jueves, marzo 05, 2026

Calma total, de Charles Williams

 

Llevaba bastante tiempo esperando esto. Antaño leí seguidos La tormenta y la calma, el libro de Hernán Migoya sobre Charles Williams, y la novela más famosa de éste: El arrecife del escorpión, y además en su día me gustó mucho la película que adapta Calma total (aunque eliminaron 2 personajes del libro).

Charles Williams es uno de esos autores hoy olvidados a los que Migoya (como traductor y prologuista) y Bunker (como editorial de riesgo) rescatan para nuestra felicidad. Calma total constituye una oportunidad única para cerciorarse del pulso de este escritor para el suspense, para la psicología de los personajes, para ponernos en un estado casi de ansiedad mientras leemos cómo un extraño se lleva el barco de John Ingram con Rae a bordo y él se queda en una embarcación que hace aguas. Una de las preguntas que atormentan al lector es: ¿cómo conseguirá la pareja acortar la distancia entre ambos? Miedo, soledad, claustrofobia, acrofobia marítima, supervivencia... Todo esto va surgiendo capítulo tras capítulo.  

Las novelas de Williams no distan mucho de la obra de la maestra Patricia Highsmith. Ambos conocían las diversas caras del mal y la manera de trasladarlas al lector y hacerle sufrir con los ardides de los seres humanos. No os la perdáis. Y os sugiero no saltaros el prólogo: el texto de Migoya es otra joyita. Un fragmento de la novela:

Se disponía a bajar para vestirse y hacer café, pero se detuvo con un pie en la escala de toldilla con la intención de echar un último vistazo al horizonte en busca de nubarrones. Podían formarse muy rápido en el cinturón de calma alrededor de la Línea, incluso por la mañana temprano. Por el momento no aparecían nubes sospechosas… Sus ojos se pararon de repente y regresaron a la zona situada en la amura de estribor. Había visto algo. ¿Seguro? Sí, allí estaba de nuevo, una mota diminuta casi en el borde del horizonte.
Desapareció y volvió a ponerse a la vista. Sin quitarle los ojos de encima, su mano buscó dentro de la escotilla y alzó los enormes binoculares de siete por cincuenta del estante tras el mamparo.
Era un barco.
A esa distancia, incluso con los prismáticos, no podía distinguir nada, más allá de que parecía tratarse de una embarcación de dos palos sin vela izada de momento. Retrocedió hasta la bitácora y comprobó el rumbo. Navegaban al 310 aproximadamente. Volvió a mirar al barco, pero era imposible determinar si había alguien o no en cubierta; de hecho, solo resultaba visible cuando se alzaba en la cresta de la oleada. Rae querrá verlo, pensó. Era el único signo de vida que habían avistado desde que abandonaran Panamá hacía casi tres semanas. Bueno, aún seguirá ahí después del desayuno; nadie iba a irse a ningún sitio a menos que soplara un poco de viento.




[Bunker Books. Traducción de Hernán Migoya]

Dan Simmons (1948 - 2026)


 

Cuenta conmigo: cartel del reestreno en cines

 


Robert Carradine (1954 - 2026)

 


Cartel de Over Your Dead Body

 


Eric Dane (1972 - 2026)

 


Cartel de Normal

 


jueves, febrero 19, 2026

miércoles, febrero 18, 2026

Robert Duvall (1931 - 2026)

 


Cartel de Tow

 


Frederick Wiseman (1930 - 2026)

 


Apex: primer cartel

 


Cees Nooteboom (1933 - 2026)

 


Fuze: primer cartel

 


Cartel de Ready or Not 2: Here I Come

 


Bud Cort (1948 - 2026)

 


Riesgo moral, de Kate Jennings

 

A la larga, me conformé con un enfoque antropológico. Estaba en el vientre de la bestia: observar, escuchar, aprender. Al fin y al cabo, aquel empleo cumplía su finalidad. Había dinero para el alquiler y para el Cognex, el nuevo fármaco para el alzhéimer. Y no solo eso: para sobrevivir a las arenas movedizas de Niedecker, debía centrar toda mi atención en el trabajo, lo que me dejaba menos tiempo para darle vueltas y vueltas a Bailey.
Aquel primer verano, al salir de trabajar, me iba a recorrer los pasillos de Century 21, no para comprar, sino sencillamente aliviada de que no se requiriese nada de mí. Me daba la sensación de estar moviéndome entre dos formas de demencia, entre dos círculos del infierno. El alzhéimer no tenía sentido ni significado ninguno, ni tampoco la vida empresarial, salvo si contabas la creación de valor para los accionistas.



[Muñeca Infinita. Traducción de Esther Cruz Santaella] 

Psycho Killer: 2 carteles

 



James Van der Beek (1977 - 2026)

 


Peaky Blinders: The Immortal Man: nuevo cartel

 


miércoles, febrero 04, 2026

En preventa: Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González

 

Entre Manolo Tarancón y yo preparamos, meses atrás, este libro que reúne los relatos del gran David González (coincidiendo con la fecha en la que se cumplen 3 años de su muerte). Y, os lo aseguro, es un pelotazo. Dejo aquí el enlace a la tienda de Efe Eme por si alguien quiere pillarlo ya (5% de descuento y gastos de envío gratuitos), y copio y pego de la web de la editorial:

El universo narrativo de David González es tan amplio que parece inabarcable, encumbrándose entre los denominados autores malditos o de culto. Fue capaz de encontrar ese hueco que refleja como un espejo el respeto que compañeros y críticos siguen brindándole tras su fallecimiento. Así lo constatan los elogios de escritores y crítica. 

Huellas en el polvo recoge la casi totalidad de su obra en prosa, tan afilada como su poesía, tan clara en su expresividad que hiere al leerla. Textos en los que narra sus experiencias vitales: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Vivencias y reflexiones plasmadas con un dominio insultante de su estilo, transgresor y único, demostrando que la literatura es libre y no se atiene a reglas, tal y como pensaban sus venerados Céline, Burroughs, Bukowski o Neal Cassidy, a los que cita sin pudor junto a decenas de artistas que le inspiraron. En estas páginas, repletas de jerga y lenguaje cotidiano, encontramos la cruda experiencia en prisión, su vida callejera, amistades, drogas, situaciones al límite y la enfermedad. Dividido en dos partes, Huellas en el polvo reedita su obra en prosa e incluye textos inéditos y relatos extraídos de fanzines y de antologías, en un ejercicio titánico por mostrar al lector todas las caras de su narrativa. 

David González vivió la marginalidad en sus carnes, pero supo llevarla a la literatura con ferocidad y realidad cuando era preciso, con sensibilidad y sentimiento cuando el relato lo requería. Estas páginas así lo atestiguan. Y con ellas se pretende rendir homenaje a un autor de enorme talento que no debe ser olvidado.

Se suman un prólogo de José Ángel Barrueco y un epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, dos escritores que lo conocieron a fondo y recorrieron con él el mundo que vibra en estos relatos. 

Good Luck, Have Fun, Don't Die: nuevo cartel

 


El comunicador, de Miguel Sanfeliu

 

Desde hace años leo todo lo que Miguel Sanfeliu va publicando. Ya recomendé en su momento Viajero de salón y estos días me he ventilado El comunicador, una novela espléndida, narrada por un personaje despreciable y medio psicópata que no tiene nada que ver con el propio Miguel, y que ha conseguido una voz, un estilo, que no decae en ningún pasaje de las 120 páginas de esta edición y que se me antoja como un cruce ibérico del Rupert Pupkin de El rey de la comedia y el Patrick Bateman de American Psycho: su personaje no es tan extremo pero es cruel y manipulador. El pulso que maneja para sostener esa voz narrativa es francamente envidiable y nos alerta de cómo nos manipulan en los shows televisivos. Cuenta una jornada laboral en la vida del narrador y protagonista, en clave de humor negro: sus rutinas, sus pensamientos, sus tratos con sus súbditos y colaboradores, sus análisis de la oferta y la demanda televisivas y sus ansias de marcar territorio y granjearse polémicas. Así comienza: 
 
Es posible vivir en este mundo sin indignarse y sin pensar en nada serio, tan solo dejándose llevar y acudiendo a fiestas y bebiendo lo suficiente para pillar ese punto tan gracioso, se lo digo yo. Se puede llevar una buena vida, aunque es preciso estar dispuesto a pisar el fango, a escupirle al de al lado, a llorar o a reír según lo requiera la situación. Pero, por encima de todo, hay que sujetar las riendas con mano de hierro, porque todos los demás están dispuestos a hacer lo mismo, todos los que te rodean son enemigos esperando la oportunidad de darte una patada.  

 

[Bohodón Ediciones]

Catherine O'Hara (1954 - 2026)

 


Cartel de Islands

 


Los últimos días de Roger Federer y otros finales, de Geoff Dyer

 

A punto de salir sus memorias, me faltaba por leer este ensayo de mi admirado Geoff Dyer en el que explora los finales en la vida y en muchas obras artísticas. Mediante fragmentos breves enlaza canciones, cuadros, películas y novelas, pasa del tenis a la filosofía, de la pintura a la poesía. Bob Dylan, Turner, Nietzsche, Martin Amis, Annie Dillard, Kerouac, Eve Babitz, Don DeLillo, John Coltrane... Todo cabe aquí. A menudo no estoy de acuerdo con sus opiniones (sobre todo en lo referente a ciertos libros), pero esto no mengua mi admiración por su trabajo. Un fragmento: 


La jubilación en el mundo en el que crecí, el mundo del trabajo mal pagado, a menudo desagradable y sin recompensa, era algo que mis familiares comenzaban a esperar desde una edad sorprendentemente temprana. Era una forma de ascenso, prácticamente una ambición. En el mundo del que he acabado formando parte, la jubilación es algo casi inaudito, o al menos rara vez admitido. Si te has retirado, ya no eres capaz de escribir o te resulta imposible publicar lo que has escrito, te lo guardas para ti; te quedas con el manuscrito porque nadie lo quiere. Y en cualquier caso, si parte del trabajo es estar sentado en una silla en casa con los pies en alto leyendo, entonces la diferencia entre trabajo y jubilación es imperceptible, incluso si ya empiezas a leer —aunque es algo que desaconsejo, haga el tiempo que haga— con una manta sobre las rodillas.



[Random House. Traducción de Damián Alou]


James Sallis (1944 - 2026)

 


viernes, enero 23, 2026

Antivirus: algunos enlaces

 


Reseña de Miguel Sanfeliu.
Entrevista de Natalia Sánchez.
Reseña de César Prieto.
Entrevista en 8 Magazine (min. 40). 
Recomendación de Carlos Tejeda. 
Entrevista de Uxúa Delgado (min. 1).
Vídeo-reseña de Vicente Muñoz Álvarez. 
Entrevista de Patri Alonso (min. 35). 
Selección navideña de Hilario J. Rodríguez.
Entrevista de Manolo Tarancón. 
 


Cartel de H Is for Hawk

 


Yoga, de Emmanuel Carrère

 

Yoga es un libro raro pero satisfactorio. Comienza con las intenciones de Carrère de escribir sobre la práctica del yoga pero ese libro en curso se le ramifica: va a un centro de terapia, pierde amigos en el atentado a Charlie Hebdo, entra en una depresión, etcétera. Al final escribe una obra en la que el yoga es sólo una rama del árbol: lo importante es cómo se autoanaliza, cómo se tortura, cómo aprende que debería ser mejor persona. En el texto va enlazando otros temas: la lectura de un cuento de George Langeelan (que casualmente yo leí semanas atrás), la reflexión sobre sus propios libros, el terrorismo, Carl Seelig y sus paseos con Walser (volumen que casualmente releí hace poco), Simone Weil, la meditación, el budismo... Un fragmento:

Ya que hay que empezar por alguna parte el relato de aquellos cuatro años en los que intenté escribir un librito risueño y sutil sobre el yoga, afronté cosas tan poco risueñas y sutiles como el terrorismo yihadista y la crisis de los refugiados, me sumergí en una depresión melancólica tan grande que tuvieron que internarme cuatro meses en el hospital Sainte-Anne, y perdí, por último, a mi editor, que por primera vez desde hace treinta y cinco años no leerá un libro que yo he escrito, ya que hay que empezar, pues, por alguna parte elijo la mañana de enero de 2015 en que, al cerrar mi bolsa, me pregunté si sería mejor llevar mi teléfono, del que de todas formas tendría que desprenderme allí donde iba, o dejarlo en casa. Opté por lo más radical, y apenas abandoné nuestro edificio me resultó excitante haber quedado fuera del alcance de los radares. 



[Anagrama. Traducción de Jaime Zulaika]

EPiC: Elvis Presley in Concert: 2 carteles

 



Nominaciones a los Oscar 2026

 

Lista completa: aquí.

 


Wuthering Heights: 2 carteles

 



Revival, de Stephen King

 

Stephen King da giros en cada novela. Ésta no es de terror, aunque tiene pasajes de tono sobrenatural e influencias de autores legendarios del género (véanse las dedicatorias: a Mary Shelley, Bram Stoker, Lovecraft, Shirley Jackson, etcétera). Revival es la historia del crecimiento de un muchacho, que empieza a tocar la guitarra a los 14, se mete en bandas, se enamora, cae en las drogas, se recupera, madura y envejece... Sería una vida igual que la de cualquier otro músico si no fuese porque de niño conoce a un sacerdote obsesionado con la electricidad y sus supuestos poderes curativos... Un tipo con el que irá encontrándose varias veces a lo largo de las décadas. La novela abarca desde los años 60 hasta la principios del siglo XXI y en ella caben muchos temas: el fanatismo, el envejecimiento, la música, el miedo a la muerte... Para mí, de las más logradas de los últimos años. Un fragmento del inicio:

Pero a veces entra en nuestra vida una persona que no encaja en ninguna de esas categorías. Es el comodín que nos sale muy de vez en cuando en una partida de naipes, a menudo en momentos críticos. En el cine se conoce a esta clase de personaje como el quinto en discordia, o agente del cambio. Cuando este elemento aparece en una película, sabemos que está ahí porque lo ha puesto el guionista. Pero ¿quién escribe el guión de nuestras vidas? ¿El destino o el azar? Quiero creer que es este último. Quiero creerlo con toda mi alma.



[Plaza & Janés. Traducción de Carlos Milla Soler]

The Bride: nuevo cartel

 


Cartel de Heel

 


martes, enero 13, 2026

Globos de Oro (2026)

 

Lista completa: aquí.

 


Del blog de Juan Francisco Ferré: Cine y metacine en 2025

 

Top 2025: la lista de películas, documentales y series de televisión que más nos gustaron a unos cuantos durante el año anterior, servidas en el magnífico blog del escritor Juan Francisco Ferré. Bajo estas líneas pueden verse mis elecciones mediante carteles. El link al post: aquí