martes, agosto 03, 2010

La vida en tiempos de guerra


Todd Solondz vuelve a congregar a su galería de monstruos en una especie de continuación de Happiness: los mismos personajes interpretados por distintos actores. No está mal, pero a mi juicio no alcanza la genialidad del precedente: pese a los diálogos sobre el olvido y el perdón, y a dos secuencias muy poderosas (la primera de todas, en la que aparece Michael K. Williams, el inolvidable Omar de The Wire; y el reencuentro del hijo con su padre, al que da vida otro gran actor, Ciarán Hinds), me queda la sensación de que Solondz podría haber ido más allá y no lo hizo.
[Nota: en la sala había casi tantos freaks como en la pantalla, que se reían durante los diálogos que trataban temas demasiado escabrosos para reírse]