Ya está en imprenta este libro coordinado por Manolo D. Abad para la editorial Más Madera, donde colaboro con un texto sobre "Regreso al futuro".
"En lo que me concierne, no soy un escritor, soy alguien que escribe…" (Thomas Bernhard)
Ya está en imprenta este libro coordinado por Manolo D. Abad para la editorial Más Madera, donde colaboro con un texto sobre "Regreso al futuro".
El escritor británico Mark Samuels (1967 - 2023) murió cuando en Valdemar estaban preparando su primera traducción al castellano: una amplia muestra de sus mejores relatos. Compré el libro en cuanto salió a la venta (La era del futuro degradado) y, un tiempo después, pillé la segunda recopilación de textos (Glamour de osario, en la misma editorial). Pero fui posponiendo la lectura.
He leído en estos días el primero de ellos, y literalmente estoy flipando con el nivel de la prosa de Samuels y lo perturbador de su imaginación, muy influenciada por los clásicos del terror. Es algo del estilo a cuando leí a Mark Fisher: la clase de escritor medio oculto y desconocido que tarda en conocerse en España y uno se pregunta por qué nadie lo había traducido antes. Sus relatos casi siempre se ambientan en escenarios siniestros y degradados (y, de alguna manera, funcionan como historias intemporales): hoteles de mala muerte, oficinas de polígonos industriales medio abandonados, hospitales psiquiátricos en decadencia, barcos perdidos en alta mar, estaciones de metro en desuso, apartamentos malolientes y llenos de basura...
Diecisiete relatos en los que figuran historias de diverso tipo aunque todas se mueven en los territorios de lo macabro y lo perturbador: desde amenazas que vienen del cielo ("El moho negro", "La niebla carmesí"...) hasta investigaciones sobre escritores raros y ficticios ("Las manos blancas", "Un caballero de México"...) pasando por relatos en los que un nuevo lenguaje empieza a apoderarse de las personas como si fuera un virus que les marchita la boca, en los que criaturas extrañas merodean por los túneles subterráneos del metro, en los que se encuentran sociedades secretas de multimillonarios que controlan el mundo, en los que asistimos a hongos que invaden manicomios o tipos que sufren fiebre lunar...
A menudo sus personajes sufren enfermedades, mutaciones, degradaciones de la piel o acaban cayendo en la locura. Todo un universo con influencias de Kafka, Machen, Lovecraft y Blackwood, entre otros, pero al que Samuels añade su propio estilo. Una maravilla.
[Valdemar. Traducción de Lorenzo Díaz]
Epílogo de Jesús Palacios.
Prólogo de José Ángel Barrueco.
Entrevista en Diario de León.
En Zenda Libros, por Javier Mateo Hidalgo.
Había leído algunas obras de Roberto Calasso (La Folie Baudelaire, La actualidad innombrable, Cómo ordenar una biblioteca y no sé si alguno más) cuando David M. Copé, uno de los grandes prescriptores de lo literario, lo recomendó con entusiasmo en las redes. Así que lo compré y lo he leído en los últimos días, ahora que estoy en mitad de una vena mitológica, por así decirlo.
Es un libro extraordinario. Complejo, documentadísimo, de una densidad que sin embargo no resulta difícil de leer. Calasso va engarzando, poco a poco, mitos e historias sobre Zeus, Posidón, Aquiles, Calíope, Ulises/Odiseo, Atenea, Perseo, Medea, Menelao y Agamenón, Teseo, Dioniso... y, por supuesto, los monstruos. Cómo el héroe mata al monstruo para convertirse él mismo en monstruo, o cómo el dios superior decide que hay que terminar con los héroes.
Se lee con avidez porque es adictivo. Y luego está el asombro del lector ante el sexo, la violencia y la crueldad de las historias (algo que uno ya sabe si ha leído a Homero y algunas obras de teatro griego): dioses que violan a sus madres y luego a las hijas que han tenido con ellas, héroes que demuestran su crueldad tras probar su valía, atrocidades sin cuento para derrotar a otros y vengarse de ellos con saña, artimañas sucias, torturas y desmembramientos... Sin duda, Juego de Tronos nace de ahí, igual que tantísimas obras. Si os gusta la mitología, id a por él; si no sabéis mucho del tema, tampoco lo dejéis pasar porque os servirá de guía.
[Anagrama. Traducción de Joaquín Jordá]
Relectura de este librazo clásico pero en una edición distinta y en tapa dura. Sobre todo me interesaba la traducción de Miguel Temprano García. Contiene ilustraciones de Tià Zanoguera, un entusiasta prólogo de Juan Gabriel Vásquez y, como apéndices, el Diario del Congo y el Cuaderno de río arriba (que no son literatura pero aportan algunos datos reveladores del viaje que inspiró a Joseph Conrad la escritura de este libro).
He gozado con El corazón de las tinieblas tanto (o más) como cuando la leí por primera vez: creo que en cada lectura uno descubre más pliegues y más significados. Kurtz, que en nuestra época siempre tendrá los rasgos de un Marlon Brando sombrío y fantasmagórico, es inolvidable. Pero esto ya lo sabe todo el mundo.
[Mondadori. Traducción de Miguel Temprano García]