martes, febrero 20, 2024
viernes, febrero 09, 2024
La ley de los cerros, de Chris Offutt
Tercera y última entrega de la trilogía formada por Los cerros de la muerte, Los hijos de Shifty y La ley de los cerros, todas publicadas por Sajalín y traducidas por Javier Lucini. Volvemos a encontrarnos con Mick Hardin, quien acaba de abandonar el ejército y vuelve unos días a su tierra, Kentucky, antes de retirarse a vivir en Europa. Pero las cosas se complican cuando alguien dispara a su hermana y los cadáveres relacionados con las peleas de gallos se van acumulando en la lista de casos pendientes. Igual que en los anteriores, Offutt tiene la capacidad de mantenernos en vilo mientras los personajes cruzan improperios, interrogan a paletos y a veces pasan a la acción, como en mi parte favorita de la novela, cuando Hardin viaja a Detroit; de esos pasajes dejo un extracto:
-Es un puto poli –dijo Arlow.
-Retirado –dijo Mick.
-De ser poli no se sale.
Mick notó un movimiento súbito a la izquierda. Su entrenamiento venció al instinto natural de apartarse y se volvió hacia la amenaza, dispuesto a afrontar al enemigo. El jugador se disponía a golpearle con el taco como si fuese un bate de béisbol. Mick se agachó para esquivarlo, le golpeó en la garganta y le encajó un rodillazo en la entrepierna. El hombre cayó al suelo. Mick se apoderó de su taco y se giró hacia el otro, que estaba sacándose una Glock de la parte trasera del pantalón. Mick le metió un garrotazo en el codo con el taco, lo bastante fuerte para dejarle el brazo entumecido, pero sin llegar a romperle un hueso. La Glock cayó de sus dedos insensibilizados. Mick la apartó de una patada y le soltó al joven dos puñetazos, el segundo en la zona blanda de detrás de la oreja. La cabeza se le ladeó y se derrumbó.
Mick se giró hacia el exsoldado que lo miraba desde el otro extremo de la mesa de billar. Sonreía.
-No está mal –dijo–. ¿Ya has calentado?
Mick asintió.
-¿Cómo lo prefieres? –dijo Arlow–. ¿Puños y botas?
-Claro. Hay poco espacio para liarse a tiros.
[Sajalín Editores. Traducción de Javier Lucini]
lunes, febrero 05, 2024
OhDIOSAS, de Varias Autoras. Edición de Ana Patricia Moya y Elena Román
En Ediciones Raro han publicado esta estupenda antología coordinada por Elena Román y Ana Patricia Moya, que agrupa una selección de mujeres de más de 40 años. La mayoría de los poemas son inéditos, algo que se agradece mucho cuando ya conoces la obra de algunas de las poetas recogidas en el índice. Se trata de un compendio de voces muy poderosas para ofrecernos un muestrario de lo que sienten y padecen las escritoras que van camino de la mediana edad: sus inquietudes, sus miedos, sus traumas, sus pérdidas, sus sacrificios… El prólogo es de Marisol Sánchez Gómez. El epílogo, de Isabel Bono. La introducción, de las coordinadoras. A cada una de ellas, incluidas quienes escriben los mencionados textos en prosa, se las somete a un divertido test sobre lecturas y preferencias; es un añadido perfecto para conocerlas un poco más.
Los nombres reunidos son una muestra (no una selección definitiva) de la poesía que están escribiendo las mujeres que han cumplido los 40. No pueden entrar todas. Primero porque a veces hay personas que rechazan participar en compilaciones o que no disponen de material inédito. O, simplemente, porque en algún momento hay que cortar: de lo contrario cada antología abarcaría unas 1.000 páginas.
Al abrir el libro encontramos en seguida su necesidad de ser nombradas, de ser tenidas en cuenta, de hacernos saber que ellas también existen y que, además de escribir cuando pueden, trabajan, y algunas también son madres, y se encargan de mil cosas y tareas como el hogar, el cuidado de familiares, las innumerables gestiones diarias de una vida a esa edad. En el copyright encontramos la siguiente declaración de intenciones: Si quieres reproducir algunos de estos poemas, no olvides decir de quiénes son. Nómbralas.
En el introito de las coordinadoras leemos: Esta antología es una evidencia visible de que existimos. Las poetas reunidas son, en el orden alfabético por nombre del índice, las siguientes (entre paréntesis van algunos de sus versos):
Ada Menéndez (Soy la poderosa fuerza / que sostiene a otras gotas de agua)
Alejandra Vanessa (De los labios agrietados de mi abuela / nacieron mis primeros secretos)
Alicia Es. Martínez Juan (Vivir de la poesía / Vivir a pesar de la poesía / Vivir contra la poesía / Pero vivir, al menos)
Almudena López Molina (Y, al que me ofrece su sombra / bajo el esplendor dorado / y sus frutos jugosos hilo de azúcar / sin pena ni culpa, / solo puedo llamarlo / amor)
Ana Elena Pena (Mírame, / tan perfecta como un cuadro torcido, / como un poema sin rima, / como un mueble antiguo roído por la carcoma)
Ana Pérez Cañamares (Las palabras son bajas de una guerra / que perdemos cada día contra el mundo)
Ana Vega (Tengan cuidado entonces, insisto, / esta mujer arde, quema, / arrasa y destruye todo cuanto su palabra / o roce alcanza)
Begoña Abad (Hacer guardia en la noche para espantar los miedos de los suyos y sostener la mano de los que se van)
Carmen Camacho (Soy / la abajo firmante / en la escritura sagrada / de un dolor no edificable)
Carmen del Río Bravo (nos decimos libres: / somos libres / para no nombrar / el miedo / cada miedo)
Eva Vaz (Quiero mi cuerpo libre de restos. / No más fracasos en mi cuerpo. / Que me lo arranquen)
Inma Luna (El mundo moderno líquido / no nos da muchas claves sobre la dignidad)
Itzíar Mínguez (El miedo que daba / internarse / en tu palidez / sin marcas / el miedo a perderse / a no helarse / a no salir viva de allí)
Julia Navas (Hay que estar muy loco / para abrazar la cordura)
María Eloy-García (hoy voy marcando tristeza / mi propia piel un abrigo de entretiempo)
María Jesús Fuentes (y yo, hinchada por los golpes, / con el anillo incrustado en el pómulo, / el corazón encordado de telarañas / y el asco supurando lágrimas de estiércol)
María Monjas (no hay panorámica posible / que muestre / lo desolado / de nuestros corazones)
Roxana Popelka (y yo te hablo de cuando la maternidad carecía / de significado / y la depresión posparto)
Sonia San Román (Duele el cansancio como un valle / horadado por un glaciar azul)
Txus García (Como las señoras de antes / esquivamos maridos, / inventamos mil excusas, / amamos la clandestinidad, / la sombra / y los hoteles)
Isabel Bono (Y una androide maquillada como una mapache las saluda desde más allá de Eärendel, porque sabe que ellas han visto cosas que nadie creería)
Una antología espléndida. No debería pasar desapercibida.
[Ediciones Raro]
viernes, febrero 02, 2024
Un brillante rayo de oscuridad, de Ethan Hawke
No creo que todo el mundo conozca la faceta literaria del polifacético Ethan Hawke, del que acaban de publicar aquí su último libro. Un brillante rayo de oscuridad es el relato pasado por la ficción de unos meses muy duros para el actor: se le juntaron la ruptura de su matrimonio con Uma Thurman por una infidelidad de él, el tiempo en que sus hijos aún eran pequeños y su participación en la obra teatral Enrique IV, que duraba 4 horas y en la que tuvo que interpretar a su personaje mientras se desgarraba por dentro. Es una novela que indaga donde lo han hecho pocas: es decir, en los miedos y las inquietudes y hasta las paranoias de una persona enfrentada a la actuación. Uno de los ejercicios deductivos que depara el libro consiste en saber quiénes son los famosos que aparecen disfrazados con otros nombres... Recomiendo también Estado de excitación y Reglas para un caballero, sus otros libros traducidos. 2 fragmentos:
Ya estábamos a un millón de kilómetros de distancia el uno del otro. Apenas la reconocía. ¿Cuándo nos habíamos distanciado tanto? No me lo podía explicar. Habíamos estado yendo a terapia de pareja durante más de tres años, discutíamos y nos peleábamos, y en general nos habíamos sentido amargados el uno con el otro… pero siempre sentí que nos seguíamos conociendo.
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Cuando subo al escenario entro en un agujero en el tiempo que me hace no querer estar en ningún otro lugar. No hay llamadas telefónicas que hacer, ni correos electrónicos que contestar; no hay penalizaciones que pagar por las devoluciones con retraso en la biblioteca de los niños; el recado sin hacer carece de sentido. Lo único que importa es el ahora.
[Editorial Berenice. Traducción de Carmen Moreno Paz]
























