Hace 7 horas
jueves, diciembre 29, 2011
miércoles, diciembre 28, 2011
La poesía es un fondo de agua marina, de Santiago Montobbio
EN ESTE PUERTO TODO ESTÁ LLOVIDO:
los barcos, los viajeros, los abrazos,
los pañuelos, el tiempo despedido.
En este puerto sólo están
quienes no volverán jamás
ni aquí ni a ningún sitio.
Soy de este puerto. Presiento
su cercanía, su latido. Cada vez
más llovido y más andado en él,
este puerto y yo estamos
vacíos de destino.
13 marzo 2009
**
PASO POR LA CALLE LAURIA CON
ARAGÓN Y OIGO LA CAMPANA
de la Concepción. A mí no me extraña, pero
recuerdo ahora
la chica de San Sebastián que iba a mi clase de italiano
y a quien sí le sorprendía oír este sonido de campo
en medio de la ciudad. Le sorprendía y le gustaba.
Estudiaba italiano porque tenía novio en Milán
y se llamaba Ana. Una amiga que allí trabajaba
le dio luego alguna clase particular, y sé por ella
que tenía un grave cáncer. Ojalá lo superara, ojalá
en la vida aliente y la cruce firme,
y no tuviera el peor o un mal final
esa noticia que era una niebla de tristeza.
Ana era simpática y de San Sebastián e iba
y venía de Milán y le sorprendía y alegraba
esta campana. Mi hermana pequeña vive allí,
su terraza da al pasaje, el italiano escucha
y le agradan de especial modo las campanas.
Para nosotros ya es sólo una costumbre. Pero la
oigo ahora
mientras paso por allí de vuelta a casa
y siento la campana y me acuerdo de Ana
y hago con ella un poema, un poema, ya se ve,
que no va de nada pero en el que están
Ana y la campana y la tarde clara.
La enfermedad cruzara, como la lluvia
de esta semana ahora se marcha.
3 abril 2009
martes, diciembre 27, 2011
Tinker Tailor Soldier Spy (El topo)
Tomas Alfredson (director de la primera versión de Déjame entrar) adapta la novela de John Le Carré con sobriedad, clasicismo y un tempo lento. Con un reparto extraordinario (al que sólo cabría reprochar la poca entidad que le confieren a Ciarán Hinds) al frente del que está Gary Oldman, con un físico adaptado al espía George Smiley en su declive corporal, Alfredson aboga por una película cuyo desarrollo está a años luz de 007, de Jason Bourne o de Ethan Hunt. Fiel a la novela, el director va desplegando despacio las piezas sobre el tablero de ajedrez, y a ello ayuda la interpretación contenida de Oldman, que ha entendido perfectamente la soledad del metódico Smiley. En algunos tramos, sin embargo, el espectador se aburre un poco. Ése es su único defecto. Abajo os dejo con las "fichas" de cada personaje.
Gonzalo Torrente Malvido (1935 - 2011)
Rostro habitual del Bukowski y amigo de Carlos Salem (quien le dedicó algunos de sus textos), creo que sólo cruzamos unas palabras en cierta ocasión, en algún evento del Buko. La fotografía es de José Naveiras.
Tres días en casa de mi madre, de François Weyergans
Suele decirse que un libro nunca se acaba de escribir y matizar, salvo si uno se lo entrega al editor. Es cierto. Aunque terminé Angustia en junio, y como aún faltan unos meses para que se publique en Eutelequia, sigo trabajando en el texto de esta manera: leyendo más libros relacionados con la enfermedad. Me sirven para introducir citas y complementar la novela. Un lector me recomendó este título de Weyergans. Aunque el libro es bueno, e incluso ganó el Premio Goncourt, no he encontrado en sus páginas lo que buscaba, pues el autor se aparta a menudo del tema del título y se adentra en vericuetos metaliterarios. Pero es al final cuando pisa a fondo, cuando nos deja el regalo de tres o cuatro pasajes en los que brilla justo lo que yo buscaba. Y os copio dos de ellos:
Había escrito palabras tales como “hiperansioso” o “desamparado” sin jamás sospechar que un día sería un hijo que tendría miedo a la muerte de su madre. Me decía a mí mismo que uno escribe sólo para su madre, que la escritura y la madre están ligados, que un escritor dedica sus páginas, no a la que ha envejecido cuando está él mismo en edad de escribir y de publicar, sino a la mujer joven que lo trajo al mundo, a aquella de la que lo separaron el día de su nacimiento.
**
Convendría que no me muriera yo antes que ella, pero no quiero que ella se muera antes que yo. Además de las otras malas pasadas que os juegan los padres, en cuanto os hacen nacer, os obligarán a todos, un día u otro, y salvo en el caso de una muerte prematura por vuestra parte, a asistir a su entierro.
[Traducción de Ninca L. Bassols]
Tim Burton rehace Frankenweenie
Tim Burton está terminando la película inspirada en su célebre cortometraje, Frankenweenie, uno de sus mejores trabajos. Con la técnica del stop-motion y las voces de Winona Ryder, Martin Short, Catherine O'Hara, Martin Landau, Charlie Tahan, Atticus Shaffer y Robert Capron.
Cartel de The Best Exotic Marigold Hotel
La nueva película de John Madden. Con Judi Dench, Bill Nighy, Tom Wilkinson, Maggie Smith, Penelope Wilton, Ronald Pickup, Celia Imrie y Dev Patel.
lunes, diciembre 26, 2011
Yo también puedo escribir una jodida historia de amor. 2ª edición aumentada, de Carlos Salem
EQUIPAJE DE CARICIAS
Las mujeres con gato viajan con ellos, aunque crean que los han dejado de guardia en sus pisos, al cuidado de sus plantas y macetas, custodios de los peluches y muñecos que certifican que siguen siendo niñas.
Los gatos no pagan billete de tren, porque basta verlos para saber que cuando vamos, ellos están de vuelta. De allí que ellas crean que los han dejado en casa, olvidando que una mujer con gato es mucho más que una asociación felina.
Pero si en mitad del trayecto, una mujer con gato (que cree viajar sin él), siente la necesidad de acariciar lo que deja atrás, allí está el lomo del gato, en la memoria, para que la caricia no deje más un leve surco de ausencia.
En los pisos temporalmente vacíos, los gatos centinelas recogen recuerdos felices para que las mujeres con gato, al volver, tropiecen con ellos y recuerden que ya están en casa.
Y los recuerdos, cuando ellos los levantan del suelo, ronronean.
viernes, diciembre 23, 2011
Pequeño mundo ilustrado, de María Negroni
DIVISIÓN DE ANATOMÍA: EL ARTE INCREÍBLE DEL DR. RUYSCH
Podría decirse que fue un coleccionista de la muerte. Frederik Ruysch había nacido en La Haya en 1638, era profesor de Botánica en el Hortus Botanicus de Leiden y también jefe de la División de Anatomía del gremio de cirujanos de Amsterdam. Hasta aquí, sus orígenes. Con el tiempo, una técnica le permitió preservar órganos y concibió un proyecto extravagante que lo haría famoso en toda Europa: el Theatrum Anatomicum donde él mismo practicaba, a la vista de un público extasiado, disecciones de cadáveres.
Ruysch concebía estas sesiones como lecciones de teología, estética y medicina, algo así como una visita guiada a un Museo Mortuorio para la edificación moral de estudiantes y vecinos en general. El espectáculo incluía, además, otras delicias. Para llegar al Theatrum, los asistentes tenían que atravesar un ambulacrum o “sendero de placer”, adornado por animales exóticos, y también una sala, estrictamente diseñada por él, como un Vanitas tridimensional, lleno de esqueletos transformados en objetos de maravilla estética.
Obras maestras de la taxidermia, charlatanería o parábola calvinista de la existencia humana, lo cierto es que el trabajo de Ruysch, con su insólita amalgama de medicina y arte, excede en mucho el de un embalsamador. En él, la ciencia toca el reverso horripilante de la belleza, como en un cuadro de Baldung, y logra llevar la escena al terreno fértil de la alegoría. El resultado es una extraña celebración, un verdadero festival de la finitud, donde cada memento mori es un tótem, una reliquia que añora la intensidad de la vida. Se dice que el zar de Rusia, Pedro el Grande, compró la colección completa por 30.000 rublos.
Risa
Me da risa
vuestra solemnidad,
vuestra oratoria
antigua y rebuscada.
¡Pobres diablos
que habláis lenguajes
que hace siglos
otros hombres escribieron!
Empollones taciturnos
de unos libros polvorientos
con olor a estercolero.
Arregladores de pleitos,
mezcladores de delitos,
condenando sentimientos.
Me da risa vuestro Luto,
ese Luto al que os obliga
el saber que, como humanos,
no sois ciertos
sentenciando muchas veces
delitos que no fueron.
Me da risa saber
que sois mortales,
obligada vuestra lengua
a sentenciar con leyes
que hace siglos se pudrieron.
Me da risa pensar
en vuestra esquela
llena de títulos y cargos
que a la hora de la muerte
no os sirvieron.
¡Me da la risa!
Miguel Gila, Miguel Gila. Vida y obra de un genio [de Juan Carlos Ortega y Marc Lobato]
Primer trailer de Prometheus
De Ridley Scott. Con Noomi Rapace, Michael Fassbender, Guy Pearce, Idris Elba, Logan Marshall-Green y Charlize Theron. Aquí.
jueves, diciembre 22, 2011
Mata a tus ídolos, de Luc Sante
Partiendo de una frase de William Faulkner (Kill all your darlings) se reúnen aquí los artículos del belga y residente en Estados Unidos Luc Sante, con prólogo del prestigioso Greil Marcus. Sante lo abarca todo (la ciudad, la literatura, la fotografía, la música, la poesía…) y demuestra su habilidad para examinar esos temas con un gran talento, y, así, hablarnos de Victor Hugo, Nueva York, Arthur Rimbaud, Bob Dylan, el blues, Terry Southern, Rudolph Giuliani, el tabaco, Robert Mapplethorpe, Walker Evans, Magritte, Hergé y Tintín… En todos estos textos Sante demuestra un amplio dominio de la prosa y del análisis. A mí me encantan las recopilaciones de artículos y ensayos; el único problema que les encuentro, a veces, es cuando el autor explora un tema que no conozco o no me interesa, y ahí el interés decae. Los textos que Sante dedica a Dylan, Rimbaud, N.Y. o Aullido, por ejemplo, los devoro en seguida. Cuando el asunto a tratar no me interesa, la lectura es más ardua. Pero, insisto: eso sucede siempre con las recopilaciones de ensayos. Luc Sante es un gran escritor. Veamos su entusiasmo por el mítico libro de Allen Ginsberg, que resulta contagioso:
Al leer Aullido en voz alta, o al recitarlo, sentías cómo el poema te daba poderes sobrenaturales, la capacidad de atravesar paredes con el puño y de caminar por ciudades de tejado en tejado. Tenía esos versos largos, inagotables, que te vaciaban los pulmones para volver a llenártelos y, para un adolescente, contenía todas y cada una de las palabras más poderosas de la lengua: “locura”, “dinamo”, “sobrenatural”, “iluminado”, “radiante”, “alucinante”, “obsceno”, “terror”, y eso es solo una muestra de los primeros ocho versos.
[Traducción de Zulema Couso]
Juguetes
[…]
Los cajones donde el niño guarda sus tesoros son arsenales y zoológicos. Los del poeta serán reservas de imágenes y retazos de lenguaje. En ambos casos, se trata de un objetivo muy simple y muy complejo: habitar un “tiempo perdido”. Como los niños, los poetas intuyen el vínculo exacto entre curiosidad y memoria, melancolía y resistencia, aventura y tolerancia. Y lo que buscan en nada menos que liberar las cosas de su destino utilitario y al lenguaje de sus taras más odiosas: quedarse en su propio coto de caza donde es posible seguir siendo un pequeño príncipe. La poesía es la continuación de la infancia por otros medios.
[…]
María Negroni, Pequeño mundo ilustrado
miércoles, diciembre 21, 2011
Primer trailer de The Hobbit: An Unexpected Journey
Con Ian McKellen, Martin Freeman, Cate Blanchett, Orlando Bloom, Ian Holm, Christopher Lee, Hugo Weaving, Elijah Wood, Evangeline Lilly, Andy Serkis y Richard Armitage. Aquí.
Hammerklavier, de Yasmina Reza
Este libro estuve a punto de comprarlo en La Central del Raval, en Barcelona. Como llevaba mucha carga, al final no lo cogí. Unos días después, casualmente me lo recomendó el escritor y crítico de cine Hilario J. Rodríguez en Facebook. Me fío mucho de su criterio, así que busqué una copia. Es un libro breve, ameno, entrañable. En sus páginas Yasmina Reza incluye pequeñas piezas autobiográficas, sentimientos y anécdotas, en las que escribe sobre la familia, la literatura, la muerte y la enfermedad, su agente literaria, los recuerdos de su padre fallecido, y especialmente sobre el tiempo, el tiempo que no da tregua y nos aniquila. El título del libro alude a uno de los textos, precisamente titulado así porque a ella y a su padre les fascinaba el adagio de la Hammerklavier de Beethoven. Veamos una de las piezas más breves:
TIEMPO PASADO
Para complacerme, M. me trae una foto de nuestra infancia en la que posamos los dos en la acera del bulevar Exelmans.
Mientras contemplo a M. y a mí, diminutas figuras en el centro del decorado, veo cómo desaparecemos poco a poco absorbidos por lo que nos rodea, la forma de nuestras ropas, el cartel, el coche, el color de la foto, la luz de aquel día, todas las señales entrelazadas de la existencia y de su pérdida.
Para la inconstancia, todo son sombras.
Mi madre recorta y guarda los artículos que hablan de mí.
Sin duda, ve en ello la prueba de mi presencia en el mundo. No percibe su vacuidad futura.
Yo no sólo no guardo ninguno de ellos, sino que casi ni los leo.
¿Soberbia? ¿Desprendimiento?
No. Terror.
Terror a la insignificancia futura de esos pedazos de papel, terror a su cruel ironía, terror a la nostalgia, terror al paso del tiempo.
[Traducción de Joaquín Jordá]
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