Mi prólogo se puede leer completo: aquí.
"En lo que me concierne, no soy un escritor, soy alguien que escribe…" (Thomas Bernhard)
Entre Manolo Tarancón y yo preparamos, meses atrás, este libro que reúne los relatos del gran David González (coincidiendo con la fecha en la que se cumplen 3 años de su muerte). Y, os lo aseguro, es un pelotazo. Dejo aquí el enlace a la tienda de Efe Eme por si alguien quiere pillarlo ya (5% de descuento y gastos de envío gratuitos), y copio y pego de la web de la editorial:
El universo narrativo de David González es tan amplio que parece inabarcable, encumbrándose entre los denominados autores malditos o de culto. Fue capaz de encontrar ese hueco que refleja como un espejo el respeto que compañeros y críticos siguen brindándole tras su fallecimiento. Así lo constatan los elogios de escritores y crítica.
Huellas en el polvo recoge la casi totalidad de su obra en prosa, tan afilada como su poesía, tan clara en su expresividad que hiere al leerla. Textos en los que narra sus experiencias vitales: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Vivencias y reflexiones plasmadas con un dominio insultante de su estilo, transgresor y único, demostrando que la literatura es libre y no se atiene a reglas, tal y como pensaban sus venerados Céline, Burroughs, Bukowski o Neal Cassidy, a los que cita sin pudor junto a decenas de artistas que le inspiraron. En estas páginas, repletas de jerga y lenguaje cotidiano, encontramos la cruda experiencia en prisión, su vida callejera, amistades, drogas, situaciones al límite y la enfermedad. Dividido en dos partes, Huellas en el polvo reedita su obra en prosa e incluye textos inéditos y relatos extraídos de fanzines y de antologías, en un ejercicio titánico por mostrar al lector todas las caras de su narrativa.
David González vivió la marginalidad en sus carnes, pero supo llevarla a la literatura con ferocidad y realidad cuando era preciso, con sensibilidad y sentimiento cuando el relato lo requería. Estas páginas así lo atestiguan. Y con ellas se pretende rendir homenaje a un autor de enorme talento que no debe ser olvidado.
Se suman un prólogo de José Ángel Barrueco y un epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, dos escritores que lo conocieron a fondo y recorrieron con él el mundo que vibra en estos relatos.
Top 2025: la lista de películas, documentales y series de televisión que más nos gustaron a unos cuantos durante el año anterior, servidas en el magnífico blog del escritor Juan Francisco Ferré. Bajo estas líneas pueden verse mis elecciones mediante carteles. El link al post: aquí.
Ésta es la cubierta de mi nuevo libro (Editorial Efe Eme).
A la venta online; 5% de descuento y sin gastos de envío: aquí.
En librerías a partir del 3 de diciembre. Distribuye Machado: aquí.
De la web de la editorial, copio y pego:
Antivirus y otros relatos sobre plagas y paranoias reúne una colección de textos en la que fluye el singular estilo narrativo de José Ángel Barrueco. Son historias incisivas protagonizadas por los poderosos personajes que crea, demostrando por qué es uno de los nombres más valiosos de la literatura alternativa, a la que rinde culto sin esconder su devoción por Jack Kerouac, John Fante, Raymond Carver, Stephen King, Tarantino, Robert Rodríguez o Sergio Leone. Consiguiendo que convivan realismo sucio, toques de wéstern, humor y sarcasmo, pero también sensibilidad y reflexión a raudales.
Dividido en tres partes, este volumen arranca con el mismísimo doctor Mengele, los trapichas Black Pollón y Jim Chino en medio de una operación narcótica o las peripecias de Johnny el Turbio y Pájaro, que tratarán de hacerse con un poco de droga sin un euro en el bolsillo. De ahí saltamos a ese momento en el que un escritor bohemio recurre a un trabajo convencional para poder pagarse el dentista, la pérdida de un ser querido o la historia tan profunda como contundente de “El espíritu de Svevo Bandini”.
¿Y qué hacer ante un problema que acaba convirtiéndose en obsesión donde ninguna solución lógica funciona? Es lo que nos propone “Pico de chinche”, donde relata en primera persona su propia desesperación al ver su casa ocupada por cantidades inabarcables de estos insectos en días veraniegos de pandemia. Le seguimos en sus reflexiones, miedos e impotencia. Un texto casi kafkiano del que no se puede escapar y que consigue encerrar al lector en la mente angustiada del propio autor, envolviéndonos a su vez en un episodio cuya conclusión queremos conocer entre inevitables picores.
vocación
te dirán que no es un trabajo
ni un “un empleo de verdad”
sólo
una pérdida de tiempo
no se gana dinero ni tienes la sombra
de un jefe revisando tus horarios
para ellos es un hobby menor
o un pasatiempo que podría
desempeñar cualquiera
recalcarán
una y otra vez
una y otra vez:
no se gana dinero
no hay un sueldo fijo
te morirás de hambre…
pero escúchame con respeto:
si la escritura es tu pasión
y tu oxígeno en los días malos,
no abandones ni les escuches,
aunque deberás someterte
a la penuria y a la derrota,
al clavo y al fuego
y a la burla…
que no puedan contigo,
muchacho,
que no te venzan,
que no te dobleguen.
**
un vaso de mosto
hubo una vez un hombre neerlandés
que escribió con rabia contra todo:
Thomas Bernhard
nacido en Heerlen el 9 de febrero
de 1931, falleció 58 años después
en la localidad austriaca en la que
vivía desde 1965:
un 12 de febrero de 1989
hacia las 7 de la mañana
y con un vaso de mosto en la mano
los problemas cardiacos y pulmonares
lo aplastaron durante media vida…
el acoso implacable de una
enfermedad lo condujo a sufrir
un ataque al corazón: sarcoidosis
él lo sabía y se lo comunicó
a su editor, Siegfried Unseld
David González intuyó
su propia muerte:
y también se fue
a los 58 años y en febrero
y seguro que mi madre sospechaba
la inminencia de su propio deceso
¿cuánta locura es capaz de
soportar un ser humano
al saber que sus pies
están tanteando la tumba?
¿cuánta entereza necesita
un hombre o una mujer
para afrontar que sus huellas
pronto serán ceniza?
Puntos de venta de los 2 libros de la Editorial Páramo en los que figuro: mi poemario El lenguaje de la lluvia y el epílogo para la antología Hombre de mimbre de Vicente Muñoz Álvarez: aquí y aquí.
una buena vida
en tu último libro escribiste:
En términos generales
ha sido una buena vida.
pero no lo fue tanto, hermano
te dejaron a deber
el pago de tus sacrificios
por la poesía
podrían haberte convertido
en uno de esos reyes de las letras
sobrados de publicaciones
y de prebendas y de pagos
ahíto de banquetes
y satisfecho en
las entrevistas
uno de esos rostros abotargados
que se dedican ahora a participar
en comités que premian obras
pactadas de amigos íntimos
uno de esos tipos cuya bibliografía
en curso se ha estancado
porque prefieren comer
bien y colocar el cazo
en el que caigan las monedas
pero no:
lo tuyo fue la molicie
y el desamparo
y el ninguneo
esos dos versos,
al menos,
les demuestran
cómo eras:
un hombre
agradecido,
ya al final de su camino,
un hombre solitario
un poeta en pos de la verdad
aunque arda en llamas
durante su epopeya.
**
rastros de Thomas Bernhard en Salzburgo
una calle con su nombre:
Thomas-Bernhard-Straße
una placa en la fachada
de un teatro: Landestheater
ni siquiera
después
de muerto
fue profeta
en su tierra
los francotiradores literarios
suelen morder el polvo:
si no es en vida,
los triturarán
de manera
póstuma.
**
noches de covid
el covid: allá fuera
la noche: mustia, silenciosa
los niños: dormidos
sin voces
sin motores de coches
sin trifulcas callejeras
un silencio tenso
casi doloroso
apocalíptico
y yo en la cama
sin poder dormir
con miedo a enfermar
con temor a morir
con pánico a perderlos
contando los días que faltan
para saber si estaré infectado
o si lo estarán ellos
tratando de recordar
alguna oración por si,
al decirla,
sirviera de algo
de una pausa
de un milagro
de un aplazamiento
qué poco se tarda
en suplicar por ti mismo
y por los tuyos
cuando los pellejos
están en juego.
***
La entrevista para La Opinión de Zamora: aquí.
Ya en preventa la antología de Vicente Muñoz Álvarez para la que he escrito el epílogo. Ha sido un honor porque el libro es una joya, que incluye un poemario inédito y del que sólo saldrán 100 ejemplares firmados por el autor. En palabras del propio Vicente:
26 años de poesía + 568 páginas + una selección de los mejores poemas de mis ocho anteriores poemarios + un nuevo poemario inédito + un prólogo de Nacho Escuín + un epílogo de José Ángel Barrueco + mi corazón al desnudo, en una primera edición numerada de 100 ejemplares firmados de mi puño y letra, ya en preventa en Editorial Páramo: aquí.
Que, en realidad, será la primera de este año porque en la fecha anterior (9 de junio) cerraron las casetas una hora antes del horario señalado.