miércoles, febrero 15, 2012

A de amor, de David Levithan



Me llamó la atención este libro por un único motivo: su autor escribió la novela en que se inspira la película Nick and Norah's Infinite Playlist (en España: Nick y Norah, una noche de música y amor), que me pareció original y divertida. Si uno busca en Amazon USA este libro, comprobará que la cubierta y el título inglés (The Lover’s Dictionary) logran que parezca un volumen muy diferente. Porque es el segundo factor que me atrajo: se trata de una historia de amor y desengaño contada mediante las entradas de un diccionario, al estilo de Ann Marlowe y Cómo detener el tiempo, su diccionario sobre la heroína. A mi juicio, el resultado final es muy desigual. Hay entradas que me parecen flojas y otras, en cambio, me han gustado hasta el punto de anotarlas. La historia, y es el punto más atractivo, queda como una especie de rompecabezas (las entradas, cuya traducción, supongo, no coincide con las originales en inglés), con saltos adelante y atrás, que el lector tiene que ir ordenando en su cabeza. Anoto algunas de las entradas que me gustaron, y algunas citas sueltas:

Autonomía

-Quiero estantes propios para mis libros –dijiste, y así supe que estabas de acuerdo en que viviéramos juntos.

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Burdo

-Quiero que me dediques esta noche –dijiste.
Y fue precisamente la forma en que lo expresaste lo que hizo que me quedara. Si hubieras dicho “Vamos a follar”, “Vamos a mi casa” o incluso “Te deseo con todas mis fuerzas”, no estoy seguro de que hubiéramos llegado tan lejos. Pero me encantó esa idea de que la noche fuera mía e inmediatamente decidí dedicártela.

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Cándido

-Muchas veces, mientras estoy haciendo el amor, preferiría estar leyendo.
Admito que fue un comentario bastante raro para una segunda cita. Supongo que te estaba lanzando una advertencia.
-Pues en mi caso, casi siempre que estoy leyendo, preferiría estar haciendo el amor –dijiste tú.

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Circular

No nos contamos nuestra vida en orden cronológico. No se trata de que nos sentemos uno frente a otro y uno diga, “Te toca a ti”, y nos levantemos de esa conversación sabiéndolo todo de pe a pa. La mayor parte del tiempo ni nos damos cuenta de que nos explicamos a nosotros mismos de forma fragmentada, como si fuéramos un rompecabezas. […]

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Convivencia

Oscila como un péndulo, la verdad.
Veo tu sombrero encima de la mesa y siento que te echo de menos, aunque estés en la habitación de al lado. Si sé que no estás mirando, me acerco el sombrero de lana verde a la cara e inhalo el eco de tu champú y el aire fresco del exterior.
Pero luego entro en el cuarto de baño y me encuentro con que has vuelto a olvidarte de tapar el tubo de dentífrico y será este pequeño detalle, y no el otro, el que recordaré en voz alta más tarde.

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Una cosa es compartir besos, secretos, sexo y cama. Pero compartir familia supone la confluencia de los ríos.

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Corroer

Dediqué mucho tiempo a pulir una relación. Pero una noche dejé la ventana abierta y empezó a oxidarse.

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Intentar escribir sobre el amor es, en última instancia, lo mismo que intentar que un diccionario represente la vida. No importa cuántas palabras contenga, nunca serán suficientes.

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Posteridad

Intento no pensar en ti y en mí envejeciendo juntos, sobre todo porque intento no pensar en la idea de envejecer. Ambas cosas (el paso de los años, los años juntos) son demasiado abrumadoras para planteárselas. Pero una mañana me rendí. Dormías, y te imaginé más y más mayor. El cabello gris, la piel arrugada y macilenta, la respiración jadeante. Y me descubrí pensando: si esto sigue adelante, si no se acaba, cuando muera los recuerdos que deje en ti serán mi mayor logro en esta vida. Tus recuerdos serán mi huella más duradera.

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Puntuar

Entrevista imaginaria:
P: Así pues, cuando ya está todo sentenciado, ¿qué has aprendido de ello?
R: La clave del éxito de una relación no depende solo de las palabras, sino de la puntuación de las frases. Cuando estás enamorado de alguien, un signo de interrogación bien colocado puede significar la diferencia entre el éxtasis y la catástrofe, y un punto y aparte respetuoso o una elipsis en el momento justo pueden prevenir toda clase de exclamaciones.


[Traducción de Toni Hill]


Relatos del humo (y hachís): cubierta definitiva


De Pepe Pereza. En Origami.

Carteles de 96 Minutes


Libros del Silencio: novedades


William March: Compañía K

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Eugène-François Vidocq: Mis memorias

Trailer de 7500


martes, febrero 14, 2012

War Horse (Caballo de batalla)


Salí desconcertado de la última película de Steven Spielberg. Tanto para bien como para mal. Y me apetece mucho escribir sobre ella, sobre esas sensaciones.

Dura dos horas y media. La primera media hora no me estaba interesando en absoluto (la compra de un caballo y los esfuerzos de un muchacho para que el animal sea capaz de arar sus tierras). Pero luego la película da un giro: estalla la Primera Guerra Mundial, cambiamos de personajes y de escenarios y ahí empezó a interesarme, y a menudo a fascinarme. Una hora y media después todo vuelve a cambiar y Spielberg nos mete el tono blando y los buenos sentimientos, dándonos la sensación de que “to er mundo e güeno” (que diría Summers), de que ni siquiera en la guerra hay villanos. Y, así, esa última media hora mata los logros de lo visto anteriormente. De modo que voy a dividirla entre los puntos a favor y los puntos en contra, porque es una película a la vez magnífica y fallida:

EN CONTRA: El toque Disney que Spielberg (supongo que conscientemente) le ha añadido al conjunto. Eso hace que se aleje radicalmente de Salvar al soldado Ryan. Sí, aquí también mueren muchos personajes, como sucedía en aquella, pero apenas vemos sangre, suceden fuera de plano o hay algo que nos oculta esas muertes. No es un toque Disney de película de animación, sino de esas cintas de Disney de actores de carne y hueso que ponen en la tele, en la sobremesa de los sábados, filmes llenos de buenas intenciones y de personajes planos, en los que ni siquiera el villano es malo de verdad. Tipo Lassie, para que nos entendamos. Hay momentos magistrales que, por culpa de esas piadosas intenciones, no resultan creíbles: por ejemplo, la secuencia en la que dos soldados enemigos, uno alemán y otro británico, unen fuerzas para salvar al caballo. Se nota que es el propósito de Spielberg para que los enemigos estrechen lazos (no olvidemos sus esfuerzos sociales para que israelíes y palestinos alcancen el entendimiento). Pero en mitad de una batalla, tan salvaje como la Primera Guerra Mundial, sencillamente no me parece creíble. Y es sólo un ejemplo.

A FAVOR: La espectacularidad de las imágenes, donde se nota lo mucho que Spielberg ha aprendido de John Ford y de David Lean. La estupenda estructura, que yo no esperaba: el caballo va cambiando de dueños durante el metraje, lo que sirve de excusa para que nos cuenten pequeñas historias de gente involucrada en la guerra; lo que hace que el protagonista y el hilo conductor sea ese caballo; lo que consigue que la película sea muy amena, sobre todo en su parte central. Una estructura postmoderna reconducida, sin embargo, con una dirección y una puesta en escena clásicas. El reparto de secundarios, espléndido: Emily Watson, Peter Mullan, David Thewlis, Niels Arestrup (visto en Un profeta), Benedict Cumberbatch (visto en El topo y en la serie Sherlock), David Kross (visto en The Reader), Tom Hiddleston (que hizo de F. S. Fitzgerald en Midnight in Paris)… Todas esas escenas en las que Spielberg coloca la cámara igual que en El hombre tranquilo. La fotografía, que a ratos parece un cuento de hadas (en la historia de la niña y su abuelo), y a ratos una película de John Ford (el principio y parte del final). Y, sobre todo, las decisiones que toma Spielberg a la hora de situar su cámara: el caballo atravesando las trincheras, la tierra de nadie filmada como si fuera un paisaje de cine de terror, las siluetas de la familia de Mullan en torno a su cabaña, las aspas de un molino que nos ocultan un fusilamiento… En suma, la obra de un maestro que repite demasiado sus errores.

A salto de mata, de Paul Auster


Como este mes ha salido Diario de invierno, antes de leerlo rescaté de mi biblioteca este libro, subtitulado Crónica de un fracaso precoz, y que viene a ser algo así como la biografía de los años previos a su conversión en escritor de éxito. Los tumbos de aquí para allá, los trabajos basura, el desempleo, el hambre, la vida en diversas ciudades, los rechazos editoriales. No está mal. Lo mejor de todo es que uno comprueba que incluso los autores de más éxito también las pasaron putas. Aquí va un extracto con el que me identifico:

Tres meses después del fracaso de la obra, nació mi hijo. Presenciar la venida al mundo de Daniel fue un momento de suprema felicidad para mí, un acontecimiento de tal magnitud que en el momento en que rompí a llorar a la vista de su cuerpecito y lo cogí en brazos, hasta me pareció que el mundo había cambiado, que yo acababa de pasar de un estado a otro de la vida. La paternidad era la línea divisoria, el gran muro que separaba la juventud de la edad adulta, y ya me encontraba para siempre al otro lado.


[Traducción de Benito Gómez Ibáñez]

Próximamente: Composición nº 1


De Marc Saporta. En Capitán Swing Libros.

sal


Musa pone copas
7 días a la semana
en la sal:
desde las 02:00 h
hasta el cierre:
a eso de las 12:00 h:

y no tiene nada:

david escribe poemas
7 días a la semana
en su escritorio:
desde las 06:00 h
hasta el cierre:
a eso de las 21:00 h:

y no tiene nada tampoco:

aparte de deudas:
Musa & david
no tienen nada de nada:

ni casa propia:
ni coche:
ni hijos:
ni tarjetas de crédito:
ni vacaciones:

en realidad:
y esto es lo más jodido:
Musa & david

ni tan siquiera
se tienen ya

el uno

al otro:


¿acaso nos figurábamos hace años que
nos convertiríamos en esto:
djuan barnes


David González, No hay tiempo para libros (Nadie a salvo) 

Cartel de Wanderlust

Trailer de Darling Companion


Una gran noticia: Lawrence Kasdan vuelve a la dirección, algo que no hacía desde el año 2003, con El cazador de sueños, que fue un descalabro y, probablemente, su película más floja, después de haber dirigido joyas como Fuego en el cuerpo, Silverado, El turista accidental o Grand Canyon. En su nuevo filme, cuenta con este reparto: Diane Keaton, Kevin Kline, Dianne Wiest, Richard Jenkins, Elisabeth Moss, Mark Duplass, Ayelet Zurer y Sam Shepard. Trailer: aquí.

lunes, febrero 13, 2012

Próximamente: Habitación 804


De Marcus Versus. En Eutelequia.

Ágape se paga, de William Gaddis



La obra de William Gaddis era una de mis lecturas pendientes. En los últimos años no era fácil encontrar sus libros. Sexto Piso va a reeditar toda su obra, que no abarca demasiados títulos. Empezaron con Ágape se paga. Decidí leerlo el mes pasado, aprovechando la edición de Gótico carpintero en Sexto Piso y el volumen ¡Despidan a esos desgraciados! en Alpha Decay (otro día hablaré del mismo), en el que Jack Green ataca a quienes criticaron Los reconocimientos sin haberla leíd.

A cualquier lector de Beckett y de Bernhard (como yo, por ejemplo) le encantará este texto. Una novela breve e inclasificable en la que el narrador une el titubeo y la verborrea propios de los personajes estáticos de Beckett con el ansia de fustigar al mundo de los libros de Bernhard. A veces se vulneran los signos de puntuación para ofrecernos un torrente de voz, una conciencia que fluye sin pausa y agrede a la tecnología que trata de suplir al hombre. La edición incorpora un prólogo de Rodrigo Fresán y un postfacio de Joseph Tabbi. Estoy deseando leer otros libros de Gaddis, de quien os dejo dos extractos:

Locura, todo es locura, la locura que quiso escapar de ese yo que es su prisión, míralo, mírame, la piel como papel higiénico manchurrones que florecen a diario sangre derramada hace una semana y esta maldita pierna acorazada, los pulmones perforados y lo que sucede más abajo no es cosa de nadie ni siquiera veo nada al otro extremo de la habitación todo esto es un desastre de arriba abajo, una prisión como ésta de la que hay que salir y salir como quien apaga una vela, yo, yo no puedo, no yo, no puedo. Purgatorio todo es purgatorio de cabo a rabo, catarsis de principio a fin.

**

Lo cierto es que he caído en el olvido, me he quedado en un estante con los muertos, los blancos muertos en el programa académico de turno, mis premios se han olvidado porque hoy todo el mundo da premios a ese rebaño supino que anda ahí fuera a la espera de que alguien algo lo que sea le dé entretenimiento, que ocio ya tiene, e intente educarlos como hicieron los que compraron los rollos de música para piano de la casa Educator que les enseñaba a tocar con las manos no, que pasaron derechos a descubrir su talento insospechado tocando con los pies, ahí está Flaubert, eso es, “Todo el sueño de la democracia”, dice, “consiste en elevar al proletariado al mismo nivel de estupidez alcanzado por la burguesía”.


[Traducción de Miguel Martínez-Lage]

Trailer de Seeking a Friend for the End of the World


Dark Shadows: Johnny Depp & Eva Green

Whitney Houston (1963 - 2012)

domingo, febrero 12, 2012

Poesía en los bares: antología gratuita


Me agrada mucho participar en esta antología, que Andrés Ramón, alias Kebran, ha ido preparando con calma y amor. Recoge a los participantes que fuimos a leer a Illescas en las ediciones de su "Poesía en los bares". Abajo, datos de este libro que podéis leer y descargar de manera gratuita aquí

Coordinada por Andrés Ramón Pérez Blanco.
Prólogos del coordinador y Ana Patricia Moya.
Epílogos de Gsús Bonilla y David González.


Con poemas y textos de: Ana Patricia Moya, Andrés Ramón Pérez Blanco, Gsús Bonilla, Antonio Díez, Abel Aparicio, Viktor Gómez, David González, Ángel González, Antonio Torrejón, José Ángel Barrueco, Luis Alberto Marcet, Rafael Amor, Antonio Martínez, Adriana Bañares, Lucía Boscá, Esteban Gutiérrez, Jacob, Javier Pascual, Ada Menéndez, Ana Pérez Cañamares, Ángel Muñoz, Lluis Pons Mora, Eva Márquez, Teresa López, Javier Das, Leticia Vera, Armando Gallego, Isabel García Mellado, Safrika, Laura Rosal, Coché López Moreno, Arturo Méndez, Sor Kampana, Dioni Blasco, Carla Badillo, Javier Belinchón, Déborah Vukusic, Ramón de Almagro, Kutxi Romero, Luis Miguel Rabanal, Vicente Muñoz Álvarez, Antonio Gamoneda y Ana Vega.

Machete Kills: primer cartel

Poesía última de amor y enfermedad, de Lois Pereiro



Degradación

Una bola de nieve cae rodando
llevando dentro sombra y pesadillas,
dirigida hacia el punto más bajo
de su inexistencia.

Una bola de vida con mi nombre
y el destino marcados,
que se precipita hacia el silencio,
trazado ya el camino desde hace tiempo.

Dado por muerto por segunda vez,
incluso el infierno rechazó admitirme
por no cargar conmigo,
denegando mi solicitud.

Otro fracaso más que me hace seguir vivo
hasta que me corrija y me libere.

………………………………….Agosto, 95

**

Podrían escogerlo como epitafio

Escupidme encima cuando paséis
por delante del lugar donde yo repose
enviándome un húmedo mensaje
de vida y de furia necesaria.

…………………………………Octubre, 95

Lectura gratuita: Vinalia Trippers: Trippers from the Crypt


Banner de Salmon Fishing in the Yemen

Trailer de Gerhard Richter Painting


sábado, febrero 11, 2012

El extraño viaje: dos libros


Hace ya algunas semanas me regalaron estos dos libros de una editorial nueva, La Página Ediciones. Aún no he podido leerlos, pero sin duda son atractivos. El extraño viaje es una de las mejores películas del cine español, una rareza deslumbrante. La Página ha publicado El extraño viaje, el “guión literario” que sirvió de base a la película dirigida por Fernando Fernán Gómez, inspirada en un caso real y en una idea de Luis García Berlanga; en el reparto de la película estaban Carlos Larrañaga, Rafael Aparicio y un jovencito y desconocido Jess Franco; dicho guión fue escrito por Pedro Beltrán. Y ha publicado El caso de la película imposible: El extraño viaje, un estudio de Daniel María que incluye anécdotas, entrevistas y fotografías. 


Trailer de Sing Your Song


Documental sobre Harry Belafonte. Trailer: aquí.

Hoy, en Madrid y Alcorcón


viernes, febrero 10, 2012

Blade Runner: Una película, de William S. Burroughs



¿Recordáis la ciudad en ruinas de 1997: Rescate en Nueva York? ¿Y la voz del narrador adentrándonos en el paisaje apocalíptico de Mad Max 2? Pues bien: si a ello le sumamos la obsesión por los virus y el tráfico ilegal de fármacos, las bandas de leprosos y los laboratorios clandestinos, y muchas locuras más, obtendremos Blade Runner: Una película, una joya de 90 páginas en formato minúsculo.

Casi parece un milagro, pero décadas después de su publicación por fin nos llega este texto inclasificable, gracias a Ediciones Escalera y a la impecable traducción de Daniel Ortiz. Este libro breve está más allá de los géneros. Burroughs quiso hacer un planteamiento de adaptación al cine de The Bladerunner, la novela de ciencia-ficción de Alan E. Nourse (inédita en España). El texto trata de explicarnos cómo sería la película. Pero entonces se convierte en algo más, en un relato breve, una especie de ensayo, una locura: Burroughs describe un Nueva York apocalíptico, en el que explotan las revueltas callejeras por culpa de las leyes sobre sanidad, en el que mucha gente padece Cáncer Acelerado, una ciudad en la que los subterráneos se han llenado de agua, la vegetación ha crecido por doquier como en una novela de J. G. Ballard, por las calles se mueven las bandas de leprosos, de médicos que ejercen ilegalmente y operan en estaciones de metro a la luz de velas o de linternas, de ejércitos y de ciudadanos descontentos… En este escenario, las enfermedades han mutado y evolucionado porque la farmacopea moderna aniquila las defensas del organismo, permitiendo que los virus avancen y se transformen. En ese paisaje se mueven los blade runners, adolescentes que venden fármacos ilegales a los médicos. Abajo, unos extractos que pueden dar una idea del contenido del libro: 

Durante las revueltas de 1984, ciertos gamberros vaciaron los acuarios, y peces, reptiles y anfibios fueron a parar a las alcantarillas de Nueva York, de modo que ahora tiburones de agua dulce nadan en el Hudson, cocodrilos, boas acuáticas, pirañas y anguilas eléctricas infestan túneles del metro, pantanos y canales, a veces se materializan en piscinas, bañeras e inodoros. También fueron liberados los animales del zoo, de modo que una manada de osos asesinos se mueve ahora por Central Park.

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Nueva York presenta el aspecto de un escenario post nuclear. Áreas enteras devastadas, campos de refugiados, ciudades dormitorio de improvisadas tiendas de campaña. Millones de ciudadanos han huido para no volver. Nueva York, ciudad fantasma, como tantas otras a lo largo del país.

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Bajo Manhattan, centro mundial de la medicina underground. Cualquier fármaco, droga, operación, cualquier tratamiento puede conseguirse a cambio de un precio. En estos túneles, canales, edificios abandonados, naves y sótanos viven todos los fugitivos y forajidos perseguidos por el Departamento de Estado.

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Esenciales para la supervivencia de esta medicina sumergida son los blade runners, intermediarios entre proveedores y clientes; ellos son los encargados de abastecer de sustancias, instrumentos y equipamiento a médicos y a clínicas ilegales […] Son ellos, los blade runners, los que velan por que la medicina underground pueda seguir ejerciéndose.

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[Traducción de Daniel Ortiz Peñate]

Próximamente: Escenas de un matrimonio inminente


De Adrian Tomine. En Ediciones Sin Entido.

Más aforismos de Ramón Eder


Cuando arrecian los elogios precisamente le asalta a uno la duda de si no será un impostor.

*

Si un escritor se descuida acaba viviendo en una biblioteca con baño y cocina.

*

El pasado es imprevisible, cambia constantemente en la memoria.

*

Presentar una persona a otra entraña una gran responsabilidad. Lo que ocurra después entre ellos, de alguna manera, es culpa nuestra.

*

Los que tardan mucho en dar un puñetazo en la mesa, cuando al fin lo dan, suelen romper la mesa.

*

En la relación de pareja llega un importante día en el que, si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie.

*

¿Qué es la caída del Imperio Romano comparada con un dolor de muelas?


Ramón Eder, La vida ondulante

Reedición de La jungla


De Upton Sinclair. En Capitán Swing Libros.

Cartel de Rebellion

El caballo de Turín: dos carteles



Dirigda por Béla Tarr.

Trailer de Unicorn City


Una comedia sobre los juegos de rol. Pinta bien.

jueves, febrero 09, 2012

Doctor Glas, de Hjalmar Söderberg


Por fin he leído esta pequeña maravilla, de la que tanto se habló el año pasado. Sé que puede parecer tópico y típico, pero el narrador, el ácido Doctor Glas de la novela, escrita en forma de diario, parece un antecedente de Gregory House, siempre dispuesto a fustigar a los demás con su cruda visión del mundo (con una diferencia: House se lo suelta a la cara a la gente; Glas lo anota en su diario). Véase este ejemplo:

Por lo demás, a medida que observo a esa gente van gustándome cada vez menos. La mujer es joven y realmente hermosa todavía, pero ha engordado bastante y el cutis es casi demasiado floreciente. Sospecho que pasa las mañanas en confiterías, bebiendo oporto y comiendo pasteles mientras charla con las amigas. Y el caballero es un Don Juan hortera. Por su aspecto y sus modales, debe de ser tan fiel como un gallo de corral. Además, los dos practican aquello de estar anticipadamente furiosos con el camarero por la negligencia que esperan de él: una costumbre que me da náuseas. Gentuza, en una palabra.

Supongo que algunas de las opiniones del narrador serían muy polémicas en su tiempo, como ésta:

Tiene que llegar, y llegará, el día en que el derecho a morir se considerará mucho más importante e inalienable que el derecho a introducir una papeleta en una urna electoral. Y cuando haya madurado aquel día, todo enfermo incurable –y también todo “criminal”– tendrá derecho a la ayuda del médico, si desea la liberación.

Lo que más me ha sorprendido del libro es su actualidad, su frescura. No parece uno de esos clásicos recuperados que, luego, deparan una lectura plomiza. Al contrario. Es una narración viva, muy actual, tanto que, insisto, podría formar un capítulo independiente de House si a éste le rondara por la cabeza la idea de asesinar a un párroco casado con una mujer que lo detesta, que aborrece a su marido y acude a la consulta de Glas a pedir ayuda. Con lo cual tenemos una narración a medio camino entre las confesiones y el costumbrismo que acaba consolidándose con un toque de novela negra. Atención a este pensamiento del doctor:

Queremos ser amados; a falta de esto, admirados; a falta de esto, temidos; a falta de esto, odiados y despreciados. Queremos suscitar en los demás alguna especie de sentimiento. El alma aborrece el vacío, y quiere tener contactos a cualquier precio.


[Traducción de Gabriel Ferrater]

Por senderos que la maleza oculta: primeras páginas


De Knut Hamsun; en este enlace.

The Bourne Legacy: trailer y cartel


Con Jeremy Renner, Rachel Weisz, Edward Norton, Albert Finney, Joan Allen, Scott Glenn, Stacy Keach y Oscar Isaac: aquí.

Cartel de Seeking a Friend for the End of the World


Con Steve Carell y Keira Knightley.

miércoles, febrero 08, 2012

La vida ondulante, de Ramón Eder



Para ser un buen europeo hay que ser un mal patriota y, algún día, para ser un buen ciudadano del mundo habrá que ser un mal europeo.

*

La opinión pública lincha o aclama. No tiene término medio.

*

Es típico de los turistas el quejarse de la abundancia de turistas.

*

Se es igual de inteligente a los veinte años que a los cuarenta, pero con un poco de suerte no se es igual de tonto.

*

Ocultaba un defecto de su cara con unas faldas cortísimas.

*

Lo mejor que se puede hacer con el propio pasado es pasarlo a limpio, ponerle un título y venderlo a buen precio.

*

Ser amigo de un novelista es resignarse a verse, pronto o tarde, caricaturizado en una novela.

*

Los escritores son esos alquimistas que convierten la vida en literatura y la literatura en vida.

*

Presentarse a un premio literario sin padrinos es como hacer la bonoloto.

*

Hay personas tan pedantes que cuando se callan se callan en latín.

Reedición de Shiloh


De Bobbie Ann Mason. Antaño editado por Anagrama, Tropo Editores rescata este libro de relatos para su catálogo.

The Amazing Spider-Man: nuevo trailer


Trailer de Polish Bar


Otro cartel de The Pirates! Band of Misfits

martes, febrero 07, 2012

Moneyball



El domingo pasado fui a ver Moneyball. Durante los primeros minutos estuve desconcertado y no comulgaba con la trama: era sobre deportes (aunque ya lo sabía antes de entrar), sospechaba que iba a ser una especie de Jerry Maguire (no me gustó esa película; tal vez debería revisarla ahora) y no me estaba interesando demasiado (al principio, los personajes se obstinan en buscar fichajes en el béisbol, para que sustituyan a los jugadores que se fueron a otros equipos), aunque Brad Pitt hace un papelón, como casi siempre.

Pero entonces entra en juego, y nunca mejor dicho, el personaje de Jonah Hill, que es quien cambia de rumbo la película. Su método para ojear jugadores consiste en observarlos, analizar sus jugadas y movimientos, olvidarse de lo que diga la prensa y meter en el ordenador sus estadísticas; basándose en éstas, se trata de formar un equipo que cueste poco dinero y reúna mucho talento, algo imposible a priori. Mediante la inclusión de este personaje, el filme se vuelve más dinámico y alcanza un tono de comedia que su director, firmante de Capote, sabe resolver con una habilidad envidiable (ejemplo: hay planos que sabe mantener lo justo para que nos riamos un poco, y luego los corta; en las malas comedias, esos mismos planos prosiguen hasta que el espectador se ha cansado de reír y los personajes ya no tienen nada que contar). 

Lo que hacen Pitt y Hill para reunir a su equipo, entonces, te empieza a interesar. Porque el protagonista, un antiguo perdedor, vuelve a perder y se enfrenta al momento más crítico de su vida, y Brad Pitt logra que conectes con él, que empatices. Y porque lo que cuenta Moneyball podría ocurrir en cualquier otro ámbito: en una empresa, en una fábrica, en un grupo de rock. Porque nos relata los entresijos de la maquinaria (en este caso, del deporte), lo que hay detrás, lo que lo sostiene: las relaciones de poder y respeto entre el manager y el entrenador, entre el entrenador y los jugadores, entre quienes forman un equipo y quienes ponen la pasta, sin olvidar las tensiones, los intereses ni las rencillas…

Uno de los guionistas es Aaron Sorkin, que escribió La red social. El otro es el gran Steven Zaillian. Gracias a ese guión y al trabajo de Brad Pitt, bien secundado por Jonah Hill y Philip Seymour Hoffman, Moneyball te acaba seduciendo. Tampoco es para que la nominen al Oscar a la Mejor Película, pero os aseguro que no defrauda (y la cámara apenas entra en los estadios, entre otras razones porque el protagonista nunca ve los partidos; y se agradece).

La involución cítrica, de Adriana Bañares Camacho



Neverland

Me siento tan absurda. Tan insignificante, tan asquerosamente vulnerable. Y en lugar de intentar protegerme, me desnudo aún más, y de una forma bastante literal. Me estoy lanzando a todo lo que quise hacer antes de los veinte, aunque hayan pasado ya, para al menos no llegar viva a los veintiuno y sentirme aún más desperdiciada. A mí, y a mi vida. No sé qué perderé por el camino. En realidad he perdido ya muchas cosas y no me importa demasiado. Me gusta llorar diciendo te echo de menos, pero es mejor dejar de vernos. Porque me estás quitando los mejores años de mi vida, mis ambiciones… las ilusiones. Quiero tener el derecho a ser mediocre, derecho a equivocarme, derecho a aspirar a ser algo, a conseguirlo, o no, a querer conservarme así, como en este preciso instante. A no deteriorarme.