miércoles, marzo 21, 2012

lunes, marzo 19, 2012

Mi pistola es veloz, de Mickey Spillane



Años atrás me cautivó Yo, el jurado, la novela de Mickey Spillane en la que nos presenta a su detective Mike Hammer. Quienes estén familiarizados con la película o la serie de televisión o las novelas, ya sabrán que los métodos de Hammer son expeditivos, que no duda en apostar por la violencia para despacharse a los fanfarrones y que siempre anda detrás de las mujeres como si estuviera en celo perpetuo. Las novelas de Spillane recuerdan un poco a las de Chandler, sólo que Hammer es un poco más pícaro y canalla que Marlowe, y en los libros de Spillane no faltan las dosis de sexo y violencia. En esta novela Hammer conoce una noche a una prostituta que, horas después, muere en misteriosas circunstancias. Y todo el empeño de Hammer consistirá en averiguar quién era ella y quién la asesinó. Varias de las notas que he tomado de este excelente libro:

No sé por qué, pero aquella mujer me cayó bien. Puede que fuera porque daba la impresión de que sus ojos, a pesar de la crudeza de su mirada, siempre podrían llorar un poco más. O porque me decía cosas bonitas. O porque estaba cansado y mi cueva era un lugar frío y vacío, mientras que aquí podía hablar con la pelirroja. Fuera por lo que fuera, me cayó bien y la mujer era consciente de ello; y estoy seguro de que me sonreía como hacía mucho tiempo que no sonreía a nadie. Como si fuéramos amigos.

**

Resulta terrible que nadie sepa que has muerto.

**

La muerte es como un dolor de muelas… da igual a qué se deba: termina en cuanto te la sacas. Eso es lo que pasa habitualmente con los muertos; una vez fallecidos, la gente puede hablar de ellos cuanto quiera, puede incluso hacer cosas por ellos que no haría por los vivos. La muerte es buena, limpia y antiséptica. Pone fin a todos los problemas. Alguien recoge tus pertenencias, dice algo bonito de ti y ya está.

**

Solamente tengo una cosa descapotable. Y no es un coche.

**

A la gente le resulta divertido ver a un personaje público revolcándose por el barro y le excita saber que forma parte de la jauría que le va a dar caza.


[Traducción de V. M. García de Isusi]

Cartel de Chernobyl Diaries

El soldado Theodore Irvine


Al principio solo parecía una herida cutánea de poca importancia, pero se resistía a curarse y al final la infección llegó hasta el hueso. De manera que me amputaron el pie, esperando frenar así la infección, y durante un tiempo creí haberlo conseguido. Poco después, todavía lleno de esperanza, el hueso volvió a pudrirse de nuevo e hizo falta una segunda operación. Y la situación siguió empeorando; nada era capaz de impedir que se pudriera el hueso. Al cabo de seis años, me habían cortado la pierna, loncha a loncha, hasta la rodilla. Dije: “¡Cuando me desarticulen los huesos de la rodilla, dejará de pudrirse!”. Pero la gangrena continuó subiendo por encima de la articulación hacia el muslo y los médicos siguieron serrando detrás de ella.
Durante diez años he vivido como un pedazo de ternera en el tajo de un carnicero. A estas alturas ya ni recuerdo cómo es la vida sin dolor. A todo el mundo le maravilla mi buena voluntad para soportar el martirio que sufro a todas horas. Mi madre y mi esposa ya no soportan ver cómo padezco. Ni siquiera los médicos son capaces de aguantarlo: van dejando sobredosis de morfina cerca de mi cama, una insinuación muda que me niego a captar.
Nunca me curaré, pero pienso vivir todo el tiempo que pueda. Con solo estar aquí tumbado, respirando, consciente de la vida que me rodea, tengo suficiente. Con solo ver cómo se mueven mis manos y contemplarlas, mientras pienso: “¿Lo ves? Estoy vivo. Muevo las manos”, tengo suficiente. Voy a vivir todo el tiempo que pueda y lucharé por el último suspiro que dé. ¡Mejor sufrir los dolores más extremos del infierno que conseguir la libertad en la nada!


William March, Compañía K

Trailer de 4:44 Last Day On Earth


Lo nuevo de Abel Ferrara. Trailer: aquí.

Próximamente: Madre, Hermano, Amante


De Jarvis Cocker. En Mondadori.

Trailers de Prometheus


Viggo Mortensen como William S. Burroughs

viernes, marzo 16, 2012

Te escribiré una novela: extractos



Te escribiré una novela, pensé. Como si ella estu­viese delante.

Me encontraba sentado a la mesa de una de mis ca­feterías favoritas, puliendo sueños sobre la madera de roble en la que terminaba un café. La superficie sufría de heridas y desconchones. Heridas y cicatrices como las que custodia­ban mi corazón.

**

Ella nunca leía. Y yo me desgañitaba con una vie­ja pluma y un cartapacio de folios en escribir novelas que dejaba a medias, en procrear con la tinta y dar a luz los ver­sos más tristes o bellos, como los atardeceres de cementerio o los vuelos inquietos de las mariposas. Quería crear algo. Necesitaba forjar un universo de papel para ella. Al final, todos los esfuerzos se clausuraban en la papelera y, a mis veintinueve años, aún no había terminado un libro; pero sí muchos cuentos que ella apenas hojeaba. Por eso pensé: “Te escribiré una novela”.

**

Estuvimos conversando un rato. Y era como si qui­siéramos sepultar el mundo y la fragilidad de las personas y sus miserias con muchos litros de café y prosas dispersas en cuadernos. Porque el mundo, estaba claro, no lo íbamos a arreglar ninguno de los dos. Y a mí la pala de enterrador me pesaba tras la tarde previa, cuando con un “Creo que ya no te quiero” se me deshizo el nudo de la felicidad, y las vísceras de la alegría se me desparramaron por el escroto y el ano, y me cayeron en los zapatos con un tonelaje de hierro que me jodió los dedos de los pies e hizo que al estómago le faltase algo, como si me lo hubieran vaciado de repente y por dentro sólo resonaran las escobillas giratorias que ve­mos en los desiertos y en los pueblos abandonados.

**

Por la taberna comenzaron a cruzar tipos armados hasta los dientes de soledad y abandono. Todos ellos presen­taban caretos en los que el tiempo y la miseria moral había esculpido a su antojo, dejándome a la vista una legión de cadáveres llenos de encías medio podridas, bolsas enfermas de insomnio y de fealdad, narices como castillos ruinosos, orejas mugrientas en las que parecían haberse refugiado los murciélagos, pómulos y mejillas infartados por el susto de topar con un vampiro, bigotazos grandes como buques fú­nebres, tripas kilométricas y desmesuradas y por cuyas su­perficies ella y yo podríamos haber caminado con temor al cansancio, manos de cíclope y de ogro con un refuerzo de uñas embestidas por el acoso de la mugre y el cansancio de la vida cuando es dura y tiene visos de cuchillo.

Ese desfile ruinoso me deprimió un poco. Antes so­portaba esas visiones: ambos nos reíamos de ellos, de sus escombros y derrumbes faciales. Pero aquella noche, delan­te de la cuarta o quinta cerveza, pensé que podría terminar convertido en un fulano de esa prosapia. Y no me gustó.

____________________
[Pedidos: Web de Origami]

Dark Shadows: cartel y trailer


La nueva película de Tim Burton, que esperemos esté más centrado que en su versión de Alicia en el País de las Maravillas. El reparto, creo que ya lo anunciamos por aquí, es el siguiente: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Helena Bonham Carter, Jackie Earle Haley, Johnny Lee Miller, Eva Green, Chloe Moretz, Bella Heathcote, Thomas McDonell y Gulliver McGrath. Trailer: aquí.

Próximamente: El mar de coral


De Patti Smith. En Mondadori.

Todo, de Kevin Canty



Buena novela sobre personajes heridos, disconformes, zozobrando entre lo que desean y lo que quizá podrían obtener. RL, que vive divorciado, que se siente gordo y viejo, que está solo y cree que no ha logrado una conexión con su hija, Layla, a la que un novio engañó con otra, y que ahora flirtea con Edgar, un hombre casado y amigo de RL, y Layla encuentra en June a su mejor amiga, June es también amiga de su padre y añora al marido que murió años atrás, y no cree que lo suyo con Howard tenga futuro, y también está Betsy, una antigua novia de RL que padece cáncer y que también está casada y tiene hijos, lo que no es obstáculo para que RL sueñe con un futuro junto a ella, con una nueva oportunidad de pasar página y cambiar de vida. Personajes que beben mucho, que tratan de curar sus heridas, manejados por su autor con una prosa que es, a la vez, sutil y poética (y del que acabo de encontrar, en una librería de viejo, su libro de cuentos Ajenos a este mundo, que publicó Emecé años atrás). Un extracto:

Todas esas vidas sensatas y razonables desplegándose a su alrededor, todo ese predecible leer el periódico, preparar el almuerzo y despedir a los niños con un beso. Preparar tostadas y café. En algún lugar de esa ciudad un marido y una esposa soñolientos estaban haciendo el amor, medio despiertos, lentos y callados y debajo del edredón para no despertar a su bebé. Era un mundo de amor, el que le rodeaba. Edgar se desplazaba a través de él, frío y solo, pero no había nacido para eso. El amor brillaba por encima de todo, y en ese momento era como una noche de invierno, larga y fría, pero eso no significaba que no acabara. El sol volvería a salir, como siempre. Solo que él ahora estaba vuelto hacia un lado, eso era todo. El mundo del amor lo rodeaba.


[Traducción de Damià Alou]

Trailer de Headhunters


Basada en la novela de Jo Nesbø. Aquí.

Nuevo libro de Miquel Silvestre

Segundo cartel de Killer Joe

jueves, marzo 15, 2012

Chronicle


La primera película de Josh Trank es una hábil mezcla de Cloverfield y El protegido. Es decir, cine de superhéroes que no se ponen capas ni disfraces, filmados en todo momento por las cámaras: las que llevan los protagonistas, las cámaras de otras personas, los móviles, las cámaras de seguridad, los vídeos de aficionados, etcétera. Pero esta propuesta se convierte en una de las sorpresas de la temporada, muy superior a otros títulos recientes del género. Tres jóvenes entran en una especie de agujero excavado en la tierra y descubren algo en su interior. A partir de entonces, e ignorando los motivos, adquieren poderes que aprenderán a controlar y a desarrollar: mover objetos con la mente, emplear una fuerza física extraordinaria o volar por el cielo.

Durante la primera mitad los muchachos se dedican a divertirse y a destinar los poderes a las bromas y gamberradas. Pero hay una escena en la película que me parece magistral, que dice mucho del personaje y que supone un giro radical con lo que nos han contado antes: me refiero a la escena de la araña, que no voy a desvelar aquí para quien aún no la haya visto. A partir de entonces las similitudes con El protegido se amplían. Yo me lo he pasado en grande con Chronicle.

Por cierto: el descubrimiento de la película es Dane DeHaan, un chaval con un aspecto físico que recuerda al Leonardo DiCaprio de sus primeros papeles en el cine. Actualmente, DeHaan es Lucien Carr en la película que están rodando sobre el asesinato de David Kammerer, ambos miembros de la Generación Beat, asesinato en el que se verían involucrados Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William Burroughs. 



Próximamente: Una comedia canalla


De Iván Répila. 
En Libros del Silencio.
Primeras páginas: aquí.

Trailer de Mighty Fine


Hoy, en Madrid


miércoles, marzo 14, 2012

Compañía K, de William March



Esta novela, escrita y publicada en los años 30, es una maravilla y no había sido traducida antes en España. Repito: no había sido traducida. En Estados Unidos es un clásico. Aquí debería serlo. Se trata de un libro adelantado a su tiempo, un libro que parece escrito en estos días: fragmentario, más que moderno, repleto de fogonazos violentos, de prosa dinámica…

William March estuvo en la Primera Guerra Mundial, y sabe de lo que habla, y la novela refleja ese catálogo de experiencias. Y nos cuenta el adiestramiento, el viaje hacia Europa, las trincheras, la contienda, las muertes, los hospitales improvisados, el regreso a casa, la locura que se apodera de algunos supervivientes y el desencanto de muchos soldados. Cada relato o cada narración individual está contada por un soldado; son un total de 113 relatos o fragmentos (o estampas, en palabras de sus editores), casi todos de apenas un par de páginas de extensión, en los que se nos ofrecen todos los matices de una guerra: las fotos de las novias, los actos heroicos, las crueldades, los fusilamientos, los cuerpos desmembrados, las deserciones, las medallas asignadas a quienes saben que no hicieron más que otros, los permisos y las prostitutas, los hombres que se despiertan y comprueban que les han amputado la pierna… y también los muertos. Muchos de los soldados que narran su historia lo hacen cuando ya han muerto, o cuando están a un paso de morir, o mientras están muriendo, lo que añade a la novela una dimensión especial que nos recuerda a Pedro Páramo, entre otros libros.

Por momentos me ha recordado a la película de Terrence Malick, La delgada línea roja: si allí varios soldados reflejaban sus puntos de vista sobre la guerra, aquí sucede lo mismo. Con una diferencia radical: en la película, los soldados desgranaban sus pensamientos, no sus acciones (porque las veíamos en pantalla); en la novela, los soldados cuentan sus acciones (sin excluir sus ideas y sus pensamientos). Dura, amena e imprescindible. Extractos:

El soldado Bernard Glass

Cuando vi caer a Jakie Bauer, con las arterias escupiendo sangre contra la pared de la trinchera como un pollo al que le acaban de cortar el pescuezo, me quedé tan patitieso que permanecí donde estaba como un tonto mientras el niño alemán se subía hasta el borde de la trinchera y huía por patas. Finalmente reaccioné y salí tras él. No me hubiese costado nada pegarle un tiro, pero me parecía demasiado bueno para ese pequeño diablo. Sobre todo después de haberlo tratado con tanta amabilidad, ofreciéndonos a comprarle el cinturón en lugar de robárselo, algo que podríamos haber hecho sin pestañear. Casi consiguió dejarme sin aliento, pero al fin lo cogí. Le clavé la bayoneta una y otra vez. Lo rematé con un culatazo en la cabeza.
[…]

**

El soldado Silas Pullman

Unos minutos más y entraremos a atacar. Oigo el tictac de mi reloj. Este silencio es peor que el bombardeo en sí. Nunca he estado bajo fuego enemigo y desconozco si podré soportarlo. No imaginaba que fuera a ser así. Quiero dar media vuelta y echar a correr. Supongo que soy un cobarde.
[…]

**

El soldado Peter Stafford

Cuando salí del éter, al principio no reconocí dónde me encontraba, pero unos minutos después se me despejó la mente y recordé que estaba ingresado en un hospital y que me habían amputado la pierna. La enfermera me administró un medicamento y enseguida desapareció el dolor. Todo me pareció confuso. A ratos era consciente de dónde estaba y de lo que me había ocurrido, y entonces me dormía y me imaginaba de nuevo en casa.
[…]  


[Traducción de Bianca Southwood]

Próximamente: Nosotros los animales


De Justin Torres. En Mondadori.

Cartel de Ted

Cosmopolis: web oficial




Don DeLillo + David Cronenberg

Trailers de The Hunger Games


Con un espectacular reparto: Jennifer Lawrence, Liam Hemsworth, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Stanley Tucci, Donald Sutherland, Wes Bentley, Toby Jones, Lenny Kravitz. Aquí.

martes, marzo 13, 2012

Te escribiré una novela: ya a la venta


Aún no dispongo de ejemplares, pero mi libro (que cuenta con un prólogo de Esteban Gutiérrez Gómez) ya ha salido de imprenta. De momento, se vende a través de la web de Origami: en este enlace. El día 23 de marzo la presentaremos en Madrid, junto a otros autores publicados en la misma editorial.

Poder Freak. Vol. 1, de Jaime Gonzalo



La Contracultura es un episodio aislado que si sobrevive en la memoria histórica lo hace básicamente a través de las imágenes que grabó en la retina popular, fogonazos ornamentales, pósteres donde se congelaba una época, sin explicarla ni razonarla pese a su poderosa simbología: Hendrix lobotomizando el himno americano en Woodstock, la guerra de Vietnam y los movimientos de protesta, el LSD, las flores en el pelo, el amor libre, el misticismo y la religiosidad de origen exótico, la solidaridad, el pacifismo, el desapego material y otros propósitos buenistas, algunos de ellos adoptados en la actualidad por lo políticamente correcto. Nuevos cristianos, chusma harapienta, miríada alucinada, hugonotes del Sistema, sus protagonistas parecen títeres accionados por el hilo de una idiota bondad, cuando el egotismo, la vanidad, la codicia, el individualismo y la violencia, entre otros rasgos capitalistas, tan cercanos a la filosofía del Objetivismo enunciada por Ayn Rand, fueron aquellas pulsiones que permitieron a la Contracultura realizarse. Al menos en un marco económico, que es el único que sobrevive.

Próximamente: El caníbal


De John Hawkes. 
En Libros del Silencio.
Primeras páginas: aquí.

Cartel de Autómata

Los idus de marzo



Espléndida, la última película dirigida por George Clooney. Vista su filmografía, que consta de cuatro títulos, es evidente que Clooney va más allá, resulta más consistente, cuando toca el tema político y/o polémico. Me gustaron más Buenas noches y buena suerte y Los idus de marzo que Confesiones de una mente peligrosa y Ella es el partido (que no son, en absoluto, desdeñables).

Durante Los idus de marzo nos acordamos de Robert Redford en aquel peliculón, El candidato, y, con las intrigas y argucias de los candidatos y sus asesores y ayudantes, el director construye una película equilibrada y en la que el ambiente político es criticado con dureza: todos los personajes mienten, todos se las arreglan en beneficio de sus propósitos (sin importarles el prójimo), todos van tejiendo su telaraña de embustes para desacreditar al contrario, para librarse del que vale, para trepar, para obtener más votos tras ganarse a la opinión pública… Obsérvese la mirada de Ryan Gosling: cómo cambia desde el inicio del filme hasta el final. “Esto es lo que la política te hace”, parece querer decirnos George Clooney con el último plano.

Gosling y Clooney (que se reserva un pequeño papel, mínimo) están fabulosos. Pero el gran acierto de casting es haber juntado a dos de los más grandes intérpretes de nuestro tiempo: Paul Giamatti y Philip Seymour Hoffman. Y no me olvido del elenco femenino: ahí están Marisa Tomei y Evan Rachel Wood, que demuestran que la belleza no siempre es cosa de la edad.



lunes, marzo 12, 2012

Trilobites, de Breece D’J Pancake



La primera vez que uno se entera de la existencia de un tipo que se llamaba D’J decide no leer su libro. Eso me ocurrió a mí. Luego reculé, porque no conviene hacer juicios a priori llevado por pequeñeces como el pseudónimo o la edad del autor, y fui a comprarlo y, en la introducción de John Casey a estos doce cuentos de Pancake, aquel dice que el segundo nombre de Breece era Dexter, pero un error de imprenta lo convirtió en D’J y a él le hizo gracia, le restó seriedad a su propuesta y decidió firmar así. Y entonces Breece, tras esa anécdota, ya nos cae mucho mejor. Y además se suicidó a los 26 años, y los suicidas, cuanto más jóvenes, más simpatías nos despiertan (por decirlo de alguna manera).

Lo que nos encontramos en este volumen son doce textos misteriosos, inesperados, distintos a lo que uno lee habitualmente, difíciles de encarcelar en una generación o en las diversas tradiciones de mediados de los 70. Cuentos escritos con una prosa densa, firme, con mucho músculo y mucha tristeza y mucho sentimiento. Hombres que aman la tierra en la que viven y en la que trabajan. Hombres que sufren o soportan ciertas heridas, como el tío que no abandona su localidad pero recuerda al amigo que un día decidió marcharse (y siente envidia de su actitud), así comienza el relato “Mi salvación”: Chester fue más listo que cualquier rata de cloaca mierdosa porque se largó antes de que la mierda empezara a caer. Muchachos que viven con sus padres ya envejecidos y saben que no hay escape, como sucede en “El primer día del invierno”. O “De la leña seca”, la historia demoledora de Ottie, que tuvo un accidente de coche con su primo, Bus, que conducía el vehículo: el conductor terminó jodido, en silla de ruedas, y Ottie se libró de los daños irreparables, y años después y dado que nadie recuerda por qué tuvieron el accidente, la familia de Ottie aún se muestra agresiva y feroz con Ottie, como si él hubiera tenido la culpa al salir ileso. Cuentos en los que anida la tristeza cuando nos hablan de padres que murieron, de individuos a los que medio pueblo humilla o desprecia, de gente que sólo ansía una oportunidad. Como el narrador del relato que más me ha gustado, “Una habitación para siempre”, un tipo que trabaja en un remolcador y que pasa la Nochevieja en una ciudad de paso, solo, y podemos sentir su soledad y su desasosiego; os dejo con un extracto de este relato, de un magnífico libro:

Sorbo el café antes de tiempo, me abraso la boca. Nada sale como es debido. Supongo que el Año Nuevo me trae mala suerte –por algo hay que empezar–, pero al final termino recordando las fiestas de cuando estaba en la Marina y recuerdo también la última que celebramos, la Nochevieja de nuestro último año de servicio, que fue un desmadre, y ahora aquí, sentado al lado de la ventana, me pongo malo pensando en todas aquellas fiestas y el trabajo que tenemos y el año nuevo a punto de salir de cuentas y el año viejo hecho ciscos. Quiero sacar el culo de aquí… llevo demasiado tiempo metido aquí dentro.     


[Traducción de Albert Fuentes]

LS6 renace


Los lectores del Festival du Premier Roman Chambéry han elegido LS6, la primera novela de Mario Crespo (que recuerdo que unos cuantos editores rechazaron, no sé si por ceguera o porque M.C. no era conocido), como representante española en la 25ª edición del festival, que se celebrará entre el 31 de mayo y el 3 de junio en dicha localidad. Enhorabuena porque el autor y el libro lo merecen.

Próximamente: Al desnudo


De Chuck Palahniuk. En Mondadori.

A la venta


Relatos del humo (y hachís)
De Pepe Pereza. Con prólogo de David González. 

Cartel de Cell Count

Darling Companion: segundo cartel


De Lawrence Kasdan.

domingo, marzo 11, 2012

Jean Giraud "Moebius" (1938 - 2012)

Hoy, en Madrid

On the Road: trailer


Carabinieri, de Fernando Martín Pescador



A mí, de paso, me permitieron conocer al Secretario de Estado de Seguridad y permitieron que el Secretario de Estado de Seguridad me conociera con una toalla alrededor de la cintura. Hay veces que, como somos guardias y saben que no podemos quejarnos, nos meten en lugares imposibles. Sucios y tercermundistas. Cuando los mismos oficiales se dan cuenta de dónde meten a la tropa, intentan excusarse diciendo que la vida militar es, en su naturaleza, austera y espartana. En el momento en el que oímos esos comentarios, no nos queda otro remedio que utilizar cauces no oficiales para reclamar justicia.
Un compañero mandó unas fotos de las duchas del cuartel a la revista Interviú y aparecieron publicadas en un reportaje en el que se denunciaba la precariedad y la suciedad de nuestros vestuarios. Algunos compañeros comentaban que los presos de la cárcel se habrían negado a ducharse en instalaciones como las nuestras y habrían montado un motín de los gordos. Nosotros somos guardias. No nos podemos quejar. Ni mucho menos amotinarnos.

El Fantasma y el proyector


Hermoso como la peste negra
Viciado como una primera comunión en Sodoma
Dulce como un beso negro
Amargo como el vino del suicida
Monstruoso como un ángel con priapismo
Febril, como una virgen a horcajadas
Aterradora como la infancia
Deforme como una bacante anciana
Extraviado como un eremita en un burdel
Negro, como el amor verdadero.
Impotente, como una venus con los tacones rotos.
Ausente, como la verdad.
Indigno como las promesas
Hiriente como solamente los espejos pueden serlo
Atroz como la poesía
Viscoso como la imaginación
Plomizo como la mañana
Sacrílego, como la alegría
Desbocado, como una muerte lenta.
Doloroso,
Como la misma vida.


Álex Portero, extraído de su blog, Jugando entre las ruinas

Próximamente: Lloriquead


De Meredith Haaf. En Alpha Decay.