lunes, diciembre 23, 2013

Pulphead, de John Jeremiah Sullivan


He aquí una de las voces más interesantes del periodismo de investigación de USA. En Pulphead, subtitulado “Crónicas desde la otra cara de Estados Unidos”, John Jeremiah Sullivan reúne un puñado de reportajes que tan pronto se introducen en la vida de algunos músicos (Axl Rose, Michael Jackson, Bunny Wailer, grupos de rock cristiano) como tocan aspectos personales de su vida (como lo que le pasó a su hermano, que sobrevivió después de electrocutarse; o la cantidad de gente que se acerca a fotografiar la casa del autor porque dicha casa salió en una serie de televisión; o la vez que estuvo en Disneylandia con su familia, que se puede completar con la película no estrenada en España Escape from Tomorrow, porque toca el mismo tema), pero no olvida capítulos importantes de la historia de su país (las cuevas donde encuentran pinturas y yacimientos de los nativos; el Huracán Katrina; el naturalista Rafinesque).

Precisamente lo que algunos han criticado de los reportajes de Sullivan (la inclusión del yo en casi cada texto, es decir, que él también sea protagonista a la manera del Nuevo Periodismo, o a lo Hunter S. Thompson) es lo que más me seduce a mí. Para alejarse por completo del yo estaba A sangre fría, y nadie lo superará. Por eso me parecen un acierto esos reportajes donde el autor nos cuenta en primera persona lo que le sucede; para mí se acerca más a la narrativa. Aunque no siempre logre sus propósitos (por ejemplo, no logra charlar con el líder de Guns N’ Roses), Sullivan se lo curra: se desplaza a la localidad donde se crió el cantante, charla con quienes lo conocieron de joven, entra en la comisaría para pedir el expediente de su arresto, etc. Como toda recopilación de crónicas, hay algunos altibajos que no dependen del autor, sino del lector: a mí no me interesa el naturalista antes mencionado, pero sí me interesan Axl Rose y Michael Jackson, porque me gusta su música y porque son leyendas. También creo que exageran al compararlo con David Foster Wallace. Abajo os dejo con tres fragmentos, correspondientes a los artículos sobre Rose, Jackson y los supuestos ataques de animales que antes no amenazaban al hombre (y en este enlace se pueden leer varias páginas del libro):

Lo que ya nadie comenta sobre Axl es su extraña nueva apariencia, pero resulta difícil pasar por alto la inusual impresión que causa. A mi modo de ver, parece que llevase una máscara de Axl Rose. Se parece a un tipo al que vi hará unos doce años comiendo solo en un área de descanso para camioneros en Monteagle, Tennessee a las dos de la madrugada. Cada vez se parece más a la leyenda albina del reggae Yellowman. Su melena evoca una masa de intrincadas trenzas con aspecto de fibra de cáñamo de un rojo frambuesa, cuyos puntiagudos y retorcidos extremos se han clavado un centímetro en el cuero cabelludo. El vello de su pecho es del color de un centavo nuevo. Con las gafas de sol de hombre avispa, las trenzas y la perilla, recuerda al monstruo de Predator, o a la esposa del monstruo en su planeta natal. En sus primeras apariciones, en las fotografías a menudo parecía una chica guapa, esbelta y pelirroja de veinte años. Ahora se le ha ensanchado el tronco, con un ensanchamiento de músculos, no ese ensanchamiento debido a la acumulación de grasa de hace unos años. Marca paquete y su paquete es enorme. Me limito a informar. Ahora planta los pies muy separados.
[De “El regreso final de Axl Rose”]

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Se dice que hacia el final de su vida pedía que lo dejasen grogui –con la misma anestesia que pudo haberlo matado– no durante horas, sino durante días. Como si lo dejasen en coma. Personas que vieron su cadáver sobre la mesa de la morgue han contado que la prótesis de nariz había desaparecido. En su cara solo había dos agujeros. Una momia. Dos autopsias completas por separado: lo cortaron a pedazos. Y en el momento en que escribo esto, nadie fuera del círculo de los Jackson conoce con certeza el paradero de su cadáver.
[De “Michael”]

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A medida que el planeta se calienta, la evolución se acelera. Lo sabemos hace tiempo. Lo aprendes en el colegio desde el punto de vista de la biología. Todo evoluciona más rápido cerca del ecuador. El calor dinamiza la actividad molecular. […] Más calor, más luz. Los animales hacen las cosas de modo diferente; están apareciendo por lugares en los que se suponía que no deberían asomar, durmiendo en horarios distintos, comiendo cosas diferentes. Hablad con cualquier investigador de campo y es un tópico que las guías se están quedando obsoletas diez veces más rápido.
[De “La violencia de los corderos”]


[Mondadori. Traducción de Mauricio Bach]