viernes, febrero 07, 2014

Hoy, en Valladolid



Más datos: aquí.

La belle & la bête: 3 carteles




Noah: nuevo cartel


Trailer de Stay


jueves, febrero 06, 2014

Próximamente: La tarea. Conversaciones con Daniel Odier


De William S. Burroughs. En El Cuenco de Plata.
[Nueva edición de El trabajo y, supongo, nueva traducción]

Carteles de Circus of the Dead
















Cartel de Whitey: United States of America v. James J. Bulger


La benévola, de Laird Hunt


De vez en cuando surgen narradores norteamericanos que, por fortuna, se olvidan de ser complacientes con el lector, que prefieren incomodar antes que complacer. Narradores que cuentan historias de crueldad, de sangre y de hombres y mujeres violentos. Es el caso de, por ejemplo, Donald Ray Pollock o David Vann (aunque, de éste último, me decepcionó Tierra). Son escritores que, de alguna manera y salvando las distancias, siguen la senda de William Faulkner: utilizan varias voces narrativas o cuentan historias donde es muy importante el peso de la familia o nos hablan de homicidios e incestos y salvajadas varias.

Creo que Laird Hunt está en esa onda, o así lo percibo yo unos meses después de la lectura de este libro (es uno de los títulos que estaban en la pila de libros para recomendar). En La benévola nos cuenta, utilizando a varios narradores, una historia que abarca 100 años (que nadie se asuste: no tiene 2.000 páginas, a Hunt le bastan menos de 200 para relatar lo que necesitamos saber), una historia que involucra a los descendientes de un hombre que, en 1830, llega a una tierra despoblada y se instala allí con su familia. No quiero desvelar más del argumento porque es una de las sorpresas: cómo, en cada parte, va cobrando protagonismo un personaje distinto, y cómo de ese modo avanza la historia, y cómo nos adentramos en un entorno de racismo, esclavitud, humillaciones y matrimonios no deseados. Os dejo con el principio de la narración de la propia benévola, Ginny Lancaster:

En otro tiempo viví en un sitio donde moraban demonios. Yo era uno de ellos. Soy vieja y por entonces era joven, pero la verdad es que no hace mucho de aquello, el tiempo se ha limitado a coger el grillete que me puso y a darle una vuelta. Ahora vivo en Indiana, si puede llamarse “vivir” a los días que paso en esta casa. Lo mismo sería que llevara puestas unas maniotas. Que fuera una criatura que avanza a tumbos por la tierra. Una clara mañana del mundo yo estaba en Kentucky. Lo recuerdo todo. Los ciudadanos del círculo del infierno donde ya he plantado mi bandera no se olvidan.


[Blackie Books. Traducción de Isabel Ferrer y Carlos Milla]

Cuban Fury: 8 carteles









Cartel de The Quiet Ones


Elle s'en va: 2 carteles



Richard Bull (1924 - 2014)


miércoles, febrero 05, 2014

Próximamente: ¡Exterminador! [Reedición]


De William S. Burroughs. En Libros Crudos.

Un día de fuego. Cuentos completos, de Beppe Fenoglio


Aunque algunas editoriales ya habían publicado antes al escritor italiano Beppe Fenoglio (Barataria, Huerga & Fierro, etc.), parece que es ahora cuando empieza a cuajar en España merced al rescate de Sajalín Editores. A este volumen de 670 páginas, hay que sumar la novela El partisano Johnny, que ya recomendamos en este blog. Fenoglio fue partisano y esa influencia se nota en toda su obra, al menos en los dos libros que yo he leído. Su mejor baza, para mí, es la naturalidad con la que escribe de ciertas cosas, y cómo se niega a hacer concesiones: si un hombre asesina a su hermano, no nos ahorra el golpe, la crudeza, no se permite un final feliz. Por eso en muchos relatos hay desenlaces bastante crudos y por eso sus personajes (algunos) son tan brutos, actúan tan a la desesperada: han conocido la batalla, han pasado hambre, han sufrido el frío y la aspereza de los montes.

Este volumen se divide en 5 partes, establecidas según el tema de los relatos: “Cuentos de la guerra civil”, “Cuentos de la posguerra”, “Cuentos de la parentela y del pueblo”, “Cuentos fantásticos” y un “Apéndice” que incluye un brevísimo diario y un texto de no ficción sobre su encuentro con una mujer. Curiosamente, los que menos me han interesado son los de la primera parte, quizá porque con El partisano Johnny ya quedé satisfecho. Los que más me gustaron son los de las dos partes centrales: aquellos en los que cuenta historias sobre la posguerra y sobre el pueblo; son relatos en los que son evidentes las heridas y las cicatrices y las consecuencias de haber estado en la guerra, de haber combatido contra los fascistas, de haber visto mucha sangre y mucha ruina. Supongo que casi todas las historias de Fenoglio tienen algo de verídico, y que no sólo de anécdotas que le ocurrieran a él, sino de haberlas oído o apuntado, pues muchos parecen cuentos de vieja, cuentos transmitidos en noches de invierno, o noticias recogidas de la prensa, o habladurías que atraviesan los montes, o sucesos a los que, seguramente, el autor daría una capa de ficción para adaptarlos a su narrativa. Algunos, como el titulado “Un día de fuego”, empiezan de manera contundente: A finales de junio Pietro Gallesio dio la palabra a la escopeta.


[Sajalín Editores. Traducción de Pepa Linares]  

Dark Touch: 3 carteles




martes, febrero 04, 2014

Próximamente: El affaire de Burroughs y Warhol


De Victor Bockris. En Libros Crudos.

American Hustle (La gran estafa americana)


David O. Russell recrea, con ritmo y brillantez y una potente banda sonora, los 70, y el espíritu propio de aquellos años. Y lo hace mediante una historia de estafadores, de gente que miente y es infiel a su pareja, de vidas dobles y de situaciones en las que la amistad, el deseo, la confianza y el amor penden de un hilo, siempre en frágil equilibrio. En este sentido la primera escena establece claramente sus intenciones: uno de los protagonistas se cubre la calva con una cortinilla de pelo, y se ayuda con pegamento, y se peina como puede, lo que transmite al espectador la idea de que todo en él es una fachada, un truco, un artificio. Que todo es mentira.

American Hustle es una de las películas polémicas del año, como habitualmente suelen serlo las de David O. Russell. No por el tema o por lo que digan los personajes, sino porque suele tener dos bandos enfrentados: detractores y defensores. Para mí, American Hustle es una buena película, entretenida y, como apunté antes, con un ritmo endiablado. Pero no es un filme con el que yo haya flipado como flipé con, por hablar de otras candidatas al Oscar de este año, El lobo de Wall Street o 12 años de esclavitud. Creo que eso obedece a dos razones (y creo que, por esas razones, Russell levanta últimamente tantos odios):

-La primera es que me parece un director, principalmente, de actores. Es decir: el reparto de sus películas siempre destaca tanto, es tan potente, que las actuaciones se comen la película, que los personajes se comen a la dirección. ¿Qué recordamos de The Fighter, Silver Linnings Playbook, Tres reyes o Extrañas coincidencias? Recordamos lo mucho que brillaban Mark Whalberg, Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, George Clooney o Jason Schwartzman. Y de American Hustle recordaremos algunas escenas memorables, pero sobre todo se quedarán en nuestra memoria Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner y un actor que tiene un cameo importante (y que no voy a desvelar, pues la sorpresa es parte del juego de la película).

-La segunda es que, en sus películas, Russell suele hablarnos de personajes con los que es prácticamente imposible empatizar. Por ejemplo, en El lobo… de Scorsese hay personajes negativos, pero son guapos, son estilosos e incluso son simpáticos a ratos. En el caso de American Hustle, tenemos a tíos muy mal peinados, vestidos con ropa hortera, que siempre engañan, que apuestan al doble juego, que son antipáticos en sus reacciones y en sus decisiones, y tenemos a mujeres muy guapas, pero que también suelen ser bordes, caprichosas y horteras. Recordemos otros personajes de Russell: desequilibrados, drogatas, perdedores, boxeadores atados al fracaso, delincuentes… Cuando pienso en las películas de Russell, aunque en general me han gustado (unas más, otras menos), no siento la necesidad de volver a verlas. Y eso, creo yo, es porque pone en danza a personajes antipáticos y desagradables.

Ahora que, en algunos círculos se está cuestionando la valía de este director, es buena oportunidad para dejar los prejuicios a la entrada y pasar dos horas y veinte de entretenimiento puro y personajes llenos de fracturas emocionales.

Jodorowsky's Dune: nuevo cartel


Cuatro cosas


Hace meses que comparto tu cama
y todavía desconozco el origen de tus pesadillas.
Tú, de mí, tampoco sabes nada,
tres o cuatro cosas quizá sin importancia:
Que guardo en la piel heridas muy viejas,
que dibujo palabras lenguándote el pecho
y que amo deprisa, para celebrar un tiempo
que todavía permite copular a los muertos.


Antonio Pérez Morte, Escombros (Poemario 1978 – 2008) [Reedición]

Trailer de A Field in England


Le temps de l'aventure: 2 carteles



domingo, febrero 02, 2014