miércoles, febrero 04, 2026

En preventa: Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González

 

Entre Manolo Tarancón y yo preparamos, meses atrás, este libro que reúne los relatos del gran David González (coincidiendo con la fecha en la que se cumplen 3 años de su muerte). Y, os lo aseguro, es un pelotazo. Dejo aquí el enlace a la tienda de Efe Eme por si alguien quiere pillarlo ya (5% de descuento y gastos de envío gratuitos), y copio y pego de la web de la editorial:

El universo narrativo de David González es tan amplio que parece inabarcable, encumbrándose entre los denominados autores malditos o de culto. Fue capaz de encontrar ese hueco que refleja como un espejo el respeto que compañeros y críticos siguen brindándole tras su fallecimiento. Así lo constatan los elogios de escritores y crítica. 

Huellas en el polvo recoge la casi totalidad de su obra en prosa, tan afilada como su poesía, tan clara en su expresividad que hiere al leerla. Textos en los que narra sus experiencias vitales: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Vivencias y reflexiones plasmadas con un dominio insultante de su estilo, transgresor y único, demostrando que la literatura es libre y no se atiene a reglas, tal y como pensaban sus venerados Céline, Burroughs, Bukowski o Neal Cassidy, a los que cita sin pudor junto a decenas de artistas que le inspiraron. En estas páginas, repletas de jerga y lenguaje cotidiano, encontramos la cruda experiencia en prisión, su vida callejera, amistades, drogas, situaciones al límite y la enfermedad. Dividido en dos partes, Huellas en el polvo reedita su obra en prosa e incluye textos inéditos y relatos extraídos de fanzines y de antologías, en un ejercicio titánico por mostrar al lector todas las caras de su narrativa. 

David González vivió la marginalidad en sus carnes, pero supo llevarla a la literatura con ferocidad y realidad cuando era preciso, con sensibilidad y sentimiento cuando el relato lo requería. Estas páginas así lo atestiguan. Y con ellas se pretende rendir homenaje a un autor de enorme talento que no debe ser olvidado.

Se suman un prólogo de José Ángel Barrueco y un epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, dos escritores que lo conocieron a fondo y recorrieron con él el mundo que vibra en estos relatos. 

Good Luck, Have Fun, Don't Die: nuevo cartel

 


El comunicador, de Miguel Sanfeliu

 

Desde hace años leo todo lo que Miguel Sanfeliu va publicando. Ya recomendé en su momento Viajero de salón y estos días me he ventilado El comunicador, una novela espléndida, narrada por un personaje despreciable y medio psicópata que no tiene nada que ver con el propio Miguel, y que ha conseguido una voz, un estilo, que no decae en ningún pasaje de las 120 páginas de esta edición y que se me antoja como un cruce ibérico del Rupert Pupkin de El rey de la comedia y el Patrick Bateman de American Psycho: su personaje no es tan extremo pero es cruel y manipulador. El pulso que maneja para sostener esa voz narrativa es francamente envidiable y nos alerta de cómo nos manipulan en los shows televisivos. Cuenta una jornada laboral en la vida del narrador y protagonista, en clave de humor negro: sus rutinas, sus pensamientos, sus tratos con sus súbditos y colaboradores, sus análisis de la oferta y la demanda televisivas y sus ansias de marcar territorio y granjearse polémicas. Así comienza: 
 
Es posible vivir en este mundo sin indignarse y sin pensar en nada serio, tan solo dejándose llevar y acudiendo a fiestas y bebiendo lo suficiente para pillar ese punto tan gracioso, se lo digo yo. Se puede llevar una buena vida, aunque es preciso estar dispuesto a pisar el fango, a escupirle al de al lado, a llorar o a reír según lo requiera la situación. Pero, por encima de todo, hay que sujetar las riendas con mano de hierro, porque todos los demás están dispuestos a hacer lo mismo, todos los que te rodean son enemigos esperando la oportunidad de darte una patada.  

 

[Bohodón Ediciones]

Catherine O'Hara (1954 - 2026)

 


Cartel de Islands

 


Los últimos días de Roger Federer y otros finales, de Geoff Dyer

 

A punto de salir sus memorias, me faltaba por leer este ensayo de mi admirado Geoff Dyer en el que explora los finales en la vida y en muchas obras artísticas. Mediante fragmentos breves enlaza canciones, cuadros, películas y novelas, pasa del tenis a la filosofía, de la pintura a la poesía. Bob Dylan, Turner, Nietzsche, Martin Amis, Annie Dillard, Kerouac, Eve Babitz, Don DeLillo, John Coltrane... Todo cabe aquí. A menudo no estoy de acuerdo con sus opiniones (sobre todo en lo referente a ciertos libros), pero esto no mengua mi admiración por su trabajo. Un fragmento: 


La jubilación en el mundo en el que crecí, el mundo del trabajo mal pagado, a menudo desagradable y sin recompensa, era algo que mis familiares comenzaban a esperar desde una edad sorprendentemente temprana. Era una forma de ascenso, prácticamente una ambición. En el mundo del que he acabado formando parte, la jubilación es algo casi inaudito, o al menos rara vez admitido. Si te has retirado, ya no eres capaz de escribir o te resulta imposible publicar lo que has escrito, te lo guardas para ti; te quedas con el manuscrito porque nadie lo quiere. Y en cualquier caso, si parte del trabajo es estar sentado en una silla en casa con los pies en alto leyendo, entonces la diferencia entre trabajo y jubilación es imperceptible, incluso si ya empiezas a leer —aunque es algo que desaconsejo, haga el tiempo que haga— con una manta sobre las rodillas.



[Random House. Traducción de Damián Alou]


James Sallis (1944 - 2026)