domingo, junio 22, 2014

Breve repaso a algunas películas


Cada vez me es más difícil encontrar huecos para ir al cine, tras tantos actos, eventos, firmas y presentaciones (sean de mis libros o de libros de amigos y conocidos). Y ya no digamos sacar tiempo para comentar en profundidad lo poco que veo. Por eso se me han ido pasando muchas de las recomendaciones de estos últimos meses. Si a alguien le sirviera de algo mi opinión (aunque a la hora de ver una película o de leer un libro es mejor que confíes sólo en tu propio criterio, sin contaminar por juicios ajenos), aquí la dejo:


DALLAS BUYER CLUB

Filme construido sobre el inmenso talento de Matthew McConaughey. Es lo que yo llamo películas-personaje, como las ya citadas aquí Bronson o Dom Hemingway. Películas a las que, si les quitas al actor sobre el que recae toda la responsabilidad, probablemente se caigan, valgan poco. Esto no se puede aplicar, por ejemplo, a obras como El padrino o Pulp Fiction: si quitas a uno de los protagonistas, el filme aún valdrá oro. ¿Qué más podemos decir? El trabajo de McCounaghey está soberbio, pero también le podrían haber dado el Oscar por cualquier otro de los papeles de los últimos años, donde no deja de sorprendernos. Y Jared Leto estaba muy bien, sí, aunque sigo pensando que ese Oscar lo merecía Michael Fassbender.

 
 


GODZILLA

Me negué a ver la versión anterior de Godzilla porque, por lo general, Emmerich se me atraganta. Pero Gareth Edwards es otra cosa. Esta nueva versión no está mal. Hay algunas personas que le han dado palos… ¿y qué esperaban de una película de monstruos que destrozan ciudades: diálogos de Shakespeare? Yo me lo pasé en grande, especialmente en la segunda mitad, que es cuando empiezan las hostias. Edwards logra planos bellísimos de las luchas entre las criaturas o de las apariciones apocalípticas de Godzilla entre los edificios. Sin olvidar ese momento en el que los paracaidistas se lanzan sobre la ciudad. Es un blockbuster que depara sorpresas atípicas, como que el protagonismo pase de un actor a otro, y que algunas de las estrellas palmen antes de llegar a la mitad de la peli. La pena es que Aaron Johnson (que suele gustarme) está tan flojo que he tenido que comprobar quién era el héroe porque lo había olvidado. 





LABOR DAY (UNA VIDA EN TRES DÍAS)

Entretenido giro hacia el drama de Jason Reitman (considero que sus anteriores películas eran comedias, pese a todo lo que pasa en Up in the Air), del que me entusiasmó la pareja protagonista (Josh Brolin y Kate Winslet siempre molan, y aquí logran química) y del que detesté esa formulación del hombre perfecto (se nota que el personaje de Brolin es una idealización de la autora del libro en el que se basa, lo cual resta cierta credibilidad al resultado final).



X-MEN: DÍAS DEL FUTURO PASADO

Quizá sea el segundo mejor título o episodio de esta saga. Porque, para mí, la más lograda sigue siendo la anterior, la que rodó Matthew Vaughn. Tenemos un ritmo envidiable, algunas escenas memorables y un reparto para quitarse el sombrero, en el que destaca Michael Fassbender, que brilla por encima del resto. Y además sale Peter Dinklage, ¿qué más queremos? Sin embargo, ciertos momentos no están tan bien aprovechados como en la entrega previa; tal vez sea porque salen más actores que en las películas de catástrofes de los 70, y eso es difícil de controlar. A pesar de ello, insisto: está bastante bien; a mí X-Men me gusta más desde que incorporan a McAvoy y a Fassbender.





LA MUJER INVISIBLE

Ralph Fiennes, al que vi hace años en un teatro de Madrid con la obra Julio César, es para mí algo así como un dios. Ésta es su segundo filme como director, tras Coriolanus, y en ella ha captado la esencia de Charles Dickens (y su interpretación es ejemplar) al milímetro. Técnicamente es impecable, una de esas películas refinadas al máximo, con un montón de pistas y de alusiones a muchas de sus grandes obras. Sin embargo, creo que le falta un poco de corazón. Está más próxima al tedio que a la emoción, y la historia (pese a que es desgarradora y muy interesante) no logra sacudirnos al final. ¿Quizá por culpa de la actriz?


[Dejo para otro día Sólo los amantes sobreviven, a la que quiero dedicar un post entero]