viernes, junio 10, 2016

En Playtime: Iain Sinclair


American Smoke: aquí.

The Duel: 2 carteles



jueves, junio 09, 2016

Hoy, en Barcelona


Presentación de Música de ventanas rotas.

Como almas que lleva el diablo, de Barry Hannah


De Barry Hannah había leído dos o tres relatos dispersos en antologías (si mal no recuerdo, aparece en Ficción Súbita y en Antología del cuento norteamericano, quizá en alguna más). En España sólo hay un libro traducido de Hannah, que es éste: los relatos de Como almas que lleva el diablo, y, si uno hace las pesquisas oportunas, comprobará que la edición española sólo tiene la mitad de relatos que la edición norteamericana. Por un lado me parece algo insólito, difícil de comprender. Pero, por el otro, puedo entenderlo: Barry Hannah, al menos en este libro, es un autor complicado, de historias un poco alucinadas. A mí me ha costado entrar en los cuentos, a veces no entendía muy bien qué me estaba contando. Me quedo con "De dos cosas que, oscuramente, se atacaban": refleja algunos aspectos de la vida de William S. Burroughs, al que camufla con el nombre de Coots, pero de quien nos proporciona las suficientes pistas para que sepamos que se trata de él.

Ya digo que me ha costado entrar en ellos, salvo en un par de historias. Tal vez no lo he cogido en el momento preciso: a veces ocurre, a veces leemos cosas que no necesitamos en esa semana, pero un tiempo después nos gustan (lo digo porque hay libros que no me entusiasmaron y a los que, más tarde, di una segunda oportunidad y me convencieron). No obstante, escribo esto sólo para decir que Hannah tiene a menudo fogonazos deslumbrantes, frases que te golpean y que logran que tu atención vuelva a centrarse, aunque sea durante el siguiente párrafo (este autor necesita otra oportunidad en España, y sé que hay un proyecto de traducción rondando por ahí). Anoto aquí 3 de esos fogonazos:

La vida era algo maravilloso y largo. Era tan buena que uno esperaba que apareciera algún funcionario y la cancelara.

**

-Aquella mujer te consiguió a ti. Pero era a a quien necesitaba –dijo.

**

La poesía la había conquistado, pero como medio de vida era un absoluto fracaso.


[Ediciones Siruela. Traducción de Olivia de Miguel]

Cartel de Viral


Próximamente: Samuel Beckett. Recuerdos


De Varios Autores. En Editores Argentinos.

Banner de The Lighthouse


martes, junio 07, 2016

Bowie, de Simon Critchley


Varios extractos de este ensayo, que hoy comento en Playtime / El Plural:

Lo sorprendente es que no creo que esté solo en esto. Hay todo un mundo de gente para la que Bowie era el ser que le proporcionaba una poderosa conexión emocional y le daba la libertad de convertirse en otra clase de persona, alguien más libre, más excéntrico, más sincero, más abierto, más excitante. Echando la vista atrás, Bowie fue una especie de piedra de toque para ese pasado, con todo su esplendor y sus esplendorosos fracasos; pero también para cierta constancia en el presente y para la posibilidad de un futuro, incluso para la reivindicación de un mundo mejor. Bowie no era una estrella de rock cualquiera, ni una colección de clichés mediáticos e insulsos sobre bisexualidad y bares de Berlín. Fue alguien que hizo de la vida algo menos trivial durante un período de tiempo tremendamente largo.

**

Como han señalado ya otros, Bowie hablaba para los excéntricos y los bichos raros. Pero resultó que éramos muchos.

**

La base, la constante, el fundamento de las obras más importantes de Bowie es que el mundo está jodido, agotado, viejo y acabado. La Tierra es un perro moribundo que espera los azotes de un nuevo amo. La visión de Bowie es continuamente distópica.

**

Bowie tiene una visión del mundo como de algo en ruinas: el hundimiento total de la civilización.

**

Bowie sacó cuatro vídeos para acompañar The Next Day, pero no hubo entrevistas, no se anunció ninguna gira, nada de explicaciones, nada de banalidades mediáticas. Eso es lo que hizo que todo aquello fuera tan hermoso. Bowie había producido sonido y visión. Nada más.

**

Fue alguien que, simplemente, nos hizo sentir vivos. Eso es lo que hace que su muerte sea tan difícil de aceptar.

**

Bowie encarnaba un mundo de placeres desconocidos y de vivaz inteligencia. Ofrecía una vía de escape de esos agujeros de extrarradio en los que habitábamos. Bowie hablaba con especial elocuencia a los desafectos, a los que no se sentían a gusto en su piel, a los ineptos sociales, a los marginados. Le hablaba a los excéntricos, a los bichos raros, a los excluidos, y nos arrastraba a una intimidad extraordinaria; llegaba uno a uno a nosotros, aunque sabíamos que eso era una completa fantasía. Pero no nos confundamos, fue una historia de amor. Una historia de amor que, en mi caso, ha durado unos cuarenta y cuatro años.

**

Riley dice que el muerto nos sujeta al instante presente en el que estamos insertos. Nos quedamos en el presente y no avanzamos. Decir carpe diem (atrapa el día) es un sinsentido, porque no hay día que atrapar. El tiempo nos ha atrapado a nosotros.

**

Antes de una pérdida, nos limitamos a dejarnos llevar por el tiempo, sin percibir apenas su movimiento; lo inhalamos y exhalamos. Y entonces la muerte entra en nuestro mundo y el tiempo se detiene.

**

Riley observa que no es posible tener ningún interés en escribir sin cierto sentimiento de futuro. Hundido en el dolor de la pérdida, no parece que haya futuro alguno. En consecuencia, no tenía ningún interés en escribir tras la muerte de mi madre. Era incapaz de verle el sentido. […] La muerte de Bowie desbloqueó la incapacidad de hablar sobre mi madre. Las palabras empezaron a salir a borbotones. Y ahora estoy escribiendo éstas. Como eran sobre él, en cierto modo eran sobre ella.



[Sexto Piso. Traducción de Inga Pellisa]

Peter Shaffer (1926 - 2016)


Cartel de The Shack


En Playtime: Simon Critchley


Bowie: aquí.

The Neon Demon: 3 banners




lunes, junio 06, 2016

Cubierta de Música de ventanas rotas (Homenaje a John Fante)


Cartel de Indignation


Toca el piano borracho como un instrumento de percusión hasta que los dedos te empiecen a sangrar un poco, de Charles Bukowski


rostro de candidato político en una valla publicitaria

ahí está:
no demasiadas resacas
no demasiadas peleas con mujeres
no demasiadas ruedas pinchadas
nunca un pensamiento suicida

no más de tres dolores de muelas
nunca se saltó una comida
nunca encarcelado
nunca enamorado

7 pares de zapatos

un hijo en la universidad

un coche del año

pólizas de seguros

un jardín muy verde

cubos de basura con tapa hermética

va a salir elegido.

**

los orgullosos moribundos flacos

veo a los pensionistas en los
supermercados y están flacos y son
orgullosos y se están muriendo
se están muriendo de pura hambre y no dicen
nada. tiempo atrás, entre otras mentiras,
les enseñaron que el silencio era
valentía. ahora, después de toda una vida trabajando,
la inflación los ha atrapado, miran a un lado y otro,
roban una uva
la mastican, al final hacen una mínima
compra, para el día.
otra mentira que les inculcaron:
no robarás.
prefieren morirse de hambre antes que robar
(una uva no los va a salvar)
y en cuartuchos diminutos
leyendo la publicidad del súper
morirán de hambre
morirán sin hacer un solo ruido
y los sacarán de la pensión
muchachos rubios de pelo largo
que los subirán en camilla al
coche y marchando, esos
muchachos
de apuesta mirada
que andan pensando en Las Vegas y en coños y
triunfos.
es el orden de las cosas: a todos
nos dan a probar la miel
luego el cuchillo.


[Visor Libros. Traducción de Ciro Arbós]

Hoy, en Madrid


Cartel de The Vessel


jueves, junio 02, 2016

El hielo en el fin del mundo, de Mark Richard


Esta semana (y la próxima) hacemos doblete en Playtime / El Plural porque es la Feria del Libro y hay muchos libros que recomendar. El enlace a la reseña está en un post anterior. Aquí van 2 extractos:

El tío Basuras junta todas las cosas que nos pertenecían a mi hermano y a mí para meterlas en las fundas de nuestras almohadas y dice: Que esto te sirva de lección. Sale por la puerta del porche delantero y, sentados a la mesa en cueros, oímos sus últimas palabras desde el camino, botín al hombro: Y ojito no vayáis a quemar la casa.
Me entra una rabia de mil demonios contra el tío Basuras.
Luego me entra una rabia de mil demonios contra nuestro padre por dejarnos con él para irse a buscar a nuestra madre.
Luego me entra una rabia de mil demonios contra mi madre por largarse y dejarme con mi hermano, que contrae la barbilla y arruga el rostro antes de romper a llorar.
[Del relato "Abandonados"]

**

Powell depositó el teléfono en su regazo y pensó en a quién llamar, analizando aún el abrazo de luchadoras de las dos mujeres a la luz de la cocina. Estas dos mujeres que, cada una en su época, eran lo más parecido que el condado tenía a la típica chica guapa del pueblo, como había dicho Bill. Las dos con prominentes proas de pechos protuberantes, hinchados, con popas elevadas y redondeadas, esculpidas a imagen y semejanza de las lanchas con las que se faenaba en la bahía, lanchas que llevaban el nombre de la mujer del capitán, hasta había una Lisa Lee y una Miss Louise, bautizadas por un marido anterior y un amor de los cuarenta; mujeres con formas evocadoras y prácticas, muñecas amplias y piernas recias para pintar casas, apuntalar graneros, pelearse con máquinas que abren surcos y cortan heno, máquinas que se rompían siempre cuando los hombres estaban en el mar, como ocurría con todo lo demás, ellos siempre estaban lejos cuando nacían los bebés, se quemaban las casas y había accidentes de coches con niños Doodlum debajo o al volante, y los policías decían: Pues qué quieres si están asalvajados y sus padres están en Taiwán o Tel Aviv, y mandaban a veces dinero o telegramas dictados con palabras ebrias, divididas, PORTAOS, COMO DIOS MANDA, TODOS, esos padres, esos maridos que traían regalos con diez años de retraso, esas mujeres estafadas por matrimonios de media vida con hombres medio casados, extraños siempre al volver a casa, bebedores, ansiosos por volver al mar, por volver a una franja vacía y desolada de extraña tierra desértica junto al hielo en el fin del mundo, mientras las mujeres cargaban con todo, con todo lo demás, todo el peso sobre sus hombros de músculos gruesos, sobre esas piernas fuertes que Powell admiraba desde la mesa del teléfono en la sala de estar, Powell, teléfono en una mano y pistola en la otra, sin saber aún a quién llamar.
[Del relato "El hielo en el fin del mundo"]


[Dirty Works. Traducción de Tomás Cobos]

Cartel de Lo and Behold, Reveries of the Connected World


Cartel de Marauders