martes, agosto 11, 2026
viernes, julio 31, 2026
Nido de pesadillas, de Lisa Tuttle
Relectura de este conjunto de relatos, que fluctúan por territorios terroríficos, domésticos e inquietantes (en una nueva edición con traducción revisada, aunque no incluye el prólogo de Jesús Palacios), escritos por Lisa Tuttle, de quien Muñeca Infinita publicó hace poco Mi muerte.
Son 13 historias, casi todas protagonizadas por mujeres de distintas edades, en las que algunos de los miedos clásicos se juntan con zonas en las que no se sabe con certeza si se habita una realidad extraña, una pesadilla en bucle o un mundo paralelo. Tomemos como ejemplo uno de los mejores (“Vuelo a Bizancio”), en el que una escritora acepta viajar a una pequeña localidad que ni le sonaba para dar una charla a sus fans y firmar ejemplares... y queda en manos de dos frikis que la involucran en varios errores accidentales o quizá voluntarios: y, entre otras cosas, pierde los papeles de la conferencia y siente pánico por tener que hablar en público sin esa ayuda escrita... pero también comprende que le va a costar escaparse de aquel sitio (la misma sensación sufrida por Sean Penn en Giro al infierno).
O ese otro donde una mujer se encuentra con una amiga de su infancia... y surge la cuestión: ¿fue una amiga real o imaginaria? O "Nido de bichos", en el que los insectos que dominan una casa vieja son sólo el preludio de algo más horrendo. O aquel en el que un padre le cuenta a su hija que algunos hombres comen carne de muñeca...
Releídos años después, estos relatos no han perdido ninguna vigencia.
[Muñeca Infinita. Traducción de Marian Womack]
Monstruos en el archivo. Mi año de terror con Stephen King, de Caroline Bicks
Éste es un libro esencial para quienes somos fanáticos de Stephen King. Su autora obtuvo el permiso del escritor y de Tabitha para acceder al archivo de borradores y manuscritos y comparar las primeras versiones con las obras finalmente publicadas.
Utilizó 5 libros emblemáticos, que curiosamente yo he leído un par de veces cada uno, en este orden: Cementerio de animales, El resplandor, El umbral de la noche, El misterio de Salem's Lot y Carrie. Las diferencias entre los borradores y lo que llegó a las librerías son notables, y demuestran la capacidad de trabajo de King y cómo hizo cambios que solían mejorar el resultado final, aunque a veces tuviera que suavizar ciertos detalles macabros, y también nos resultan familiares para quienes nos dedicamos a esto y vamos acumulando borradores iniciales en los que hemos cambiado nombres, suprimido párrafos o aumentado diálogos para pulirlos y solventar errores.
Por otro lado, también se lo recomendaría a quienes apenas han leído nada del autor de It: les serviría para conocer detalles de su vida, de su método de trabajo y de los tiempos duros que vivió antes de convertirse en una celebridad. Es necesario leer antes los libros que analiza porque, lógicamente, Caroline Bicks mete spoilers a mansalva. Una de las cosas que más me han gustado son las influencias que, finalmente, King eliminaría, pero cuya sombra quedó ahí, latente: citas y guiños a Shakespeare, por ejemplo.
[Lunwerg Editores. Traducción de Julio Hermoso]
jueves, julio 09, 2026
lunes, junio 29, 2026
El sheriff reticente, de Chris Offutt
“La ley de los cerros era una carga, un peso terrible, como un collar de cuero para una mula de trabajo. Él se mantenía leal a un modo de conducta que era irrelevante, que quizá siempre lo había sido. A los cerros les daba igual y a él le importaba demasiado. Quizá había llegado la hora de echar el freno”, escribe el narrador en esta novela, nueva entrega de la serie sobre el ex investigador de homicidios Mick Hardin, tras Los cerros de la muerte, Los hijos de Shifty y La ley de los cerros, todas leídas y recomendadas en este blog, con el mismo equipo de ases detrás: Chris Offutt (autor), Javier Lucini (traductor), Sajalín (editores), y la misma destreza para estructurar una historia que, además de seguir los patrones del género, nos habla sobre todo de la vida en esas regiones donde habitan tipos duros y mujeres de armas tomar, y del desarraigo con el que carga su protagonista, alguien en cuya vida todo “era provisional”, y que para mí sigue siendo lo mejor de la saga. Otro pelotazo de Al Margen. Un fragmento del segundo capítulo que describe la situación de Hardin en esta entrega:
Mick Hardin iba por la estrecha carretera asfaltada que atravesaba los cerros en el vehículo oficial del condado. Había aceptado el cargo de sheriff hasta que su hermana se recuperase del balazo sufrido en acto de servicio. Era el todoterreno de Linda y del retrovisor colgaba un ambientador con la silueta del Bigfoot. Reproducía la popular imagen de la criatura tomada de perfil en plano americano, a media zancada y con la cabeza vuelta hacia el fotógrafo por encima del hombro peludo. El cartón despedía olor
a pino, o a lo que el fabricante consideraba que olían los pinos, que era algo a lo que no olía ningún árbol que Mick conociese. Antes lo había olisqueado tentativamente para ver si subyacía algún otro aroma bajo la intensa tufarada química, quizá un vago efluvio de tierra añeja o musgo en descomposición. Pero nada, solo aquel olor artificial a desinfectante barato para inodoros.
Linda había decidido pasar la convalecencia bajo el techo de Shifty Kissick, y Mick se había mudado a casa de su hermana. Todo en su vida era provisional, incluido el rol de sheriff. Podía tomarse por una especie de metáfora de los cerros de la zona oriental de Kentucky, la transitoriedad permanente. Lo único inconmovible era la propia naturaleza: acérrima, hermosa, benévola y cruel.
[Sajalín Editores. Traducción de Javier Lucini]
Trilogía de Madrid, de Francisco Umbral
Éste es el único libro que tengo firmado por Francisco Umbral, una primera edición que compré en una caseta de la Feria del Libro de Madrid del año no-sé-cuántos, en la que yo era el único visitante (mientras las stars de turno que no son escritores congregaban colas interminables en otras casetas).
Fui aplazando su lectura porque es una de sus obras más voluminosas, pero por fin lo he desempolvado y lo he leído en estos días, por rememorar aquel encuentro de 2 minutos de la FLM. Son una especie de memorias, seguramente con bastante ficción... pero eso no le resta encanto ni talento. Es uno de sus libros más logrados y divertidos, donde pasa revista a poetas, folclóricas, cineastas, buscavidas, políticos, bohemios, periodistas y no sé cuánta gente más de los ambientes madrileños de los años 60, 70 y principios de los 80.
Da gusto leer textos de alguien como Umbral, y no lo digo por lo evidente (su prosa feroz y pulida, su humor socarrón, su ráfaga de metáforas): esta vez lo digo porque reconforta leer a alguien sin autocensura, sin un lenguaje políticamente correcto, sin cortarse un pelo incluso aunque a veces pueda ofendernos.
[Editorial Planeta]























