martes, julio 13, 2021

Érase una vez en Hollywood, de Quentin Tarantino

 


Como fanático del cine de Quentin Tarantino he disfrutado mucho con esta novela, que no es una “novelización” al uso como las que se pusieron de moda en los 80 (aunque me considero defensor de ese extraño género porque de chaval compré un montón de “novelizaciones” y aún las conservo). Es decir, no se trata de un mero volcado del guión, sino que el libro mantiene su propio ritmo y una estructura mucho más literaria que cinematográfica.

Como es habitual en sus obras, hay giros inesperados. Esta vez no por el argumento o las sorpresas que no imaginábamos, y que ya conocemos de la extraordinaria película homónima, sino porque en líneas generales Tarantino, en su faceta de escritor, no nos cuenta lo que ya hemos visto en el filme, sino sobre todo lo que no hemos visto, y esto le ayuda a extenderse sobre las motivaciones de los personajes. Es decir, como si el libro fuera un compendio de escenas eliminadas, también de secuencias ampliadas y de esos flashbacks que apenas se desarrollaban en la pantalla. No esperéis encontraros con el clímax violento y salvaje del cine (más o menos hacia la mitad del libro se alude a ese final en estilo indirecto, a lo que ocurrirá dentro de un tiempo, pero nada más), ni con el puñetazo brutal que Cliff Booth (Brad Pitt) le sacude en los morros a un hippie seguidor de Charles Manson, ni con la escena que rueda Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) en el episodio piloto de Lancer.

Tarantino, aunque también alude a las cosas que hemos visto (la conversación inicial de Dalton con el agente de la William Morris, la visita de Manson a la casa de Sharon Tate y Roman Polanski, la preparación de la cena de Booth y su perra…), nos cuenta por ejemplo el pasado de Cliff en la guerra, cómo murió su mujer y los pasos que fue dando para librarse de la cárcel. Nos cuenta su encuentro, años después, en España, con un alcoholizado Aldo Ray, mientras ambos ruedan películas, uno como actor y el otro como doble de Dalton. Nos cuenta las conversaciones completas de Rick Dalton con el actor principal y la actriz infantil de la serie. Nos cuenta el argumento de esos episodios de la serie ambientada en el Oeste. Nos cuenta la razón por la que el doble logra derribar a Bruce Lee. Etcétera.

Y lo cuenta mediante ese saber enciclopédico que nos fascina y nos asombra incluso a quienes creemos conocerlo todo (o casi todo) del cine: Tarantino siempre sabrá más porque se lo ha visto todo y lo ha memorizado y ha leído sobre ello. Así, nombres de actores olvidados que a uno ni le suenan; series que quizá en España no vimos o pasaron desapercibidas; anécdotas de rodaje y cotilleos y sucesos que afectaron a cineastas, actrices y otras estrellas, amén de algunas películas inventadas y de actores ficticios. La novela es una Enciclopedia del Cine, y entenderíamos que tal vez no gustara a quienes nunca han oído hablar de Henry Hathaway, Punto límite: cero, Ralph Meeker, Toshiro Mifune, Jules y Jim, Sergio Corbucci, Kim Darby o El avispón verde. Para quienes sí estamos más o menos familiarizados con estos nombres y títulos, o tenemos la intención de seguir aprendiendo y descubriendo, el libro es un auténtico festival de referencias, de diálogos con sorna y de personajes bien construidos. Aunque a mí me hubiera gustado que aligerase la trama del episodio ficticio de Lancer, en cuyas descripciones se las arregla para homenajear a los folletines del western de kiosco.  

En resumen, la novela es un complemento perfecto de la película. Y su escritura recuerda a la de muchos autores norteamericanos de novela negra publicados en Sajalín: por eso mismo en esta editorial hubiera encajado perfectamente. Esto quiere decir que es muy posible que Quentin Tarantino también haya leído a Edward Bunker, Newton Thornburg y Charles Willeford, entre otros.  



[Reservoir Books. Traducción de Javier Calvo]