jueves, octubre 05, 2023

miércoles, octubre 04, 2023

Próximamente: Sin reproches

 

De Daniel Woodrell. En Sajalín Editores.

Maestro: nuevo cartel

 


domingo, octubre 01, 2023

La ciudad de los vivos, de Nicola Lagioia

 

 

Ésta es la crónica (del estilo de A sangre fría, lo que hoy llaman ‘true crime’) del asesinato de un chaval a manos de otros dos jóvenes en la Roma de 2016. Un suceso real que conmocionó a Italia porque torturaron a la víctima antes de matarla, con mucho ensañamiento, y, a priori, no había ningún móvil. La descripción del crimen apenas abarca unas páginas: lo importante, lo que te mantiene en vilo, es la destreza del autor para relatarte las horas previas, las vidas de los tres chicos, su maratón de cocaína y alcohol antes de su carnicería, las declaraciones de terceros… Salió ya hace tiempo y es muy bueno. Unos fragmentos:

Ningún ser humano está a la altura de las tragedias que se le infligen. Los seres humanos son imprecisos. Las tragedias, piezas únicas y perfectas, parecen talladas por las manos de un dios en cada ocasión. El sentimiento de lo cómico nace de esta desproporción.

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La realidad es demasiado brutal para que la mente humana pueda soportarla. La mente humana está estructurada precisamente para bloquear la realidad. Reorganiza el misterio terrible del tiempo. Oculta el pensamiento de la muerte. Presta un nombre a las cosas desnudas, luego las convierte en símbolos.

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La gente, de todos modos, no se imagina lo que hay detrás. Nada sabe de la ansiedad, de la presión, ignora la verdadera locura que se puede desencadenar en torno a la familia de un reo confeso cuando un caso como ese pasa a ser de dominio público. Los periodistas, los directores de cadena, todos, en algún momento, lo acosaron. Querían que les entregara al padre del chico. Querían a la madre del chico. O, como mínimo, aceptarían también al hermano del chico.

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¿Cuánto necesitamos reflexionar sobre lo que sabemos que no sabemos de las personas a las que amamos? Y, aunque fuera posible saberlo todo sobre ellos, ¿sería objetivo?

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El asesinato arroja luz sobre la víctima y el verdugo, y siempre es una luz parcial, una luz perversa: el asesinato es el mal y el mal es el narrador de la historia. El asesinato arroja luz sobre sí mismo para dejar el resto en sombras, para que víctima y verdugo se confundan en la excepcionalidad de lo sucedido. Al mostrarnos a los verdugos como monstruos nos impide acercarnos a ellos a nivel emocional; reduciendo a la víctima a lo extraordinario de su suerte la aleja de nuestra empatía.

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La víctima inculpable no necesita pruebas, su cuerpo es sagrado. Si el narrador, es decir, la trama del asesinato, aspira a distorsionar nuestra mirada (llevándonos por un lado a no sentir amor por la víctima; por otro, a hacernos la ilusión de que lo que despreciamos del verdugo nos es ajeno) el movimiento para liberarnos de esa trampa debería ser doble. Deberíamos amar a la víctima sin necesidad de saber nada de ella. Deberíamos saber mucho del verdugo para entender que la distancia que nos separa de él es menor de lo que pensamos. Ese segundo movimiento se aprende, es fruto de una educación. El primero es bastante más misterioso.

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La cosa siguió así durante semanas, con una avalancha de energúmenos en la red que despotricaban sin freno, hasta que la espuma de las hipótesis se pulverizó una vez más contra el principio de realidad.

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Cuando la sociedad del espectáculo tiembla, el lector compra.




[Literatura Random House. Traducción de Xavier González Rovira]

Fingernails: primer cartel

 


En Aleteia: Jesus Revolution

 

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May December: 2 carteles

 



All of Us Strangers: nuevo cartel

 


Argylle: primer cartel

 


Michael Gambon (1940 - 2023)

 


martes, septiembre 26, 2023

Serotonina, de Michel Houellebecq

 

Es un comprimido pequeño, blanco, ovalado, divisible.
Me despierto hacia las cinco o a veces las seis de la mañana, la necesidad es extrema, es el momento más doloroso del día. Mi primer gesto es poner en marcha la cafetera eléctrica; la víspera he llenado el depósito de agua y de café molido el filtro (por lo general Malongo, con el café sigo siendo bastante exigente). No enciendo un cigarrillo hasta después de haber tomado un primer sorbo; es una obligación que me impongo, un éxito cotidiano que se ha convertido en mi principal fuente de orgullo (debo confesar, sin embargo, que las cafeteras eléctricas van muy rápido). El alivio que me produce la primera bocanada es inmediato, de una virulencia sorprendente. La nicotina es una droga perfecta, una droga simple y dura, que no proporciona ninguna alegría y se define totalmente por la carencia y por el cese de esa carencia.
Unos minutos más tarde, después de dos o tres cigarrillos, tomo un comprimido de Captorix con un cuarto de vaso de agua mineral, normalmente Volvic.
Tengo cuarenta y seis años, me llamo Florent-Claude Labrouste y detesto mi nombre de pila, creo que procede de dos miembros de mi familia a los que mi padre y mi madre, cada uno por su lado, querían honrar; y es lamentable porque, por lo demás, no tengo nada que reprochar a mis padres, fueron excelentes en todos los sentidos, hicieron todo lo posible para darme las armas necesarias en la lucha por la vida, y si al final he fracasado, si mi vida termina en la tristeza y el sufrimiento, no puedo culparles a ellos, sino más bien a una desventurada serie de circunstancias de las que tendré ocasión de hablar –y que incluso constituyen, a decir verdad, el objeto de este libro–, no tengo absolutamente nada que reprochar a mis padres aparte de esa nimiedad, ese molesto pero nimio episodio del nombre, no solo me parece ridícula la combinación Florent-Claude, sino que me desagradan sus dos elementos; en suma, considero mi nombre un fallo garrafal. Florent es demasiado blando, demasiado próximo al femenino Florence en un sentido casi andrógino. No se corresponde en absoluto con mi cara de rasgos enérgicos, agresivos en algunos ángulos, que a menudo ha sido considerada viril (por lo menos por algunas mujeres) pero de ningún modo, ni por asomo, el rostro de un pederasta botticelliano. Por no hablar de Claude, que me hace pensar instantáneamente en las Claudettes, y en cuanto oigo pronunciar ese nombre, en el acto me viene a la memoria la imagen espantosa de un vídeo
vintage de Claude François reproducido en bucle en una velada de maricas viejos.

**
Como todos los países de Europa occidental, España, empeñada en un proceso feroz de aumento de la productividad, había suprimido poco a poco los empleos no cualificados que antaño contribuían a hacer la vida un poco menos desagradable, condenando de paso a la mayoría de su población a un paro masivo. Maletas así, ya llevaran las siglas de Zadig y Voltaire o Pascal y Blaise, solo tenían sentido en una sociedad donde aún existía la función de
mozo de cuerda.
No parecía ser el caso, pero en realidad sí, me dije al retirar de la cinta transportadora el equipaje de Yuzu (una maleta y una bolsa de viaje de un peso casi idéntico, las dos debían de pesar unos cuarenta kilos): el mozo de cuerda era yo.



[Anagrama. Traducción de Jaime Zulaika]

Trailer de The Caine Mutiny Court-Martial

 

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Killers of the Flower Moon: otros 2 carteles




Cat Person: 2º cartel

 


miércoles, septiembre 20, 2023

La balada de la soltera, de Ana Patricia Moya

 


Edición completa de La balada de la soltera, cuya primera parte fue premiada en el Certamen de Poesía Manuel Garrido Chamorro. El libro está escrito desde la perspectiva de una mujer al borde de los 40, que reflexiona en torno a la soledad, la ausencia, el desamor y la falta de interés de terceras personas, la precariedad, los sueños aún por cumplir… Un poemario con mucha fuerza. Aquí van 3 textos:


LA MELANCOLÍA

La ley de la rutina
es el mejor remedio
contra la incertidumbre del presente.

Refresca y siento el frío del futuro
abrazando mi piel como se abraza
un cuerpo antes de abandonarlo para siempre
.
Ramón Bascuñana



Menospreciar de un vistazo la nevera
……………….........–una caja de caldo (de cocido)
...........................una lata de cerveza (marca blanca)
...........................un blíster de embutido (próximo a caducar)
...........................un
tupper (con las sobras de la cena)
……………............media botella de vino (de reserva)
...........................dos (insípidos) yogures desnatados–

el panorama es desolador
................(las sábanas bajeras arrugadas, mal dobladas,
calcetines desparejados que se amontonan en la lavadora,
amoniaco mezclado con poca agua para desinfectar los lavabos,

lo peor: aún no han ingresado la nómina y hay que pagar la luz, gas y teléfono),

asomarse al balcón, para regar las macetas,
....................................................predecir el tiempo
–sin amenaza de lluvia: mañana, bragas y toallas secas–,
………………………………………..........y de mal humor
.......–o por la menstruación adelantada un par de días
…....o por no disponer de planes festivos para este sábado–,

…...desear a las mascotas de los vecinos
…...que corretean felices por el parque, ajenas a esta melancolía
…...tan bruta que retuerce las entrañas
……–otra vez las molestias de la regla, se supone,
……o porque es otra noche de reclusión en el piso–

resignación, cariño, es nuestro segundo apellido

recoger la ropa desperdigada por el suelo de la habitación

………………………………………............
sólo ropa tuya

.............y acariciar esa puerta

……………………...........
y saber

..................................................que no volverás a verle más.

**

Sabes, soltera,
que tu fe es la canción
del desaliento.

**

PLANES

Imaginaba los treinta con nómina mensual fija,
una hipoteca que sustentara un techo compartido,
con las habitaciones a rebosar de fotos de viajes
y con una biblioteca en constante crecimiento,

y aquí estoy, con la sombra de los cuarenta
sobre mi nuca, llorando frente al espejito
mientras me quito pegotes de cera y cavilo
en cómo ocupar el lunes (quizás repase la cocina,
quizás me entretenga con el temario de oposiciones
o quizás salga a la calle a caminar sin rumbo),

aquí estoy, resistiendo a la precariedad, a las embestidas
de hombres y mujeres sólo dispuestos al placer puntual,
en la misma casa familiar, con las mismas fotografías
y con mis estanterías quedándose vacías,

porque nadie nos preparó para el fracaso,
nadie,
porque nadie nos explicó qué hacer con la vida
..........................................–ese chiste de mal gusto–
cuando se nos escapa por el sumidero.  



[Averso Poesía]

Trailer de Dream Scenario

 

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En Aleteia: El suplente

 

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Trailer de Butcher's Crossing

 

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Finestkind: primer cartel