martes, abril 03, 2012

lunes, abril 02, 2012

Sexo / Muerte, de Dorion Sagan & Tyler Volk



No sabía nada de este libro y lo descubrí merodeando por La Central. Es un volumen doble. Dos ensayos sobre dos caras de la moneda. Sexo, escrito por Dorion Sagan, hijo de Carl Sagan. Muerte, escrito por Tyler Volk, quien, por cierto, es componente de una banda de científicos: The Amigdaloids.

Como dice la editorial: “Dos libros en uno, encuadernados a cara y cruz”. Dos ensayos breves y muy interesantes (el sexo y la muerte siempre lo son) en los que sus autores mezclan Historia, erudición, cultura, ciencia, autobiografía… He tomado algunas notas y abajo las copio: 

SEXO:
Sin sexo no habría abrazos ni besos. No habría lágrimas de traición ni sueños eróticos. No habría ramos de flores (hechos de órganos sexuales de las plantas), vino (fruta fermentada de la vid, la flor de una planta), mujeres, pájaros ni amor.
Bastaría con que el impulso sexual nos proporcionase amor y muerte, pero lo cierto es que va mucho más allá de todo eso. El sexo libera la tensión, trasciende las fronteras, mientras que el amor las crea. Pero la atracción sexual se asegura de que los organismos se vinculen de muchos modos, no sólo sexualmente.

**

MUERTE:
Lo único que importa es que ahora estamos vivos. Y, cuando estemos muertos, eso ya no nos preocupará. ¡Problema resuelto! ¿Para que deberíamos, pues, preocuparnos?

La muerte es, en este sentido, una fuerza creativa tan poderosa que, a lo largo del proceso evolutivo, apareció en varias ocasiones de maneras diferentes.

Cuando los vivos ven el modo en que los demás lamentan la pérdida, se sienten, de algún modo, consolados por su propia muerte futura.

La comprensión de nuestra inevitable muerte, nacida de nuestro extraordinario cerebro, entra en conflicto con el propósito funcional del cerebro, que es el de sobrevivir, un hecho que hoy resulta más conmovedor que nunca. Hemos asistido a una serie de descubrimientos médicos que testimonian una expansión de la vida, aunque no una ampliación indefinida. Existe en nosotros un profundo conflicto –al que llamamos “dilema primordial”– entre el deseo de sobrevivir y el conocimiento de que, más pronto o más tarde, ese deseo acabará viéndose frustrado.


[Traducción de David González Raga]


Cartel de To Rome with Love


La nueva película de Woody Allen.

Trailer de Total Recall


On The Road: tres nuevos carteles



viernes, marzo 30, 2012

Harry Crews (1935 - 2012)


He entrado en Facebook y una de las primeras noticias que he visto, vía Acuarela Libros, es la de la muerte del gran escritor Harry Crews. A Crews sólo le tradujeron un libro en España, la hilarante novela Cuerpo (también gracias a Acuarela, que pronto editará otro libro del autor: The Gospel Singer). Ya mucho antes de haber leído nada suyo, sentía fascinación por Harry Crews: por su imagen, por sus apariciones en programas que pueden verse en YouTube (con bigote, afeitado, con el pelo a lo mohicano...), por el impacto que había tenido en muchos autores norteamericanos... Para quien crea que me lo invento, copio y pego una de las historias de mi novela Vivir y morir en Lavapiés, escrita mucho antes de que en España conociéramos Cuerpo

HARRY CROSS
Es norteamericano. Lleva varios años instalado en Lavapiés. Está en paro. Es un tipo duro, con bigote gris, pelo corto y muchas arrugas que le hacen parecerse a Chet Baker en su declive. Sentado en la cama, en camiseta de tirantes, da unos tientos al vino. En su mesilla, un libro de Harry Crews; en inglés. Tal vez le gusta porque casi se llaman igual. A Crews no lo han publicado en España. Harry mira el cuarto, sucio y apestoso y con hedor a vómito, y masculla:
—¡Motherfucker!

[De Vivir y morir en Lavapiés]

Redención (Tyrannosaur)



La primera película del actor Paddy Considine tras las cámaras no hace concesiones a nadie: es brutal, durísima, no apta para todos los públicos. No por la violencia que ejercen sus personajes, sino por los efectos de esa violencia; por las víctimas. Considine retrata un mundo de hombres violentos, y en ese mundo desalmado quienes primero pagan las consecuencias son los niños, las mujeres y los animales. El filme recuerda un poco a la ópera prima de Gary Oldman como director (y, por cierto, Considine le da las gracias en los créditos finales), Los golpes de la vida. Va en esa línea: ingleses alcoholizados, tipos rudos que estallan, esposas apalizadas, pisos infectos en barrios pobres…

El protagonista, Joseph, arrastra un pasado que le consume y le está empujando a la locura: una de las claves está en el título original y la historia que apareja esa palabra. Y Joseph conoce a Hannah, una mujer a la que su marido suele pegar. Es decir: el director nos muestra a dos personajes heridos. La gran baza del filme es, por supuesto, Peter Mullan, quizá en su mejor papel hasta la fecha. Su trabajo es extraordinario. Olivia Colman también ofrece una gran interpretación, que le ha valido un montón de premios. Pero quien me ha sorprendido es Eddie Marsan, en la piel del marido maltratador. Quien haya visto los dos largometrajes de Guy Ritchie sobre Sherlock Holmes recordará, sin duda, al Inspector Lestrade, un agente loser que, sin embargo, siempre acaba recompensado por los casos que resuelve Holmes. Pues bien: si en esas dos películas Marsan era el hazmerreír, en Redención se come la pantalla; mete miedo e inspira asco. Redención es una gran película; pero ya advierto que golpea, su análisis del dolor y de la desesperación te dejan molido.  

El síndrome del emigrante

Diez de la noche.
44 grados Celsius en Madrid.
Este pueblo casi vacío en pleno agosto.
No quisiera salir
de este vagón del metro.
Con el aire acondicionado bien alto.
Todos se ignoran.
Juegan, como siempre,
a “voy solo en este vagón
y no existe nada más”.
Miran a un punto en el infinito.
Nunca encuentro ese punto
pero existe
porque todos lo miran
con insistencia.
Yo, con mi gorra y mis gafas oscuras,
me siento mejor.
Como un ciego.
Nadie me ve los ojos.
Miro de soslayo a una señorita
despeinada,
 y sucia por el calor.
 Escucha música
con los auriculares
embutidos en los tímpanos.
Hay asientos pero sigue de pie
concentrada en la música.
Tiene los brazos alzados para agarrarse.
Se pasa la punta de los dedos
por la axila izquierda.
Restriega bien la yema de los dedos
en el sudor
y se huele.
Después hace lo mismo
con la axila derecha
y la mano izquierda.
Sigue con la mirada perdida
en un cabrón punto del infinito.
Y yo tengo una leve erección
mientras me concentro en sus axilas.
Y supongo el olor a sudor que tiene.
Puedo hacerme una paja
cuando llegue a casa
Lo mejor del día.
Esa chica
Y el aire acondicionado.
Lo demás es mierda. 


Pedro Juan Gutiérrez, extraído de su web oficial

Pequeñas historias de la calle Saint-Nicolas, de Line Amselem



Line Amselem ha escrito un libro autobiográfico estructurado en estampas o postales de infancia, donde todo cabe: los juegos, la familia, las recetas de cocina, los vecinos… Sus padres emigraron de Marruecos a París, donde ella nació. Sus ascendientes eran judíos y españoles, y ella creció en Francia, con lo cual la mezcla de culturas sin fronteras ha dejado huella en la autora: entre otras señas de identidad, se nota que conoce ciertas claves de la España de los 60, y conoce la cultura francesa, y las costumbres judías, y la historia marroquí. En algunos pasajes, por la mixtura de humor y ternura, me ha recordado un poco a las películas de Jeunet y Caro.


[Traducción de Line Amselem]

Cartel de Total Recall

Trailer de Womb


Adrienne Rich (1929 - 2012)

jueves, marzo 29, 2012

Gente que nunca existió, de Miguel Sanfeliu



HERMANOS

Nuestros padres se habían perdido y yo no me separaba del lado de mi hermano, que era dos años mayor que yo. Me sujetaba la mano con fuerza, y eso me hacía sentir bien. Me pegaba a su brazo y, de vez en cuando, miraba su cara; pero él siempre estaba con la cabeza muy recta, mirando hacia delante. Había mucha gente y nos empujábamos unos a otros. Alguien gritaba y sus gritos me daban miedo. Parecía que avanzábamos en fila, arrastrando los pies, todos muy juntos, hasta que llegamos hasta un hombre que nos miró y le dijo a mi hermano que me soltara y que se fuera por otro lado. Yo sujeté su brazo con fuerza, pero él apartó mi mano y obedeció al hombre. Grité y lloré. Me agarraron de la chaqueta y tiraron de mí mientras mi hermano me decía adiós con la mano. Escuché a alguien decir que iban a darnos una ducha. 

Dark Shadows: otra remesa de carteles (y 3)



Próximamente: Gente imaginaria y sus destinos


De Brigitte Reimann y Hermann Henselmann. En Errata Naturae.

Dark Shadows: otra remesa de carteles (2)



Trailer de Rise of the Guardians


Dark Shadows: otra remesa de carteles (1)




miércoles, marzo 28, 2012

Memphis Underground, de Stewart Home



Aunque en España se han publicado dos de los ensayos de Stewart Home (El asalto a la cultura y Acelerados al máximo), son sus novelas las que me interesan. Por fin se ha publicado una de ellas, Memphis Underground, que además viene avalada por tres gurús de la cultura contemporánea: Kiko Amat (que escribe el prólogo), Javier Calvo (de quien incorporan un elogio hacia Home) y Antonio J.Rodríguez (que ha traducido el texto original); sin olvidar, después de la publicación, el artículo/post que José Luis Amores le dedicó al autor. Home sostiene, lo dice en el libro, que no se puede escribir novela tradicional después de Joyce. Por eso, en su novela, rompe los esquemas, mezcla autobiografía, ficción y álter egos, es capaz de introducir hacia la mitad una entrevista con él mismo en la que le hacen preguntas sobre religión y él responde con sus obsesiones literarias. Home habla de música, de literatura, de autores y cineastas reales (y, además, famosos y amigos suyos, o enemigos), de calles de Londres, de viajes por el mundo… Y, como por ejemplo hizo John Hawkes en El caníbal (la menciono porque tengo fresca su lectura), salta hacia atrás en el tiempo para hilar pasado y presente. El resultado es una obra explosiva, que nunca aburre a pesar de su extensión y de sus derivas mentales o descriptivas (de vez en cuando hay una buena ración de ambas), una anti-novela que fractura las tramas tradicionales y nos acerca a un autor muy actual, muy en conexión con lo que estamos viviendo, políticamente incorrecto y tan revulsivo como Chuck Palahniuk (algo que no sé si a él le gustará). Uno de los mejores fragmentos:

Entre otras cosas, no puedo evitar integrar en mis libros lo que ocurre en y alrededor de mi escritura, pues mi ficción surge de ahí. Mucha gente piensa que los escritores se sientan en casa y escriben, pero como cualquier otra persona, pasan la mayor parte de su tiempo metiéndose prisa. Como siempre, y ahora también, escribo sobre escribir, no creo que tenga mucha importancia dar una descripción detallada incluyendo que estoy en una silla de oficina azul y negra, vestido con unos pantalones Levi’s y una camisa Ben Sherman de cuello abotonado, frente a mi Powerbook aporreando las teclas. Las palabras parecen fluir de mis dedos. Este fetiche me ha acompañado desde que empecé mi primera novela, Pure Mania, una preocupación por la investigación que indicaba que la memoria se encuentra dispersa en todo el cuerpo y no queda restringida sólo al cerebro. Mi escritura fluye de mis dedos y no de ningún lugar profundo, cosa bastante improbable ya que el interior y el exterior interactúan y se contrarrestan entre sí. Esto es lo que hago, lo que hacemos, tan simple y misterioso como respirar. Pura superficie. Tanto el lector como el escritor ESTÁN “implicados”.


[Traducción de Antonio J. Rodríguez]

Teaser de Total Recall


Remake de Desafío total o nueva adaptación del relato de Philip K. Dick: aquí.