miércoles, enero 11, 2012

Próximamente: Fascinación


De Don DeLillo. Reedición en Seix Barral.

Trailer de El Sicario, Room 164


martes, enero 10, 2012

Próximamente: Gótico carpintero


De William Gaddis. En Sexto Piso.

Los inquilinos, de Bernard Malamud


Hace tiempo vi una película que no se estrenó en España: The Tenants, con Dylan McDermott y Snoop Dogg. Cuenta la historia de dos escritores rivales que trabajan en un edificio abandonado. La premisa era buena; la peli, floja. Se inspiraba en una novela de Bernard Malamud. Hace poco conseguí un ejemplar (estaba descatalogada). La publicó Destino. En breve la reeditan en El Aleph. Es un libro dotado de la fuerza que le faltaba a la película. Y refleja a la perfección al escritor: las manías, los hábitos, las locuras, la obsesión. Nuestras parejas la entenderían perfectamente, si la leyeran.

Un escritor judío se resiste a abandonar el edificio en el que vive. Van a derribarlo y todos los vecinos han aceptado marcharse para que lo derriben. Salvo este hombre, obsesionado con acabar su libro antes de la mudanza. Poco después se cuela de manera ilegal en el edificio otro escritor primerizo: un negro decidido a escribir un libro. A partir de ese punto nos encontramos en terreno conocido: la rivalidad entre ambos, los consejos mutuos sobre la obra en marcha (lo que deviene en rencores si se dicen las verdades), el tema de la dualidad, los desvelos y las angustias, las costumbres de cada escritor, el tema de la creación y sus lastres. Un escritor metido en plena faena, en plena construcción de su obra, a veces es peligroso. Malamud lo sabía. Dos extractos:

A pesar de haber estado sentado ante su mesa durante horas, aquel día, por primera vez en más de un año, Lesser había sido incapaz de escribir una sola frase. Era como si el libro le exigiera que dijera más de lo que sabía; no podía hacer frente a sus despiadadas exigencias. Cada palabra pesaba como una roca. Cuando uno lleva diez años escribiendo un libro, el tiempo añade tiempo a cada palabra; pesan como rocas. El peso de esperar el final, de convertirse en libro. Por mucho que luchara por proseguir, el pensamiento y las decisiones se le resistían; Lesser sentía que la depresión se posaba en su cabeza como un cuervo enfermo. Cuando no conseguía escribir, dudaba de su propio yo y esta duda se manifestaba con reservas sobre la calidad de su talento y entonces se preguntaba si sería talento real o una mera ilusión que él había mantenido para seguir escribiendo. Y cuando dudaba de sí mismo no podía escribir. Sentado ante la mesa bajo la brillante luz de la mañana, mientras hojeaba las páginas escritas el día anterior, le habían entrado ganas de vomitar: lenguaje, forma, su plan, su finalidad. Aquel maldito, incompleto, interminable libro, lo mareaba. La disciplina de escribir, la vida totalmente entregada y en última instancia limitada del escritor.

**

-Realmente, Harry, no haces otra cosa que estar sentado sobre el culo escribiendo. Cuando vienes aquí, te sientas sobre el culo y lees.
-Pero no cuando estamos en la cama.
-Las cosas van así. Primero escribes, después lees, luego dedicas un poco de tiempo a echar un polvo, después vuelves a casa. Pero ¿qué vida hago yo? ¿Por qué no te tiras al libro y así ahorramos tiempo?
-La única manera de terminar un libro es no dejándolo. Si leo tus novelas policíacas, es para distraerme de la mía, aunque el sólo hecho de tener un libro en la mano me hace pensar en el mío. Pero mi intención es buena.


[Traducción de José Miguel Velloso]


Cartel de The Pruitt-lgoe Myth

Hoy, en Barcelona

Cartel y trailer de Don't Go In The Woods


Dirigida por el actor Vincent D'Onofrio. Aquí.

lunes, enero 09, 2012

Drive


El viernes fuimos a ver Drive. Al cine, que es donde deben verse, al menos, las buenas películas (o aquellas que intuimos que podrían serlo). Podría pasarme horas escribiendo sobre Drive. Lamentablemente es la primera obra que consigo ver de su director, el danés Nicolas Winding Refn. El resto de sus películas (la trilogía Pusher, Bleeder, Fear X, Bronson y Valhalla Rising) han tenido nula o limitada distribución en los cines españoles, y es casi imposible conseguirlas en dvd (están descatalogadas desde hace tiempo). Poco después de estrenarse Bronson me hice con una copia del emule que aún tengo pendiente de ver y que tendré por ahí, en algún disco.

Drive adapta la novela homónima, de género negro, de James Sallis. Yo la leí hace tiempo, y no está mal, pero de este autor recomiendo sobre todo el volumen Vidas difíciles. Refn la ha trasladado con elegancia, con precisión, con contundencia, ofreciendo al espectador una película de culto inmediato.

Primero, por su talento para reciclar antiguos hitos del cine, especialmente de los 80, aunque también de otras décadas: el protagonista es una especie de cruce entre Steve McQueen y el Cobra de Sylvester Stallone (aunque tiene más del primero, por fortuna), se mueve con su coche por una ciudad (Los Ángeles) que, como algunos críticos han señalado, sólo la filman así Michael Mann o William Friedkin (por cierto, se nota la influencia de Vivir y morir en L.A., que también es uno de mis títulos de cabecera, y del que se nutre mi Vivir y morir en Lavapiés), las persecuciones en coche recuerdan a Bullit y a French Connection, los títulos de crédito evocan a dos símbolos ochenteros (la tipografía pertenece a Risky Business; el color, a La chica de rosa), algunos toques de violencia homenajean a Scorsese y a la repulsiva Irreversible, incluso el modo de filmar una careta gigantesca podría ser un guiño a Halloween; el propio director ha dicho que algunas de sus referencias son Terciopelo azul y Purple Rain, entre otras; otros críticos apuntan la influencia de Alain Delon y El silencio de un hombre (ésta se me había escapado, aunque conozco la película).

Segundo, porque el director no se conforma con el reciclaje y el guiño, sino que lo transforma en secuencias impagables, demostrando que rueda de manera magistral las crudas escenas de violencia y también las de amor, sirviéndose de la música para crear clima y tensión y conectarnos con el cine de los 80. Algunas de esas secuencias son de las que estremecen y sacuden al espectador; y no voy a citarlas para no caer en el spoiler. Quizá el punto más álgido de la película sea el inicio: una secuencia de robo en la que el director y el guionista sientan las bases de su personaje principal, puntuado por la música tenebrosa y los informes policiales de la radio. La tensión que alcanza Refn en este principio es digna sucesora de Michael Mann y Heat.    

Tercero, porque el reparto es espléndido, mezclando nuevas caras (Ryan Gosling, Carey Mulligan, Oscar Isaac) con iconos televisivos (Bryan Cranston, Christina Hendricks) y actores de carácter de los 80 (Albert Brooks, Ron Perlman) e incluso un cameo del ya olvidado Russ Tamblyn (recordemos West Side Story). Aunque los premios se los llevará Brooks, a mí también me fascinó la interpretación de Gosling. Ya había demostrado, en Half Nelson o Lars y una chica de verdad, que es un actorazo. En Drive interpreta a un especialista de cine que apenas mueve un músculo de la cara ni demuestra sus emociones, hasta que descubrimos que en su interior hay un volcán a punto de estallar. Sus andares, su chulería, sus guantes y sus gafas y su palillo, su cazadora con el dibujo del escorpión, su silencio que presagia desgracias a quienes le toquen los huevos, quedarán en los anales de los personajes de culto del siglo XXI. Después de ver la peli, leed el certero análisis de Dirigido Por del mes de noviembre. Como apunte: Refn obtuvo en Cannes el Premio al Mejor Director por esta película. Su estilo, su contundencia narrativa, no pasaron desapercibidos.


Próximamente: Escritos breves


De James Joyce. En Escalera.

Pan comido, de Isabel Bono


[…]
Primero fue el mar. Después el viaje más cansado
más largo, más oscuro.
Partir no significaba darse por vencido.
……….-Somos nudos de árbol destinados al fuego.
Nunca supe cómo llamarte. Inventé más de cien nombres
a los que ni siquiera respondías volviendo la cabeza.
Cuando me hablaste de un viaje más allá de la tierra
más allá del mismo mar
supe que te llamabas como yo.
Tú no sabías remar. Como yo iba desnuda
no pude hacer una vela con mi vestido.
……….-Confío en la lluvia.
La lluvia no rinde culto a reyes ni dioses.
La lluvia se espanta con los brazos
pero nadie puede invocarla. Así era su presencia.
Alguien me dijo que había vuelto a la ciudad
que caminaba con los ojos fijos al suelo: ni siquiera él
hubiese reconocido mis zapatos después de tanto tiempo.
En el diccionario enciclopédico decía:
El fantasma de una magnitud que ha dejado de existir.
Pensé: No te vayas cada vez más cerca del cielo
que la tristeza no sabe de pasos de cebra
ni de manos en los bolsillos. Pero dije:
………..La entropía señala el curso del tiempo.
Y es que con el tiempo aprendimos a estar conformes
a no gritar palabras vacías, breves, absurdas.
A volar en vertical, desordenados, confusos, dóciles.
Ella pudo decir no.

[…]

Trailer de Perfect Sense


Cuarto cartel de Chronicle

domingo, enero 08, 2012

Próximamente: No hay tiempo para libros (Nadie a salvo)


De David González. En Origami.

Cartel de The Grandmasters


Dirigida por Wong Kar Wai.

Trailer de Thin Ice


Con Greg Kinnear, Alan Arkin, Billy Crudup, David Harbour, Lea Thompson y Bob Balaban. Aquí.

jueves, enero 05, 2012

David Lynch, de Michel Chion


Estudio de culto sobre un director de culto, este libro de Michel Chion constituye una guía exhaustiva y exacta de la carrera de David Lynch desde sus orígenes hasta el estreno de Fuego, camina conmigo. Chion nos da las claves necesarias para entender su cine. Tras ese estudio hay una especie de apéndice (escrito a posterior de la primera edición francesa) en el que el autor incorpora los siguientes títulos de Lynch, salvo Inland Empire. E incluye también una especie de diccionario de términos y temas de uso común en la filmografía lynchiana, el Lynch-Kit. No faltan las fotografías en blanco y negro y una bibliografía en la que queda claro que Chion ha rastreado revistas, libros y periódicos. Dos fragmentos:

Por lo tanto, quizá el primer extraterrestre de Twin Peaks sea el mismo Dale Cooper (por otra parte es curioso que el actor hubiera interpretado, poco tiempo antes, en Hidden: lo oculto [The Hidden, 1988], de Jack Sholder, el papel de un extraterrestre exiliado revestido con un cuerpo humano). El aspecto irreal de Cooper es subrayado mediante un maquillaje exagerado y un comportamiento enigmático. Desembarca en Twin Peaks como si lo hiciera sobre la Tierra, descubriendo los olores y los sabores; prueba el azúcar como si sus papilas funcionaran por primera vez y bebe un café caliente con la admiración de un ángel caído del cielo y reencarnado (¡como Bruno Ganz en Cielo sobre Berlín [Der Himmel über Berlin, 1987]!). Dale Cooper es Lynch, un “James Stewart llegado de Marte”, pero también es Tintín, una figura plana en un mundo de arquetipos.

**

Con Lynch y algunos otros, el cine avanza y se renueva, no solamente por los bordes y los extremos, sino a la vez por los bordes y por el interior, sorprendiendo y desmintiendo la profecía de los actuales cinecrófilos (si se puede bromear bautizando así a aquellos para quienes el cine, respecto al que creen estar bien situados para acechar sus últimos espasmos, “no será más el que era” y por tanto verá su fin).
Que el cine no será más el que era es, sin embargo, una prueba: la prueba de que está vivo.


[Traducción de José Miguel González Marcén]

The Playlist's 50 Most Anticipated Films Of 2012


Imprescindible guía para saber lo que se cocerá en el cine anglosajón (fundamentalmente) durante este año. Abundante información de las nuevas películas de Christopher Nolan, Quentin Tarantino, Peter Jackson, Spike Jonze, John Hillcoat, Terrence Malick, Oliver Stone, Nicolas Winding Refn, Paul Thomas Anderson, Steven Spielberg, Woody Allen, David Cronenberg o Wong Kar-Wai, entre otros muchos. Cortesía de Indiewire. Aquí.

64 of our most anticipated entertainments of 2012


Más de 60 proyectos de cine y televisión: aquí.

Próximamente: ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?


De António Lobo Antunes. En Mondadori.

Teaser de Frankenweenie

Cartel de Take This Waltz

miércoles, enero 04, 2012

Bobby Logan, de Miguel Ángel Oeste



Entrar en Bobby Logan significaba ascender al Cielo. Bastaba con subir al avión pilotado por Bobby, el aviador de eterna sonrisa y ojos azules, que te llevaba más allá de las nubes en un vuelo sencillo o en una amplia gama de vuelos opcionales con piruetas inverosímiles.
El Cielo como una fiesta sinfín llena de mujeres, disc jockeys, bebidas sin límite, juegos de luces artificiales, humos sintéticos y jóvenes ávidos y extasiados por hallarse en el Paraíso dando vueltas como la aguja de un vinilo a 33 revoluciones por minuto. Una aguja que emitía sonidos melódicos sin pasado ni futuro y que antes de terminar eran mezclados con otros sonidos melódicos sin pasado ni futuro. Una mano que subía un canal mientras la otra bajaba el canal que sonaba: una mezcla. Una canción que bajaba y otra que subía y la música no se detenía dando vueltas y más vueltas en platos que giraban y giraban y nunca dejaban de girar. Agujas amando las curvas de los vinilos a 33 ó 45 revoluciones por minuto, igual que se amaban a las mujeres. Agujas que expulsaban letras malas, cursis, sentimentales, vomitivas, sexuales, hedonistas, el aquí y el ahora en una metamorfosis de movimientos, moverse y jamás parar, sexo y drogas y la obligación de sentirse bien y divertirse y estar en un continuo baile de neuronas y hormonas, que provocaban sensaciones químicas, físicas, en espirar, como los títulos de Vértigo, que también se llamó De entre los muertos, igual que la sensación de estar vivo y muerto en esos pases de tarde o noche cuando accedíamos al Cielo en Bobby Logan.

Próximamente: Esto empieza a doler


De James Lasdun. En Duomo Ediciones.

Cartel y trailer de Return


Con Linda Cardellini, Michael Shannon y John Slattery. Aquí.

martes, enero 03, 2012

Patrimonio. Una historia verdadera, de Philip Roth



Éste es el libro (autobiográfico) que Philip Roth escribió sobre la enfermedad de su padre, ya viudo y atormentado por un tumor en el cerebro, y de cómo ambos trataron de superar ese escollo y convivir con la decrepitud corporal del primero en su descenso hacia la muerte. Entrañable y triste, también supone un canto de amor del hijo hacia el padre. Dos breves fragmentos:

Si no hay en el cementerio nadie que nos vea, puede que lleguemos a hacer cosas bastante disparatadas, en nuestro empeño por conseguir que los muertos no parezcan tan muertos. Pero, incluso si lo conseguimos, si nos esforzamos lo suficiente como para sentir su presencia, alguna vez tendremos que marcharnos de allí, sin ellos. Lo que demuestran los cementerios, al menos a las personas como yo, no es que los muertos estén presentes, sino que ya se han ido. Ellos se han ido y nosotros, por el momento, aquí estamos. Esto es fundamental y, por inaceptable que resulte, muy fácil de entender.

**

Si Hamlet hubiera sostenido en la mano la resonancia magnética del cerebro de Yorick, también él se habría quedado sin palabras.


[Traducción de Ramón Buenaventura]

Próximamente: 1983


De David Peace. En Alba Editorial.

Trailer de Upside Down



Con Jim Sturgess y Kirsten Dunst. Aquí.


Tercer cartel de Safe House

lunes, enero 02, 2012

El tamaño de los sueños, de Karmelo C. Iribarren



INÚTIL


El problema no es soñar
–le dije–,
el problema es
el tamaño de los sueños;
los pequeños
no sólo no le hacen daño a nadie,
sino que ayudan a vivir.

Pero fue inútil,
ni siquiera me oía,
estaba como en trance,
a miles de kilómetros de allí,

con los ojos clavados
a mi espalda,
en un póster de Brad Pitt.

**

ESTAS COSAS SIEMPRE SUCEDEN DE REPENTE


No pasa nada. Ella está
en un expreso con dirección
a Barcelona, y yo aquí, en mi
mesa de trabajo, escribiendo
estos versos. Hace apenas dos
horas que se ha ido. Mañana
charlaremos por teléfono.
Sobre la tele, su espléndida
sonrisa. No pasa nada, como
digo. Y, de repente, no sé
qué hacer con tanta soledad.

Próximamente: Un arte espectral

 
Reflexiones sobre la escritura. De Norman Mailer. En Blacklist.

Segundo cartel de The Raven

Agitadoras. Nº 29


Contenidos de enero de 2012: aquí.

Cartel de L'amour dure trois ans


Dirigida por Frédéric Beigbeder y basada en su novela El amor dura tres años.

viernes, diciembre 30, 2011

Cosecha 2011


  • Novelas: Asco (Eutelequia) / Vivir y morir en Lavapiés (Escalera)  
  • Coordinación de antologías: Viscerales, junto a Mario Crespo (Ediciones del Viento)  
  • Antologías de narrativa: Beatitud. Visiones de la Beat Generation (Baladí) / Al otro lado del espejo. Narrando contracorriente (Escalera) / Trippers from the Crypt (Vinalia) / Perversiones. Breve catálogo de parafilias ilustradas (Traspiés) / La vida es un bar. Cuentos de noche. Malasaña (Amargord) 
  • Antologías de poesía: Heterogéneos (Escalera) / Por donde pasa la poesía (Baile del Sol) / Nocturnos. Antología de los poetas y sus noches (Origami) / Bukowski Club. Antología poética (Canalla Ediciones) 
  • Prólogos: Escombros, de Antonio Pérez Morte (Origami) / Sueños de bolsillo, de Francesco Spinoglio (Eutelequia) 
  • Epílogos: Cult Movies. Películas para llevarse al Infierno, de Vicente Muñoz Álvarez (Eutelequia) 
 
No se me dio mal el año. Mi nombre se asoció a un montón de libros. Dudo que vuelva a repetirse. Gracias a los editores, a los coordinadores de antologías, a los que confiaron en mí para los proyectos, los prólogos y demás historias. Os deseo salud para el 2012.

Stoner, de John Williams



Es la novela que más personas me recomendaron en 2011: lo hicieron David González, Daniel Ruiz García, Karmelo C. Iribarren, Kebran, Eduard Felip Devesa y, por supuesto, su editor (Tito Expósito) y su traductor (Antonio Díez). Y probablemente algunas personas más, sin olvidar que, en la prensa, la reseñaron escritores como Enrique Vila-Matas, Rodrigo Fresán o Luis Antonio de Villena. Y a todos debo darles la razón, ahora que por fin la he leído y finalizo el año con ella: Stoner es una obra espléndida, que ostenta el toque de los maestros y la sensibilidad de los clásicos.

¿Qué tiene Stoner para que nos embruje tanto?

En primer lugar: su prosa, que me recuerda un poco a la de John Cheever. Ambos, Cheever y Williams, poseen la misma eficacia para contarnos las vidas de hombres corrientes, de ciudadanos normales a los que todos conocemos o a los que terminamos por parecernos. Ambos saben que, bajo esas vidas un poco anodinas y algo grises, siempre laten secretos e infidelidades. Y nos muestran lo que hay bajo la alfombra. William Stoner es un hombre que empieza ayudando a sus padres en la granja, decide estudiar y luego oficia como profesor de literatura. Entre medias: las dos guerras mundiales, su noviazgo y posterior matrimonio fallido, la rivalidad con algunos colegas, la pasión literaria y docente, la educación de su hija, la relación infiel con otra mujer, el desencanto… Mediante esa prosa sólida y sencilla (pero no simple), John Williams construye o reconstruye la vida de un hombre, desde su nacimiento hasta su muerte. Y nos va atrapando desde las primeras líneas.

En segundo lugar: esos mismos tonos grises de la vida de un hombre corriente podemos entenderlos perfectamente. Se siente empatía hacia el protagonista. En varias ocasiones en la novela se cita el fracaso. ¿Quién no comprende o ha sentido en sus carnes la zarpa del fracaso? Entendemos las decepciones de Stoner, sus amoríos, sus rivalidades. En este sentido, todo el libro despide un aire de desencanto y tristeza con el que el lector conecta desde el principio. Nos recuerda también a esos novelones sobre personajes que van ascendiendo y descendiendo en la escala social: de autores como Charles Dickens o Henry James. Novelas sobre gente que tropieza una y otra vez, y una y otra vez se levanta y vuelve a intentarlo.

Si buscásemos comparativas en el cine (es raro que nadie haya adaptado esta novela), su clasicismo y su sobriedad y su lentitud (sin embargo, plena de emoción) podrían asemejarse a las de algunas películas de Clint Eastwood. Esa manera lenta y firme y entretenida de contar una vida que Eastwood ha demostrado en Bird, Bronco Billy, El aventurero de medianoche, Banderas de nuestros padres o El intercambio, es la misma que demuestra Williams en Stoner. De hecho, no se me ocurre otro director para transformarla con fidelidad en una película.

Os dejo con el principio y con un fragmento de la mitad de la novela:

William Stoner entró como estudiante en la Universidad de Missouri en el año 1910, a la edad de diecinueve años. Ocho años más tarde, en pleno auge de la Primera Guerra Mundial, recibió el título de Doctorado en Filosofía y aceptó una plaza de profesor en la misma universidad, donde enseñó hasta su muerte en 1956. Nunca ascendió más allá del grado de profesor asistente y unos pocos estudiantes le recordaban vagamente después de haber ido a sus clases. Cuando murió, sus colegas donaron en su memoria un manuscrito medieval a la biblioteca de la Universidad.

**

Nada había cambiado. Sus vidas se habían consumido en un trabajo triste, rotas sus voluntades, sus inteligencias aturdidas. Ahora yacían en la tierra a la que habían entregado sus vidas y, lentamente, año tras año, la tierra les acogería. Lentamente la humedad y la descomposición infestarían las cajas de pino que contenían sus cuerpos y, lentamente, tocaría sus carnes y, finalmente, consumiría los últimos vestigios de sus sustancias. Y se convertirían en partes sin importancia de aquella obcecada tierra a la que largo tiempo atrás habían entregado sus vidas.    


[Traducción de Antonio Díez Fernández]


Próximamente: Diario de invierno


De Paul Auster. En Anagrama.

Murray Christmas


Ilustración de Luke Dixon.

Esta tarde, en León

jueves, diciembre 29, 2011

Diarios (Segundo volumen: 2004 – 2007), de Iñaki Uriarte


Un gato gana en proporción a la amplitud y la belleza del espacio en que vive. Los decoradores podrían utilizarlos como piedra de toque.

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A cierta edad, una de las buenas cosas de relacionarte con poca gente es que no recibes demasiadas noticias sobre la salud de mucha gente.

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Leyendo otra vez los relatos presentados al concurso de Muskiz. Tienen razón los que dicen que, a diferencia de lo que ocurre con la ciencia, en el arte no existe el progreso. Pasa el tiempo, y nada. Todo cambia en el mundo menos los cuentos que leo desde hace quince años por estas fechas.

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Algo que he ignorado durante toda mi vida y nunca me he atrevido a preguntar: ¿Cómo se hace para hacer el amor en una casa con hijos?

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El paso del tiempo.
“Me ha dicho que estoy muy guapa”.
“Me ha dicho que estoy muy joven”.
“Me ha dicho que tengo los huesos mejor de lo que corresponde a mi edad”.

Próximamente: Un objeto de belleza


De Steve Martin. En Mondadori.
[Nota: sí, se trata de Steve Martin, el actor. Su prestigio es más alto como escritor que como comediante; y, además, suele colaborar con The New Yorker. Hace años compré sus dos anteriores novelas, editadas en Circe: Shopgirl y El placer de mi compañía. La primera me gustó bastante. La segunda aún no la he leído. Y es posible que también compre Un objeto de belleza]

Cartel de The Paperboy


Pete Dexter ha adaptado su propio libro (la célebre novela El chico del periódico, que en España publicó Anagrama) y el guión lo traslada a la pantalla Lee Daniels, director de Precious. En el reparto: Matthew McConaughey, Nicole Kidman, Zac Efron y John Cusack.