Este librazo salió apenas unos días antes del estreno de Backrooms en España, y, como el tema me interesaba, me hice con él en seguida y me ha fascinado. Su autora es una italiana nacida en Roma, experta en análisis de memes y en artilugios de internet. Pero el tema me interesa no sólo por la película, sino para comprender mejor el mundo de mis hijos cuando ven vídeos, juegan a videojuegos, utilizan avatars célebres pero ya editados por otros y se suman a otras propuestas de la red.
Valentina Tanni se adentra en este universo y lo analiza de tal manera que encuentra el sentido artístico y creativo de muchos de estos estilos y estas tendencias con nombres que a los más veteranos os sonarán a chino: el lore, el vaporware, las Backrooms, los creepypasta, los vídeos de ambience y de traumacore y otros inventos para flipar.
Una de las virtudes de su ensayo, además de su exhaustividad, es que jamás mira con condescendencia ni con paternalismo a quienes crean estas formas relativamente nuevas de comunicarse (como suelen hacer tantos críticos cuando los creadores son muy jóvenes): analiza con respeto y replica un montón de citas de usuarios anónimos o con pseudónimo que escribieron reflexiones interesantes en 4chan, Reddit, YouTube o Instagram. También incluye imágenes.
Es uno de los mejores ensayos que me he leído en los últimos tiempos. Y nos habla del momento actual, de esas fronteras cada vez más difusas entre lo real y y lo ficticio, lo onírico y lo digital, entre los recuerdos inventados y la nostalgia de posibles futuros.
[Caja Negra Editora. Traducción de Alejo Ponce de León]

