Hace 9 horas
viernes, mayo 25, 2012
jueves, mayo 24, 2012
Un feliz acontecimiento
Descubrí el cine del francés Rémi Bezançon con el estreno
en España de su segunda película, El
primer día del resto de tu vida, una comedia agridulce sobre la familia y
los problemas que apareja, y se convirtió en una de mis favoritas de los
últimos años. Luego busqué su anterior filme, Mi vida en el aire, que no está mal pero no alcanza el nivel de
aquella. Si en la primera se había ocupado del amor, y en la segunda de la
familia, en su tercer trabajo, Un feliz
acontecimiento, une ambos temas y le añade la maternidad (y la paternidad,
claro). Para quienes hemos tenido hijos, esta película refleja casi punto por
punto los sucesos que envuelven a la gestación, el embarazo, el alumbramiento y
el primer año de vida del niño. Mientras la veía, no dejaba de pensar que
parecía mi biografía en los dos últimos años.
Un feliz
acontecimiento, si eres padre o madre, no te descubre nada que no sepas. Pero
la película funciona por dos motivos: por la identificación (al menos en mi
caso) y por la habilidad del director para darle un toque entre pop, tierno y
desenfadado a sus películas, sin olvidar un humor ciertamente ácido. Porque Un feliz acontecimiento no es esa
comedia edulcorada al estilo de Hollywood, tipo Nueve meses, donde todos son felices continuamente. Aquí, en
cambio, se desvela lo que es un embarazo de verdad (las náuseas, la sensación
de inflarse como un globo, el desequilibrio hormonal, las ganas de sexo) y lo
que supone un bebé durante sus primeros meses (noches en vela, llantos
inexplicables, gases infantiles, discusiones familiares, entrega total,
ausencia de polvos, alejamiento de fiestas y de salidas nocturnas). Pero lo
mejor es que, aún mostrando esa realidad plena de sacrificios, el
director nos sugiere algo que ya sabemos: que, a pesar de los inconvenientes, traer un hijo
al mundo es una de las cosas más extraordinarias de la vida. La actriz,
la guapísima Louise Bourgoin, por cierto, está espléndida: como actriz y como
mujer.
The Great Gatsby: trailer
Con Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Isla Fisher y Jason Clarke: aquí.
miércoles, mayo 23, 2012
Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí, de Joost Vandecasteele
De vez en cuando ocurre así: alguna editorial
independiente traduce a algún autor del que nunca habíamos oído hablar y se
convierte en la sensación de la temporada (pienso, por ejemplo, en Anna
Starobinets, en Ben Brooks o en Svetislav Basara, por citar algunos). Eso va a
suceder, espero, con Joost Vandecasteele, quien pronto estará en la Feria del
Libro de Madrid firmando ejemplares de este compendio de relatos con conexiones
entre ellos.
Por qué el mundo
funciona perfectamente sin mí contiene diez relatos. Sorprendentes.
Deslumbrantes. Cómicos. Futuristas. Cañeros. Sórdidos. Se le ha comparado con
varios autores. Yo lo veo muy próximo a J. G. Ballard: distopías, mundos en
descomposición, arquitecturas imposibles… Pero con más rabia, con más
exabruptos y rudeza. Los narradores de Vandecasteele no suelen cortarse un pelo
y dicen las cosas sin tapujos: el lector encontrará a menudo palabras como
“semen”, “coño” y “polla”. También hablan mucho de sexo en el libro, y lo practican, como en el texto que abre el volumen, y en
el que el narrador nos cuenta: Mi tarea
había llegado a su fin. Le había extirpado a Dios del cuerpo a aquella chica
con sexo guarro e historias tristes. Mi primer exorcismo completado con éxito.
Los relatos tienen conexiones entre sí, como digo (una y
otra vez vuelven a aparecer algunos de los personajes y todo se articula en
torno a una ciudad que ha crecido tanto que resulta irreal), y sus
protagonistas se mueven por ahí entre promesas de nuevas sectas, ataques
terroristas de “ateos fundamentalistas” y famosos en declive que ahora deben
prostituirse para ganar algún dinero. No falta en estas historias la lucha por
sobrevivir en el territorio inhóspito de la ciudad y en el laberinto en el que
se ha convertido cada centro comercial: laberintos verticales, que crecen hacia
arriba hasta límites insoportables, como en ese cuento del fabuloso libro Risas peligrosas (de Steven Millhauser),
titulado “La Torre”. Hay algún relato que empieza como una novela de Douglas
Coupland o de Bret Easton Ellis, con el protagonista en busca de sexo, drogas y
desenfreno, y termina como el Soy leyenda
de Richard Matheson, a la caza de comida y de supervivientes. A cada renglón,
el autor es capaz de desconcertarnos y de sorprendernos. Y siempre está esa
ciudad que muta:
Yo me refiero más a
los pequeños inconvenientes del día a día, molestias minúsculas que se van acumulando
y multiplicando, síntomas de una ciudad que ya no es capaz de soportar su
propio peso.
[…]
Jack dice que
exagero. Según él los engranajes de esta metrópolis nunca dejarán de funcionar.
-Esta ciudad ha
crecido más allá de nuestro control y es capaz de sobrevivir a cualquier forma
de terror humano. Se ha convertido en algo indestructible con vida propia, como
el monstruo del doctor Frankenstein, y seguirá existiendo con o sin nosotros.
Puede que Jack tenga
razón.
Tampoco escasea el humor. Un humor negro que siempre
bordea lo políticamente incorrecto, y que a veces parece el resultado de una
cuchillada… Un extracto de este libro absolutamente recomendable:
Sigo navegando y
descargando archivos en un intento de averiguar cómo ha caído El Cielo 2.0.
Algunos mensajes hablan de una incursión troyana y otros de un ataque frontal,
pero nadie es capaz de aportar pruebas concretas.
Hasta que encuentro
un banner que promete imágenes sin censurar de la batalla. Pincho sobre él
temiendo lo peor. En un vídeo formato YouTube veo la Casa Blanca de los Loomans
en llamas. Nuestro once de septiembre particular. Más tarde, la televisión
emite el vídeo una y otra vez.
[Traducción de Gonzalo Fernández]
Cartel de 360
Con Anthony Hopkins, Jude Law, Rachel Weisz, Maria Flor y Ben Foster. Libremente inspirada en La ronda de Arthur Schnitzler.
martes, mayo 22, 2012
Brad Pitt: Killing Them Softly
Con Brad Pitt, James Gandolfini, Sam Rockwell, Richard Jenkins, Bella
Heathcote, Ray Liotta, Scoot McNairy, Ben Mendelsohn
y Linara Washington. Basada en la novela de George V. Higgins.
Palabras del Dragón. Entrevistas (Antología, 1958 – 1973), de Bruce Lee. Recopilado por John Little
Había un buen
carnicero que utilizaba siempre un mismo cuchillo, año tras año, y el cuchillo
no perdía nunca el filo delicado y preciso. Después de servirse de él durante
toda la vida, el cuchillo seguía tan útil y afilado como cuando era nuevo.
Cuando le preguntaron cómo había conseguido conservar el buen filo de su
cuchillo, el carnicero respondió: “Sigo la dirección del hueso duro. No intento
cortarlo, ni romperlo, ni oponerme a él de ningún modo. Así no conseguiría más
que destrozar mi cuchillo”.
En la vida diaria,
debemos seguir el curso del obstáculo. Si intentamos asaltarlo, no conseguimos
más que destrozar la herramienta. Y digan lo que digan algunos, los obstáculos
no son vivencias limitadas a una sola persona ni a un grupo determinado. Son
vivencias universales.
**
En las jugueterías
chinas hay unos perros con un contrapeso en la base, como los tentetiesos
occidentales, que llevan escrita una moraleja: “Caerse nueve veces, volver a
levantarse diez”. Ésta es la lección: negarse a dejarse hundir.
[Traducción de Alejandro Pareja]
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