viernes, mayo 08, 2026

Hambre, de John Fante

 

 

Empecé la lectura de este libro de relatos en inglés, antaño, pensando que jamás lo iban a traducir. No avancé demasiado porque me cuesta manejarme en otro idioma. Cuando por fin lo publicó Anagrama lo pospuse porque es una manía personal: de mis autores predilectos procuro dejar siempre algo sin leer para más adelante (por eso no he leído todo lo de Bernhard, Kerouac, Sebald o Lorrie Moore). Fante es oro puro en cada obra: tenía una prosa tan llena de energía y de vitalidad que nadie ha conseguido igualarlo.

En estos 18 notables textos encontramos esbozos de lo que luego serían capítulos de su novelaza Espera a la primavera, Bandini, historias sueltas sobre inmigrantes filipinos, o sobre Arturo y su familia, o sobre otros personajes que nos recuerdan a Molise y Bandini. Y un prólogo entusiasta y maravilloso sobre Pregúntale al polvo (que ya no recuerdo si fue incluido en la primera edición de Paidós que cogí de la biblioteca cuando aún no lo habían rescatado en Anagrama; aquí podéis leer un fragmento largo). De John Fante hay que pillárselo todo, no lo dudéis. 



[Anagrama. Traducción de Antonio-Prometeo Moya] 

David Malouf (1934 - 2026)

 


Cartel de One Spoon of Chocolate

 


Cartel de Tony

 


Adolfo Aristarain (1943 - 2026)

 


Power Ballad: 2 carteles

 



A ver qué se puede hacer, de Lorrie Moore

 

 

Por si queda alguien que no lo sepa, Lorrie Moore es una de las maestras del relato contemporáneo. Hace unos años publicaron algo diferente, de no ficción: este compendio de ensayos  reseñas y crónicas, que compré en su día pero lo he leído entre marzo y abril. Contiene textos sobre literatura, donde analiza obras y en algunos casos bibliografías de Nora Ephron, Matthew Klam, Eudora Welty, Peter Cameron, Clarice Lispector, John Cheever, Alice Munro, Charles Baxter... Se incluyen algunas críticas sobre series y películas, donde repasa algunas claves sobre Jane Campion, True Detective, Werner Herzog, The Wire, Titanic... Y unas cuantas pinceladas sobre temas musicales y políticos. Muy bueno. Eso sí: tiene 500 páginas y es conveniente alternarlo con otros libros.



[Eterna Cadencia. Traducción de Cecilia Pavón]

Trailer de Saccharine

 

Aquí

Seven Snipers: 2 carteles

 



Luis Puenzo (1946 - 2026)

 


Cartel de Carolina Caroline

 


Un libro, de Fabrice Gaignault

 

Nueva colección en Muñeca: pequeño formato y pocas páginas, algo que me gusta mucho. Fabrice Gaignault, de quien ya había leído Diccionario de literatura para snobs, escribe un ensayo sobre cómo a Primo Levi le ayudó la lectura de una novela de Roger Vercel cuando estaba en el punto más bajo de su encierro en un campo de concentración nazi: enfermo, molido, sin esperanza y creyendo que pronto le darían pasaporte al otro barrio. Es un texto muy bello acerca de la necesidad de la lectura para construirse un refugio: la libertad interior. Un fragmento:

Habiendo hecho de la novela de Vercel su cielo, uno situado más allá de aquel que se cernía inmóvil sobre él y al que ya no miraba desde su llegada al campo, Levi se agarró a ella como a un clavo ardiendo durante la tarde y la noche siguientes, aquella noche en la que no sabía si sobreviviría. Se asió a ella como a un salvavidas para alejarse de los confines de este mundo, de los mares de las antípodas por los que navegaba Ulises cuando una ola gigantesca lo arrastró hacia los abismos. 


[Muñeca Infinita. Traducción de Vanesa García Cazorla]

La odisea: nuevo trailer

 

Aquí

Cartel de Paper Tiger

 


Nathalie Baye (1948 - 2026)

 


viernes, abril 17, 2026

Efe Eme: Literatura en el filo de la vida

 

Colección Intermitente

The Dog Stars: primer cartel

 


El invitado de Drácula y otros relatos, de Bram Stoker

 

Han tardado 13 años en sacar una 2a edición, pero por fin lo tengo. Y mereció la pena esperar porque esta vez incluye un relato de Bram Stoker descubierto en 2024 (sólo se había publicado en un periódico): "Gibbet Hill". Había leído algún cuento que otro en antologías. Los demás no los conocía. Tratan de vampiros, espectros, adivinos, niños crueles, casas siniestras, momias y muchas ratas...


No todos mantienen el mismo nivel, claro. Dejo aquí los títulos de mis favoritos: "El invitado de Drácula", que era un capítulo eliminado de su novela más famosa; "La casa del juez", en la que se aloja un joven que quiere estudiar en silencio y en soledad... sin saber que aquel lugar es rico en ratas y en apariciones; "La squaw", donde La Virgen de Hierro tiene un papel crucial en un museo de instrumentos de tortura; "La profecía gitana", que no requiere de mayores explicaciones; "El entierro de las ratas", donde un tipo se aventura en los basureros de las afueras de París; y "Los dualistas", uno de los cuentos breves más espeluznantes que he leído jamás.



[Valdemar. Traducciones de Marta Lila, Óscar Palmer y Francisco Torres Oliver]

Focker In-Law: primer cartel

 


Cartel de The Brink of War



viernes, abril 10, 2026

El despido, de Donald E. Westlake

 

No he visto No Other Choice porque primero quería leer el libro que la inspiró, por fin publicado en estos días por Muñeca Infinita. Me pregunto, una vez más, por qué una novela tan formidable como ésta no se había traducido hasta ahora (de lo que se encarga Ce Santiago). Quizá porque en España Donald E. Westlake no goza del respeto crítico que debería, y para encontrar sus obras, firmadas como Westlake o como Richard Stark, hay que recorrer las librerías de saldo. También Costa-Gavras adaptó la novela en 2005.

El despido es una historia compleja y profunda, de culpa y suspense y tono negro. Habla de la crueldad de esas empresas que imponen recortes y largan a un montón de trabajadores a la calle. Habla de personas tan identificadas con su curro que, al perderlo, su mundo se tambalea. Habla del sálvese quien pueda y de "el fin justifica los medios". Trata de un hombre de mediana edad a quien despiden de su puesto y, 2 años después, cuando aún no ha logrado otro empleo, y la falta de oportunidades ya afecta a su matrimonio, decide tender una trampa a los otros candidatos al mismo trabajo: y planea matarlos, uno a uno.

Aparte de que te comes el libro desde la primera línea, Westlake ha conseguido algo muy meritorio: uno sabe que los actos del narrador son despreciables, que elimina a inocentes, que se ha vuelto diabólico... pero en el fondo cae bien: y uno es capaz de comprender su sufrimiento, aunque no su conducta. Novelón.



[Muñeca Infinita. Traducción de Ce Santiago]


The End of Oak Street: primer cartel

 


Backrooms: primeros carteles

 



Alexander Kluge (1932 - 2026)

 


Over Your Dead Body: nuevo cartel

 


sábado, marzo 28, 2026

miércoles, marzo 25, 2026

Materia prima, de Jörg Fauser

 

 

Hay un pasaje de este admirable libro en el que el narrador cuenta que a algunos bebedores los atropellaba el tranvía al avanzar hacia determinado garito con los ojos fijos en el letrero amarillo de cerveza. Años después, a Jörg Fauser lo mató un camión cuando regresaba de festejar su cumpleaños n° 43, como si la fatalidad le estuviera esperando en una esquina para ajustarse a la literatura. 

Fauser fue un escritor alemán que, mientras desempeñaba trabajos temporales e iba dando tumbos de piso en piso y de ciudad en ciudad, trató de forjarse como escritor. Había leído mucho a los beat y a los novelistas del género negro y a Bukowski y a Burroughs (en un capítulo nos cuenta cómo conoce en persona al segundo) y aprendió de ellos pero para crear su propio estilo: Materia prima parece una de esas novelas norteamericanas que tanto nos gustan, pero dotada del toque europeo y del estilo alemán, que nunca es lastimero ni grandilocuente y sí templado y reflexivo.

El álter ego del narrador comienza como joven yonqui en Estambul y termina como escritor alcoholizado en Frankfurt. Entre medias: viajes, tabernas, novias, fracasos, contracultura, curros de mierda, revistas de vanguardia, agujas y botellas, rechazos editoriales, pensiones sórdidas, relaciones con lo más degradado y marginal de la calle... Su única meta es continuar escribiendo, convertirse en escritor pase lo que pase. Lo que a veces le sorprende de todas sus experiencias es seguir vivo. 

Fauser, un superviviente absoluto, dijo que la escritura no se puede dejar como la droga o el alcohol. “Como mucho, la escritura te puede dejar a ti”. Éste es uno de esos libros que, al llegar a la última página, ya quería releer. Espléndido. Unos fragmentos: 

Con la llegada del invierno, Ede y yo nos mudamos juntos al chamizo de la azotea. Cuando el viento de Rusia silbaba por las ranuras y la nieve se colaba por el tejado carente de revoco, sin duda era más práctico ser dos. Uno vertía aguardiente en el suelo de piedra y le prendía fuego, y mientras las llamas difundían un poco de calor, el otro intentaba encontrar una vena. Nos metíamos todo lo que pillábamos, principalmente opio puro, que hervíamos, Nembutal para aturdirnos y toda clase de anfetaminas para excitarnos. Cuando estábamos excitados, teníamos que conseguir más material y todo lo demás –vivíamos sobre todo a base de té y dulces–, y luego nos tumbábamos, bien envueltos en nuestras mantas, jugábamos con el gato y trabajábamos. Ede pintaba y yo escribía.

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Como antiguo yonqui y como futuro esposo era un inútil, pero tenía la sensación de que eso me ayudaría a progresar como escritor. El único problema era que le dedicaba muy poco tiempo a escribir, y entretanto la gente de mi edad publicaba cada año sus libros, sus novelas, sus poemas, sus ensayos, sus memorias, hace tres años se suponía que la literatura había muerto y ahora volvía a florecer, y yo florecía con ella, las malas hierbas también tenían derecho a florecer.

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El Schmale Handtuch era el refugio que algunas personas necesitaban en medio de su patria, el puerto franco en el que podían traficar con sus sueños, una casa para la que no necesitaban una cuenta de ahorro-vivienda ni un contrato de alquiler, ni fianza, ni mobiliario, ni ropa de cama, ni mujercita, solo su infinita sed y la sensación de que su vecino, fuera quien fuese y tuviera el aspecto que tuviese, podía ser su amigo durante la velada con tan solo traer suficiente sed de casa. 



[Sajalín Editores. Traducción de Carlos Fortea]

Chuck Norris (1940 - 2026)

 


Cartel de Outcome

 


Próximamente: A oscuras

 

De Thomas Pynchon. En Tusquets Editores.

Cartel de They Will Kill You

 


Gemma Cuervo (1934 - 2026)​​​

 


Dune: Parte Tres: primer trailer

 

Aquí

I Swear: 2 carteles

 



Alfredo Bryce Echenique (1939 - 2026)​

 


Cartel de Fuze

 


Trailer de Wild Horse Nine

 

Aquí

Raúl del Pozo (1936 - 2026)​

 


Próximamente: Sebald [Ensayos]

 

De W. G. Sebald. En Anagrama. 

Pressure: 2 carteles

 



António Lobo Antunes (1942 - 2026)​

 


lunes, marzo 16, 2026

Edición de los Oscar 2026

 

Aquí o aquí

 




jueves, marzo 05, 2026

Calma total, de Charles Williams

 

Llevaba bastante tiempo esperando esto. Antaño leí seguidos La tormenta y la calma, el libro de Hernán Migoya sobre Charles Williams, y la novela más famosa de éste: El arrecife del escorpión, y además en su día me gustó mucho la película que adapta Calma total (aunque eliminaron 2 personajes del libro).

Charles Williams es uno de esos autores hoy olvidados a los que Migoya (como traductor y prologuista) y Bunker (como editorial de riesgo) rescatan para nuestra felicidad. Calma total constituye una oportunidad única para cerciorarse del pulso de este escritor para el suspense, para la psicología de los personajes, para ponernos en un estado casi de ansiedad mientras leemos cómo un extraño se lleva el barco de John Ingram con Rae a bordo y él se queda en una embarcación que hace aguas. Una de las preguntas que atormentan al lector es: ¿cómo conseguirá la pareja acortar la distancia entre ambos? Miedo, soledad, claustrofobia, acrofobia marítima, supervivencia... Todo esto va surgiendo capítulo tras capítulo.  

Las novelas de Williams no distan mucho de la obra de la maestra Patricia Highsmith. Ambos conocían las diversas caras del mal y la manera de trasladarlas al lector y hacerle sufrir con los ardides de los seres humanos. No os la perdáis. Y os sugiero no saltaros el prólogo: el texto de Migoya es otra joyita. Un fragmento de la novela:

Se disponía a bajar para vestirse y hacer café, pero se detuvo con un pie en la escala de toldilla con la intención de echar un último vistazo al horizonte en busca de nubarrones. Podían formarse muy rápido en el cinturón de calma alrededor de la Línea, incluso por la mañana temprano. Por el momento no aparecían nubes sospechosas… Sus ojos se pararon de repente y regresaron a la zona situada en la amura de estribor. Había visto algo. ¿Seguro? Sí, allí estaba de nuevo, una mota diminuta casi en el borde del horizonte.
Desapareció y volvió a ponerse a la vista. Sin quitarle los ojos de encima, su mano buscó dentro de la escotilla y alzó los enormes binoculares de siete por cincuenta del estante tras el mamparo.
Era un barco.
A esa distancia, incluso con los prismáticos, no podía distinguir nada, más allá de que parecía tratarse de una embarcación de dos palos sin vela izada de momento. Retrocedió hasta la bitácora y comprobó el rumbo. Navegaban al 310 aproximadamente. Volvió a mirar al barco, pero era imposible determinar si había alguien o no en cubierta; de hecho, solo resultaba visible cuando se alzaba en la cresta de la oleada. Rae querrá verlo, pensó. Era el único signo de vida que habían avistado desde que abandonaran Panamá hacía casi tres semanas. Bueno, aún seguirá ahí después del desayuno; nadie iba a irse a ningún sitio a menos que soplara un poco de viento.




[Bunker Books. Traducción de Hernán Migoya]

Dan Simmons (1948 - 2026)