lunes, septiembre 14, 2026

Vicente Muñoz Álvarez: Nunca volverá a ser ahora: nuevos enlaces

 

Epílogo de Jesús Palacios.

Prólogo de José Ángel Barrueco.

Entrevista en Diario de León.

En Zenda Libros, por Javier Mateo Hidalgo. 

Las bodas de Cadmo y Harmonía, de Roberto Calasso

 

Había leído algunas obras de Roberto Calasso (La Folie Baudelaire, La actualidad innombrable, Cómo ordenar una biblioteca y no sé si alguno más) cuando David M. Copé, uno de los grandes prescriptores de lo literario, lo recomendó con entusiasmo en las redes. Así que lo compré y lo he leído en los últimos días, ahora que estoy en mitad de una vena mitológica, por así decirlo.

Es un libro extraordinario. Complejo, documentadísimo, de una densidad que sin embargo no resulta difícil de leer. Calasso va engarzando, poco a poco, mitos e historias sobre Zeus, Posidón, Aquiles, Calíope, Ulises/Odiseo, Atenea, Perseo, Medea, Menelao y Agamenón, Teseo, Dioniso... y, por supuesto, los monstruos. Cómo el héroe mata al monstruo para convertirse él mismo en monstruo, o cómo el dios superior decide que hay que terminar con los héroes.

Se lee con avidez porque es adictivo. Y luego está el asombro del lector ante el sexo, la violencia y la crueldad de las historias (algo que uno ya sabe si ha leído a Homero y algunas obras de teatro griego): dioses que violan a sus madres y luego a las hijas que han tenido con ellas, héroes que demuestran su crueldad tras probar su valía, atrocidades sin cuento para derrotar a otros y vengarse de ellos con saña, artimañas sucias, torturas y desmembramientos... Sin duda, Juego de Tronos nace de ahí, igual que tantísimas obras. Si os gusta la mitología, id a por él; si no sabéis mucho del tema, tampoco lo dejéis pasar porque os servirá de guía.



[Anagrama. Traducción de Joaquín Jordá]

El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad

 

Relectura de este librazo clásico pero en una edición distinta y en tapa dura. Sobre todo me interesaba la traducción de Miguel Temprano García. Contiene ilustraciones de Tià Zanoguera, un entusiasta prólogo de Juan Gabriel Vásquez y, como apéndices, el Diario del Congo y el Cuaderno de río arriba (que no son literatura pero aportan algunos datos reveladores del viaje que inspiró a Joseph Conrad la escritura de este libro). 

He gozado con El corazón de las tinieblas tanto (o más) como cuando la leí por primera vez: creo que en cada lectura uno descubre más pliegues y más significados. Kurtz, que en nuestra época siempre tendrá los rasgos de un Marlon Brando sombrío y fantasmagórico, es inolvidable. Pero esto ya lo sabe todo el mundo.



[Mondadori. Traducción de Miguel Temprano García]