martes, agosto 22, 2017

Próximamente: Héroes de la frontera


De Dave Eggers. En Random House.

Trailer de Literally, Right Before Aaron


Terele Pávez (1939 - 2017)


The Snowman: tercer cartel


Cartel de Rememory


Basilio Martín Patino (1930 - 2017)


Good Time: 2 carteles



sábado, agosto 19, 2017

La casa de las alfombras (Mario Crespo): primeras páginas



Aquí
Puedes reservar la novela en este enlace
ya sólo quedan 4 días de campaña.

viernes, agosto 18, 2017

Ni puedo ni quiero, de Lydia Davis



Este conjunto de relatos es de importación, fue traducido y publicado en Argentina, por lo que el lector español encontrará algunos términos con los que no estamos familiarizados. Pese a ello, el nuevo libro de Lydia Davis depara una lectura deslumbrante. Si de sus Cuentos completos me gustaron más los relatos cortos y los relatos hiperbreves, aquí es al contrario: los mejores son los más extensos, especialmente los titulados "Las focas" (sobre la pérdida de una hermana y de un padre con apenas unas semanas de diferencia) y "La carta a la Fundación" (sobre el miedo a ser profesor y enfrentarse cada día a los alumnos y prepararse las clases, como método de subsistencia mientras se busca algo distinto que nunca llega, ni siquiera con becas). O puede que yo, antes, no estuviera preparado de verdad para leer a Lydia Davis, porque su mundo no se parece al de ningún otro escritor. Es como un Kafka con mucho humor. Alguien que, en una página te ofrece un relato corto basado en un sueño, y a continuación una historia de dos o tres líneas y luego una especie de novela corta en el que ya no encontramos humor, sino pesadumbre. Aquí van 3 cuentos:

LOS SEPULTUREROS

Un empleado de funeraria, llevando un cuerpo hacia el norte por la autopista, en Francia, se detiene en un restaurante al costado de la ruta para almorzar algo. Allí se encuentra con otro empleado de funeraria, un colega conocido, que también paró para almorzar algo y está llevando un cuerpo hacia el sur. Deciden sentarse a la misma mesa y comer juntos.
Roland Barthes es testigo de este encuentro entre dos profesionales. Es el cuerpo de su propia madre el que llevan al sur. Los observa desde una mesa separada, donde se sienta con su hermana. Su madre, por supuesto, está acostada afuera, en el coche fúnebre.

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LA CAMINATA DE ÖDON VON HORVÁTH

Ödon von Horváth caminaba cierto día por los Alpes bávaros cuando descubrió, a cierta distancia del camino, el esqueleto de un hombre. El hombre había sido, evidentemente, un alpinista, puesto que llevaba una mochila. Von Horváth abrió la mochila, que estaba casi como nueva. Dentro encontró un suéter y otra ropa; una pequeña bolsa con lo que había sido comida alguna vez; un diario; y una postal de los Alpes bávaros, lista para ser enviada, que decía: "La estoy pasando maravillosamente".

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LA ESCRITURA

La vida es demasiado seria como para que yo siga escribiendo. La vida solía ser más fácil, y con frecuencia placentera, y por lo tanto escribir era placentero, aunque también parecía serio. Ahora la vida no es fácil, se ha vuelto muy seria, y por comparación, escribir parece un poco tonto. A menudo, escribir no es escribir sobre cosas reales, y cuando se escribe sobre cosas reales, a menudo están tomando al mismo tiempo el lugar de algunas cosas reales. Escribir se trata demasiado a menudo sobre personas que no pueden arreglárselas. Ahora me he vuelto una de esas personas. Lo que debería hacer, en lugar de escribir sobre personas que no pueden arreglárselas, es dejar de escribir y aprender a arreglármelas. Y prestarle más atención a la vida misma. La única manera de espabilarme es dejar de escribir. Hay otras cosas que debería estar haciendo en su lugar.


[Eterna Cadencia. Traducción de Inés Garland]

Próximamente: Rumbo al Mar Blanco


De Malcolm Lowry. En Malpaso Ediciones.

Trailer de Only The Brave


Chavela: 2 carteles



martes, agosto 15, 2017

Cartel de Rebel in the Rye


De qué hablo cuando hablo de escribir, de Haruki Murakami


De vez en cuando llegan a mis oídos historias de amistad entre escritores. Entonces no puedo evitar pensar que solo se trata de cuentos chinos. Tal vez ocurra durante un tiempo, pero no creo que una amistad verdadera entre personas así pueda durar mucho tiempo. En esencia, los escritores somos seres egoístas, generalmente orgullosos y competitivos. Una fuerte rivalidad nos espolea día y noche. Si se reúne un grupo de escritores, seguro que se dan más casos de antipatía que de lo contrario. He vivido varias experiencias en ese sentido.

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Nunca me he oído decir: "No me apetece escribir, pero no me queda más remedio porque tengo un encargo". Como no acepto compromisos, no tengo fechas límite. Por eso no me afecta en absoluto el sufrimiento provocado por el writer's block. Para mí escribir es un alivio psicológico porque no hay nada más estresante para un escritor que sentirse obligado cuando no tiene ganas.

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Hay que escribir una novela para comprender verdaderamente la dimensión de la soledad. A veces tengo la impresión de estar sentado en lo más profundo de una cueva. Nadie va a venir a ayudarme, nadie me va a dar una palmadita de ánimo en la espalda ni me va a decir lo bien que he trabajado hoy. El resultado final de ese esfuerzo puede recibir algunas alabanzas (si ha salido bien, claro está), pero el proceso de escribir queda al margen de los reconocimientos. Es la carga que cada uno debe soportar en soledad y en silencio.


[Tusquets Editores. Traducción de Fernando Cordobés y Yoko Ogihara]

Banner de It


Wonder: nuevo cartel


Cartel de The Death of Stalin


viernes, agosto 11, 2017

La vida secreta de las ciudades, de Suketu Mehta


Toda ciudad tiene dos tipos de narrativa: la historia oficial y la historia oficiosa. La historia oficial se publicita a bombo y platillo; la oficiosa es más discreta, pero también es más probable que perdure.
La oficiosa se transmite mayoritariamente por vía oral: se oye en los locutorios de los barrios de inmigrantes de nuestras ciudades, en los vídeos y cedés que preparan para enviar a la familia, en las baladas y canciones tradicionales de las películas de Bollywood y en las telenovelas. Son las noticias sobre la ciudad que los inmigrantes transmiten al pueblo.

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En Nueva York mis hijos, estadounidenses de nacimiento, se sientan con mi madre a que les cuente historias que les contó su padre sobre viajes por las tierras del África oriental vendiendo tejidos y whisky de una empresa escocesa; y se sientan con mi padre a que les hable de cómo el suyo compraba el patrimonio de los maharajás disolutos de Calcuta para su negocio de joyas. Con estos hilos narrativos tejemos parches para remendar el maltrecho tejido temporal de la familia. Y continuamos.

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¿Quién decide la imagen de una ciudad? La mayoría de la gente que viene a Bombay no espera encontrarse Shangai. Vienen a Mumbai, cuyo mito les resulta lo bastante atractivo. Son las empresas consultoras internacionales las que han decidido que Bombay debe proyectar la imagen de Shangai para tener éxito.

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En las ciudades existe una economía secreta. Existe, en todas las ciudades, una ciudad de leyes y una ciudad que debe vivir por debajo del poderoso peso de la ley; una ciudad regulada y una ciudad sin regular. En este momento del mundo, la ciudad ilegal, la ciudad fuera de la ley, es mucho mayor que la ciudad oficial. En puras cifras, quienes evaden, violan o sortean la ley llevan la delantera.

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El capital global no desobedece leyes, simplemente financia a los políticos que crean las leyes que interesan al capital.

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Durante mucho tiempo los urbanistas consideraron la densidad algo malo, pensaban que para disfrutar de una buena vida los seres humanos tenían que trasladarse a las afueras y encontrar su Edén de cien metros cuadrados para luego ir a trabajar en coche. Pero a todas luces el mundo está dando la espalda a la vida en las afueras y estamos reconociendo que a la gente no le importa apiñarse en bloques gigantescos y caminar por las aceras hombro con hombro con montones de personas.

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Porque las ciudades tienen algo, por espantosas que sean, que nos interpela como humanos: la necesidad de vivir en grupo, la emoción metropolitana, la sensación de que en la ciudad no morirás de hambre como podría ocurrirte en el campo. Ya sean ciudades que funcionan, como Nueva York, o ciudades disfuncionales, como Kinshasa, las cosas pasan en la ciudad.

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Cuando regresas a una ciudad que abandonaste hace tiempo, descubres que existe una ciudad que recogen los mapas y otra que no.

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¿Qué es más real? ¿El mapa o la ciudad? ¿Nueva York es una ciudad o un mapa a tamaño real de la ciudad de Nueva York?
Pero regresamos porque prometimos volver. Todo emigrante ha dejado atrás un amor. Todo emigrante ha abandonado a un amante o a un hijo, ha hecho falsas promesas de que volverá.

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Cuidado con el pasado: vuélvete a mirarlo y tu ser querido acabará en el infierno, como Eurídice, o te transformarás en una estatua de sal, como la mujer de Lot. El pasado es un lugar peligroso, pues es donde reside el hogar.

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Mi prueba para valorar una librería, en Bombay, Roma o Nueva York, es la sección de poesía. Allí es donde puedes juzgar si el propietario está en el negocio por amor o por dinero. La mayoría de las cadenas relegan la poesía al fondo o a los sótanos de la tienda, como un secreto culpable. La poesía no da dinero a nadie; es un regalo. ¿Quién la lee en estos tiempos? En realidad, muchos de nosotros. Cada vez que escuchas una canción pop, escuchas la letra, la elegante condensación en lenguaje de la experiencia. Dios nos habla únicamente en verso. Cuando vamos a la iglesia, la mezquita o el templo, las escrituras que oímos o los himnos que cantamos están en verso. La poesía nos moldea mucho más allá de lo que sabemos y reconocemos.


[Random House. Traducción de Cruz Rodríguez Juiz]

Trailer de Loving Vincent


Próximamente: La ciudad solitaria



De Olivia Laing. En Capitán Swing.