He disfrutado con estas memorias (parciales) por varias razones. Para empezar Stallone no cuenta toda su vida y milagros: al contrario, no se centra en los éxitos sino en los fracasos, en las múltiples hostias y decepciones que se llevó en la juventud. Empieza la narración cuando tiene unos 23 años y una adivina, en España, predice que se hará famoso. Y termina cuando Rocky recibe algunos premios en la ceremonia de los Oscar.
Es decir, lo que nos narra es el esfuerzo, las penurias, el hambre, las burlas y los rechazos que afrontó durante años hasta llegar a la cima. Años centrados en escribir guiones porque Stallone, en ese tiempo, le dio más a la tecla que a la actuación. Tras muchos borradores e ideas descartadas, dio con la solución: al público le interesaría la historia de alguien que se niega a rendirse porque en el fondo es lo que nos mantiene en pie: El objetivo no siempre es 'ganar', sino llegar hasta el final, probarse a uno mismo que es posible soportar todo lo que la vida depara. Se trata tan solo de no tirar la toalla cuando las cosas se ponen difíciles.
Rocky fue una película, pues, sobre la superación, que los productores se negaban a que protagonizara porque no era famoso. Y el libro está bien escrito. El título Los escalones, además, funciona de varias maneras: obviamente son los escalones que sube Balboa en Filadelfia pero también es una metáfora de cómo ascender en la vida y despojarse del fracaso subiendo peldaños y, a la vez, es un reflejo de las horas que le echó al teclado en aquellos años infructuosos: […] cada palabra que escribes es un 'escalón' para avanzar. Así es como yo lo veo. Un escalón tras otro. Stallone, sobre todo con sus primeras películas (pienso en Rocky, Cobra, Acorralado, Evasión o victoria, Halcones de la noche…), fue uno de mis ídolos en la infancia y la adolescencia.
[Plaza & Janés. Traducción de Jesús de la Torre Olid y Santiago del Rey Farrés]































