lunes, junio 08, 2026

Nido, de Roisín O’Donnell

 

En determinado pasaje de esta novela, la familia observa a una corneja cuyo nido cayó al suelo. Sin ese cobijo le será difícil salir adelante. Esto se convierte en una de las metáforas principales del libro: la madre acaba de abandonar al padre junto a 2 de sus hijas y está embarazada de nuevo y sin un hogar y nos preguntamos cómo puede una criatura (sea un ave o un bebé) criarse y crecer sin la protección de un nido. La novela de esta autora irlandesa refleja lo difícil que lo tienen todas esas mujeres que deciden poner fin a la relación con un marido peligroso y se echan a la calle sin ayudas, sin medios económicos, sin un apoyo laboral y con unos ahorros que apenas alcanzarán para unos días. Y, mientras tratan de salir adelante como pueden, el marido acecha, miente, merodea, se viste de oveja, implica a sus padres, prepara el terreno con abogados, acorta la distancia con la mujer... Una pesadilla que se repite a diario en muchos domicilios. Es un libro duro y emotivo que describe con precisión el miedo y la incertidumbre, con esa sequedad que poseen los autores irlandeses para mostrarnos el lado áspero de algunas vidas actuales. Un fragmento:

Cualquier cosa que diga será un error. Las palabras no sirven. Tiene que dejar el lenguaje atrás y pasar a la acción. Coge un trapo de cocina.
–¿Qué hostias haces ahora?
–Limpiar el fregadero. –Le tiemblan las manos–. Siento haberte ofendido. No era mi intención.
–No me jodas. No lo sientes en absoluto. ¿Qué coño te pasa? ¿Estás loca o qué? No me extraña que no tengas amigas. No te aguanto más. 
–Ryan, por favor, ¿no podríamos…?
–He dicho que no te aguanto más.
Ryan se levanta, la silla chirría sobre las baldosas, la empuja tan fuerte que retumba al caer. Ciara se sobresalta.
Él la esquiva como si fuera una infección repugnante y lanza la taza al fregadero con tanta rabia que el asa se rompe y la espuma de jabón y las manos de Ciara se llenan de esquirlas de porcelana. Ryan sale de la cocina y da un portazo tan fuerte que la lámpara
se cae de la mesa. La bombilla revienta y la habitación se sume en la oscuridad.
Le tiemblan las manos, pero no suelta la bayeta. Fairy limón. El pulso le martillea en los oídos, ensordecedor. Ciara se ha convertido en la casa. En la silla volcada. En la bombilla hecha añicos. En el asa rota. Son sus huesos y su sangre.




[Sajalín Editores. Traducción de Maia Figueroa]