domingo, junio 01, 2008

Narrativa japonesa

Desde hace unos años existe en varios países una especie de boom de la narrativa japonesa, pero me interesa su repercusión en España. Aún no tengo muy claros sus secretos, pero lo cierto es que las novelas de autores japoneses arrasan. Unas más y otras menos, pero es raro que pasen desapercibidas. Y no hablamos sólo de la literatura actual, de los autores vivos y contemporáneos, sino también de los clásicos. Lo curioso es que, a pesar de este boom, muchos de los libros traducidos de los autores de moda no están escritos en esta década, sino hace varios años. Y aún quedan numerosos títulos de cada escritor por traducirse. Paciencia: esperemos que todo llegue.
No soy ajeno a esta moda, a este boom. Me apasiona la narrativa japonesa y, de vez en cuando, recurro a algún escritor al que ya he leído o empiezo por uno que no conozco. Varios de estos autores están muy influenciados por la cultura occidental, por nombres y marcas que todos conocemos y con los que, como lectores de Occidente, podemos sentirnos identificados. Pero no abandonan el toque oriental, ni su filosofía vital, compleja y paciente y llena de sabiduría y de unas pocas gotas exóticas, porque no hay duda que lo oriental siempre resulta exótico y apasionante. Es posible que ese sea el secreto de su éxito entre nosotros. El autor más famoso quizá sea Haruki Murakami, que combina de manera hábil la cultura pop y la filosofía oriental y que escribe influenciado principalmente por narradores norteamericanos: Carver, Fitzgerald, Hemingway, Salinger. Buenas y grandes influencias. Hasta ahora lo mejor de Murakami, para mí, es “Norwegian Wood”, título que en España traicionaron rebautizándolo como “Tokio Blues”. Hay otro Murakami menos conocido: Ryu Murakami, que sólo tiene dos novelas traducidas en España, una de ellas salvaje y muy recomendable, “Azul casi transparente”. Aún no entiendo por qué no se han traducido, por ejemplo, “Coin Locker Babies” y “Piercing” (esta última cuenta con traducción al catalán). También vende mucho Banana Yoshimoto, de quien aún no he leído nada. Y la escritora Amélie Nothomb, medio belga y medio japonesa, se encarama siempre a las listas de los libros más vendidos. Funcionan muy bien en las librerías los clásicos como Yasunari Kawabata o Yukio Mishima. ¿Y qué decir de Kenzaburo Oé, Premio Nobel? No hay que perderse “La presa”. Las editoriales se vuelcan en la traducción de autores de Japón, clásicos o contemporáneos: Natsume Soseki, Hitomi Kanehara, Yoko Ogawa, Mo Yan, Kobo Abe, Shusaku Endo, Masuji Ibuse, por citar unos cuantos. He leído a algunos de estos escritores, y otros esperan su turno en la mesilla. Sé de sobra que, a quienes no estén familiarizados con la literatura oriental, sus nombres les sonarán a chino, por hacer el chiste fácil. Pero se asombrarían de la cantidad de seguidores y lectores que esos nombres tienen en España. Todo es ponerse.
Quiero recomendar “Hogueras en la llanura”, de Shohei Ooka; “Kafka en la orilla”, de Haruki Murakami; “The Ring”, de Koji Suzuki, que inspiró varias películas; las mencionadas “La presa” y “Azul casi transparente”. Y estos días devoro con ansia un libro que, pese a su condición de best-seller, los críticos califican de obra maestra: “Out”, de Natsuo Kirino, la reina de la novela de crímenes en Japón. “Out” sigue a cuatro mujeres que trabajan en el turno de noche de una fábrica de comida rápida a partir del momento en que una de ellas mata a su marido y juntas trocean el cadáver para deshacerse de él, lo cual supone dejar un rastro de pistas y malentendidos que quieren resolver la policía, la mafia y los chantajistas. Brutal.