martes, marzo 12, 2013

El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon



Aunque tengo en casa todos los libros de Chabon traducidos en España, aún no los he leído todos. Mi favorito sigue siendo Jóvenes prodigiosos; y luego Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay. Compré en su momento su ucronía El sindicato de policía yiddish, pero fui aplazando su lectura (en parte por pereza y en parte por la disparidad de críticas que tuvo). Ahora que tengo ya entre manos su nueva novela, el tocho Telegraph Avenue, de la que haré una reseña para El Cuaderno, me ha parecido oportuno leer por fin este libro. No quiero extenderme porque a estas alturas ya se habrá dicho de todo sobre El sindicato… 

Para mí es una novela irregular: algunos pasajes me parecen impecables, propios de ese hábil narrador que es Chabon; otros, en cambio, me aburrieron o me hicieron perder el interés. Sobre todo porque al principio cuesta habituarse al universo planteado por Chabon, en el que los judíos han sido destinados a Alaska tras la Segunda Guerra Mundial. Los Coen estuvieron a punto de adaptarla al cine y no sé si seguirán en ello o habrán abandonado el proyecto. Por sus páginas desfilan muchos personajes estrambóticos, que encajan con el universo Coen, y contiene diálogos con bastante humor que reflejan el homenaje del escritor al género negro. Os dejo con la brillante descripción del protagonista, el detective Meyer Landsman: 

Landsman es un tipo duro, a su manera, con tendencia a hacer apuestas arriesgadas. Lo han llamado tipo duro e insensato, lo han llamado momzer y chiflado hijo de puta. Se ha enfrentado a shtarkers y a psicópatas, le han disparado, le han dado palizas, lo han congelado y lo han quemado. Ha perseguido a sospechosos entre murallas centelleantes de tiroteos urbanos y en las profundidades de bosques infestados de osos. Alturas, multitudes, serpientes, casas en llamas, perros entrenados para odiar el olor de los policías, todo se lo ha quitado de encima sin esfuerzo o bien ha actuado pese a ello. Pero cuando se encuentra a sí mismo en espacios sin luz o cerrados, algo en el alma animal de Meyer Landsman se retuerce. Solo lo sabe su ex mujer, pero el detective Meyer Landsman le tiene miedo a la oscuridad. 


[Traducción de Javier Calvo]