miércoles, diciembre 01, 2021

Las campanas no doblan por nadie, de Charles Bukowski

 

 

He conocido a bastantes escritores, artistas, editores, profesores, pintores, ninguno de los cuales era un hombre natural de veras, un individuo interesante. Tenían mejor aspecto sobre el papel o en pintura y, aunque es innegable que tiene su importancia, sigue siendo muy incómodo estar sentado frente a esas mismas criaturas y oírlas hablar o mirarlas a la cara. La semilla vital, si es que la hay, se perdió en la obra. En busca de diversión y satisfacción, de elegancia y admiración he tenido que ir a otra parte. Y entre el enjambre de hombres, todos tan semejantes, siempre se puede encontrar al loco a el santo original. Me he encontrado con unos cuantos pero os voy a hablar de unos pocos.

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Pasamos por muchas batallas y muchas vueltas y revueltas. Yo me ganaba la vida como escritor, lo que suponía que no tenía mucho dinero pero sí mucho tiempo. Tiempo para pensar, tiempo para amar. Supongo que estaba enamorado de Nina. Aunque era 20 años mayor que ella.

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-Creo que vamos a mudarnos a México –comentó Barry–, un buen escritor necesita soledad.
-Lo que necesita un buen escritor es dinero –repuse.
-Yo he vendido nueve novelas este año –dijo Barry. Barry escribía una novela al mes, todas en torno al incesto. Lo conocí justo después de que hubiera salido del psiquiátrico. Solía trabajar de canguro antes de hacerse un hueco en el mercado del incesto.

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Me quedé a solas con Irene.
-Ay –dijo–, me encantan las puestas de sol, ¿a ti no?
-La verdad es que no.
-Eres un cínico, ¿verdad?
-Supongo que lo sería si dijera que me encantan las puestas de sol cuando no es cierto.
-Ah, no, entonces serías un hipócrita.
-Eres una listilla, ¿eh?
-He vivido lo mío.

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-¿Has ido alguna vez a un concierto?
-Sí.
-¿Qué te pareció?
-Había un ambiente muy estirado y me sentaron detrás de una columna.
-No te gustan muchas cosas, ¿verdad?
-No precisamente.
-Bueno, a mí no me gustan algunas cosas que escribes.
-A mí tampoco me gustan algunas cosas que escribo.
-¿Lo has hecho ya?
-Que si he hecho, ¿qué?
-Follarte a mis hermanas.
-No.
-Lo harás.   


[Anagrama. Traducción de Eduardo Iriarte]