Hace 9 horas
domingo, mayo 22, 2011
Quiero deciros algo
Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Jaime Gil de Biedma
Tarde, tarde, muy tarde: de golpe se ha hecho tarde.
Se ha hecho tarde muy pronto; muy tarde en un suspiro.
Tarde para un abrazo, tarde para un susurro,
tarde para tu espalda, para mi sueño, tarde.
Tarde, tarde, muy tarde: de golpe se ha hecho tarde.
Ya no habrá más océanos, ni salitres ni rocas
ni altas olas ni huellas en blanquísima arena.
Ni siquiera habrá rastros de arena en el reloj.
De golpe se ha hecho tarde para mí, y para todo:
para pensar mañanas, para gozar mañanas,
para besar mañanas, para vivir mañanas,
para llorar mañanas. Para mañana. Es tarde.
Se ha hecho tarde, muy tarde; tan tarde que da miedo.
Atrás quedó el anhelo de cuanto fue vivido;
atrás los enemigos y los amigos viejos
atrás, todas las lágrimas. Ruinas sin gloria, atrás.
De repente, un trallazo. Una tarde cualquiera
te haces viejo de golpe y te invade el cansancio.
Ese momento llega de forma inexorable:
nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Una tarde cualquiera se hace tarde de pronto:
a mí se me ha hecho tarde precisamente ahora,
cuando ya tengo canas y los hombros vencidos
por la pesada carga de lo que pudo ser.
Pero nunca rendirse. Sigo vivo y ya es mucho.
Habrá que acostumbrarse a vivir cada instante
como si fuera el último, con rabia, con la fuerza
que da el último aliento. Seguir hacia adelante.
José Luis Zúñiga, ya veo la bala en mi cabeza
sábado, mayo 21, 2011
Citas. 129
El ruido es directamente proporcional al silencio que le precedió. Cuanto más absoluta la quietud, más chocante es el trueno. Nuestros amos no oyen la voz del pueblo desde hace generaciones... Y es mucho más fuerte de lo que quieren recordar".
Alan Moore, V de Vendetta
viernes, mayo 20, 2011
Un mar de muerte, de David Rieff
Este libro, absolutamente recomendable, es el que escribió David Rieff tras la muerte de su madre, Susan Sontag. Se plantea ciertas cuestiones que yo mismo he vivido, analiza el dolor, la situación del enfermo, el luto... Un par de extractos:
Es evidente que no hay comparación entre los sufrimientos de una persona enferma y los de quienes la quieren. Pero sí alguna semejanza entre la indefensión que se siente como amigo o pariente.
**
En momentos como aquel, al parecer nadie cercano a mi madre, y mucho menos yo, sabía qué decir. En retrospectiva, me pregunto si hay un silencio peor que el de la habitación de un enfermo. Es el silencio de la intuición acongojada por el horror de que, al menos en la sala de enfermos de cáncer, lo real y lo catastrófico a menudo son uno y lo mismo. Y, por supuesto, es también el silencio de la impotencia, de la incapacidad de los sentimientos para cambiar algo, de la vanidad de los deseos humanos. Nos descubrimos albergando esperanzas, a pesar de que sabemos que no las sustenta base empírica alguna. Se forman las palabras, pero no alcanzan a cristalizarse cuando abrimos la boca. En el interior hay una voz que grita: “¡Di algo, haz algo!”. Pero no hay nada que hacer y todo lo que parece posible decir, al menos para quien ansía un apaciguamiento que carece de base, no tiene relación con lo que realmente está sucediendo o implica al que habla en la pura fabulación, en una suerte de jerga de niñera. En efecto, nos descubrimos repitiendo una versión poco más refinada del “Ya, ya, todo irá bien”. Pero es mentira. No irá bien… y de algún modo lo sabemos cabalmente, no importa cuánto lo neguemos a los demás o a nosotros mismos, e incluso a pesar de que estemos dispuestos a intubarnos psicológicamente al extremo de que no lo pensemos a las tres de la madrugada.
[Traducción de Aurelio Major]
Trailer y carteles de Horrible Bosses
No tiene mala pinta esta comedia de curioso reparto: Jason Bateman, Charlie Day, Jason Sudeikis, Jennifer Aniston, Colin Farrell, Kevin Spacey, Jamie Foxx y Donald Sutherland. En España la han titulado Cómo acabar con tu jefe. Aquí.
jueves, mayo 19, 2011
Malone muere, de Samuel Beckett
Segunda entrega de la trilogía formada por Molloy, Malone muere y El Innombrable. A medida que avanzamos de uno a otro libro sus personajes van sumiéndose en la inmovilidad. En el caso de Malone, sobrevive tumbado en una cama, escribiendo lo que recuerda o cree recordar, lo que ve, lo poco que hace. En el caso de El Innombrable (que he empezado a leer estos días), la inmovilidad será total. Malone no está seguro de nada. Alguien le deja comida en el cuarto. No sabe si esa habitación le pertenece o no (No es una habitación de hospital ni de manicomio, eso se nota). Cree haber llegado hasta allí en una ambulancia. Su discurso contiene dudas, inseguridades, datos que calla… A veces cuenta historias. A veces se le cae el bastón, o el lápiz, y alcanzarlos se convierte en una aventura. Está en la cama, moribundo. Y, pese a todo (a las inseguridades, a los titubeos, a la falta de acción, al vacío, al pesimismo, a la falta de esperanza, al nihilismo, al horror de vivir), uno devora el libro. Ama a su autor. Un fragmento:
Sí, por fin seré natural, sufriré todavía, después menos, sin sacar conclusiones, me escucharé menos, no seré frío ni caliente, seré tibio, moriré tibio, sin entusiasmo. No me miraré morir, eso lo falsearía. ¿Acaso me he visto vivir? ¿Acaso me he quejado alguna vez? Entonces, por qué alegrarme ahora. Estoy contento, es inevitable, pero no hasta el punto de batir palmas. Siempre estuve contento, a sabiendas de que sería recompensado. Y aquí está ahora mi viejo deudor. ¿Es esto una razón para agasajarle? Ya no responderé a las preguntas. Intentaré también no formulármelas. Podrán enterrarme, no me verán ya en la superficie. Hasta entonces me contaré historias, si puedo. No serán las mismas historias de otras veces, eso es todo. Serán historias ni buenas ni malas, apacibles, no habrá en ellas fealdad ni fiebre, apenas si tendrán vida, como el artista. ¿Qué digo? No importa. Espero proporcionarme mucha satisfacción, cierta satisfacción. Estoy satisfecho, eso es todo, estoy preparado, se me reembolsa, ya no siento ninguna necesidad. Dejadme decir para empezar que no perdono a nadie. Os deseo a todos una vida atroz y luego las llamas y los hielos de los infiernos y un honroso recuerdo en las execrables generaciones venideras. Basta por esta tarde.
[Traducción de Ana María Moix]
Notas. Eutelequia
1. Ya están disponibles todos los libros de la Colección de Narrativa que, en lo que va de año, ha publicado Eutelequia. Los de Germán San Nicasio, Luis Ingelmo, Mario Crespo, Esteban Gutiérrez Gómez, Patxi Irurzun y un servidor.
2. Si pedís o encargáis Cuento kilómetros en vuestras librerías, decirles que vais buscando "el último libro de Mario Crespo" o bien Cuento kilométrico (sí, es el error que ha llegado a las bases de datos). De lo contrario, os dirán que ese título no existe.
3. Todos estos títulos están muy bien distribuidos. Los he visto en casi todas las librerías que he recorrido, no sólo de Madrid, también de Zamora, Salamanca, etc. Los he visto en los escaparates y en las mesas de novedades.
4. Pero aún hay gente que me pregunta dónde conseguirlos. Si pincháis en los enlaces siguientes podréis encargarlos: Fnac, La Casa del Libro, La Central, Laie, NavLan, Iberlibro, Agapea, Antonio Machado, Víctor Jara...
5. En la Feria del Libro de Madrid también estaremos presentes. El día 29, domingo, por ejemplo, es mi turno de firmas en la caseta de UDL: la caseta 34.
Hoy, en Madrid
Presentación de los nuevos libros de Daniel G. Sanguino, Álex Portero y Daniel Bernabé. A las 20:00 horas. Café Galdós.
Trailer de Magic Trip
Y ya podemos ver el trailer de este documental, por el que desfilan Ken Kesey, Neal Cassady, Jack Kerouac, Allen Ginsberg y The Grateful Dead, entre otros. Aquí.
miércoles, mayo 18, 2011
Cirkus Columbia, de Ivica Djikić
En apenas 135 páginas el escritor bosnio Ivica Djikić resume la locura, el humor y la tragedia de Los Balcanes. Algo en su estilo, donde con habilidad evoca la risa y la amargura, me recordó a las películas de Emir Kusturica. Además de su prosa, destaca su galería de personajes, casi siempre blasfemos y con malas pulgas: desertores, soldados, alcaldes, tipos que buscan a su gato perdido, emigrantes que años después deciden volver a su tierra, un hijo que se lía con su madrastra, ex mujeres rencorosas… Para construir su libro, el autor se sirve de varias voces narrativas. Una de ellas es ésta:
Cuando uno pierde la cartera intenta recordar cuándo fue la última vez que la tuvo en la mano, dónde la sacó y con quién estaba. Cuando uno pierde a su padre, los días siguientes a su muerte intenta acogerse a alguna imagen, algo por lo que recordará a su padre y que será lo primero que le vendrá a la cabeza cuando alguien lo mencione. Tardé mucho en encontrar una imagen para mí, tardé mucho en encontrar un momento y una expresión de su rostro que guardaría en mi memoria y rememoraría en cada ocasión que lo recordara. Luego me di cuenta de que casi no conocía a mi padre: sé que tenía mal carácter, que se enfurecía fácilmente y que en tales ocasiones daba gritos y blasfemaba a base de bien, sé que le gustaban los bares y sus colegas y en su interior su orgullo no le permitía que ante los demás, ni siquiera sus mejores amigos, revelara nunca lo que le dolía. Sin embargo, eso es casi todo lo que sé de él y sé que no es mucho.
[Traducción de Maja Drnda]
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