viernes, julio 09, 2010

Principiantes, de Raymond Carver




Me he sentido extraño leyendo este libro de cuentos, la versión primigenia y sin pulir de De qué hablamos cuando hablamos de amor, antes de pasar por las correcciones de Gordon Lish. Ha sido como ver en dvd una de esas películas extendidas que, ahora, y merced a los esfuerzos del director para recuperar lo eliminado en el montaje, duran una hora más.

Las sensaciones durante la lectura, ya digo, han sido extrañas. Porque se trata de Raymond Carver (ahí laten esas historias que tantos conocemos y que yo había releído varias veces, ahí están esas frases que yo había anotado antaño y que ahora son más largas, ahí reside su hatajo de perdedores con problemas conyugales y monetarios, casi siempre alcoholizados y en vías de desintoxicación), pero es un Raymond Carver sin pulir, sin acabar, menos contenido, con tramas que se bifurcan y muchas más palabras. Lo que hizo Lish fue quitarle lo justo para que estos cuentos tuvieran misterio. Ahora, en esta versión sin alterar, resultan menos sórdidos, menos provocadores, menos misteriosos. Se entienden mejor las historias. Pero se echa de menos el laconismo narrativo del Carver que siempre hemos conocido. Si, como dije, prefiero la versión sin cortes del On the Road de Jack Kerouac (el llamado “rollo original”), no sucede lo mismo con esta edición: me quedo con el manuscrito que ya conocíamos. También cambian los títulos. No me arrepiento de la lectura: he vuelto a paladear esas historias, la de la pareja acosada por un pastelero mientras su hijo está en coma en el hospital, la del visitante con ganchos en vez de manos, la de los hombres que van a pescar y encuentran un cadáver en el río, la del tipo que escucha una discusión mientras le cortan el pelo… El germen ya estaba ahí. Sólo le sobraban palabras. Muchas palabras. Un trozo:

La bebida es extraña. Cuando miro hacia atrás y pienso en ello, veo que todas las decisiones importantes las hemos tomado bebiendo. Hasta cuando hablábamos de la necesidad de beber menos lo hacíamos sentados en la cocina o en una mesita de picnic, en el parque, delante de un cartón de seis latas de cerveza o de una botella de whisky. Cuando decidimos aceptar el trabajo y mudarnos a este motel, dejando nuestra ciudad, a nuestros amigos y parientes, todo, nos pasamos la noche bebiendo y charlando, sopesando los pros y los contras, emborrachándonos mientras lo pensábamos. Pero solíamos ser capaces de controlar la situación. Y esta mañana, cuando Holly sugiere que necesitamos tener una charla seria sobre nuestras vidas, lo primero que hago antes de cerrar la oficina de recepción e irnos arriba es correr a la tienda de licores para comprar una botella de Teacher’s.


[Traducción de Jesús Zulaika]

Kinski & Herzog


Al siguiente arrebato de cólera de Kinski, el cacique de los ashininka-campas y el cacique de los machiguengas de Shivankoreni me han llevado aparte y me han preguntado con toda tranquilidad si quería que lo mataran. Para asegurarme de haber oído bien les he preguntado ¿matar a quién? Se referían a K., y el modo en que han hablado no dejaba lugar a dudas, lo harían de inmediato, en los siguientes 60 segundos. K. se ha dado cuenta de que algo estaba pasando y ha pasado rápidamente de rabioso a enfermo terminal.

Werner Herzog en Conquista de lo inútil
.
[La anécdota se refiere al rodaje de Fitzcarraldo. La foto de arriba no pertenece a esa película, sino a la filmación de Cobra Verde, pero ya refleja muy bien la relación entre ambos. Esta foto fue utilizada después para el cartel del documental Mi enemigo íntimo]

Segundo teaser de The Social Network


Una idea muy original para el trailer: comentarios de Facebook. En este link.

Segundo trailer de Machete




Esta es la web oficial. Y aquí se puede ver el nuevo trailer, donde Michelle Rodríguez está explosiva.

Hoy, en Alicante


Lectura del último poemario de Cristina Morano.

El hombre que sabía demasiado


La gran mayoría de los carteles que voy poniendo aquí (los que cito en mi novela) perteneció un día a mi colección. Un armario lleno, hasta arriba. Tuve que dejarlos atrás en una de mis mudanzas.

jueves, julio 08, 2010

La Orden del Finnegans, de Varios Autores




Creo que era Vilém Vok quien decía que el arte que no usa hoy en día un procedimiento no es arte de verdad. Seguramente pensaba que si algo distingue al arte auténtico del mero uso de un lenguaje es esa radicalidad. El mero uso del lenguaje es característico de ese arte que nos ha dejado hundidos en la costumbre de los estilos mansos y acomodados, en la costumbre de los escritores sanos y profesionales, todos tan educados y tan perfectamente obsoletos, siempre viviendo emociones “distinguidas” o “artísticas”, aunque alcanzándolas a partir de préstamos, de sentimientos falsos que les llegan de cosas –como diría Céline– “vistas a través de un parabrisas y nunca, absolutamente jamás, a través de una emoción directa”.
[Enrique Vila-Matas]

***

¿Te leíste tres veces el Ulises
? ¿Y en español? ¿Cuánto tardaste?
Un año.
Suéltalo, McCallan. Nos hemos equivocado.
Créanme que leer la obra maestra de Joyce en tres versiones castellanas distintas me dio mucho que pensar. Jamás había estado expuesto tan intensamente a la dura y fría galería de dificultades que afronta el verdadero traductor.
[Eduardo Lago]

Synecdoche, New York




Esperaba el estreno de esta película con ansia, pues supone el debut en la dirección del guionista Charlie Kaufman (Cómo ser John Malkovich, Human Nature, El ladrón de orquídeas, Olvídate de mí…), una de las mentes más brillantes y originales del cine contemporáneo. Pasó el tiempo y la olvidé. Luego, Vicente Luis Mora la recomendó en su perfil de Facebook y recordé su existencia. Está claro que es uno de esos filmes que quizá nunca se estrenen en las salas comerciales de España, así que me he descargado una copia aunque, si algún día llegara a los cines, iría a verla sin dudarlo.

Synecdoque, New York es toda una experiencia: supone algo distinto y muy arriesgado y, en verdad, gustará a poca gente. Hay que verla varias veces. Me temo que uno no es capaz de digerir y comprender todo en el primer pase.

El argumento es sencillo: la vida. El protagonista es Caden, un director de teatro (Philip Seymour Hoffman) que empieza a estancarse en el tiempo cuando siente los primeros “avisos de derrota” (expresión de Óscar Sipán) en su cuerpo y es abandonado por su mujer y su hija. Decide entonces preparar una obra teatral que reproduzca su vida diaria y los escenarios de Nueva York, por lo que el decorado es cada vez más grande y los ensayos de la obra suponen repetir cada día lo que a él mismo le ha ocurrido el día anterior. Este propósito lo conecta con una de las novelas de culto de nuestro tiempo, Residuos, de Tom McCarthy, que ya recomendé por aquí. Durante esa “obra en marcha”, el tiempo pasa sin que el director apenas lo advierta: los hijos crecen, las amantes cambian, la gente de alrededor muere, él mismo envejece y engorda… En una escena, una chica le dice a Caden que asuma el abandono de su mujer y su hija; él comenta: “Sólo ha pasado una semana” y ella responde: “Ha pasado un año, Caden”. La vida misma. Como cuando nos encontramos con un viejo amigo y creemos que llevamos un par de meses sin verlo y él confirma que no, que transcurrieron años. Los ensayos teatrales acaban convirtiéndose en un enigma, con actores haciendo de Caden y sus ayudantes, y luego actores interpretando a esos actores, en círculos viciosos que terminan confundiendo a uno.

Creo que se trata de un filme que transmite un mensaje diferente para cada espectador. Caden, como artista completo, quiere hacer la gran obra: la obra que lo aglutine todo, desde la sensación de encaminarnos a la muerte mientras hacemos otros planes hasta los rincones de la ciudad y las actividades de sus ciudadanos. Y quiere hacerlo representando el todo mediante una parte (de ahí lo de “sinécdoque” en el título). Y se da cuenta de que es imposible. Como era imposible que el vagabundo de El secreto de Joe Gould (un libro que me apasiona, escrito por Joseph Mitchell) pudiera reflejar el mundo en su Historia Oral de Nuestro Tiempo, una obra que lo abarcaría todo al escuchar las voces de los habitantes de Nueva York. Y Caden se va haciendo viejo en el intento, y nosotros ya no distinguimos entre los personajes y los seres reales.

Gustará a poca gente porque, como en la mayoría de los guiones de Kaufman, el tiempo se expande y se contrae y se altera y no siempre caben las situaciones lógicas, y porque está construida con metáforas. Las heridas y síntomas del protagonista sólo son la muestra física de su deterioro anímico. Los niños de 4 años escriben libros y se suicidan. Un hombre pasa años siguiendo al protagonista. La casa de una de las mujeres siempre está en llamas. Las cosas suceden en un orden ilógico, como cuando Caden vuelve a casarse y dice esa frase genial que me ha hecho reflexionar sobre los amores pasados y los celos retrospectivos: “No habrá otra antes de ti”.

Sajalín Editores, Edward Bunker y la Semana Negra


Hoy, en Madrid




Sesión de spoken word a cargo de Eloy Fernández Porta y Agustín Fernández Mallo con motivo de la publicación de €®O$. La superproducción de los afectos, el nuevo y muy recomendable ensayo del primero. A las 19:30 horas en Fnac Callao.

Primer cartel de Let Me In


La ventana indiscreta


Fue un placer ver películas como ésta en pantalla grande. El James Stewart de Rear Window encajaría por derecho propio en El libro del voyeur, pues él probablemente fue el mirón más grande del cine.

miércoles, julio 07, 2010

25 centímetros, de David Refoyo



VII

Un par de maletas será suficiente. Nada queda aquí que merezca la pena. Quizá sólo me quedes tú pero no te darás cuenta hasta que me haya largado. El coche está en marcha. Mamá llora desconsolada pero no es la única mujer que llorará en la escena. Son las exigencias del guión. Padre saca un fajo de billetes y lo tira por la ventanilla. Hacia dentro. Padre sabe de qué va todo esto. Sólo dice cuidado y el color rojo avisa de una saturación en las voces. Alguien envía su suerte por SMS y se sobreimprime en la pantalla. La suerte es para los débiles, me digo, aunque, en el fondo, lo que estoy queriendo decir es que me vendrá bien. Nada es lo que parece detrás de las cámaras. Esta ciudad en otro tiempo fue un paraíso. Hoy es un infierno. El coche desprende humo negro y ya no quedan rostros que mirar por el retrovisor. Es necesario hacer un travelling mientras aceleras. Quizá no haya nada que ver ya. Quizá sólo me quedes tú y no quieras saberlo.





Detour



Fue el poeta Karmelo C. Iribarren quien me recomendó esta película. En seguida me hice con una copia, pero el doblaje era tan infame que preferí no verla. La semana pasada la conseguí, por fin, en versión original con subtítulos. Es un filme muy corto (67 minutos), dirigido por Edgar G. Ulmer (el que hizo El gato negro) sobre un pianista de Nueva York que se dirige a dedo a Los Ángeles, a ver a su novia. Pero el viaje se complica. Se complica hasta el punto de cambiarle la vida por completo. No sé dónde leí (tal vez en el foro de FilmAffinity) que tardaron 6 días en rodarla. Es barata y oscura, pero es cierto que tiene algo especial. Sobre todo hacia la mitad, cuando aparece una insoportable mujer fatal. Es la historia de un perdedor. De alguien cuya suerte cambia en un desvío. Le puede pasar a cualquiera.




Mientras la veía me pregunté: “¿Qué habrá sido de los actores? No recuerdo haberlos visto antes…”, y apenas unos días después, ayer mismo, leyendo El mal de Montano (una de esas lecturas que, no sé por qué, había ido aplazando para decantarme por los libros de artículos del mismo autor), Enrique Vila-Matas cuenta algo sobre el protagonista, Tom Neal, tras hablar de Detour:

A Tom Neal, el actor que interpreta a Al, le dio la espalda el destino nada más acabar de rodar la película. Cayó en desgracia definitiva en Hollywood cuando se peleó con Franchot Tone por el amor de una mujer, por el amor de Barbara Payton. Expulsado de Los Ángeles y de la vida, paria de la carretera del destino sombrío, Tom Neal en 1965 asesinó a su tercera esposa. Pasó años en la cárcel y cuando salió llevó una vida de vagabundo de la familia de los hundidos y un día, al sur de Boston, lo hallaron muerto en una carretera perdida.

Nuevo cartel de Scott Pilgrim vs. the World


Groenlandia: Antología Des-Amor


Varios autores reunidos por Ana Patricia Moya: aquí.

La soga


Hubo un ciclo de reposiciones de Hitchcock en los cines y se utilizó el mismo modelo de cartel: la silueta del director con una foto de la película en cuestión. Este es el afiche en inglés, pero se utilizó el mismo en España. La soga me fascinó. Todo eso de conseguir enganchar al espectador con pocos personajes en un único decorado era como hacer magia.

martes, julio 06, 2010

You Don't Know Jack


You Don't Know Jack es una película para televisión (producida por la HBO, nada menos) dirigida por el eficiente Barry Levinson. Cuenta la historia de Jack Kevorkian, quien fue conocido como "Doctor Muerte" al defender la eutanasia y facilitar los medios a los pacientes y enfermos terminales que optaban por el suicidio. Este telefilme hay que verlo por la actuación del grandísimo Al Pacino, que está inmenso y parece un viejo y lo han maquillado para simular que tiene más arrugas y las orejas grandes y un poco de chepa y mucha barriga. No me extrañaría que el año que viene le dieran el Globo de Oro y el Emmy por este papel. También intervienen Susan Sarandon, John Goodman y Danny Huston. En cuanto a la película... tal vez estaba muy cansado la noche en que la vi, pero a ratos me aburrió. Creo que es un telefilme demasiado consciente de serlo, lo que no ocurría con, por ejemplo, Ángeles en América (también con Pacino). Eso sí, contiene alguna secuencia dura, atroz, como esa en la que Kevorkian mete la cabeza de un hombre, al que va a ayudar a morir, dentro de una caja hecha de plástico porque no tiene presupuesto para desperdiciar el gas; y, a su lado, aguardan la mujer del hombre y en breve viuda y el ayudante de Kevorkian.

Arder en el invierno, de Marcelo Luján



11. KILÓMETROS

Habrá una desdicha cuando me llegue el día y tenga que sentarme a esperar: cuando me quede quieto por falta de combustible: sin pilas y fuera de borda. Mientras tanto viajo por los países pobres. Lluvias por la ventana cuyo vidrio se empaña con las bocanadas del sueño. Y viajo. Y avanzo. Recorro zonas marginales y voy descubriendo que ahí está la verdad. Qué delicia desenterrar lo invisible. Los pobres son los que le dan identidad a las regiones, a las banderas y a los escuditos rodeados de laureles municipales. Porque los ricos son iguales en todas partes, sean éstos de donde sean. Siempre. Usan las mismas marcas de ropa o zapatos y compran sus relojes en las mismas colmenas. Beben los mismos vinos. Fuman el mismo tabaco. Frecuentan los mismos gimnasios y las mismas discotecas y las mismas avenidas o playas. Son idénticos calcados, copiados y hasta pobremente plagiados por algunos pobres descarriados que intentan mal huir de su preciosa condición. Porque los pobres son la verdad y todo lo demás es mascarita. Agujas y elefantes. Mate amargo, yerba al sol. Ilusiones al sol. Los pobres hacen las sillas donde se sentarán los ricos. Hacen las casas de los ricos: sus adornos, sus estufas, sus paredes y sus cimientos. Los pobres asfaltan las rutas para que transiten mejor los coches de los ricos. Los pobres hacen el pan, ordeñan las vacas las cabras las ovejas: trabajan la tierra (sea ésta para sembrar o recalificar). Y los votan: gobiernan los ricos porque los pobres quieren que eso ocurra. Qué desdichado seré cuando tenga que sentarme a esperar. Cuando me quede quieto, varado en medio del charco. Cuando ya no viaje con una mochila por las regiones bárbaras, donde la gente vive a cara descubierta y su única desgracia es ser inmensamente libre.

Próximamente: En los sueños empiezan las responsabilidades


Alpha Decay publicará este cuento de Delmore Schwartz, autor inédito en España pese a que su obra ha inspirado a músicos y a otros escritores. En los sueños empiezan las responsabilidades es su relato más famoso. Conviene leer estos apuntes biográficos que han colgado en la web de la editorial.

Primeras fotos de A Dangerous Method



En la foto superior, Viggo Mortensen, caracterizado como Sigmund Freud; abajo, Michael Fassbender en el papel de Carl Jung. Dirige David Cronenberg. La película está basada en la obra de Christopher Hampton.

Cartel de Hugh Hefner: Playboy, Activist and Rebel


Documental sobre el fundador de Playboy en el que aparecen muchos famosos: Tony Curtis, Joan Baez, George Lucas, James Caan, Jim Brown, Tony Bennett... Supongo que no se estrenará en España.

La engañada

Hoy me follaría a los reyes magos.
A los guapos del instituto.
A todos los cantantes y a sus bandas.
A los futbolistas de primera división.

Y mientras me los follo
les preguntaría por qué,
si son tan hombres todos,
por qué cojones
cuando los necesité
ninguno
vino a rescatarme.


Ana Pérez Cañamares, Alfabeto de cicatrices

Recuerda


Creo que vi por primera vez esta película en televisión. Tendría que comprobarlo en el libro, pero no me apetece. Gregory Peck siempre aportaba solidez, empaque, a cualquier escena de cualquier filme.

lunes, julio 05, 2010

El púgil en reposo, de Thom Jones



Si me preguntaran por qué no había leído hasta ahora al norteamericano Thom Jones, diría que la respuesta es simple: los tres libros traducidos en España (por Muchnik) no son fáciles de encontrar; como es habitual, están agotados o descatalogados. Pero por fin he conseguido dos de ellos. El púgil en reposo, el que nos ocupa, contiene once relatos (casi todos, creo, autobiográficos) que reflejan el caos de la vida del propio autor: sus protagonistas son soldados en periodo de formación, boxeadores medio sonados, guerrilleros en Vietnam, enfermos de cáncer, médicos que tratan a yonquis y alcohólicos… La prosa de Jones es guerrera, te sacude tanto como los ganchos que él mismo asestaba en el ring, y todas estas historias están presididas por la influencia de la filosofía de Nietzsche y Schopenhauer. Un trozo:

¿Ha mejorado el hombre desde los tiempos de Teógenes? El mundo está lleno de maldad. No voy a recurrir ahora a la tan manida costumbre de sacar a colación la Inquisición, el Holocausto, a Stalin, a los Jemeres Rojos, etcétera. Ocurre en nuestra propia casa. En el siglo XX, Estados Unidos es una de las naciones más prósperas de la historia desde un punto de vista material. Pero démonos un paseo por una prisión estadounidense, por un asilo de ancianos, por los barrios marginales donde la gente sin techo vive en cajas de cartón, por un hospital oncológico. Vayamos a una reunión de veteranos de Vietnam, o a una de Alcohólicos Anónimos, o a una de Glotones Anónimos. “Cuán vacua e irreal es la vida, cuán decepcionantes son sus placeres, qué aspectos más horribles tiene”. ¿No parece el mundo más bien un infierno, tal y como señalara Schopenhauer; el lúcido visionario que tanto ha contribuido a transformar mi sufrimiento en objeto de mis reflexiones? Lo han llamado pesimista y lo han anatomizado, pero en sus páginas he encontrado la paz y el camino de mi renovación.


[Traducción de Adan Kovacsics]

Un vecino modélico

Esto salió ayer en el blog de Casimiro Parker; lo pongo hoy porque ayer le di descanso a esta bitácora: aquí.

Próximamente: Toxique y Leviatán




Dos de las próximas publicaciones de Ático de los Libros: Leviatán (de Philip Hoare) y Toxique (de Françoise Sagan).

Madres & Hijas




Rodrigo García (director de cine e hijo de Gabriel García Márquez) ya había dado muestras de una sensibilidad exquisita por el mundo femenino en Cosas que diría con sólo mirarla y Nueve vidas. En Madres & Hijas repite ese diagnóstico: pero abordando historias relacionadas con la maternidad. Madres que dieron a sus hijas en adopción, mujeres que no pueden tener hijos y quieren adoptar, chicas que se quedaron embarazadas sin proponérselo, hijas que buscan a las madres que se desprendieron de ellas al nacer… Por Madres & Hijas circulan varios personajes a punto de cruzarse y el espectador desea que lo hagan, que se encuentren, que se conozcan.

Tras tantas producciones de Hollywood donde las mujeres son mera mercancía (chicas florero, amigas del protagonista pero sin diálogo, amantes que hacen tambalear los matrimonios, secundarias que poco aportan…), se agradecen las películas de Rodrigo García, que nos presenta a varias mujeres fuertes, decididas, con carácter, llenas de convicción, de remordimientos, de dudas. El eje central de este filme gira alrededor de una madre (Annette Bening, en una de sus mejores interpretaciones) que dio a su hija y que ahora vive acosada por la culpa y por el dolor de no conocerla, de su hija (Naomi Watts, fría y dominante en su relación con los hombres), que se pregunta quién y por qué la dio en adopción y de una pareja (Kerry Washington y David Ramsey) que necesita adoptar un bebé. Por supuesto, hay otros personajes a su alrededor, pero estos son los centrales en un filme sobre la importancia y la necesidad de la madre. Probablemente, cuando salgas de verla, querrás abrazar a la tuya.

Crónica de sucesos

Es algo que sucede
con el periódico de los bares:

todo el día por ahí de mano en mano
y a última hora
lo pide alguien
y nadie lo encuentra

como si se estuviese vengando
por tanta mancha de café
y tanta hoja rota
y tanto crucigrama a medias

como si dijese:
..........................
Ahora la noticia soy yo


Karmelo C. Iribarren (Inédito)

Tres carteles más de Shanghai







Hoy, en Gijón


Recital de David González, quien, desde hace un par de días y a través de Facebook, subasta entre los editores los derechos de su nuevo poemario, No hay tiempo para libros (Nadie a salvo). La puja empieza en 600 euros y finaliza el 29 de septiembre. Interesados: escribir a su mail.

Encadenados


Gran afiche: la pareja en primer plano y, al fondo, la sombra de una inquietante silueta. Un poco de romanticismo y un poco de suspense: Hitchcock.

viernes, julio 02, 2010

Conquista de lo inútil, de Werner Herzog



Werner Herzog escribió un diario durante la pesadilla que supuso la preproducción y el rodaje de una de sus obras magnas, Fitzcarraldo. Ese diario es el que ahora publica Blackie Books (en una edición muy elegante y de pastas duras), y me lo he merendado en un par de días pese a sus 322 páginas. Herzog menciona poco el rodaje en sí: lo que le preocupa es el ambiente, el misterio de la selva, los crepúsculos y los amaneceres cuajados de lluvia y de niebla, lo que ocurre alrededor. Él se limita a observar y a anotar lo que ve, y pocas veces juzga. Sus anotaciones contienen la precisión del entomólogo fascinado por el entorno. Durante el rodaje demostró estar tan loco como el personaje de Fitz: quería subir un inmenso barco por una montaña que dividía los ríos Camisea y Urubamba. Herzog y Kinski fueron una pareja de locos de atar.

El diario contiene múltiples anécdotas en cada párrafo. Están los indígenas peruanos, algunos de los cuales quieren matarle al principio; están los caciques locales que, más adelante, se ofrecerán para asesinar al actor, Klaus Kinski; están las tarántulas que atemorizan al director, que sufre de aracnofobia; están las tormentas tropicales, que arrasan con los campamentos y joden la producción; están los peligros propios de la selva (tribus que les disparan sus flechas, avionetas que se estrellan, trabajadores que se amotinan, barcos que encallan, fiebres y enfermedades, serpientes que se cuelan en las casas… otro día colgaré el fragmento en que un hombre se corta el pie, él mismo, tras ser mordido por una víbora cuyo veneno tarda un minuto en paralizar el corazón).

Herzog comenzó el rodaje con Jason Robards y Mick Jagger. Robards enfermó unos meses después y decidió cancelar su participación en la película. Contrataron a Kinski, pero esa eventualidad hizo que volvieran al punto de partida: a Jagger le coincidía la fecha con su gira con los Stones y también tuvo que dejarlo y Herzog, que le había cogido cariño al cantante, decidió suprimir su papel para que no tuviera sustituto. Todo eso no es nada si lo comparamos con los meses que tardaron en pasar el barco por encima de la montaña, con un sistema de cuerdas y poleas y demás, y devolverlo al agua.

Werner Herzog nos ofrece literatura en este libro maravilloso. Ha convertido sus penalidades en poesía. Es, además, una lectura ideal para quienes, llevados por un sueño, no cejan nunca en su empeño. Es un ejemplo para todo artista: lo último es la rendición. Herzog conquistó lo inútil, pero lo inútil (ese barco tirado por indígenas) dio como resultado una película inolvidable (Fitzcarraldo), un documental de Les Blank (Burden of Dreams) y un diario escrito en el corazón de las tinieblas (Conquista de lo inútil). Un trozo:

Luego he ido a Belén a tomar una copa en uno de los bares. Jugadores de naipes, tan borrachos que jugaban a cámara lenta. Para orinar no abandonaban sus asientos, sólo giraban en su sitio y meaban contra los tabiques de madera del tugurio. Donde estábamos nosotros, un sitio tan pequeño como un puesto de periódicos, la mujer y el hijo del encargado yacían en el suelo, sin colchón, manta o almohada. Un chino viejo, arruinado por la bebida, nos ha mostrado unas úlceras que tenía en el antebrazo y ha insistido varias veces, quería que lo viéramos bien.


[Traducción de Juan Carlos Silvi]

REPE en la Feria del Libro de Alicante



Mi brother Javier Das estará el sábado y el domingo recitando y firmando ejemplares de sus libros en la feria de Alicante. Otros autores de REPE (Red de Editoriales de Poesía Emergente) que estarán esos días son: Cristina Morano, Ricardo Moreno, Antonio Gracia, Ramón Bascuñana, Lluís Alpera, Saray Pavón y Vicente Llorente.

Otro cartel de Get Low


El peso del aire

Esta mañana, en el parque, Irene me ha pedido que le compre un globo.
Un lazo alrededor de su muñeca evitaba que Bob Esponja saliese volando.
Ato el nudo con una fuerza contradictoria: suficiente como para que no se deshaga, pero no tanta como para que le duela.
Después abro mucho los ojos.
El frío. Su abrigo nuevo. Las botas con los pantalones de pana por dentro.
No se me puede olvidar esta forma de sonreírme.
Un nudo que no se deshaga.
Porque el aire pesa más que algunos gases.
Y la vida, menos que los recuerdos.


José María Cumbreño, Genealogías (en prensa)

Segundo cartel de Megamind


Exposición en Madrid


Luis López me avisa de esta expo colectiva. Del 2 al 15 de julio.

Espartaco


Se reestrenó hasta la saciedad en los cines, y yo siempre estaba allí para verla. El momento "Yo soy Espartaco" me ponía la piel de gallina. Creo que existen otras versiones televisivas y seguro que acaban haciendo remakes con Robert Pattison o alguien así, pero para algunos Espartaco siempre será Kirk Douglas. Pocas veces hemos visto un cartel naranja como éste.

jueves, julio 01, 2010

Poesía refrescante: hoy, en Madrid



Lecturas de:

Aitor Zancajo
Marina Sanmartín
Gracia Iglesias
Antonio C. Elorri
Iñaki Echarte Vidarte
Laura Cancho
Francisco Brives
José Ángel Barrueco

A las 20:00 horas en
A Punto Librería Gastronómica
(C/ Pelayo 60. Metro: Chueca)

Reeditan Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta


Sexto Piso reedita este libro de culto, ya publicado por Noguer y por Mondadori, y con nueva traducción. A medio camino entre los géneros (diario de viajes, novela, manual de filosofía, etc), supuso la consagración de Robert M. Pirsig y es una de las lecturas de cabecera de viajeros y motoristas. Yo aprovecharé para comprarlo y leerlo. Se puede acceder a las primeras páginas y otros datos: aquí.

Pero desde la primera vez...

Pero desde la primera vez que Lila me habló, cuando la sesión de tobogán, dentro de mí se rompió un dique, sí, de veras, ya la noche siguiente me di cuenta de que puedo escribirla fácil, que no vale la pena que me coma el coco con vampiros y rollos, que Lila está ahí, me mira y me cuenta sus cosas a su manera con sus ojos que todo lo ven. Yo nunca había pensado escribir cosas de follar con coños, pollas y palabras de este palo, además al principio no era tan fácil, me costaba, soy el típico tío que se exhibe, también me da vergüenza porque mi madre en eso es muy estricta, y ahora me salen las palabras como si lloviera, parece que Lila me empuja la mano, su voz sigue cantándome en la cabeza horas después, porno o no porno no lo sé, el caso es que la pluma se desliza sobre el papel con un motor invisible, ya estoy llegando al final de un cuaderno y soy inocente, nada de reproches personales íntimos, y además ya no me aburro escribiendo, puedo hacer dos páginas por hora sobre todo cuando los recuerdos están frescos como huevos y cuando me vuelvo a acostar me duermo.
Voy a decirlo: hasta he pensado en escribirle un poema pero no sé cómo, tengo miedo de que esté lleno de suspiros y chorradas. Recuerdo una cosa que me decían cuando era pequeño, sería de África: en la noche negra, una mesa negra, una hormiguita negra, Dios la ve.
Y yo añado: Dios ve la hormiga pero a mí qué me va a ver.


Chimo, La voz de Lila

Cartel de The Experiment


Con Adrien Brody y Forest Whitaker. Remake de la película alemana de 2001.

Reeditan El río de la vida


Tengo este libro en algún rincón de mi biblioteca. Lo publicó El Aleph Editores. Su autor es Norman McLean. Contiene narraciones espléndidas, o así lo recuerdo yo. Robert Redford dirigió una película a partir del original. A finales de agosto, Libros del Asteroide lo reeditará con la misma imagen de portada (el cartel del filme), pero con otra traducción: antes era de Ana Poljak; la de ahora será de Luis Murillo. Un título muy recomendable.

Cartel de Easy A


Emma Stone es una de las reinas de la comedia juvenil. Yo la he visto en Supersalidos y en Zombieland. En Easy A es la protagonista absoluta. Pertenece a una fresca cantera de jóvenes en los que podemos incluir también a Michael Cera, Paul Dano, Jesse Eisenberg, Ellen Page, Christopher Mintz-Plasse o Kat Dennings, entre otros.

Horario de verano

Durante los meses de julio y agosto es posible que no actualice los sábados y domingos. Los textos para el blog de Casimiro Parker se tomarán un respiro en agosto. Lo mismo ocurrirá con los de Divertinajes, revista que toma vacaciones desde el 19 de julio hasta el 1 de septiembre. Culturamas no se toma un descanso, pero yo sí: en estos dos meses sólo enviaré sendos artículos. Y procuraré no estar pegado a la bandeja de correo electrónico: me espera algún viaje, un par de proyectos literarios y muchas horas de lectura. En agosto o quizá ya en septiembre empezaré a colgar por aquí algunas de mis fotos de viaje. Disfruten del verano.