba que, si uno se aferraba a algo, plantaba cara a cualquier tipo de presión, se negaba a ceder cuando las cosas iban mal, superaba a todos los adversarios y confiaba en su propia decisión y entereza, entonces, al final, el saquito de habichuelas le estaría esperándole al otro lado del arco iris.

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-Un tipo me dijo una vez algo que siempre he recordado. El tipo me dijo: "Si crees que alguien está pensando en jugártela, no te toca a ti juzgarlo. Mátalo y deja que Dios se ocupe del asunto".


[Malas Tierras. Traducción de Mariano Antolín Rato e Inga Pellisa]

Cartel de Anna


domingo, abril 07, 2019

En Playtime / El Plural: Sergio Chejfec


5 ('Cinco' + 'Nota'): aquí

The Spy Who Fell to Earth : 2 carteles



5, de Sergio Chejfec



En Playtime, suplemento de El Plural, sale mi reseña de este libro. Aquí va un fragmento del mismo:

Ser escritor, según mi criterio, referido exclusivamente a mi condición, era un artículo de inconstancia. Tenía una única concepción de escribir, que pasaba por entender que podría dejar de hacerlo en cualquier momento. Todavía más: para mi ideología –si puedo llamarla así– la escritura estaba sometida a un régimen de imprevisibilidad, ni más ni menos que tantas otras cosas. La escritura no era exclusiva, ni siquiera necesaria, esta consigna me la repetía bastante por aquella época. Pero tampoco la consideraba un privilegio; no existía ninguna autoridad real o imaginaria sobre la que se apoye la escritura –o la idea de escritura–. Era escritor, pero no lo era. Podía entender que en términos morales significara un privilegio, aunque no me consideraba un privilegiado. Un privilegio, por otra parte, que no siempre me parecía cierto.

  
[Jekyll & Jill]

Cartel de Domino


En Aleteia: Dumbo


Cartel de Trial by Fire


martes, abril 02, 2019

Tom Ripley, de Patricia Highsmith


Hace ya 10 años que Anagrama, en su colección 'Otra vuelta de tuerca' (una de mis favoritas del sello), sacó este tocho que contiene las 5 novelas protagonizadas por Tom Ripley, a saber: A pleno sol (aka El talento de Mr. Ripley), La máscara de Ripley, El amigo americano, Tras los pasos de Ripley y Ripley en peligro. Es un libro fabuloso, casi perfecto, pero hay que tomárselo con calma porque tiene 1275 páginas y una letra de tamaño medio y grandes dimensiones. Lo mejor es leer una de las novelas al mes o cada dos meses, y compaginarlas con otras lecturas.

Las historias de Ripley, aunque pueden leerse aisladas, es decir, puede uno leer El amigo americano y Ripley en peligro (por ejemplo), y no interesarse por las demás, es conveniente leerlas todas y en orden porque hay una progresión, y en cada libro Patricia Highsmith suele mencionar lo que ha ocurrido anteriormente: su personaje central progresa y la cuenta de cadáveres aumenta. Quizá las mejores sean las tres primeras, y sobre todo la que nos presenta a Ripley, porque es donde se va convirtiendo en quien será en el resto de los libros: un tipo joven que sale de la nada y que acaba ascendiendo socialmente gracias a su falta de escrúpulos, a su talento para el engaño y para salir airoso de los problemas, y por supuesto gracias a que suele asesinar a aquellos que le suponen un obstáculo. En la primera de las novelas acaba suplantando durante un tiempo al hijo de un millonario. A partir de entonces logra posición, logra beneficios y rentas, logra establecerse en Europa, casarse y empezar un estilo de vida que, en las novelas, sería casi costumbrista si no fuese porque siempre acechan crímenes e intrigas: Ripley, en todas estas historias, se dedica a viajar por lugares exóticos o elegantes, a tomar buenos vinos, a darse cenas de lujo con langosta y champán, a tomarse sus gin-tonics servidos por un ama de llaves, a viajar en avión de aquí para allá, a comprar cuadros caros…

Ripley es un personaje ambiguo, un tipo frío, pero a la vez nos cae bien, pese a su falta de moral (Highsmith logra en estos libros algo con lo que ya nos hemos familiarizado en las narrativas contemporáneas: que sintamos cierta simpatía, aunque no empatía, por un cabronazo, como lo eran Tony Soprano y Omar Little): es capaz de darse una cena de lujo junto a su huésped mientras en el garaje oculta los huesos de un cadáver, esperando el momento propicio para deshacerse de él.

Justo el día en que terminé la lectura de este compendio anunciaron que Netflix ha comprado los derechos de las novelas para convertirlas en una serie. Si dedican una temporada a cada libro y el guión y las interpretaciones están a la altura, pueden sacarle mucho partido. Hasta que llegue esa serie, si es que el proyecto sale adelante, convendría que leyeran una o varias de las novelas (algunas fueron llevadas al cine, pero en mi opinión no alcanzan el nivel de suspense forjado por la gran Patricia Highsmith).


[Anagrama. Traducciones de Jordi Beltrán e Isabel Núñez]
    

Dragged Across Concrete: nuevo cartel


Joker: primer cartel


lunes, abril 01, 2019

viernes, marzo 29, 2019

Agnès Varda (1928 - 2019)


jueves, marzo 28, 2019

Del Enebro, de Jacob Ludwig & Wilhelm Karl Grimm



Llega ya a su sexta edición este cuento clásico de los Hermanos Grimm y admito que no lo había leído hasta ahora. El relato es sorprendente, breve y brutal, y está muy lejos de esos cuentos de hadas que suelen contarse a los niños. Me extraña que alguien como Tim Burton no lo haya llevado aún al cine: podría ser una estupenda película de animación, de metraje corto y una única canción (la que repite uno de los personajes a menudo) como leitmotiv. No se puede desvelar mucho del mismo, pero podemos decir que hay un asesinato, hay canibalismo involuntario y hay pasajes que pueden asustar a los críos.

Además de la calidad del relato, debemos señalar la calidad del envoltorio, servido por los editores de Jekyll & Jill con un cuidado y una dedicación de la que unos cuantos deberían aprender: esto le hizo merecedor del Premio al Mejor Libro Editado en Aragón en 2012. El cuento viene en edición bilingüe, y el texto en alemán imita el tipo de letra antiguo, original. El prólogo, magnífico, es de Francisco Ferrer Lerín. La traducción, de Núria Molines Galarza. La introducción, no menos magnífica, de Adriana Bertorelli. Y las ilustraciones (a veces toman la forma de collages) pertenecen a Alejandra Acosta, y constituyen el complemento perfecto para el volumen: destaca siempre el rojo sobre fondos grises, negros y blancos, y resultan tan turbios como la historia de los Grimm. Es un libro para tener, para admirar, y sobre todo para regalar porque uno queda como un caballero (o como una dama). Un cuento extraordinario en una edición maravillosa, no apta para pusilánimes ni para esclavos de lo políticamente correcto.


[Jekyll & Jill. Traducción de Núria Molines Galarza]

Cartel de The Act


En Aleteia: Stan & Ollie


Banner de An Accidental Studio


Próximamente: Mi padre, el pornógrafo


De Chris Offutt. En Malas Tierras.

Cartel de J.T. LeRoy


Scary Stories to Tell in the Dark: otros 2 carteles



sábado, marzo 23, 2019

En Playtime / El Plural: Jean-Pierre Martinet y Tom Robbins



Sobre Vidorra y B de birra: aquí.

John Wick: Chapter 3 - Parabellum: nuevo cartel


Cartel de Native Son


B de birra, de Tom Robbins


Sobre B de birra hablo un poco en este texto que salió ayer en El Plural. Aquí se pueden leer las primeras páginas y abajo van unos fragmentos del libro:

Moester dio un buen trago de su botellín, luego se lo ofreció.
"La birra da lo mejor de sí misma cuando sale directa de un barril, pero un botellín supera a una lata. Las latas son más prácticas y han venido para quedarse, pero la temperatura fluctuante del aluminio enreda con la pureza del sabor." A las nueve mil deseosas, aunque inexpertas, papilas gustativas de Gracia la birra de botellín le supo hasta la última pizca tan asquerosa como la de lata, de manera que, tras un sorbo moderadamente optimista, le devolvió la rubia; no hay Bud que por bien no venga.

**

"Cuanto mayor te haces –y eso, Gracie, es algo que está bien recordar el día de tu cumpleaños–, más difícil resulta interactuar con el Misterio. Pero los adultos siguen sedientos de esa conexión, de esa alternativa a la realidad insatisfactoria que los hombres han construido para sí mismos y en la que se sienten encerrados igual que en una mazmorra.
"De forma que recurren a todo tipo de cosas –algunas cultivadas, muchas destructivas, la mayoría infructuosas, otras puras bobadas– que les permitan acaso dar una o dos bocanadas fuera de los muros de la prisión. Hasta cierto punto, eso explica el atractivo de la birra."
"¿Los libera?"
"Bueno, les afloja durante un tiempo las ataduras del estresante mundo del trabajo y la responsabilidad."


[Underwood Editorial. Traducción de Ce Santiago]  

Cartel de Unicorn Store


Vidorra, de Jean-Pierre Martinet


Sobre Vidorra hablo un poco en este texto que salió ayer en El Plural. Aquí se pueden leer las primeras páginas y abajo van unos fragmentos del libro:

La calle Froidevaux era fea como una sala de espera cutre perdida en algún lugar del extrarradio, allí donde pasan tan pocos trenes que la gente sólo va para dormir, sólo para dormir, entre papelujos grasientos y restos de emparedados de jamón, o de latas de cerveza tan míseras, tan solitarias, en medio de los orines, del confeti, de los reflejos y los vómitos, y la tristeza de los perros que aguardan la muerte contra los muros embadurnados por incontables dedos mugrientos. En esta calle siempre se tenía una sensación de frío glacial, incluso en el mes de agosto. Los peatones tenían el porte de crisantemos tardíos, y noviembre se eternizaba.

**

El olor acre de la orina de los perros me hacía llorar los ojos. Me acordaba a menudo de aquel cineasta japonés, Ozu, que hizo grabar esta sencilla palabra en su lápida: "Nada". También yo me paseaba con un epitafio similar, sólo que en vida. Caía en el vacío del tiempo, y nada ni nadie podía retenerme. El mundo, a mis oídos, no era más que una música fúnebre.


[Underwood Editorial. Traducción de Rubén Martín Giráldez]

Cartel de The Politician


En Aleteia: Sobre La Biblia (serie de tv) y la influencia de Mel Gibson



Cartel de Extremely Wicked, Shockingly Evil, and Vile


jueves, marzo 21, 2019

miércoles, marzo 20, 2019

Tristram Shandy, de Laurence Sterne


Ésta es una obra mayúscula, un clásico poco leído aunque muy citado, que compré en 2006 y que ha estado criando polvo desde entonces en mi biblioteca, hasta que por fin me he decidido a leerlo. Con clara influencia de Cervantes, es un libro que rompe numerosas reglas y de ahí la mitad de su encanto. La otra mitad es, claro, la prosa: una prosa juguetona, con un vocabulario para quitarse el sombrero, repleta de travesuras con las palabras, de digresiones y de interpelaciones al lector. Y no podemos olvidar las notas: la traducción y dichas notas son de Javier Marías, y el trabajo de documentación que llevó a cabo, y el rastreo de nombres, citas, fechas y alusiones no tiene parangón en la literatura española.

El título completo del volumen es La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, seguido de Los sermones de Mr. Yorick (como especie de apéndice final que, para mí, poco aporta al resto). El narrador cuenta su vida según se le antoja, saltando de aquí para allá, con la particularidad de que los primeros volúmenes tratan del día de su nacimiento, y sobre todo de lo que ocurre antes del momento en que nace. Tristram, como decimos, rompe las reglas: arranca páginas a su manuscrito o las deja negras o en blanco, introduce capítulos sin palabras, incluye guiones y dobles guiones como si fueran pausas de lectura, mete el prefacio en el volumen III… Al final es todo lúdico, un juego, un despliegue de burlas, pues en realidad no nos cuenta tanto de su vida, sino que el marco narrativo le sirve para ejecutar digresiones, arte en el que se puede ser un maestro (como demuestra Sterne de continuo). Son nueve volúmenes que no se supo si iban a tener continuación o no porque el autor se murió, aunque el final me parece un broche perfecto (fuera o no el elegido por Sterne).

Es una obra de cuya lectura sólo disfrutarán los verdaderos gourmets de la literatura, los que (como yo mismo) disfrutamos con Ulises, Don Quijote, La broma infinita, El ángel que nos mira… Libros en los que el argumento es lo de menos. Donde lo que importa es el placer de narrar, de retorcer las frases, de jugar con las estructuras, de volver loco al lector. Yo la he ido alternando con otras lecturas a lo largo de un mes para no fatigarme, ya que, cuando apenas hay narración, o un hilo conductor que nos guíe de A a B, uno puede llegar a cansarse. Aunque el humor socarrón que gasta Laurence Sterne logra que nos divirtamos a menudo. Dice Javier Marías al principio que uno debería saltarse las abundantes y a veces extensísimas notas si quiere lograr fluidez de lectura y falta de interrupciones, pero yo no le he hecho caso y me las he leído, y desde luego que aportan sabiduría y conocimiento. Aquí van unos fragmentos (he procurado respetar los espacios y los guiones que coloca el narrador):

Debe usted tener un poco de paciencia. He acometido la empresa, ya lo ve usted, de escribir no sólo mi vida, sino también mis opiniones, con la esperanza y el deseo de que su conocimiento de mi carácter y de la clase de mortal que soy por medio de lo uno le predispondría mejor para lo otro. A medida que prosiga usted en mi compañía, el ligero trato que ahora se está iniciando entre nosotros se convertirá en familiaridad; y ésta, a menos que uno de los dos falle, acabará en amistad.

**

Este mes tengo un año más de los que tenía hace exactamente doce meses; y yendo ya, como ven ustedes, casi por la mitad del cuarto volumen, ⸺y no habiendo pasado, sin embargo, del primer día de mi vida, ⸺resulta bien patente que ahora tengo trescientos sesenta y cuatro días más de vida que contar⸺⸺que cuando empecé a escribir mi obra; de tal modo que, en lugar de haber ido avanzando en mi tarea a medida que la iba haciendo, como un escritor normal y corriente, ⸺lo que he hecho, por el contrario, ha sido retroceder: exactamente⸺(suponiendo que todos los días de mi vida hayan sido tan ajetreados como éste:⸺¿y por qué no suponerlo?,⸺y que los sucesos y opiniones de cada uno de ellos hubieren de ocupar tanto espacio como los de éste:⸺¿y por qué razón habría de abreviarlos?) el equivalente a trescientas sesenta y cuatro veces tres volúmenes y medio.⸺Y como, por otra parte, a este paso viviré 364 veces más aprisa de lo que escribo,⸺de todo ello se desprende, con el permiso de sus señorías, que cuanto más escriba más tendré que escribir,⸺y consecuentemente, que cuanto más lean sus señorías más tendrán sus señorías que leer.

**

¿Qué es la vida humana? ¿No es acaso un continuo vaivén de un lado a otro?⸺⸺¿De un pesar a otro?⸺⸺¿No consiste acaso en ir clausurando dolores⸺⸺para inaugurar otros al siguiente instante?



[Alfaguara. Traducción de Javier Marías]

Once Upon a Time in Hollywood: segundo cartel


Cartel de Framing John DeLorean


Próximamente: La muerte de Jesús


De J. M. Coetzee. En Random House.

Greta: nuevo cartel


lunes, marzo 18, 2019

viernes, marzo 15, 2019

El Desayuno de los Campeones, de Kurt Vonnegut



A mi entender, éste es uno de los mejores libros de Kurt Vonnegut, hoy difícil de conseguir en esta edición de Anagrama (igual que muchos de sus libros: excepto Matadero Cinco y los que editaron en Malpaso, es raro encontrar rastros de su obra, salvo si optamos por las ediciones argentinas que llegan aquí, de importación, gracias a La Bestia Equilátera). Es fascinante la libertad creativa que tenían autores como Vonnegut o Richard Brautigan para construir obras tan desquiciadas y tan divertidas y salir airosos del empeño.

El Desayuno de los Campeones, que fue adaptada por Alan Rudolph en una película que nunca me llamó la atención y, por tanto, no he visto, nos plantea un argumento metaliterario, con un autor, Philboyd Studge, que va componiendo un libro en el que comparecen personajes suyos de otras obras, así como restos de historias, y por supuesto un montón de dibujos, muchos de los cuales provocan la carcajada del lector. Como un maestro de marionetas, Vonnegut mueve a Studge, y Studge pone en el tablero de la ficción al escritor de ciencia ficción Kilgore Trout y al vendedor de coches Dwayne Hoover, dos personajes que se acabarán encontrando al final. Personajes a un paso de la locura, situaciones rocambolescas y un narrador que a veces se introduce en la escena que está creando/escribiendo:

Pero hubo una temporada en que estuve realmente enfermo. Estaba allí sentado en un bar de hotel que me había inventado, mirando fijamente a través de mis desagües [gafas de espejo] a una camarera blanca que también me había inventado.

El resultado, ya digo, es una auténtica fiesta, la enésima demostración del ingenio y del sarcasmo que se gastaba el autor de Madre Noche. Sería buen momento, ahora que reeditan a grandes como Philip K. Dick, que también reeditaran a Kurt Vonnegut, J. G. Ballard y Ray Bradbury, pues muchas de sus obras sólo se cazan, con mucha suerte, en librerías de saldo. Aquí van dos apuntes que me llamaron mucho la atención: 

Que otros se ocupen de ordenar el caos. Yo, en cambio, me ocuparía de introducir el caos en el orden, cosa que creo haber logrado.

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Es agotador tener que razonar en todo momento en un universo que no es razonable.


[Anagrama. Traducción de Cecilia Ceriani y Txaro Santoro]

Cartel de The Mustang


Próximamente: Kentucky seco



De Chris Offutt. En Sajalín Editores.

Avengers: Endgame: nuevo trailer



En Aleteia: Van Gogh, a las puertas de la eternidad