martes, agosto 11, 2026

Después de Auschwitz, de Hilario J. Rodríguez

 

 

He disfrutado mucho con uno de los dos libros que inauguran la colección Sílex Portátil (el otro es un estudio de Pilar Pedraza sobre David Lynch), que coordina Hilario J. Rodríguez. El suyo es un librito (en dimensiones físicas, que no en profundidad) que, aunque apuesta por el cine, también incluye autobiografía, pinceladas sobre arte y literatura y también Historia: por ese motivo misceláneo en algunas librerías no saben muy bien en qué sección colocarlo. Pero pertenece a Cine. 

Hilario es un escritor-explorador que suele analizar al milímetro las relaciones entre la realidad, la imagen y la literatura: el uso o abuso que hacemos de las imágenes, el modo en que nos llegan y las procesamos y las entendemos, los diálogos que se establecen entre cultura e Historia. Para hacerlo se sirve de varios recursos propios: cine, viajes, lecturas, entrevistas, experiencias. En sus derivas en torno a Auschwitz encontramos alusiones a Sebald, Resnais, Lanzmann o Albertina Carri, a películas que nos aportan otros ángulos de la infamia (como El hijo de Saul), a falsos documentales rodados por los nazis... 

Uno de sus intereses, muy presente en la mayoría de sus obras y aquí resaltado por derecho propio, es el tema de las desapariciones: de aquellos que se pierden, de los que quedan pocos rastros, de los que el arte en general y las películas en particular ayudan a rescatar, para que no se extravíen del todo, al menos en la memoria colectiva. Mediante estas páginas Hilario nos confirma que las imágenes pueden mentir (de hecho, casi siempre mienten por cuanto desvirtúan la realidad y nos ofrecen la perspectiva individual de una mirada que acabamos haciendo nuestra, interpretándola a nuestro antojo), pero también pueden recuperar o consolidar ciertas verdades y extraerlas del limbo para que las atendamos y sepamos descifrarlas (en cierto modo, somos responsables de lo que vemos, de lo que consumimos).  

Como extras, por así decirlo, el autor incluye fragmentos de tres entrevistas que él mismo les hizo, antaño, a tres pesos pesados: Péter Forgács, Jorge Semprún y Claude Lanzmann. Un recorrido breve, intenso y formidable. 



[Sílex Ediciones]

Cartel de The Sun Never Sets

 


Próximamente: La voluntad del rey Krogold seguido de La leyenda del rey René

 

 

De Louis-Ferdinand Céline. En Anagrama.

Hope: 3 carteles

 




Tres ensayos sobre Twin Peaks, de Pacôme Thiellement

 

La serie Twin Peaks comienza y termina con la imagen de un espejo. En la primera escena del piloto, es el espejo delante del cual se maquilla Josie Packard, la heredera de la serrería local (interpretada por la actriz Joan Chen), mientras su cuñado, Pete Martell (Jack Nance), se dispone a ir a pescar, lo que ocasiona el descubrimiento del cadáver de Laura y el inicio de la historia. Al f inal del último episodio, el espejo es el del cuarto de baño de la habitación de hotel, a través del cual el agente Cooper verifica que ha sido poseído por Bob. El agente Cooper se golpea la cabeza contra el espejo. Este se rompe
y él empieza a sangrar.
Fuego camina conmigo, por su parte, comienza con la imagen de un televisor roto.

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“No es la mirada la que capta las imágenes, son ellas las que captan la mirada. Las imágenes desbordan la conciencia” 
(Franz Kafka a su amigo Gustav Janouch, citado por Pacôme Thiellement).

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Las grandes películas son aquellas que han obligado al espectador a mirar en el interior de sí mismo, al espacio sin dimensión que separa el ojo del párpado, para mostrar los fantasmas de la melancolía y del sueño con los que desde siempre carga su mirada: esos espectros foliáceos que la película extrae de nuestros cuerpos desde su antepasado directo, el daguerrotipo, y que enseguida empieza a activar como títeres manejados por un sueño. Por ellos, el ojo de la cámara se convierte en el ojo de la pesadilla.

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Porque no se trata de ver. Jamás se trata solamente de ver. Tampoco se trata solamente de conocer. Se trata de ver para conocer. Y de conocer para seguir viendo. 




[Alpha Decay. Traducción de Javier Guerrero]


Cartel de The Deputy

 


Cartel de The Mad World of Harvey Kurtzman